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26 octubre 2023

Elecciones provinciales en 1903


El muñidor: ¿Votaste por el candidato que te dije?
El votante: Sí señor, veintitres veces.

Elecciones en la provincia de Buenos Aires, en la portada del número 238 de la histórica "Caras y Caretas" (la real, no la actual), del 25 de abril de 1903.

22 diciembre 2020

"Rico Tipo", la revista de Guillermo Divito que contó una época


Por Humberto Acciarressi 

No son muchos los personajes de la cultura argentina que sean más atrayentes que Guillermo Divito. Y eso teniendo en cuenta que nuestro país ha dado pintoresquismo en cantidades mayúsculas, e incluso sirvió de asilo a decenas de extranjeros con atributos excéntricos. Pero la biografía de este historietista impar es digna de una película, o más precisamente de un buen guionista. Divito fue, casi desde sus inicios, famoso por las pibas que dibujaba. Y fue precisamente eso lo que lo puso en problemas siendo muy joven. Todavía en la prehistoria de su larga carrera profesional, cuando tenía todo por ganar, se fue de la "Patoruzú" de Dante Quinterno -que entonces vendía 150.000 ejemplares- porque éste le criticó el largo de las polleras de sus "chicas". Lo trataron de loco y de tirar una profesión por la borda, ya que trabajar al amparo del genio del creador del indio más famoso de los cómics no era poca cosa. Pero Divito no andaba con vueltas. Con el entusiasmo de los predestinados, el 16 de noviembre de 1944 sacó a la calle su propia publicación: "Rico Tipo". La historia del periodismo es dinámica: en poco tiempo, la revista de Divito vendía 300.000 ejemplares semanales. 

En ese nuevo marco, y sin nadie que le indicara cómo dibujar el largo de las polleras o la sensualidad de sus siluetas, sus "chicas" se hicieron famosas y devinieron en patrón estético de las porteñas. Caracterizadas por sus cinturas inverosímiles en la estrechez, sus mechones de pelo suelto, sus polleras cortas e insinuantes, sus tobillos insignificantes, ese toque sensual fue escandaloso para otros editores de la época. Las mujeres de la calle, sin embargo, se lanzaron a copiarlas. Sin distinción de clase social. Las casas de modas ponían avisos en la revista y el propio dibujante las ilustraba. Pocos personajes de historietas saltaron con tanto entusiasmo del papel a la realidad. La afirmación de Oscar Wilde -"la naturaleza imita al arte"- cobraba sentido en la capital argentina. Casi era imposible no ver en la calle una joven y no tanto que no se vistiera como las "chicas" del dibujante. 

Si los tangos de Enrique Santos Discépolo y la literatura de Roberto Arlt recrearon los años de la depresión económica, los personajes de Divito -y entre ellos sus chicas - encarnaron las peculiaridades de la Buenos Aires de posguerra. Son pocos quienes han conseguido interactuar desde el papel con la realidad con mejor compenetración. Hay que agregar que Divito no era "una rata de biblioteca". Muy por el contrario. Fue un viajero infatigable y casi no dejó lugar sin visitar. También fue un gastrónomo frugal, pero eso lo compensaba con los litros de whisky que tomaba, acompañándose con una pipa que no terminaba nunca. Fue, además, un empedernido amante del jazz y de la velocidad. Un dandy en todo sentido, con el aire del Isidoro Quiñones de su maestro Quinterno. Esa pasión por el vértigo fue su vida y fue su muerte. El 5 de julio de 1969, el Fiat que conducía en una ruta brasileña se estrelló contra un camión. Su revista, ya anacrónica por esos años de nuevas estéticas y de psicodelia desenfrenada, lo sobrevivió mala y milagrosamente tres años. 

Guillermo Divito es mucho más que las lindas pibas que sacaba de su galera de retratista. La glotona Pochita Morfoni, el canalla Fallutelli, el ingenuo Bómbolo, el temido Fúlmine, el esquizofrénico Dr. Merengue, pueden mencionarse entre sus personajes más famosos. Son sus "chicas", sin embargo, quienes atravesaron la barrera del tiempo. Gracias a ellas y a otros personajes de Rico Tipo, quienes no vivimos en esos años nos podemos adentrar al abrigo de la nostalgia por esa Buenos Aires del 40 y del 50 del siglo XX. Por suerte, los dibujos de Divito -como todo gran arte- son disparadores de esas ceremonias del recuerdo, aún cuando esas evocaciones pertenezcan a un pasado no vivido. 

(Este artículo fue publicado en el diario "La Razón" de Buenos Aires en marzo del 2014, en ocasión de una muestra en el Museo del Humor)










03 diciembre 2020

Louis Armstrong empezó a los tiros y terminó con la trompeta


Por Humberto Acciarressi 

El primer día del año 1913, mientras en las calles de Nueva Orleans los vecinos pobres y los ricos festejaban el acontecimiento, unos disparos sonaron en el ambiente y detuvieron la algarabía. Algunos, entre ellos un policía, recorrieron con la vista los alrededores hasta que se toparon con un chico negro, de ojos pícaros y sonrisa cómplice, de cuya mano colgaba una pistola. El muchacho, que había resuelto despedir el año a los tiros, fue a parar a un reformatorio. Allí, uno de los guardias de apellido Smith, se hizo amigo del chico y le enseñó a tocar la trompeta. Desde esos días de encierro hasta el final de sus días, aquel negrito llamado Louis Armstrong no se separó nunca de su instrumento. 

Nació el 4 de julio de 1900, el Día de la Independencia de los Estados Unidos (algunos biógrafos sostienen que la fecha fue un invento del músico), en una sórdida casa de Nueva Orleans. Según lo confesó sonriente varias décadas más tarde, hasta que cumplió cinco o seis años creyó que los petardos, los cohetes y los cañonazos que escuchaba en sus cumpleaños eran en su honor. En todo caso, eso no hubiera estado nada mal. 

Sus primeros contactos con la música se produjeron cuando seguía los cortejos fúnebres de los negros, escuchando los "spirituals" que desgranaban los instrumentos y las voces quejumbrosas de los deudos. Es imposible y ocioso reproducir las bandas en las que tocó desde que reemplazó a King Oliver en el grupo de Kid Ory hasta que el mundo se quedó sin su trompeta (uno de sus primeros compañeros fue el legendario Buddy Bolden, de cuya corneta se decía que podía resucitar a los muertos). 

Si hay que decir que con Satchmo (abreviatura de Satchelmouth: boca de maleta) aprendieron los más grandes músicos de jazz del siglo, incluso aquellos que lo criticaron por cuestiones más ideológicas que musicales (decían que entretenía a los blancos, como si el arte se midiera en fronteras raciales). Miles Davis, antítesis de Armstrong, no tuvo más remedio que reconocer: "Nadie puede tocar en la trompeta algo que Louis no haya tocado antes". Sin embargo, el más grande elogio que recibió Satchmo vino del sacerdote del "bip bop" y compañero de Charlie Parker, Dizzy Gillespie: "En la historia de la música negra ningún individuo ha dominado tan completamente una forma de arte como el maestro Daniel Louis Armstrong. De no haber sido por él, nunca habríamos existido". Y eso es cierto: resulta inconcebible concebir el jazz sin "Pops". 

Sólo citando algunas de sus frases, podría decirse que de la campana de la trompeta de Louis salían, convertidos en música, una cálida noche veraniega de Nueva Orleans, el olor de las magnolias en flor, alguna chica con la que había pasado momentos alegres, o la voz de su madre llamándolo por las mañanas. Si Dios existe, no hay dudas que la trompeta de Satchmo contó con su beneplácito. Y si Dios no existe, Armstrong debe haber sido lo más parecido a él. Si dejaba de tocar se enfermaba, porque -decía- se lo exigía el sistema nervioso. Por eso, un día sin música le provocaba un serio desequilibrio emocional. Además de esto, su labio superior tenía unas callosidades producidas por la embocadura de su trompeta, que cuando se le agrietaban le provocaban un dolor insoportable. Para mitigarlo, Louis se ponía pomada. Como eso no bastaba, antes de cada concierto tocaba durante dos horas para castigar sus labios. Dolor más dolor, en su caso era esa explosión de alegría que ahora se escucha en sus discos. 

Fornido, exuberante, de dotes histriónicas, sonrisa relampagueante, voz áspera y un estilo inimitable para tocar su instrumento, Louis murió el 6 de julio de 1971 en su casa en los suburbios de Nueva York, mientras dormía plácidamente a metros de su trompeta compañera. Y para terminar, valga una anécdota. En cierta oportunidad, una mujer le preguntó a "Pops" qué era el jazz. Y Armstrong, olvidándose de sus labios inflamados, tomó su trompeta, respondió "el jazz es esto", y comenzó a sacarle al instrumento un sonido improvisado y quejumbroso más doloroso que la vida misma. Ninguna enciclopedia igualará nunca tal definición. 

(Publicado en la revista "Así", de Buenos Aires, en la década de 1990)


04 agosto 2020

Film Fun, legendario cómic con astros del espectáculo


La revista británica Film Fun fue un cómic inspirado en celebridades, de Fleetway Publications con sede en Londres, que se extendió desde el 17 de enero de 1920 (cuya portada presentó a Harold Llooyd, aunque con el nombre de Winkle, ya que así se lo conocía en Gran Bretaña) hasta el 15 de septiembre de 1962, cuando se fusionó con Buster. La publicación alcanzó un total de 2225 números (con varios anuarios), con picos muy altos anteriores a la Segunda Guerra Mundial, de 800.000 copias por semana. La revista cambió su nombre a Film Fun and Thrills en 1959.



29 mayo 2020

Francois Bourgeon y sus clásicos


El historietista francés François Bourgeon, autor entre otras de las dos exitosas sagas Los Pasajeros del Viento y Los compañeros del Crepúsculo, se caracteriza por sus ambientaciones históricas y el protagonismo femenino en sus historietas. Aqui algunas de sus ilustraciones.


17 mayo 2020

Tim Walker, el mago inglés de la fotografía de moda


No es la primera vez que nos ocupamos de Tim Walker, fotógrafo inglés que se encuentra en la vanguardia de la fotografía de moda, con imágenes de una extraordinaria belleza poética. Sus escenarios extravagantes y oníricos, muchas veces inspirados en cuentos o películas, cuentan historias de lo más variadas, en un periplo iniciado gracias a un antiguo trabajo en una librería en la que ordenaba archivos de Cecil Beaton. Walker, que fue asistente del gran Richard Avedon, en 1995, con 25 años, realizó su primera sesión para la revista Vogue. A partir de ese momento sus obras han ilustrado las ediciones inglesas, italianas, estadounidenses y asiáticas de la publicación. Además de haber trabajado con las marcas más importantes del mundo de la moda internacional, fue colaborador del cineasta Tim Burton. No es esa su única relación con el cine. También ha fotografiado a artistas como Madonna, Emma Watson, Helena Boham-Carter, Ethan Hawke, Scarlett Johansson, Emma Stone, Marion Cotillard. etc.










29 enero 2020

Popeye y Olivia: machismo, feminismo y otras yerbas


Por Humberto Acciarressi

La historia de Popeye es una paradoja. Machista hasta el hartazgo, vive atado por la eternidad a los histeriqueos de la horrible Olivia. Hizo crecer de manera prodigiosa el consumo de espinaca (un 33% entre 1931 y 1936, según cifras de la industria norteamericana), y se convirtió en el hazmerreir del mundo cuando en los 80 se descubrió que la hortaliza no poseía tanto hierro como se afirmaba. Su sobrino Wimpy, que llevó la hamburguesa al cielo de la gastronomía, es un tarado sin remedio. Se pasó la vida a las trompadas con cuanto patotero se cruzaba en su camino, hasta que todos advirtieron que también él era un pendenciero. Y sin embargo, atrapado en los estrechos parámetros del arquetipo, en los Estados Unidos sigue siendo uno de los héroes preferidos en el universo cartoon.

Elzie Crisler Segar, un dibujante nacido en Chester, Illinois, creó en 1919 la serie cómica "The timble theatre" con historias que giraban en torno de la familia Oyl y de las andanzas de los hermanos Castor y Olivia, y del novio de ésta: Ham Gravy. El 17 de enero de 1929, la flaca y su pretendiente compraron un bote, fueron al puerto a buscar tripulación y se toparon con un sujeto mal entrazado. Cuando el joven le preguntó al futuro héroe si era un marinero, Popeye contestó: "¿Qué se les ocurre que pueda ser?, ¿un cowboy?". Fue el primer bocadillo de su biografía. A partir de ese momento, the sailor tomó cada vez más atribuciones y desplazó del protagonismo de la tira a Olivia Oyl. Con su pipa de mazorca de maíz, sus enormes bíceps alimentados a espinaca, y el tatuaje del ancla, Popeye ("pop eye", ojo saltón) se convirtió en un héroe en toda la línea.

No mucho tiempo después de su aparición, 600 diarios de los cinco continentes lo mostraron en sus páginas en varios idiomas. Sin embargo, suele considerarse el nacimiento del marino el momento en que saltó del papel y la tinta al celuloide. En 1933, debido a la maestría del austríaco Max Fleisher, creador de Betty Boop, se produjo el debut de Popeye en un capítulo de las andanzas de la vampiresa. En una ladera sobre el río Mississippi se alza una estatua de 1,80 metros de altura y 500 kilos del mejor bronce que inmortaliza la figura de Popeye, muy cerca de donde nació Elzie Segar.

Tanta fue la influencia del marino en la vida cotidiana que introdujo en el vocabulario de los norteamericanos dos términos que hicieron carrera: "goon", que define a una persona casera, y "jeep", la palabra con la que desde entonces se definió al GPV (General Purpose Vehicle). Por eso, cuando en 1993 lo quisieron aggiornar para la Feria del Libro de Frankfurt, fue un escándalo. El nuevo Popeye no fumaba, había archivado su traje de marinero y vestía camisas y pantalones de marca. Olivia fue ataviada a la usanza actual y Brutus fue provisto de una colita en el pelo. El "Corriere della Sera" señaló: "Es como repintar la Capilla Sixtina: un sacrilegio".

En 1981, de la mano de Robert Altman y protagonizado por Robin Williams, Popeye volvió al cine con Shelley Duval en la imperceptible carnadura de Olivia. En lo que se refiere a la flaca, en 1992 fue "acusada" por la Iglesia de promover el aborto. En rigor, Popeye y Olivia devolvían una muñeca llegada por correo y la escuálida decía: "Hay que devolver este bebé a su creador".  King Features tuvo que pedir disculpas. Y extremistas islámicos habían acusado a Popeye como "un mal ejemplo por su romance con Olivia y sus choques con Brutus". Algunos han creído ver en Olivia una adelantada del feminismo. Personalmente lo dudo. En cuanto a Popeye, nació siendo un pobre viejo. Como mera anécdota que adorna el cómic, el tiempo pasa y nadie deja de echarle en cara los flirteos de su novia con el barbudo. Y, en consecuencia, la falsedad del reclamo a gritos de la mujer: "Popeye, Brutus me quiere raptar". Para ser absolutamente objetivo, hay que concluir en que son una pareja insoportable.

(Publicado hace unos años en el "Diario Oficial de la Feria del Libro Infantil de Buenos Aires" y en "El Espectador de la Cultura")






ESTATUA DE POPEYE EN CHESTER,
ILLINOIS, ESTADOS UNIDOS.
 
AFICHE DE LA PELICULA DE ROBERT ALTMAN,
CON ROBIN WILLIAMS Y SHELLEY DUVALL

21 enero 2020

The American Magazine: medio siglo desde 1906 a 1956


The American Magazine fue una revista fundada en junio de 1906, que hasta su desaparición en agosto de 1956, hizo hincapié - casi siempre en ese medio siglo- en historias de interés humano, problemas sociales y mucha ficción.