1 de agosto de 2012

El adiós a Tizón, cronista de la Puna


Por Humberto Acciarressi

No hace mucho tiempo, Héctor Tizón le había hecho saber a sus amigos primero y lo había ratificado en el Memorial de la Puna (recién editado) que ya no escribiría y dedicaría el último tramo de su vida -rica, prolífica, insustituible- a consustanciarse con la naturaleza. En eso estaba cuando la muerte lo alcanzó ayer, en su casa de San Salvador de Jujuy. Había nacido en la misma provincia, en Yala, en 1929.

Sus actividades como abogado y diplomático, que le permitieron vivir sin apremios, bastarían para recordarlo con respeto. Como escritor mantuvo siempre una calidad insuperable, no siempre acompañada de popularidad. Curiosamente, su primer libro de relatos -"A un costado de los rieles"- lo escribió en México, siendo diplomático. Fiel al legado de Tolstoi - "Escribe sobre tu aldea y pintarás el mundo"- cuando estuvo exilado en España durante la dictadura argentina, sus pagos de Yala lo perseguían en sus relatos. "El traidor venerado" y la novela "La casa y el viento", son de esos años. Mientras, en una Buenos Aires sitiada por los militares, a veces podían encontrarse algunos de sus libros que habían escapado a las llamas, como "El jactancioso y la bella", editado por el Centro Editor de América Latina. Militante radical, fue constituyente en 1994 en el bloque dirigido por Alfonsín.

Obtuvo galardones y fue nominado al Nobel, pero él decía sinceramente que "si un escritor vive pendiente de los premios, no puede escribir ni una línea". No paró nunca de escribir, y cuando lo hizo murió al poco tiempo. "Luz de las crueles provincias" era, para él, una de sus libros cumbre. Alfaguara, desde hace unos años, viene publicando sus cuentos completos, lo que acercó a Tizón a las nuevas generaciones de lectores. Y en sus memorias tituladas "El resplandor de la hoguera", dejó en bellas palabras su itinerario espiritual. La Argentina, país de grandes escritores, acaba de perder a uno de ellos.

(Publicado en La Razón, de Buenos Aires)