31 diciembre 2020

Hannah Arendt y la imparcialidad


" (...) si evito toda compañía o estoy completamente aislada mientras me formo una opinión, no estoy conmigo misma, sin más, en la soledad del pensamiento filosófico; en realidad sigo en este mundo de interdependencia universal, donde puedo convertirme en representante de todos los demás. Por supuesto, puedo negarme a obrar así y hacerme una opinión que considere sólo mis propios intereses, o los intereses del grupo al que pertenezco. Sin duda, incluso entre personas muy cultivadas, lo más habitual es la obstinación ciega, que se hace evidente en la falta de imaginación y en la incapacidad de juzgar. Pero la calidad misma de una opinión, como la de un juicio, depende de su grado de imparcialidad" 

Hannah Arendt

Marguerite Duras y la pasión desmesurada


Por Humberto Acciarressi 

"En un lugar de la Mancha", "Hoy ha muerto mamá, quizás ayer" "Esa mañana, Gregorio Samsa", son algunos de los arranques literarios más famosos. El listado es vasto y suele depender de los gustos. Existe uno que también puede integrar un diccionario de comienzos famosos. Dice así: "Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo: la conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud. Su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado". Así comienza "El amante", una de las obras más famosas de Marguerite Duras -hacedora de una vastísima narrativa, directora de una decena de películas, etc-, que le valió el premio Goncourt 1984, una tirada de tres millones de ejemplares, la traducción a cincuenta idiomas y un film mediocre de Jean-Jacques Annaud. 

La vida y la obra de Marguerite Duras están atravesadas por la pasión. De la primera, puede decirse que nació en Indochina, cerca de Saigón, poco antes del inicio de la guerra del 14. Fue polémica y jamás eludió la responsabilidad de hacerse cargo de sus ideas. Participó de la Resistencia francesa, se desgañitó contra la intervención francesa en Argelia, se afilió y desafilió al PC y levantó barricadas durante el Mayo francés. El alcoholismo le dio pocas treguas. Cuando le llegó la muerte en 1996, acababa un romance con un joven que le inspiró libros e hizo menos doloroso el cáncer que la mató. Escribir, para ella, era más importante que comer. 

De su obra pueden destacarse "Un dique contra el Pacífico", "Los caballitos de Tarquinia", "Moderato Cantabile", "El mal de la muerte", "La vida tranquila". Según dice la leyenda, su primer libro, "La impudicia", apareció porque amenazó con suicidarse si no era editado. Cuando publicó el último - "Eso es todo"-, tenía en su haber casi cincuenta obras y el existencialismo inicial había derivado al nouveau roman. Mientras tanto, en intensos entreactos, tuvo lugar una historia de pasión exuberante y una literatura espléndida que el tiempo sostiene. Lo que no es poco decir de un siglo tan prolífico.

(Publicado en "Tiempo de Arte" en el año 2007)

24 diciembre 2020

Horacio Quiroga, pionero de la crítica de cine de la Argentina


Por Humberto Acciarressi 

Hasta donde se sabe, la relación entre Jorge Luis Borges y Horacio Quiroga fue casi inexistente. Ambos, sin embargo, cuentan –como interesante antecedente– con su gusto por el cine, actividad considerada por entonces como "entretenimiento para criadas". Lo que queda claro es que ambos, de una forma u otra, fueron seducidos por las posibilidades de representación del cine, por ese entonces mudo. En el caso de Quiroga, uno de sus últimos artículos se titula "Espectros que hablan" y se refiere –obviamente– al surgimiento del cinematógrafo parlante. 

Entre 1918 y su suicidio el 17 de febrero de 1937, el atormentado autor de los "Cuentos de amor, locura y de muerte" dedicó gran entusiasmo en escribir reseñas cinematográficas para las revistas El Hogar, Caras y Caretas, Atlántida y para el diario La Nación. Un libro editado oportunamente por Losada –"Cine y literatura", que reúne las crónicas de Horacio Quiroga– revela que se conocen 68 comentarios suyos sobre cine. 

En el primero de ellos, se conmueve por el drama del galán Jorge Walsh, a quien considera un buen actor que "tuvo la desgracia de tropezar con la Fox". De acuerdo con el dandy aventurero, a Walsh lo convirtieron en un personaje tipificado que comienza a aparecer en la pantalla "casi desnudo, haciendo gimnasia con gran derrumbe de músculos para particular placer de las niñas". A partir de sus experiencias como narrador de historias y creador de personajes, más el conocimiento cabal de las técnicas rudimentarias del séptimo arte, Horacio Quiroga se convirtió en uno de los primeros críticos de cine del país. 

No menciona a Buster Keaton, habla del "encanto particularmente poético" de Chaplin, se detiene –y mucho– en el rol de las actrices de entonces, justiprecia a Thomas Ince, le reconoce méritos a Cecil B.de Mille, establece las diferencias entre el teatro y el cine, y le dedica poco y nada al expresionismo alemán. Eso es apenas una parte de su obra en tal sentido. Y además, como si fuera poco, intenta crear con Manuel Gálvez una empresa cinematográfica y escribe un guión: "La jangada". Esto sin olvidar, claro, que Quiroga realizó su magnífica tarea literaria con varias referencias al cine, ese mismo que denominaba "el archivo de la vida". Paradójicamente, esos escritos pueden darnos algunas claves de su dramática existencia. 

(Publicado en La Razón, de Buenos Aires, en el año 2007)

22 diciembre 2020

"Rico Tipo", la revista de Guillermo Divito que contó una época


Por Humberto Acciarressi 

No son muchos los personajes de la cultura argentina que sean más atrayentes que Guillermo Divito. Y eso teniendo en cuenta que nuestro país ha dado pintoresquismo en cantidades mayúsculas, e incluso sirvió de asilo a decenas de extranjeros con atributos excéntricos. Pero la biografía de este historietista impar es digna de una película, o más precisamente de un buen guionista. Divito fue, casi desde sus inicios, famoso por las pibas que dibujaba. Y fue precisamente eso lo que lo puso en problemas siendo muy joven. Todavía en la prehistoria de su larga carrera profesional, cuando tenía todo por ganar, se fue de la "Patoruzú" de Dante Quinterno -que entonces vendía 150.000 ejemplares- porque éste le criticó el largo de las polleras de sus "chicas". Lo trataron de loco y de tirar una profesión por la borda, ya que trabajar al amparo del genio del creador del indio más famoso de los cómics no era poca cosa. Pero Divito no andaba con vueltas. Con el entusiasmo de los predestinados, el 16 de noviembre de 1944 sacó a la calle su propia publicación: "Rico Tipo". La historia del periodismo es dinámica: en poco tiempo, la revista de Divito vendía 300.000 ejemplares semanales. 

En ese nuevo marco, y sin nadie que le indicara cómo dibujar el largo de las polleras o la sensualidad de sus siluetas, sus "chicas" se hicieron famosas y devinieron en patrón estético de las porteñas. Caracterizadas por sus cinturas inverosímiles en la estrechez, sus mechones de pelo suelto, sus polleras cortas e insinuantes, sus tobillos insignificantes, ese toque sensual fue escandaloso para otros editores de la época. Las mujeres de la calle, sin embargo, se lanzaron a copiarlas. Sin distinción de clase social. Las casas de modas ponían avisos en la revista y el propio dibujante las ilustraba. Pocos personajes de historietas saltaron con tanto entusiasmo del papel a la realidad. La afirmación de Oscar Wilde -"la naturaleza imita al arte"- cobraba sentido en la capital argentina. Casi era imposible no ver en la calle una joven y no tanto que no se vistiera como las "chicas" del dibujante. 

Si los tangos de Enrique Santos Discépolo y la literatura de Roberto Arlt recrearon los años de la depresión económica, los personajes de Divito -y entre ellos sus chicas - encarnaron las peculiaridades de la Buenos Aires de posguerra. Son pocos quienes han conseguido interactuar desde el papel con la realidad con mejor compenetración. Hay que agregar que Divito no era "una rata de biblioteca". Muy por el contrario. Fue un viajero infatigable y casi no dejó lugar sin visitar. También fue un gastrónomo frugal, pero eso lo compensaba con los litros de whisky que tomaba, acompañándose con una pipa que no terminaba nunca. Fue, además, un empedernido amante del jazz y de la velocidad. Un dandy en todo sentido, con el aire del Isidoro Quiñones de su maestro Quinterno. Esa pasión por el vértigo fue su vida y fue su muerte. El 5 de julio de 1969, el Fiat que conducía en una ruta brasileña se estrelló contra un camión. Su revista, ya anacrónica por esos años de nuevas estéticas y de psicodelia desenfrenada, lo sobrevivió mala y milagrosamente tres años. 

Guillermo Divito es mucho más que las lindas pibas que sacaba de su galera de retratista. La glotona Pochita Morfoni, el canalla Fallutelli, el ingenuo Bómbolo, el temido Fúlmine, el esquizofrénico Dr. Merengue, pueden mencionarse entre sus personajes más famosos. Son sus "chicas", sin embargo, quienes atravesaron la barrera del tiempo. Gracias a ellas y a otros personajes de Rico Tipo, quienes no vivimos en esos años nos podemos adentrar al abrigo de la nostalgia por esa Buenos Aires del 40 y del 50 del siglo XX. Por suerte, los dibujos de Divito -como todo gran arte- son disparadores de esas ceremonias del recuerdo, aún cuando esas evocaciones pertenezcan a un pasado no vivido. 

(Este artículo fue publicado en el diario La Razón en marzo del 2014, en ocasión de una muestra en el Museo del Humor)











08 diciembre 2020

Fermín Eguía y sus monstruos amigables


Por Humberto Acciarressi 

"El arte de Fermín Eguía suscita todo el tiempo la sensación de la inminencia y de la gracia; exhibe las imágenes de una realidad perdida que siempre estamos a punto de alcanzar". La frase, que le pertenece a Ricardo Piglia, permite acotar un par de reflexiones. La primera, que Eguía ha logrado plasmar el más extraordinario bestiario del arte argentino. En segundo término, que este maestro nacido en 1942 organiza su obra en torno a un animismo infrecuente en las estéticas vernáculas. Cuando se dice que su mirada desnaturaliza lo que lo rodea, faltaría añadir que, en realidad, Eguía vuelve natural lo que en una primera aproximación parece monstruoso. Por eso es que vuelve entrañables, queribles y hasta bellas, esas deformidades anacrónicas que ha pergeñado su imaginación. 

John Tenniel (1820-1914), el amigo de Lewis Carroll e ilustrador de "Alicia...", es un buen antecedente para entender a Eguía. La crueldad aparente de su obra es, apenas, ironía. Y en la paleta de maldades del arte habría que reflexionar cuál es peor. Si Tenniel desdibujaba la realidad de la que él no tenía dudas, Eguía parece rastrear esa metarealidad que alguna vez llevó a Paul Eluard a afirmar que "hay otros mundos, pero están en éste". O dicho de otra manera, lo disparatado no lo es tanto. 

Laura Malosetti indica que las obras de Eguía "ofrecen una vía de entrada engañosa, en apariencia fácil y divertida, a cuestiones arduas que a veces se agazapan en ellas". En su primer catálogo, su maestra Aída Carballo escribió: "Es dibujante y es poeta y sonríe cuando se lo dicen". Acuarela, óleo, acrílico, técnicas tradicionales. Su innovación viene por otro lado, por la revulsión de su estética, por lo áspero de su poesía. No cabe duda que Eguía está predestinado a seguir concitando entusiasmo entre las jóvenes generaciones. Tiene la frescura, la calidad y hasta el don de complicidad que requieren los buenos espectadores. 

(Publicado en "Tiempo de Arte" hace unos años)









03 diciembre 2020

Louis Armstrong empezó a los tiros y terminó con la trompeta


Por Humberto Acciarressi 

El primer día del año 1913, mientras en las calles de Nueva Orleans los vecinos pobres y los ricos festejaban el acontecimiento, unos disparos sonaron en el ambiente y detuvieron la algarabía. Algunos, entre ellos un policía, recorrieron con la vista los alrededores hasta que se toparon con un chico negro, de ojos pícaros y sonrisa cómplice, de cuya mano colgaba una pistola. El muchacho, que había resuelto despedir el año a los tiros, fue a parar a un reformatorio. Allí, uno de los guardias de apellido Smith, se hizo amigo del chico y le enseñó a tocar la trompeta. Desde esos días de encierro hasta el final de sus días, aquel negrito llamado Louis Armstrong no se separó nunca de su instrumento. 

Nació el 4 de julio de 1900, el Día de la Independencia de los Estados Unidos (algunos biógrafos sostienen que la fecha fue un invento del músico), en una sórdida casa de Nueva Orleans. Según lo confesó sonriente varias décadas más tarde, hasta que cumplió cinco o seis años creyó que los petardos, los cohetes y los cañonazos que escuchaba en sus cumpleaños eran en su honor. En todo caso, eso no hubiera estado nada mal. 

Sus primeros contactos con la música se produjeron cuando seguía los cortejos fúnebres de los negros, escuchando los "spirituals" que desgranaban los instrumentos y las voces quejumbrosas de los deudos. Es imposible y ocioso reproducir las bandas en las que tocó desde que reemplazó a King Oliver en el grupo de Kid Ory hasta que el mundo se quedó sin su trompeta (uno de sus primeros compañeros fue el legendario Buddy Bolden, de cuya corneta se decía que podía resucitar a los muertos). 

Si hay que decir que con Satchmo (abreviatura de Satchelmouth: boca de maleta) aprendieron los más grandes músicos de jazz del siglo, incluso aquellos que lo criticaron por cuestiones más ideológicas que musicales (decían que entretenía a los blancos, como si el arte se midiera en fronteras raciales). Miles Davis, antítesis de Armstrong, no tuvo más remedio que reconocer: "Nadie puede tocar en la trompeta algo que Louis no haya tocado antes". Sin embargo, el más grande elogio que recibió Satchmo vino del sacerdote del "bip bop" y compañero de Charlie Parker, Dizzy Gillespie: "En la historia de la música negra ningún individuo ha dominado tan completamente una forma de arte como el maestro Daniel Louis Armstrong. De no haber sido por él, nunca habríamos existido". Y eso es cierto: resulta inconcebible concebir el jazz sin "Pops". 

Sólo citando algunas de sus frases, podría decirse que de la campana de la trompeta de Louis salían, convertidos en música, una cálida noche veraniega de Nueva Orleans, el olor de las magnolias en flor, alguna chica con la que había pasado momentos alegres, o la voz de su madre llamándolo por las mañanas. Si Dios existe, no hay dudas que la trompeta de Satchmo contó con su beneplácito. Y si Dios no existe, Armstrong debe haber sido lo más parecido a él. Si dejaba de tocar se enfermaba, porque -decía- se lo exigía el sistema nervioso. Por eso, un día sin música le provocaba un serio desequilibrio emocional. Además de esto, su labio superior tenía unas callosidades producidas por la embocadura de su trompeta, que cuando se le agrietaban le provocaban un dolor insoportable. Para mitigarlo, Louis se ponía pomada. Como eso no bastaba, antes de cada concierto tocaba durante dos horas para castigar sus labios. Dolor más dolor, en su caso era esa explosión de alegría que ahora se escucha en sus discos. 

Fornido, exuberante, de dotes histriónicas, sonrisa relampagueante, voz áspera y un estilo inimitable para tocar su instrumento, Louis murió el 6 de julio de 1971 en su casa en los suburbios de Nueva York, mientras dormía plácidamente a metros de su trompeta compañera. Y para terminar, valga una anécdota. En cierta oportunidad, una mujer le preguntó a "Pops" qué era el jazz. Y Armstrong, olvidándose de sus labios inflamados, tomó su trompeta, respondió "el jazz es esto", y comenzó a sacarle al instrumento un sonido improvisado y quejumbroso más doloroso que la vida misma. Ninguna enciclopedia igualará nunca tal definición. 

(Publicado en la revista "Así" hace unos años)









Orson Welles y la "invasión" marciana que aterrorizó a EE.UU


Hace unos años publicamos unos fragmentos radiales muy poco conocidos de la transmisión radiofónica más famosa de la historia. Ocurrió el 30 de octubre de 1938. Orson Welles, en esa fecha ya histórica, resolvió hacer una broma en el día previo a Halloween. Basándose en el texto "La guerra de los mundos" de Herbert Wells, y con su equipo radiofónico, este genio que por entonces tenía apenas 23 años, "relató" una invasión marciana a las ciudades de Nueva York y Nueva Jersey. Estudios posteriores determinaron que millones se lo creyeron, pero por vergüenza luego lo negaron. Lo cierto es que aquella jornada quedó como un hito en la historia de la radiofonía mundial y fue el trampolín que, muy poco tiempo despúes, le permitió a Welles (con apenas 25 años) filmar "Citizen Kane", la mejor película de todos los tiempos para cualquiera que sepa algo de cine. Tengo la suerte de tener la desgrabación completa de aquel programa. Y también tengo el texto de los teletipos de la policía de Nueva Jersey, en los que, por ejemplo, se dicen cosas tales como: "Aviso a todos los oyentes. La comedia radiofónica difundida por la WABC, relativa al ataque de habitantes de Marte a esta región, se basa en un suceso puramente imaginario". Un dato curioso que nadie menciona: el gran Orson Welles estuvo a punto de levantar la emisión por miedo a que la gente se aburriera. Así comenzaba la transmisión: 

LOCUTOR 1: La Columbia Broadcasting System (C.B.S.) y sus estaciones afiliadas presentan a Orson Welles y al Mercury Theatre en "La guerra de los mundos" de H. G. Wells. 

 (Cortina musical) 

LOCUTOR 2: Señoras y señores... el director del Mercury Theatre y primer actor de ésta emisión de radio , Mr. Orson Welles. 

ORSON WELLES: Sabemos que en los primeros años del siglo XX, seres más inteligentes que el hombre y sin embargo mortales, vigilaban atentamente a nuestro planeta. Asimismo sabemos que mientras los seres humanos se dedicaban a sus ocupaciones, otros los examinaban y estudiaban con total exactitud y minuciosidad , del mismo modo que hace el hombre, que se vale del microscopio para examinar a las criaturas que viven y se reproducen en una gota de agua. Alegres y despreocupados, los habitantes de éste mundo iban de acá para allá ocupados de sus asuntos, serenos y seguros de su dominio en éste fragmento que gira , ésta partícula solar que, por casualidad o designio, el hombre ha heredadado en el oscuro misterio del tiempo y el espacio. Sin embargo, a través del inmenso mar etéreo , mentes que respecto a la nuestra son como la mía respecto a las bestias salvajes; grandes intelectos , fríos y exentos de simpatía veían a nuestro planeta con envidia, y lenta pero implacablemente, tramaban sus planes contra nosotros. En el año trigésimo noveno del siglo XX ocurrió la gran desilusión. 

 (La voz se desvanece para dejar paso a un locutor que lee un boletín meteorológico) 

LOCUTOR 1: En las últimas veinticuatro horas no se ha notado un cambio apreciable de temperatura; sólo sabemos de una ligera perturbación atmosférica en Nueva Escocia cuyo origen no es posible determinar que produjo un área de baja presión que se desplaza rápidamente hacia los estados del Nordeste. Ello anuncia lluvia y vientos huracanados. Temperatura máxima: 18, 8 º C , mínima: 8,8ºC. Estos datos les son proporcionados por la oficina meteorológica del gobierno. Y ahora nos transportamos al Salón Meridian del Hotel Park Plaza, en Nueva York, donde escucharán a Ramón Raquello y su orquesta... 

 (Tema musical que se va desvaneciendo) 

LOCUTOR 3: Buenas noches, señoras y señores. Desde el Salón Meridian en el Hotel Park Plaza de Nueva York oirán a Ramón Raquello y su orquesta. Ramón Raquello ejecutará "La Cumparsita". 

 (Se escuchan los primeros acordes pero el tema es "pisado" por el LOCUTOR 2) 

LOCUTOR 2:Señoras y señores. Interrumpimos nuestro programa de baile y música para transmitirles un boletín especial de la Intercontinental Radio News. A las 7:40 hora de Chicago, el profesor Farrell del Observatorio de Monte Jennings comunica varias explosiones de gas incandescente a intervalos regulares en el planeta Marte. El espectroscopio indica que se trata de gas hidrógeno y que se dirige hacia la Tierra a una velocidad portentosa. El profesor Pierson del Observatorio de Princeton, confirma la observación de Farrell y describe al fenómeno como un "un surtidor de llamas azules". 

 Volvemos nuevamente a oír la música de Ramón Raquello que ejecuta algunas piezas en el salón Meridian del Hotel Park Plaza de la ciudad de Nueva York. 

 (Canción completa, aplausos) 

 Ahora una canción que siempre es del agrado del público: "Polvo de estrellas". Ramón Raquello y su orquesta... 

 (Música) 

LOCUTOR 1: Señoras y señores: tras las noticias del boletín transmitido hace un momento, la oficina meteorológica del gobierno ha pedido a los grandes observatorios que comuniquen cualquier perturbación que observen en el planeta Marte. Debido a la naturaleza extraordinaria de éste suceso, hemos solicitado y obtenido una entrevista con el eminente astrónomo Profesor Pierson, que nos dará su opinión sobre éste acontecimiento. Dentro de unos minutos los conduciremos al Observatorio de Princeton, estado de New Jersey. Mientras tanto, volvemos a escuchar la música de Ramón Raquello y su orquesta. 

 (Música) 

LOCUTOR 2: Ahora los llevaremos al Observatorio de Princeton donde Carl Phillips, nuestro periodista, entrevistará al famoso astrónomo Profesor Richard Pierson. Llegamos al observatorio. 

(ruidos de pasos) 

CARL PHILLIPS : Buenas noches, señoras y señores. Habla Carl Phillips, que se dirige a ustedes desde el observatorio de Princeton. Estoy en una amplio cuarto semicircular pintado de negro. En el techo hay una abertura oblonga. A través de ese resquicio puedo ver un enjambre de estrellas que iluminan con luz fría el complejo mecanismo de un enorme telescopio. El tic-tac que ustedes escuchan proviene de un reloj. El profesor Pierson está de pie sobre una pequeña alfombra justo encima de mí, observando a través de las lentes gigantescas. Les pido señoras y señores, un poco de paciencia por las demoras que pudieran ocurrir durante nuestra entrevista. Además de la constante vigilancia que mantiene en el cielo, las llamada telefónicas podrían interrumpir al profesor Pierson que está en contacto permanente con los centros astronómicos del mundo. 

Profesor... ¿puedo comenzar a formular mis preguntas? 

PROFESOR PIERSON (interpretado por Orson Welles):Cuando usted guste, señor Phillips. 

ENTREVISTADOR: Profesor ¿Podría Ud. describir a nuestros oyentes lo que puede observar en el planeta Marte con la ayuda del telescopio? 

PROFESOR PIERSON: Por el momento, nada anormal, señor Phillips. Un disco rojo flotando sobre un mar azul. Franjas transversales a través del disco. Ahora se ven con toda nitidez porque Marte se encuentra en el punto más cercano a la Tierra... "en oposición", como solemos decir nosotros los astrónomos. 

ENTREVISTADOR: En su opinión, profesor Pierson, ¿qué significan esas franjas transversales? 

PROFESOR PIERSON: Puedo asegurarle, señor Phillips , que esas franjas no son canales aunque esa sea la creencia popular y la de los que suponen que Marte está habitado. 

ENTREVISTADOR:¿Qué explicación puede darnos de las erupciones observadas a intervalos regulares en la superficie del planeta? 

PROFESOR PIERSON: Lo siento, señor Phillips, pero no puedo darles ninguna explicación. 

ENTREVISTADOR: Entre paréntesis, profesor, para el conocimiento de nuestros oyentes : ¿a qué distancia está Marte de la Tierra? 

PROFESOR PIERSON: Aproximadamente a sesenta y cinco millones de kilómetros. 

ENTREVISTADOR: Parece que esa distancia supone una garantía de seguridad... ¡Un momento, señoras y señores! Alguien ha entregado un mensaje al profesor Pierson. Mientras lo lee, permítanme recordarles que les hablo desde el Observatorio de Princeton, New Jersey, donde estoy entrevistando al Profesor Pierson de fama mundial... ¡un momento por favor! El profesor Pierson me ha entregado un mensaje que acaba de recibir...Profesor Pierson, ¿puedo leer el mensaje a nuestros oyentes? 

PROFESOR PIERSON: Desde luego, señor Phillips. 

ENTREVISTADOR: Señoras y señores. Voy a leerles un telegrama que el Dr. Gray del Museo de Historia Natural de Nueva York ha dirigido al Profesor Pierson. "9:15 PM, hora Este. Sismógrafo registró una conmoción intensidad próxima terremoto dentro área Princeton. Ruego investigue. Lloyd Gray, Jefe División Astronomía. 

ENTREVISTADOR: Profesor Pierson, ¿puede tener éste suceso alguna relación con las perturbaciones observadas en el planeta Marte? 

PROFESOR PIERSON: Difícilmente, señor Phillips. Se trata probablemente de un meteorito de gran tamaño, y el hecho de que su caída haya tenido lugar en éstos momentos es puramente una coincidencia. No obstante, llevaremos a cabo una investigación, tan pronto como lo permita la luz del día. 

ENTREVISTADOR: Gracias, Profesor. Señoras y señores: durante los últimos diez minutos les he estado hablando desde el observatorio de Princeton donde me he entrevistado con el eminente astrónomo , Profesor Pierson. Habla Carl Phillips. Ahora conectamos con nuestro estudio de New York.  
(cortina musical , que se interrumpe) 

LOCUTOR 2:Señoras y señores: éste es el último boletín expedido por la International Radio News: "Toronto , Canadá. El Profesor Morse de la Universidad Macmillan, comunica haber observado un total de tres explosiones en el planeta Marte entre las 19:45 y las 21:20 horas de New York". Esto confirma las primeras comunicaciones recibidas de los observatorios estadounidenses. Ahora, desde Trenton, New Jersey, cerca de aquí, nos llega un comunicado especial. Se nos dice que a las 20 hs un enorme cuerpo incandescente, probablemente un meteorito, cayó en los campos de una granja situada en la vecindad de Grovers Mill, New Jersey, a treinta y cinco kilómetros de Trenton. El destello en el cielo pudo verse en un radio de varios cientos de kilómetros y el ruido producido por el impacto fue oído hacia el norte, en la ciudad de Elizabeth. Hemos enviado una unidad móvil hacia ese lugar y nuestro comentarista- Carl Phillips- les hará una descripción verbal del suceso tan pronto como llegue desde Princeton. Mientras tanto, conectamos con el Hotel Martinet de Brooklin, donde Bobby Millette y su orquesta ofrecen un programa de música bailable... 

(La orquesta toca música de swing un rato y se interrumpe) 

Los llevamos a Grovers Mill, New Jersey. 

(Se escuchan ruidos de una muchedumbre y sirenas de patrulleros policiales) 

CARL PHILLIPS: Señoras y señores: nuevamente les habla Carl Phillips, ahora desde la Granja Wilmuth en Grovers Mill, New Jersey. El Profesor Pierson y yo hemos recorrido los diecisiete kilómetros que separan a Princeton de éste lugar en sólo diez minutos. Bueno... me resulta difícil describir la extraña escena que tengo ante mis ojos. Parece un cuento de "Las mil y una noches" adaptado al mundo actual. Bueno, acabo de llegar. No he tenido aún la oportunidad de echar una mirada a mi alrededor. Creo que lo tengo frente a mí. Sí, creo que ante mí está la...cosa. Está semi-enterrada en una especie de pozo que debe haber abierto al chocar contra la tierra con fuerza pavorosa. El suelo está cubierto por las astillas de un árbol que debe haber derribado al caer . Lo que puedo divisar del objeto mismo no se parece a un meteorito, por lo menos a los metoritos que haya visto. Más bien se parece a un enorme cilindro... tiene un diámetro de... ¿que iba a decir Ud., profesor Pierson? 

PROFESOR PIERSON: Casi treinta metros. 

PHILIPS: Casi treinta metros... el metal que recubre al objeto es... bueno...nunca había visto nada parecido . Su color es algo así como blanco amarillento. Los curiosos se acercan al objeto a pesar de los esfuerzos que realiza la policía para mantenerlos a distancia. Se interponen en mi línea de visión. ¿No le molestaría colocarse a un lado, por favor? 

POLICIA: A un lado, ahí. A un lado. 

PHILIPS: Mientras los policías hacen retroceder a la multitud aparece el señor Willmuth, propietario de la granja. Quizás tenga algo interesante para decirnos... Señor Willmuth ¿Podría contar a nuestra audiencia lo que recuerde de la llegada de éste extraordinario visitante que aterrizó en su propiedad? Acérquese más, por favor. Señoras y señores: el Sr. Willmuth... 

MR WILLMUTH: Estaba escuchando lo que decía la radio. 

PHILIPS: Más cerca y más fuerte, por favor. 

MR WILLMUTH: Disculpe. 

PHILIPS: Más alto, por favor, y más cerca. 

MR WILLMUTH: Sí, señor. Estaba escuchando medio adormilado lo que transmitía la radio , mientras ese profesor hablaba de Marte. Así que estaba medio adormilado y medio... 

PHILIPS: Sí, señor Willmuth ¿y qué sucedió entonces? 

MR WILLMUTH : Como iba diciendo, estaba escuchando la radio medio adormilado, medio.. 

PHILIPS: Sí, señor Willmuth; y entonces usted ¿vio algo?  

MR WILLMUTH: No, al principio oí algo. 

PHILIPS: ¿Y qué oyó usted? 

MR WILLMUTH: Un siseo , como ésto :"sssss" ; parecía un cohete de esos que vuelan el 4 de julio. 

(...) 

MR WILLMUTH: ¿No quiere que le diga algo más? 

PHILIPS: No... está bien. Es bastante. Señoras y señores: acaban de oír al señor Willmuth, propietario de la granja donde ésta cosa ha caído. Desearía recrear para ustedes la atmósfera de ésta escena... de ésta escena fantástica. Cientos de automóviles están estacionados en un campo cercano. La policía trata de aislar la carretera que conduce a la granja, pero no lo logra. La gente aparece desde todas partes. Sus linternas iluminan un punto enorme del pozo donde el objeto está semienterrado. Algunos audaces se atreven a acercarse. Sus siluetas se destacan sobre el resplandor del metal (se escucha un débil zumbido que va lentamente aumentando) . Un hombre quiere tocar la cosa... Un policía le recrimina. La policía puede... señoras y señores...hay algo que no he mencionado con toda ésta confusión...algo que se oye con total nitidez. Quizás ya hayan percibido ese ruido en sus radios. ¡Escuchen! (pausa) ¿Lo oyen?. Es un zumbido muy particular que parece provenir del interior del objeto. Colocaré mi micrófono más cerca. Aquí. (pausa) Estamos a ocho metros de la cosa. ¿Pueden oírlo ahora? ¡Oh, Profesor Pierson! 

(...)  

PHILLIPS: Profesor... ¿sigue Ud. creyendo que se trata de un meteorito? 

PROFESOR PEARSON: No sé que pensar. Indudablemente la envoltura metálica es, me atrevo a decir, extraterrestre... algo que no se encuentra en la Tierra. La fricción con la atmósfera terrestre por lo general abre agujeros en un meteorito pero la superficie de esta cosa es pulida y, como puede apreciar, tiene una forma cilíndrica. 

PHILLIPS: ¡Un momento!...¡algo está ocurriendo!.. Señoras y señores: ¡Esto es terrible!... ¡El extremo de la cosa comienza a moverse! ¡La parte superior comienza a dar vueltas como un tornillo!...¡El objeto debe estar hueco! 

(Voces) 

¡Se mueve! 

¡Miren, la condenada cosa se está destornillando! 

¡Atrás, ahí! 

¡Atrás, le digo! 

¡Quizás haya hombres adentro que tratan de escapar! 

¡Está caliente hasta el rojo vivo! 

¡Serán carbonizados! 

¡Atrás ahí! ¡Mantenga a ese idiota atrás! 

(Se oye el ruido de una gran pieza metálica que cae al suelo) 

¡Ha caído! ¡La tapa ha caído! 

¡Cuidado ahí! ¡Retírese! 

PHILIPS: Señoras y señores : ésta es la cosa más aterradora que jamás me haya tocado presenciar... ¡un momento! Alguien se desliza a través de la abertura superior. Alguien... ¡o algo!. Puedo ver dos discos luminosos asomarse desde ese pozo negro ¿Acaso son ojos?. Puede que sea una cara. Puede que sea... 

(se oyen gritos de terror en la multitud) 

¡Dios mío! ¡Algo sale fuera de la sombra arrastrándose como si fuera una serpiente gris! Ahora aparece otra, y otra! Parecen tentáculos. Ahora puedo ver el cuerpo de la cosa. Es grande como el de un oso y brilla como cuero mojado, pero ... ése rostro... es indescriptible. Me cuesta sostener la mirada . Los ojos son negros y brillan como los de una serpiente. La boca tiene la forma de V y la saliva chorrea de las comisuras de sus labios sin bordes, que parecen estremecerse y latir . El monstruo, o lo que sea, apenas puede moverse. Parece abrumado por el peso de una gravedad desconocida para él. La cosa se levanta. La multitud retrocede. Ya han visto bastante. Esta es la experiencia más extraordinaria... no encuentro palabras. Arrastro conmigo al micrófono mientras les voy hablando. Tendré que interrumpir mi relato hasta haber tomado una nueva posición. Un momento, por favor; volveré en un minuto. 

(música) 

LOCUTOR 2: Les estamos transmitiendo lo que ocurre en la granja de Willmuth en Grovers Mill, New Jersey. 

(nuevamente música)

Volvemos a conectarnos con Carl Phillips, en Grovers Mill. 

PHILLIPS: Señoras y señores ... ¿estoy conectado?. Señoras y señores, aquí estoy detrás de un muro de piedra que rodea al jardín del señor Willmuth. Desde aquí puedo ver toda la escena. Les seguiré dando detalles mientras me sea posible hablar...mientras me sea posible ver. Han llegado más policías estatales. Treinta de ellos montan un cordón alrededor del pozo. Ahora no es necesario hacer retroceder a la multitud que espontáneamente se mantiene a distancia. El capitán está hablando con alguien. No puedo ver quién es. Creo que es el profesor Pierson. Sí, es él. Ahora se han separado. El profesor da vueltas a un lado del pozo para observar de cerca al objeto mientras el capitán y dos policías se adelantan con algo entre sus manos. Ahora puedo ver lo que es. Es un pañuelo blanco atado a un palo. Una bandera de parlamento. ¿Sabrán esas criaturas lo que significa? ... si es que algo tiene significado para ellos... ¡Esperen! ¡ Algo está ocurriendo! 

(Se oye un zumbido cada vez más fuerte) 

Un cuerpo con una joroba sale afuera del pozo. Puedo ver un pequeño rayo de luz reflejado en un espejo. ¿ Qué es esto? Algo así como un chorro de fuego sale lanzado de ese espejo hacia los hombres que avanzan. ¡Los alcanza! ¡Dios mío, los convierte en llamas! 

(Alaridos y gritos de terror) 

¡Todo el campo se incendia!

(Se oye una explosión)

Los bosques... los tanques de gasolina de los automóviles... El chorro de fuego se extiende por todas partes... ¡se dirige hacia aquí! Está a veinte metros a mi derecha! 

(se oye el ruido del micrófono que cae al suelo, luego silencio absoluto) 

LOCUTOR 2: Señoras y señores : Debido a circunstancias ajenas a nuestra voluntad, no podemos continuar nuestra transmisión desde Grovers Mill. Evidentemente, ha sucedido algo que por el momento nos impide mantenernos comunicados con ese lugar. No obstante, volveremos allí a la primer oportunidad que tengamos. Mientras tanto, les leeremos un boletín recién llegado desde San Diego, California. "El profesor Indelkoffer, al hablar en un banquete ofrecido por la Sociedad Astronómica de California, expresó su opinión de que las explosiones de Marte no se deben a otra cosa más que a grandes perturbaciones volcánicas en la superficie de ese planeta". Continuamos ahora con música de piano. 

(Luego de un rato, se interrumpe la interpretación) 

Señoras y señores: Acabo de recibir un mensaje telefónico desde Grovers Mill. Aguarden un momento. Al menos cuarenta personas , incluyendo seis soldados, yacen muertos al este del pueblo de Grovers Mill. Sus cuerpos están carbonizados y deformados hasta el punto de que es imposible reconocerlos. La voz que escucharán ahora es la del general de brigada Montgomery Smith, comandante militar del Estado de Trenton, Nueva Jersey. 

GENERAL SMITH: El gobernador de Nueva Jersey me ha pedido que imponga la ley marcial en los condados de Mercer y Middlessex, hasta Princeton hacia el oeste y hasta Jamesburg hacia el este. Sólo las personas que presenten un pase especial expedido por las autoridades federales y militares tendrán acceso a esa zona. Cuatro compañías militares marchan desde Trenton a Grovers Mill y ayudarán a evacuar a la población dentro del radio de operaciones militares. Gracias. 

LOCUTOR 2: Acaban ustedes de escuchar al general Montgomery Smith comandante militar del estado de Trenton. Mientras tanto, llegan hasta nosotros más detalles de la catástrofe ocurrida en Grovers Mill. Las extrañas criaturas, después de haber llevado a cabo su mortífero asalto, volvieron arrastrándose hacia el pozo y no intentaron impedir la labor de los bomberos para recuperar los cuerpos y extinguir el fuego. Las dotaciones de bomberos del condado de Mercer combaten los incendios que amenazan a toda la campiña. Hasta ahora no hemos podido reestablecer el contacto con nuestro equipo móvil en Grovers Mill, pero esperamos volver a hacerlo dentro de poco. Entretanto, volvemos a... ¡Un momento , por favor! 

(Pausa extensa, susurros) 

¡Señoras y señores! En éste momento se me informa que por fin, hemos podido establecer comunicación con un testigo presencial de la tragedia. Hemos localizado al profesor Pierson en una granja cerca de Grovers Mill, donde ha establecido un puesto provisorio de observación. Como hombre de ciencia, les dará a ustedes una explicación de ésta catástrofe. La voz que escucharán ahora por línea telefónica es la del profesor Pierson. 

PROFESOR PIERSON: De las criaturas que salieron del cilindro en Grovers Mill, no puedo darles ninguna información razonable ni en lo que refiere a su naturaleza, ni en cuanto a su origen o propósito aquí en la Tierra. En cuanto a su instrumento de destrucción sólo puedo intentar alguna explicación a modo de conjetura. Como no poseo un término apropiado, lo describiré como un rayo de calor. Es muy evidente que estas criaturas poseen un conocimiento científico muy superior al nuestro. Supongo que pueden generar elevadísimo calor en una cámara con poder adiatérmico. Este intenso calor lo deben proyectar por medio de un doble rayo paralelo contra el blanco, valiéndose de una lente parabólica pulida de composición desconocida para nosotros, de forma análoga a cómo el espejo de un faro lanza su rayo de luz. 

(....)


ORSON WELLES CON PERIODISTAS, AL DIA SIGUIENTE DE LA EMISION