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06 enero 2023

Los primeros Reyes Magos en el arte


La primera representación artística que se conoce de los tres Reyes Magos está ubicada en la llamada capilla griega de las catacumbas de Priscila, en Roma. Los frescos están datados entre la segunda mitad del siglo II y la segunda del siglo siguiente. Los magos llegados de Oriente, cada uno diferenciado por el color de su ropa, llevan en sus manos los regalos y la mirra que le van a ser entregados a la Virgen María que tiene en sus brazos al recién nacido Jesús. 

Las catacumbas de Priscila son galerías fúnebres en la que los primeros cristianos se escondían y en donde eran enterrados. También son conocidas como Regina catacumbarum o Depositio Martyrum, por el gran número de mártires que encontraron enterrados allí tras su descubrimiento en el siglo XV. Lleva el nombre de Priscila dado que ese nombre fue hallado en una de las inscripciones funerarias. Se trataría de una mujer de raigambre senatorial, como tantos otros enterrados allí, descendientes de Manio Acilio Glabrión, cónsul y senador romano condenado a muerte por Domiciano, trás ser acusado de ser cristiano. El fue el esposo de Arria Plaria Vera Priscila, quien dio su nombre al antiquísimo cementerio bajo tierra. El acceso a la gruta se encuentra en Via Salaria y la entrada se realiza a través del convento de las hermanas benedictinas de santa Priscila.

ARRIBA DEL ARCO SE VE A LOS REYES MAGOS Y A LA VIRGEN CON EL NIÑO

06 agosto 2022

Las brujas de Salem y sus retoños literarios


Por Humberto Acciarressi 

Las enciclopedias populares -tan rigurosas como módicas- consignan cuatro ciudades de nombres Salem: tres en los Estados Unidos y una en la India. De las americanas, una se encuentra en Oregon, cerca del Pacífico; otra en las adyacencias de Saint Louis; y la tercera, que es la que nos interesa y muchos atlas ignoran, en la bahía atlántica de Massachusetts. En verdad, este nombre designa menos una geografía que un momento histórico que nos remonta a 1692 y a los procesos por brujería recreados en 1953 por Arthur Miller en su obra "Las brujas de Salem", deferencia al imaginario colectivo, ya que los juicios excedieron las fronteras de la antigua villa salemita -de la que hoy quedan vestigios en Danvers-, abarcando casi todo Massachusetts. 

No es ocioso apuntar que Salem es famosa a pesar de Salem, ya que la persecución duró unos pocos meses; los ejecutados no superaron la veintena; y en lugar de las dantescas piras europeas se apeló al método menos espectacular de la soga al cuello. En síntesis, fue uno de los hechos más modestos en la vasta historia de la caza de brujas. Y allí radica su importancia: el arte suele ser seducido por las historias particulares y no por cifras que invitan a la infinitud. Proctor y Abigail, personajes de Miller, son tan reales como lo indican las actas del juicio. Sus tragedias habrían naufragado en legajos con miles de historias; y no es extraño que Aldous Huxley se haya inspirado para "Los demonios de Loudoun" en un drama real con un único condenado, Urband Grandier. 

La barbarie de Salem se urdió con escasos ingredientes: adolescentes presuntamente "hechizadas"; decenas de personas que no se adecuaban al canon de los puritanos de Nueva Inglaterra; y un cuerpo judicial menos apegado a las leyes civiles que a libros como "El día del Juicio Final", de Wiggksworth, panfleto calvinista de gran circulación en la Massachusetts de entonces. También hubo muchas personas contrarias a la cacería, pero el miedo las mantuvo calladas. Los que se manifestaron contra las jóvenes acusadoras, pagaron con su vida o su libertad. 

Como dato no menor, hay que precisar que un par de años antes, en Boston, habían ahorcado a una lavandera irlandesa conocida como la bruja Glover, y en su ejecución estuvo presente Betty Parris, la chica que desencadenó la caza en Salem con su presunta posesión diabólica. Desde que el médico que revisó a las jóvenes dictaminó "aquí ha metido la mano el demonio", hasta que partió hacia el patíbulo la última carreta, ocurrieron dos dramas particulares que inseminaron el alma de la literatura norteamericana. 

Hawthorne y las vergüenzas ajenas 

En 1692, Philips English y su esposa Mary vivían en una suntuosa mansión y eran propietarios de catorce edificios, un muelle, veintiún barcos, y una gran impopularidad. No sólo eran extranjeros, sino que su apellido real era francés con reminiscencias papistas: L’Anglais. Primero fue detenida la esposa por sus comercios con el diablo; unos meses después el marido, identificado con un espectro que realizaba visitas nocturnas y decía ser Dios. Aunque los English fueron ayudados a escapar, Mary murió a causa de los tormentos sufridos en prisión y el viudo quedó en la miseria. 

Cuando concluyó la caza de brujas por la presión política que tornaba insostenible ese largo suplicio colectivo, Philips inició un infructuoso peregrinar por las cortes con la esperanza de recobrar sus riquezas. Incluso en 1697,a la muerte del alguacil Corwin, embargó su cadáver el tiempo suficiente para complicar los funerales y ganarse cierta antipatía. Sin embargo, el personaje más odiado por el brujo fue el magistrado John Hathorne, inquisidor implacable que tenía a su cargo los interrogatorios. Poco después de la muerte de English, una de sus hijas no tuvo mejor idea que casarse con el hijo del juez. Así se formó una dinastía que agregó una "w" al apellido y produjo uno de los vástagos más notables de Salem: Nathaniel Hawthorne, nacido el 4 de julio de 1804. 

En la obra de Hawthorne, situada en el universo de la literatura gótica de la que es uno de sus precursores, existen múltiples referencias a los procesos de brujería. Del inquisidor Hathorne dice en la introducción de su novela "La letra escarlata": "...me avergüenzo por sus actos...tan activamente participó en el martirio de las brujas, que bien puede decirse que la sangre de éstas le dejó una mancha indeleble". Sin embargo, no hay mención explícita de sus ancestros procesados. Sí una simpatía, a veces culposa, con el conjunto de los perseguidos. En su cuento “El ruego de Alice Doane” critica a sus contemporáneos que juegan a las brujerías en la colina del patíbulo, "pero jamás sueñan con rendir honores fúnebres a quienes murieron tan injustamente y fueron sepultados allí sin ataúd ni oración". Y refiriéndose al mismo lugar, que el escritor solía caminar por las noches, dice: "...el polvo de los mártires estaba debajo de nuestros pies". 

El descendiente del inquisidor y los brujos también se refiere a la tragedia salemita en otras obras. En "La silla del abuelo" la llama "el acontecimiento más triste y humillante de nuestra historia"; y en "El caballero del espejo", donde Hawthorne asume que su razón y su arte habitan un mundo de espejos a partir de un narrador que percibe por doquier una imagen desdoblada de sí mismo, dice que durante la caza de brujas "una idea semejante hubiera costado muy cara". El tema campea en toda su literatura, en ocasiones más veladamente, como en "La hija de Rappaccini" (un jardín familiar donde se cultivan plantas mágicas), o "Feathertop, una leyenda moralizada" (que nos cuenta la historia de un espantapájaros que cobra vida al fumar la pipa de una bruja). 

Sin embargo, la clave de su familia parece encontrarse en "La letra escarlata", donde la heroína Hester Prynne es obligada a llevar la marca de las pecadoras, una letra “A” de adúltera bordada sobre paño escarlata prendido a la pechera de sus vestidos, sin querer -o poder- confesar que el padre de su criatura es un reverendo respetado por la sociedad que la condena. Por último, uno de los cuentos de Hawthorne - "El holocausto del mundo"- preanuncia con su quema masiva de libros uno de los clásicos de la ficción anticipatoria del siglo XX: "Fahrenheit 451" de Ray Bradbury, otro de los retoños de la tragedia de Salem. 

Bradbury al rescate de lo poético

Mary Bradbury era, en 1692, una de las mujeres más queridas de Salisbury. Cuando fue detenida, noventa y tres vecinos -entre ellos un reverendo- firmaron una petición por esta madre de once hijos. Durante el juicio, poco importó que su marido Thomas la calificara como una mujer "de espíritu optimista, liberal y caritativo". Pesaron más las acusaciones de las jóvenes; la "confirmación" que solía convertirse en cerdo y ejercía hechizos para poner rancia la mantequilla; o que ejecutaba maleficios contra los barcos en alta mar. Tampoco faltó quien la viera, con el gorro blanco y el corbatín con los que concurría a misa, trepada en lo alto del mástil de una embarcación azotada por una tormenta. Demasiado como para no ser condenada a la pena capital. Sin embargo, rescatada de la carreta fatídica y escondida por vecinos contrarios a las matanzas, no llegó al patíbulo. Su descendiente Ray Bradbury reconoció, casi tres siglos más tarde: "Gracias a que ella se salvó...yo estoy aquí".

 Aunque el escritor nunca se ha explayado en los pormenores biográficos de su estirpe, sí ha dejado múltiples referencias en su obra, siempre poéticamente amiga de la brujería y sus cuestiones, y por cierto exenta de las culpas que atormentaban a Hawthorne. En honor a la síntesis baste mencionar algunos capítulos de su novela "El vino del estío", varios de sus cuentos, y -naturalmente- su libro "El árbol de las brujas", donde un personaje afirma que en el pasado de Massachusetts, los que poseían los atributos del ingenio, la inteligencia y el conocimiento, corrían el riesgo de ser considerados hechiceros. 

En el siglo XX,la Bahía de Massachusetts volvió a ser escenario de otra "caza de brujas", esta vez contra anarquistas e italianos. Las víctimas fueron Nicolás Sacco y Bartolomé Vanzetti, quienes entre 1920 y 1927 padecieron un infame proceso judicial. Hasta su ejecución en la silla eléctrica, los reos fueron alojados en la prisión de Dedham, muy cerca de donde dos siglos y medio antes habían marchado hacia el patíbulo los condenados de la Villa de Salem. No huelga recordar una frase perdida entre los escritos de Vanzetti referidos al juez de la causa: "El dios del verdugo Thayer no puede estar hecho sino a su imagen y semejanza: un dios verdugo y liberticida". 

Intermezzo sarmientino

Existe un dato que no es ocioso añadir a estas curiosas simetrías. En los primeros días de octubre de 1847, Domingo Faustino Sarmiento -de viaje por Estados Unidos- visitó a Horace Mann en su casa de Massachusetts para interiorizarse de los procesos educativos que lo obsesionaban. Allí conoció a Mary Peabody, esposa del pedagogo que ofició de intérprete, y a las hermanas de ésta, Isabel y Sofía. Casi veinte años más tarde, de vuelta en Estados Unidos como ministro plenipotenciario de Mitre, Sarmiento retornó a los pagos bostonianos, donde contempló la estatua en memoria de su amigo Mann y disfrutó la calidez de su viuda. En poco tiempo, Mary lo vinculó a los intelectuales de Boston -Emerson y Longfellow, entre ellos-; tradujo su "Facundo"; se convirtió en su consejera y guía; incentivó su pasión por la educación; y preparó el selecto grupo de señoritas que viajaron a la Argentina y la historia recuerda como "las maestras norteamericanas" de Sarmiento. 

Las andanzas de estas jóvenes en nuestro país no han sido todavía bien difundidas. Baste anotar que llegaron en varias tandas, se desperdigaron por las provincias, y no siempre fueron bien recibidas. Una de ellas, Jennie Howard -que dejó un libro de memorias, "En otros años y otros climas"- nos informa que recién abierta la escuela de Córdoba de la Cruz de Sur, apareció un cartel con la leyenda "Esta es la Casa del Diablo y la Puerta del Infierno". La bostoniana anota irónicamente que los habitantes parecían creer que "...algunas fuerzas de las Tinieblas bajo la apariencia de una Escuela Normal, habían alzado allí su morada en lugar de los santos de antaño". 

Dos datos para sintetizar estos sucesos que vinculan los orígenes de la educación argentina al inquietante estado de Massachusetts. Mary Peabody de Mann, cuya correspondencia con Sarmiento roza la friolera de ciento cincuenta cartas, era hermana de Sofía Peabody, esposa de...Nathaniel Hawthorne. Y el sanjuanino parece haber cumplido bien su misión, dado que en su memoria, la de Mann y las 65 maestras bostonianas, el 11 de septiembre se conmemora el Día del Maestro en el estado de Massachusetts. 

Boston, Poe, y las raras coincidencias

Lo que ocurre en Boston, en cuya cárcel muchos procesados por brujería esperaron la sentencia, es curioso: a 22 km al NE (20´en auto) se encuentra Salem; a 14 km al SO (unos 10´por carretera) se levanta Dedham. Durante los procesos, el diablo fue identificado varias veces como un enigmático "hombre alto de Boston". Y fue en Boston que en enero de 1809 nació Edgar Allan Poe, uno de los primeros en reconocer "el genio indispensable" de Hawthorne. Pero más allá de esta crítica visionaria existe un dato incomprensiblemente ignorado por los biógrafos del autor de "El cuervo". La información la proporciona John Ingram en su hoy inhallable "Edgar Allan Poe, su vida, carta y opiniones", traducido por el argentino Edelmiro Mayer en 1887, que ahora tenemos frente nuestro.

Ingram reproduce una revelación de Helen Whitman, a quien pretendió sin éxito el poeta poco antes de su muerte en Baltimore. La señora apunta que el linaje de Poe se remonta a una familia normanda, los Le Poer, afincada en Irlanda durante el reinado de Enriqueta II. Uno de los antepasados del poeta fue Arnoldo Le Poer, senescal del castillo Kilkenny, "caballero e instruido en las letras", que se jugó la libertad y la vida para salvar de las garras del clero a Lady Alice Kytler, acusada y llevada a juicio por brujería. ¿Casualidades o un laberíntico entretejido de relaciones para el que aún no se dispone de un hilo de Ariadna?. En cierta oportunidad, Flaubert opinó que "el frenesí de llegar a una conclusión es la más funesta y estéril de las manías". Es menos vanidad que sensatez compartir momentáneamente ese juicio. 

(Publicado en el "Cuaderno de Némesis" titulado "El caldero de las brujas")

24 diciembre 2018

El Rig Veda Samhita y los himnos védicos


Se afirma que las más antiguas obras, como el Rig Veda Samhita, son anteriores al nacimiento del mundo y cuentan, en tal sentido, las leyes de la creación, conservación y destrucción del universo. Los himnos védicos, sobre todo el Rig Veda, contienen fórmulas sagradas voluntariamente herméticas (mantras), que son invocaciones de diversos aspectos divinos.

Como se ha señalado, el principal y más antiguo de los cuatro Vedas es el Rig Veda, colección de 1028 himnos compuestos entre el 1500 y el 1000 a. C. con la misión de invitar a los dioses a los sacrificios y es el único trabajo original. Luego, el Yájur Veda contiene un tercio de himnos del Rig Veda. Y a su vez el Sama Veda está integrado por un 96% de himnos del Rig Veda, canciones para ejecutar en exorcismos y plegarias. Más tarde, a estos tres Vedas se les añadió el Átharva Veda, que recién fue aceptado después de las escrituras religiosas de Manu.

En lo referido a este último, el Átharva Veda, contiene como el Rig Veda (aunque toma muy poco de éste), una verdadera colección de himnos originales mezclados con encantamientos. Los hindúes creen que su recitación produce una larga vida y cura las enfermedades. El Atharva Veda posee muchos escritos hechos por Charaka, Sushruta y Vagbhata, con descripciones detalladas de varias prácticas. Charaka escribió 500 remedios y Sushruta describió 700 medicinas vegetales.


INDRA, DIOS DE LOS
CIELOS Y DE LA GUERRA


VARUNA, DIOS DE LOS OCEANOS
 Y GUARDIAN DE LA LEY MORAL

25 agosto 2018

Los Torres de Babel de Pieter Brueghel el Viejo


Pieter Brueghel, llamado El Viejo, nacido en 1525 y muerto en 1569, fundador de la dinastía de pintores Brueghel, realizó dos cuadros con la Torre de Babel. Y casualmente, ambos en el mismo año: 1563. Como se sabe, la historia está narrada en el Antiguo Testamento, en el libro del Génesis, como un intento de explicar la diversidad de lenguas del mundo, incluso el conocido entonces, bastante limitado. La leyenda cuenta que los descendientes de Noé en Babilonia (que hablaban una sola lengua) trataron de construir una torre que llegara hasta el Cielo. Dios, bastante arbitrario por cierto, se sintió agraviado por este asunto y los hizo hablar en distintas lenguas, para que perdieran de este modo la capacidad de hablarse en forma inteligible. Si bien la Torre de Babel está inspirada en las edificaciones escalonadas de los zigurats de la antigua Mesopotamia, decenas de artistas se inspiraron en ella para las más diversas disciplinas. En materia de las artes plásticas, aquí están las dos versiones de Pieter Brueghel el Viejo.

16 junio 2018

Violencia en la televisión y la Biblia


"Ahora se suele criticar a la televisión por transmitir tanta violencia, cuando más cruel ha sido la Biblia: en sus páginas se come a niños, se llama a matar a los enemigos, se queman casas, se sacan los ojos a los hombres. Los dueños de la televisión moderna no han inventado nada nuevo"
Ryszard Kapuscinski

29 diciembre 2017

Los grabados futuristas de Nicolas II de Larmessin (1632-1694)


Nicolás II de Larmessin, también conocido como Nicolás de Larmessin o Nicolás I de Larmessin, integró una familia de varias generaciones de grabadores. Nacido en 1632 y muerto en 1694, fue conocido en su época por sus trabajos que representan a reyes y reinas de Francia, además de varios Papas. Aunque en la actualidad su obra es poco conocida, algunas de las mejores son las que componen sus "Costumes grotesques", con la representación de diferentes oficios en grabados de urdimbre fantástica, que en la actualidad parecen sacados de una película de ciencia ficción futurista.









18 junio 2017

Dios es un jugador empedernido


"El azar no existe. Dios no juega a los dados", decía Alberto Einstein. Sin embargo, veamos lo que sostiene Sthepen Hawking:

" (...) Su opinión (Hawkig habla de Einstein) se resumía en su famosa frase 'Dios no juega a los dados'. Parecía que había presentido que la incertidumbre era sólo provisional, y que existía una realidad subyacente en la que las partículas tendrían posiciones y velocidades bien definidas y se comportarían de acuerdo con leyes deterministas, en consonancia con Laplace. Esta realidad podría ser conocida por Dios, pero la naturaleza cuántica de la luz nos impediría verla, excepto tenuemente a través de un cristal.
La visión de Einstein era lo que ahora se llamaría una teoría de variable oculta. Las teorías de variable oculta podrían parecer ser la forma más obvia de incorporar el Principio de Incertidumbre en la física. Forman la base de la imagen mental del universo, sostenida por muchos científicos, y prácticamente por todos los filósofos de la ciencia. Pero esas teorías de variable oculta están equivocadas. El físico británico John Bell, que murió recientemente, ideó una comprobación experimental que distinguiría teorías de variable oculta. Cuando el experimento se llevaba a cabo cuidadosamente, los resultados eran inconsistentes con las variables ocultas. Por lo tanto, parece que incluso Dios está limitado por el Principio de Incertidumbre y no puede conocer la posición y la velocidad de una partícula al mismo tiempo. O sea que Dios juega a los dados con el universo. Toda la evidencia lo señala como un jugador empedernido, que tira los dados siempre que tiene ocasión (...)".

Sthepen Hawking

29 noviembre 2016

Instrucciones para que una mujer pierda la cabeza


CARTA DE ANA BOLENA A ENRIQUE VIII

"Señor:
Corresponde solamente a la augusta mente de un gran rey, a quien la naturaleza ha dado un corazón lleno de generosidad hacia mi sexo, compensar con favores tan extraordinarios una conversación ingenua y corta con una muchacha. Inagotable como es el tesoro de generosidad de su majestad, le ruego considerar que pueda no ser suficiente para su generosidad; porque, si usted recompensa tan leve conversación por regalos tan grandes, ¿qué podrá usted hacer por los que están listos consagrar su obediencia entera a sus deseos? Cuán grandes pueden ser las obsequios que he recibido, la alegría que siento por ser amada por un rey a quien adoro, y a quien con placer sacrificaría mi corazón. Si la fortuna lo ha hecho digno de ofrecerlo, estaré infinitamente agradecida. El mandato de dama de honor de la reina me induce a pensar que su majestad tiene cierta estima por mí, y puesto que mi ocupación me da medios de verle frecuentemente, podré asegurarle por mis propios labios (lo cual haré en la primera oportunidad) que soy la más atenta y obediente sierva de su majestad, sin ninguna reserva"

Ana Bolena 
(verano de 1526)

Al poco tiempo, el rey inglés Enrique VIII rompió su matrimonio con Catalina de Aragón, declaró bastarda a su hija María Tudor, hizo rancho aparte de la iglesia Católica y se casó con Ana Bolena en 1533. Apenas tres años más tarde, la encerró en la Torre de Londres, donde mandó cortarle la cabeza en el mes de mayo.

19 octubre 2016

Lago del Parque Lezama, por Harry Grant Olds, circa 1900

En esta foto de los albores del siglo XX, detrás del lago del Parque Lezama se observa la Catedral Ortodoxa Rusa de la Santísima Trinidad, que inició sus obras en 1898 y terminó de construirse en 1901.

11 mayo 2016

La Santa Inquisición en una parroquia de Zárate


Por Humberto Acciarressi

Cada tanto, el pensamiento medieval se instala, así sea tímidamente, entre las noticias referidas a la corrupción sin límites del gobierno kirchnerista y los ex funcionarios de los cuales quedan pocos sin procesar por un lado, o esa mala telenovela que protagonizan Federico Bal y Barbie Vélez, herederos mediáticos de la fama de sus padres. En esta oportunidad, un cura que parece haber viajado desde los tiempos de Torquemada en una máquina del tiempo quedó en el centro de una polémica de tal magnitud, que tuvieron que ponerle custodia policial. 

El hecho tiene lugar en Lima, localidad del partido bonaerense de Zárate, y particularmente en la parroquia San Isidro Labrador. El cura, un fiel representante de la Santa Inquisición, se encargó con carteles, folletos y palabras en informar que prohibía asistir a la iglesia a las mujeres con jeans o calzas. Si esto ya no fuera una aberración medieval, el párroco hace especial hincapié en nenas de ocho y nueve años.

Este heredero de quienes en otros siglos quemaban mujeres, no goza del apoyo de la feligresía, aunque algunas pacatas que se trabajan un lugar de privilegio en el Cielo le dan la razón con comentarios como "la iglesia no es un boliche". Son las menos. La mayoría se hizo escuchar en todos los medios locales y nacionales, con afirmaciones que incluyen acusaciones de subido tenor entre los dichos de Carlos Scarlata. Por ejemplo, éste le habría dicho a una madre que su hija de nueve años lo excitaba, con la frase: "¿Usted que se cree? Debajo de esta sotana hay un hombre". 

El medio local Zárate Alerta difundió los afiches de la "ropa permitida" (ropa suelta, sin escote, con mangas y la falda debajo de la rodilla) y la "ropa prohibida" (minifaldas, shorts. jeans, ojotas, etc). Como cualquier bondi lo lleva bien, el cura también redactó un folleto en el que impide que entren hombres con gorros, ojotas, musculosas y pantalones cortos.También se ha indicado que Scarlata ve a las nenas como "provocativas" (recordé aquel comentario del entonces premier italiano Berlusconi, cuando justificó las violaciones dado que las mujeres "andan con jeans que provocan"). Además, señalaron otros feligreses, el párroco no bautiza a hijos de madres solteras o de padres separados. Incluso le pidió a una señora que como su hija de ocho años "tiene el busto grande", cuando la mande a catecismo le ponga una faja para que no excite a nadie. 

Casi no hace falta aclarar que los fieles ya están juntando firmas para que el cura sea enviado a otro lado, cuando recién ha transcurrido un año de su llegada a la diócesis de Zárate-Campana. En el curso de un reportaje de TN, el cura se molestó con el periodista y concluyó con un "déjeme en paz". Hubo quienes le gritaron que vaya al psicólogo. Yo le haría un exorcismo.

(Publicado en el diario "La Razón" de Buenos Aires)

30 abril 2016

Un monje muerto fue recubierto con oro


El monje chino Fu Hou murió a los 94 años, después de pasar gran parte de su vida en el templo Chongfu en una colina de la ciudad de Quanzhou. Su cuerpo acaba de ser lavado con alcohol y cubierto con capas de gasa, laca y hojas de oro. También fue vestido y se mandó pedir una vitrina de vidrio para la estatua que será protegida con un dispositivo antirrobo. La creencia budista es que solo el cuerpo de un monje realmente virtuoso permanece intacto después de ser momificado.


09 abril 2016

La historia de un libro y su extraña leyenda


Por Humberto Acciarressi

Hace unos cuantos años le dediqué una larga nota a autores y libros misteriosos en los "Cuadernos de Némesis". Uno de ellos era Johannes Trithemius, sobre cuya existencia se dudó mucho y ahora ya casi no queda nada de esos interrogantes, salvo que no se conoce mucho sobre él. Había nacido en Alemania, se consagró monje (de hecho se lo conoce como el abad Tritemo), era aficionado a la magia, fue asesor astrológico del emperador Maximiliano I, es autor de varias obras que de tan desconocidas se han publicado textos inventados a los que se le han puesto los títulos que se le atribuyen al monje. Este sujeto, entre tantas locuras que se le endilgan, contaba que durante un sueño se le apareció un ser angélico, que le dictó un texto de un libro llamado Esteganografía, que se publicó en 1500, tuvo una reedición en 1606 y ya estaba incompleto, y que casi nadie vio jamás.

Hay que destacar, sin embargo, un hecho que parece confirmar que algo existió. El Santo Oficio, con fecha 7 de septiembre de 1609, prohibió la obra del abad Tritemo. Y aunque en esa época mucho era censurado de oídas y por si las moscas, demos por válida la existencia de la obra. Si el libro fue poco conocido, eso no impidió que muchos comedidos y falsos magos (hoy los llamaríamos chantas, en argot porteño) hayan ido a parar de cabeza a las piras de la Inquisición por el sólo hecho de alardear de la posesión de esta obra. Para quien no lo sepa informemos que, según se decía, revelaba las claves de una escritura secreta y permitía manejar a las personas a distancia. Alguien que dice haber visto la Esteganografía es uno de los sujetos más atrayentes de todos los tiempos: John Dee, matemático que concibió la idea del meridiano único, el de Greenwich. Además fue un experto en literaturas clásicas, fabricó autómatas que se paseaban por los salones reales ingleses y fue seducido por la idea del viaje en el tiempo. Luego cayó en desgracia acusado de “conspiración mágica” (¿?) contra María Tudor.

Alguna vez señalé que sobre Dee aún no se ha escrito lo suficiente. El tipo contó que una noche de 1581 se le apareció un ángel y le entregó un espejo negro, mediante el cual podía comunicarse con seres de otros mundos. El científico tomó notas de sus charlas y las volcó en varios manuscritos en los que describe el lenguaje “enoquiano”. Parece una pavada, aunque simpática. Al darse cuenta que necesitaba ayudantes contrató a dos vivillos que lo dejaron en la miseria. Acudió a la reina Isabel, a quien le confesó que era alquimista. La monarca, nada lerda, cortó por lo sano: le dijo que si podía transmutar cualquier metal en oro, se hiciera lo necesario para poder terminar sus días dignamente. Algunos críticos consideran que Dee, contemporáneo de Shakespeare, fue quien inspiró a Próspero, el personaje de “La tempestad".

(Publicado en el diario "La Razón" de Buenos Aires)

03 abril 2016

El desafío de reconstruir la legendaria Palmira


Por Humberto Acciarressi

Desde que el extremismo islámico tomó la legendaria ciudad de Palmira hasta que días atrás ese sitio emblemático fue recuperado por las tropas sirias con el apoyo ruso (en lo que ya se considera el golpe más fuerte del ejército de Bashar al Assad contra los terroristas), apenas pasaron diez meses. Pero al margen de las fosas comunes que se están encontrando y las matanzas públicas perpetradas por la milicia yihadista en este Patrimonio de la Humanidad, estos bárbaros del siglo XXI hicieron lo que hacen mejor que nadie: destruir todo lo que tocan, sea de carne y hueso como de piedra. Al margen de las polémicas entre el presidente sirio con los Estados Unidos y sus aliados, todos coinciden en que la destrucción de esta ciudad "independiente entre dos imperios", en palabras de Plinio El Viejo en el libro V de su "Historia natural", sólo podrá ser atenuada en parte. Hay cosas que se han perdido para siempre. Especialmente las antigüedades mentadas por Plinio en aquellos tiempos en que el general romano Marco Antonio pasó por ella, en el año 41 antes de Cristo, en su viaje hacia el imperio Parto.

Ahora destruidos, los viejos templos, las estatuas, las escrituras sobre antiquísimas paredes, el testimonio de varias civilizaciones que pasaron por ese lugar clave de Siria que ya era denominada Palmira cuando fue conquistada por Pompeyo Magno, habían sido declarados en 2013 Patrimonio de la Humanidad en Peligro. Mucho no se pudo hacer por esa milenaria parada obligatoria en la Ruta de la Seda y que antes de la llegada de las legiones romanas se había llamado Tadmor ("la ciudad de los árboles de dátil"), tal cual es mencionada en la Biblia. A lo largo de los siglos, Palmira inspiró numerosas narraciones literarias e históricas, desde los tiempos en que fue conquistada por Alejandro Magno, pasando por la era del imperio seléucida, la época de Roma, las andanzas de la indómita reina Zenobia, los días en que artistas anónimos dibujaron escenas de la Illiada en sus columnas, los siglos de dominio musulmán e incluso otomano, su destrucción por un terremoto, el posterior abandono, el melancólico recuerdo hasta llegar a su recuperación arqueológica.

Ciudad ícono del paso de diversas civilizaciones y religiones, cuando el extremismo islámico la tomó en mayo de 2015, los enfermizos fanáticos de Isis se dedicaron a destruir lo que para ellos representaba "el paganismo", es decir todo. En notas anteriores cité a un funcionario de la Dirección de Museos y Antigüedades de Siria, que definió mejor que nadie lo ocurrido en Palmira: "Esto es una batalla cultural, no política". Lamento no recordar su nombre. Ya entonces se sospechaba que la realidad no sólo era abrumadora sino también terminal, y los expertos llegaban a la conclusión que la antigua "perla del desierto" famosa por su oasis, la misma que soportó invasiones, guerras y el paso del tiempo durante siglos y siglos, estaba condenada definitivamente. Quienes ahora ocupan la ciudad aventuran que algo se puede salvar en unos cinco años con trabajos que comenzarán en junio próximo. Como la guerra ni siquiera ha terminado parece demasiado optimismo. Ojalá me equivoque.

(Publicado en el diario "La Razón" de Buenos Aires)

24 diciembre 2015

Nostradamus, el chanta con más fama del siglo XVI


Por Humberto Acciarressi

Es verdad que la gente no tiene la culpa de lo que la posteridad hace de ella. Los ejemplos sobran. Por eso, quizás, no debamos ser demasiado crueles con Miguel de Nostradamus, aquel matemático, médico y astrólogo francés, que en los primeros años del 1500 sobrevivió a la peste negra que diezmó Europa, y quien en una segunda epidemia recorrió Francia ayudando enfermos con una dieta basada en una píldora mágica para la época, que fundamentalmente era un alto concentrado de vitamina C. Se dice que durante sus contínuos viajes y en consonancia con su gran curiosidad, conoció alquimistas y expertos en la Cábala. Hacia la tercera década del siglo XVI, Nostradamus se casó con una dama sobre cuyo nombre hay controversias y tuvo dos hijos: los tres murieron de peste bubónica.

Hacia 1547 se casó nuevamente, esta vez con Anne Ponsarde Gemelle, una viuda que sabía cómo hacer más dinero que el heredado. Curiosamente, por esa época, este personaje comenzó a interesarse por el ocultismo y se entregó a hacerse publicidad -empujado por su esposa- como alguien que podía conocer los entretelones del futuro. Asi, como una Ludovica Squirru del 1500, empezó a publicar un almanaque anual en donde contaba las cosas que ocurrirían en los meses siguientes. Sus publicaciones tuvieron tanto éxito, que los ricos de entonces llegaban desde todos los rincones de Francia para enterarse de aquello que le deparaba el futuro. Y Nostradamus se llenó de oro y plata con esa corte de ingenuos.

Pero como algunos que consiguen mucho quieren más, Nostradamus, aprovechando su fama escribió unas "Centurias", que no fueron otra cosa que un refrito de los almanaques matizado con una gran cantidad de burradas para crédulos. Los juegos de palabras que utilizó, la mezcla de idiomas, las imágenes alocadas de algunos de sus versos, los anagramas, son considerados en la actualidad como un sello de sus profecías. La verdad es que Nostradamus escribió así su obra para evitar sus enfrentamientos con la Inquisición. No le faltaba razón, si se considera que muchos sostuvieron muy sueltos de cuerpo que este chanta tenía tratos con el demonio. Y que entre sus admiradoras se contó Catalina de Médici.

Nostradamus murió en 1566 y si lo había vaticinado nadie lo sabe. Aunque no hacía falta ser adivino, si se considera que padecía tantas enfermedades juntas que lo realmente milagroso en su vida fue que viviera tanto. Eso a pesar de su carta a Enrique II, en la que le escribió al monarca: "He logrado un estado de tranquilidad y quietud de la mente, requisitos para predecir a través del trípode de bronce". Unos siglos más tarde, alguien encontró aquellos viejos escritos e hizo circular la peregrina idea de que en las "centurias" estaba el futuro de la humanidad. Uno de sus más claros y célebres augurios fue que el fin del mundo estaba fijado para 1999. El resto - y juro que lo he leído- es un conjunto de chantadas al estilo "cuando un día se junten algunas nubes es probable que llueva" o "habrá un terremoto y la tierra se sacudirá". Y que me disculpen los crédulos.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)