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29 julio 2015

La ejecución de la elefanta Mary o la crueldad humana a pleno


Por Humberto Acciarressi

En estos días se han conocido datos referidos a uno de los más serios problemas que padece el reino animal, debido -como suele ocurrir- a la salvaje mano del hombre. No hace mucho, la Convención Internacional sobre Comercio de Especies Amenazadas precisó que la matanza a gran escala de elefantes no disminuye, y que en por lo menos 22 países identificados aumenta el comercio ilegal de marfil. Es cierto que algunas naciones u organismos hacen algo (desde crear sitios especiales para los paquidermos hasta la adopción de los mismos por parte de gente interesada en la preservación), pero las balas de los cazadores son más eficaces. Estas noticias nos llevan a un hecho sucedido hace cien años, que demuestra que la estupidez humana no tiene fronteras geográficas ni temporales.

Durante muchos años, una elefanta llamada Mary fue la principal atracción de un circo de unos hermanos Sparks, considerada "la mayor criatura viva sobre la Tierra", que su padre había comprado en 1898 cuando el animal aún era cachorro. Por ese motivo, sus dueños la consideraban una mascota, y era la bestia más querida por ellos. Los datos que suministramos a continuación son rigurosos y están estampados en los anales judiciales de los Estados Unidos. El 11 de septiembre de 1916, en la localidad de St Paul (Virginia), la elefanta Mary se distrajo con una sandía que alguien había tirado en el piso. Frente a esto, un asistente llamado Walter Eldridge, le pegó a Mary con un gancho, muy cerca de la boca, y con un palo en las orejas. Hubo un testigo de este suceso: un tal W.H.Coleman. Lo cierto es que el animal se enfureció, tomó al tipo con la trompa, lo arrojó a diez metros, y luego le piso la cabeza.

El público no tardó en calificarla como "la elefanta asesina" y reclamó venganza. Hay que decir que debido a su gruesa piel, de nada valieron los tiros de algunos policías y energúmenos que trataron de ajusticiar al paquidermo. Unas horas más tarde, el sheriff de la ciudad arrestó a Mary y les informó a sus dueños que la mascota del circo debía ser ejecutada, pues de lo contrario nunca más serían contratados para ningún espectáculo en Tennessee y alrededores. Dos días después de su "crimen" (no tuvo abogado, que bien podría haber alegado "defensa propia") y ante la presencia de 2.500 morbosos, Mary fue llevada a la estación de Erwin. Las crónicas de la época describen a la elefanta rodeada de cadenas y mirando sin entender una grúa de ferrocarriles.

Hubo un primer intento por ahorcarla, pero las cadenas se rompieron y la pobre Mary cayó, viva pero con sus huesos estragados, desde varios metros de altura. Entre la multitud hubo un hombre que sugirió que, para evitar vueltas, fuera atada a dos locomotoras que corrieran en sentido inverso y matarla a lo Tupac Amaru. Era demasiado. Fue subida nuevamente a la grúa y, ya con los tendones destrozados, murió ahorcada en pocos minutos. Ningún efectivo judicial tomó la hora exacta de la muerte, pero fue hacia el atardecer. Quienes habían conocido al animal en sus buenos tiempos, contaron que a veces seguían al circo para verla tocar música, bailar y pegarle a una pelota con un bate de beisbol gracias a su trompa prodigiosa, la que finalmente determinó su tremenda condena. La elefanta Mary tenía 30 años y de su ejecución apenas queda una fotografía, en la que se la observa suspendida a cinco metros del sueño, colgando por el cuello. Una verdadera animalada, pero humana.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)


04 diciembre 2014

Antiguo Teatro Coliseo, Buenos Aires, circa 1910

Una de las fructíferas etapas que tuvo el Teatro Coliseo fue cuando se encontraba ubicado junto a la Plaza Libertad, en la entonces calle Charcas 1125. Fue inaugurado el 6 de agosto de 1905 por iniciativa del célebre payaso inglés Frank Brown, quien quería que la ciudad tuviera un circo estable. Así se construyó con una pista móvil para ejercicios acrobáticos y un subsuelo para el traslado de los animales desde el escenario hasta la calle Santa Fe. Poseía además un restaurante y, lo más importante, butacas para 2000 personas sentadas en los palcos y espacio para 500 más de pie. 

Dos años después, el Coliseo se convirtió en un escenario lírico y pronto se afianzó como uno de los espacios para disfrutar de espectáculos de ópera y operetas más importantes de la ciudad de Buenos Aires, rivalizando con el Teatro Colón. Vale señalar que en su terraza se realizó el 27 de agosto de 1920 la primera emisión radiofónica de la Argentina con "Parsifal", de Richard Wagner. El Coliseo fue comprado en 1937 por el gobierno italiano y demolido al año siguiente. Comenzó a levantarse un nuevo edificio, aunque las consecuencias económicas de la Segunda Guerra Mundial en Italia provocaron que la obra se postergara por muchos años. Pero esa, por cierto, es otra historia.

Frederick Bancroft, prince of magicians, 1895

28 noviembre 2014

Payasos por Acción de Gracias en Nueva York

Antes del desfile de Acción de Gracias en Nueva York, un grupo de payasos posan para esta imagen combinada, de la Agencia Reuters.