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26 noviembre 2024

Un cuadro de Pissarro y el saqueo nazi de obras de arte


Hasta marzo de 2025, en el Museo Van Gogh en Amsterdam se exhibe "El descanso, campesina acostada en la hierba", pieza de Camille Pissarro de 1882, que tiene detrás una historia trágica. El óleo, que representa a una joven campesina descansando al sol en un paisaje rural, fue una de las tantas obras de arte robadas y/o confiscadas en el marco del saqueo nazi durante la ocupación europea entre 1939 y 1945, hasta que las tropas aliadas destruyeron el sueño del Reich de los Mil Años del genocida Hitler. El cuadro del impresionista había sido comprado por el empresario judío Jaap Van den Bergh poco después de la ocupación alemana de los Países Bajos en 1940. Sin embargo, tres años más tarde, su familia lo vendió para pasar a la clandestinidad. Si bien el matrimonio (Jaap y Ellen) sobrevivió la guerra, sus hijas Rosemarie y Frieda Marianne fueron trasladadas y muertas en Auschwitz. 

El intento posterior de Van den Bergh para recuperar la obra fue infructuoso por la burocracia. Recién en el 2016, la agencia Origins Unknown identificó la pieza de Pissarro como parte de la colección de la Kunsthalle Bremen (Galería de Arte de Bremen). Eso permitió un acuerdo entre ésta última con la única heredera viva y el Museo Van Gogh de Amsterdam, que incluyó un libro ("La muchacha en la hierba: el trágico destino de la familia Van den Bergh y la búsqueda de un cuadro", escrito por Eelke Muller y Annelies Kool), una compensación económica (cuyo monto se desconoce), y la exposición durante estos meses en el Museo Van Gogh. En abril de 2025, la obra de Pissarro volverá a la Kunsthalle Bremen.

09 febrero 2018

El Hombre de Cheddar era negro y de ojos azules


El conocido como Hombre de Cheddar, descubierto en 1903 en la cueva de Gough en el condado de Somerset, en el suroeste de Inglaterra, debió esperar más de un siglo para tener un rostro. Ahora, gracias a los avances de la tecnología, los científicos han precisado que este "antiguo inglés" posee los marcadores genéticos de piel asociados con el Africa subsahariana. El informe del Museo de Historia Natural de Londres ha concluído que dicho Homo Sapiens, que a su vez es el más antiguo y completo que se ha encontrado en Gran Bretaña, era negro y de ojos azules. Un duro golpe a los racistas.

Este esqueleto mesolítico que marca el inicio de la ocupación continuada en la Inglaterra de hace unos 10.000 años, es consistente con otros restos humanos descubiertos en toda Europa y datados en la misma época. "Es sólo una persona, pero también un ejemplo de la población europea en ese momento, que tenía la piel oscura y los ojos de un color claro, azul o verde, así como el cabello castaño oscuro", dice Tom Booth, investigador del museo. En este sentido, el Hombre de Cheddar demuestra que los rasgos genéticos que creemos que van habitualmente juntos, no tienen por qué hacerlo. Hay que añadir que los ojos claros entraron en Europa mucho antes de que lo hicieran la piel pálida o el cabello rubio, que no aparecieron hasta después de la llegada de la agricultura.

Otro datos revelaron que este sujeto prehistórico era un cazador-recolector del Mesolítico, un humano completamente moderno, que medía un metro con 66 centímetros de altura y murió a los veinte años. Su esqueleto muestra una forma de pelvis estrecha, que generalmente se encuentra en las mujeres. No está claro si un agujero en su frente fue por una infección o por impericia en el momento de la excavación. Al igual que todos los humanos en la Europa de ese momento, el Hombre de Cheddar era intolerante a la lactosa y no podía digerir leche como adulto. En la época en la que vivía, Gran Bretaña estaba unida a la Europa continental y el paisaje se estaba volviendo densamente boscoso. Probablemente, se dedicaba a cazar ciervos y esos grandes bovinos llamados uros, a pescar peces de agua dulce y a recolectar semillas y nueces.

16 diciembre 2017

Un mural de la Buenos Aires de 1915 como captada por un drone



Mide 12 metros de largo por 1,46 de alto y fue exhibido por única vez en Estados Unidos, en el Pabellón Argentino de la Exposición Internacional “Panamá – Pacífico” en la ciudad de San Francisco en 1915. La obra, que presenta a Buenos Aires desde una vista aérea panorámica desde el Riachuelo al barrio de Palermo. fue realizada por Jean Desiré Dulin (1839-1919), un artista y cartógrafo francés nacido en Burdeos, que llegó a nuestra ciudad a los veinte años y a los pocos meses ya había presentado una imagen litográfica que representa al viejo muelle de la Aduana.

El mural, que fue donado a la ciudad para ser incorporado a su patrimonio cultural y se exhibe en el Museo Histórico Cornelio de Saavedra, fue trabajado en temple-témpera y tintas artísticas en una única pieza de papel, cuyo margen de equivocación era limitado, ya que de producirse un mínimo error implicaba tirar todo el trabajo. Al respecto, el director del museo Alberto Piñeiro, señala que "la técnica con las que Dulin hizo su Buenos Aires a vuelo de pájaro hoy nos parece bastante complicada. Pero él dibujaba el perfil de la ciudad y después se la imaginaba a la altura. No hay constancia de que haya sido auxiliado por globos aerostáticos, que es lo único que podría haber existido en 1860, cuando hizo sus primeros trabajos. Además, al ser cartógrafo, mezclaba el dibujo con la cartografía y no es tan complicado imaginarse esas vistas" que parecen tomadas fotográficamente desde un drone.

Jean Desiré Dulin en 1859
En cuanto a lo que uno puede ver en el mural, se destaca una particularidad enfatizada por Piñeiro. Es la siguiente: la obra refleja una Buenos Aires en 1915 y es una Buenos Aires muy curiosa porque, a diferencia de una fotografía que congela el momento exacto en que se la toma, Dulin nos presenta el presente pero también el futuro, ya que hay proyectos que están incorporados en la obra como si ya estuvieran concretados. De esta forma, la pieza monumental contiene representaciones de trazos urbanos que por entonces no existían, estaban en proceso de construcción o eran sólo un proyecto. "Por ejemplo, aparecen la avenida 9 de Julio, las diagonales o edificios que todavía no se han terminado de construir y ahora no están, o algunos como el monumento que se iba a poner en la Plaza de Mayo, referido al Centenario de la Revolución de Mayo, que nunca llegó a concretarse. Por eso esta obra es un resumen del pasado, del presente y del futuro de la ciudad", recalca Piñeiro.

Ahora, la gigantesca y curiosa pieza de Dulin puede ser observada con detenimiento en una de las salas del Museo Saavedra (Crisólogo Larralde 6309) hasta el 8 de abril de 2018, dónde también se exhiben otros trabajos del artista como, por ejemplo, la recepción de los restos de Juan Lavalle, en 1861; o la llegada de las fuerzas de Bartolomé Mitre después de la batalla de Pavón, que fueron recibidas en el muelle de pasajeros con un desfile y bombas de estruendo en 1862.


Detalles del Mural de Dulin

El sur de la ciudad, con el Riachuelo a la
izquierda, en un detalle del mural de Dulin
En otro detalle del Mural se observa lo que hoy es
Puerto Madero y en línea recta hacia arriba la Casa
de Gobierno, la Plaza de Mayo y
atrás el Palacio del Congreso Nacional.
Otros cuadros de Jean Desiré Dulin sobre Buenos Aires

La primera obra de Dulin a su llegada a Buenos Aires
en 1859 muestra el muelle de la Aduana vieja
Desembarco de las tropas de Mitre
luego de la Batalla de Pavón en 1862

31 mayo 2016

Reproducciones del Museo del Prado en Bolivia


Obra “Las tres gracias” de Pedro Pablo Rubens en La Paz (Bolivia), como parte de una interesante exposición de reproducciones a gran escala de las pinturas más destacadas del Museo del Prado.

03 abril 2016

El desafío de reconstruir la legendaria Palmira


Por Humberto Acciarressi

Desde que el extremismo islámico tomó la legendaria ciudad de Palmira hasta que días atrás ese sitio emblemático fue recuperado por las tropas sirias con el apoyo ruso (en lo que ya se considera el golpe más fuerte del ejército de Bashar al Assad contra los terroristas), apenas pasaron diez meses. Pero al margen de las fosas comunes que se están encontrando y las matanzas públicas perpetradas por la milicia yihadista en este Patrimonio de la Humanidad, estos bárbaros del siglo XXI hicieron lo que hacen mejor que nadie: destruir todo lo que tocan, sea de carne y hueso como de piedra. Al margen de las polémicas entre el presidente sirio con los Estados Unidos y sus aliados, todos coinciden en que la destrucción de esta ciudad "independiente entre dos imperios", en palabras de Plinio El Viejo en el libro V de su "Historia natural", sólo podrá ser atenuada en parte. Hay cosas que se han perdido para siempre. Especialmente las antigüedades mentadas por Plinio en aquellos tiempos en que el general romano Marco Antonio pasó por ella, en el año 41 antes de Cristo, en su viaje hacia el imperio Parto.

Ahora destruidos, los viejos templos, las estatuas, las escrituras sobre antiquísimas paredes, el testimonio de varias civilizaciones que pasaron por ese lugar clave de Siria que ya era denominada Palmira cuando fue conquistada por Pompeyo Magno, habían sido declarados en 2013 Patrimonio de la Humanidad en Peligro. Mucho no se pudo hacer por esa milenaria parada obligatoria en la Ruta de la Seda y que antes de la llegada de las legiones romanas se había llamado Tadmor ("la ciudad de los árboles de dátil"), tal cual es mencionada en la Biblia. A lo largo de los siglos, Palmira inspiró numerosas narraciones literarias e históricas, desde los tiempos en que fue conquistada por Alejandro Magno, pasando por la era del imperio seléucida, la época de Roma, las andanzas de la indómita reina Zenobia, los días en que artistas anónimos dibujaron escenas de la Illiada en sus columnas, los siglos de dominio musulmán e incluso otomano, su destrucción por un terremoto, el posterior abandono, el melancólico recuerdo hasta llegar a su recuperación arqueológica.

Ciudad ícono del paso de diversas civilizaciones y religiones, cuando el extremismo islámico la tomó en mayo de 2015, los enfermizos fanáticos de Isis se dedicaron a destruir lo que para ellos representaba "el paganismo", es decir todo. En notas anteriores cité a un funcionario de la Dirección de Museos y Antigüedades de Siria, que definió mejor que nadie lo ocurrido en Palmira: "Esto es una batalla cultural, no política". Lamento no recordar su nombre. Ya entonces se sospechaba que la realidad no sólo era abrumadora sino también terminal, y los expertos llegaban a la conclusión que la antigua "perla del desierto" famosa por su oasis, la misma que soportó invasiones, guerras y el paso del tiempo durante siglos y siglos, estaba condenada definitivamente. Quienes ahora ocupan la ciudad aventuran que algo se puede salvar en unos cinco años con trabajos que comenzarán en junio próximo. Como la guerra ni siquiera ha terminado parece demasiado optimismo. Ojalá me equivoque.

(Publicado en el diario "La Razón" de Buenos Aires)

25 febrero 2016

Un homenaje al Instituto Di Tella en el Bellas Artes

ROMERO BREST EN EL "SILLON DI TELLA"
Por Humberto Acciarressi

Esta historia, curiosamente, arrancó en la comuna italiana de Capracotta, en la región de Molise, en 1892. Allí y en esa fecha nació Torcuato Di Tella, que por esas cosas de las inmigraciones que poblaron la Argentina llegó a los 13 años a nuestro país. Ya de pibe, este "tanito" era un creativo inquieto y amante de las aventuras. En ese marco se embarcó para Italia en 1914 para participar en la Primera Guerra Mundial y retornó a Buenos Aires en 1918 para anotarse en la UBA, convertirse en el fundador de la Sección Industrial Amasadoras Mecánicas, que todo el mundo conoce como SIAM, y cultivar su amistad con Enrique Mosconi, el pionero de la explotación petrolífera argentina. Entre esa época y su muerte en la patria adoptiva, Torcuato Di Tella ayudó a la lucha antifascista, trajo a su fábrica a partisanos que peleaban contra Mussolini y debieron emigrar de la península mediterránea, fue representante argentino en la OIT y tuvo dos hijos, Guido y Torcuato. En 1958, a una década de su fallecimiento, su familia fundó el Instituto Di Tella, para la promoción de los artistas locales.

Vanguardista en las ciencias y en las artes, con destacados directores y referentes en cada una de sus áreas, por ese centro pluralista pasaron artistas como Alberto Ginastera (titular del Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales), Marta Minujin, León Ferrari, Edgardo Giménez, Gerardo Gandini, Gyula Kosice, Federico Peralta Ramos, Les Luthiers, Antonio Seguí, Clorindo Testa, Roberto Villanueva (a cargo del Centro de Experimentación Audiovisual) o sociólogos, economistas, ensayistas, críticos e historiadores de la talla de Jorge Romero Brest (a cargo, entre otras cosas, del Centro de Artes Visuales), Enrique Oteiza (director ejecutivo del Di Tella durante una década), Juan Carlos Torre, Natalio Botana, Tulio Halperín Donghi, Ezequiel Gallo, Rolf Mantel, Héctor Diéguez, entre muchos otros más. El Di Tella, como tantas otras entidades que promovían la cultura, sufrió la censura del gobierno de facto de Onganía. Una de las últimas fue la muestra "Baños públicos" de Roberto Plate, en la que el público pintaba grafitis que molestaron a los censores. El Instituto fue cerrado en 1970.

Ahora, precisamente en el marco de la exposición antológica "Buenos Aires-Paris-Buenos Aires" de Roberto Plate, el Museo Nacional de Bellas Artes (Avenida del Libertador 1473), entre el 2 y el 8 de marzo se llevará a cabo el ciclo "A medio siglo del Di Tella" (ignoro qué fecha se toma para ese nombre, dado que no coincide ni con el inicio ni con el cierre). Lo cierto es que en esta merecida evocación tendrá algunos hitos como el reportaje público que Rodrigo Alonso le hará el 2 de marzo a las 19 a Marta Minujin; o el que tendrá a su cargo Catalina Dlugi a Kado Kostzer bajo el tíitulo "La generación Di Tella y otras intoxicaciones" el 3 de marzo a las 19. Asimismo, el viernes 4 a las 19 habrá una mesa redonda en la que debatirán Eduardo Costa, María José Herrera y Ernesto Arellano. Los días 5,6 y 8, de 17 a 20 en las escalinatas del museo, habrá intervenciones performáticas de Natacha Berezan, Luciana Demichelis, Victoria Keriluk, Gustavo Slep, entre otros. Además, el 7 de marzo a las 19.30, en el Auditorio Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes (Avenida Figueroa Alcorta 2280), se proyectará la película "Invasión", de Hugo Santiago Muchnick, escrita por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. En síntesis, un rico homenaje al instituto que revolucionó la cultura en la década del 60 argentina.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)





08 octubre 2015

La legendaria Palmira, al borde de la desaparición

PALMIRA, ANTES Y DESPUES.
Por Humberto Acciarressi

Ciudad "independiente entre dos imperios". Así la llamó Plinio El Viejo en el libro V de su "Historia Natural", cuando en el año 41 antes de Cristo el general romano Marco Antonio pasó por ella desde la ciudad imperial en su ruta hacia el imperio Parto. Palmira ya se llamaba de esa forma y pertenecía a la Siria conquistada por Pompeyo Magno. Antes de esos acontecimientos, esa parada obligatoria en la Ruta de la Seda llevaba el nombre de Tadmor ("la ciudad de los árboles de dátil"), se encontraba junto a un privilegiado oasis en el desierto y a 200 kilómetros de la antigua ciudad de Damasco. A lo largo de los siglos, por sus calles caminaron personajes notables en todas las disciplinas y Palmira fue una fuente de inspiración para muchas narraciones y centro de atención de infinidad de historiadores. Cuando Plinio la denominó como señalamos, ya habían pasado más de dos siglos del paso de Alejandro Magno y aún no se habían vivido las andanzas de la indómita reina Zenobia.

De la milenaria Palmira quedan ruinas arqueológicas y la ciudad que hoy lleva ese nombre se encuentra en las cercanías de aquella. Los recuerdos en piedra y escrituras en las paredes, viejos templos y estatuas, es decir todo el testimonio de varias civilizaciones que pasaron por ese sitio clave de Siria, fueron declarados en el 2013 como Patrimonio de la Humanidad en Peligro debido a la guerra civil que mata a quienes se quedan y a quienes huyen del conflicto. Palmira cayó en poder de Isis no hace mucho y desde entonces esos enfermizos fanáticos religiosos no han hecho otra cosa que decapitar gente y destruir esas ruinas que ya no pertenecen a Siria sino a todo el planeta. "Esto es una batalla cultural, no política", se desespera uno de los funcionarios que tiene a su cargo una institución que pronto será una entelequia: la Dirección General de Museos y Antigüedades de Siria.

Entre la destrucción sistemática y masiva de todo aquello que de acuerdo a estos delirantes no representa lo que ellos interpretan del Islam, ya han volado edificios, torres milenarias, bibliotecas, templos. Ahora le tocó el turno a un gran Arco que era un ícono de aquellas regiones desde los inicios de nuestra era. Todo lo que para Isis tiene olor a "paganismo·" es metódicamente destruido. Frente a esta realidad abrumadora y fatal, los especialistas han llegado a la conclusión que la antigua Palmira, que soportó invasiones, guerras y el paso del tiempo durante siglos y siglos, podría desaparecer en apenas tres meses. Si hoy mismo se detuviera esta barbarie, ni de Palmira ni de otras ciudades se podría conservar demasiado. El daño arqueológico, histórico, en fin, cultural, corre paralelo a la tragedia humanitaria que se vive en esos sitios y que ya se extienden fuera de aquellas fronteras.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

18 julio 2015

Un lugar para pasar una tarde de las vacaciones de "Infierno"


Por Humberto Acciarressi

Con tres años de vida, la Galería del Asombro (Defensa 1295, San Telmo) se puso de gala para ser uno de los paseos más raros de estas vacaciones de invierno, entre el lunes próximo y el 31 de julio, siempre de la mano del artista plástico Gerardo Berstein, conocido como Gerberstein o Ger Berstein, creador de la Zombie Walk Argentina. Este personaje tiene una trayectoria bien ecléctica, que va desde haber sido instructor de la troupe de los miembros del Cirque Du Soleil-Allegria, a su trabajo como consultor y realizador de Cartoon Network y de la Warner Brothers. También ganó un Martín Fierro por la miniserie "El garante" y fue el inventor de técnicas utilizadas en la película "Mi familia es un dibujo". Ahora, según la publicidad, se anuncian "Unas vacaciones de Infierno llenas de zombies, monstruos, aliens, ilusiones ópticas y plantas carnívoras". Nada menos.

La idea del creador de este sitio de asombro es que los visitantes se sientan dentro de una película, lo cual no es difícil. Para eso hay un Museo de Cera Zombie, que es un callejón de tiendas con dueños que parecen salidos de la Raccoon City de "Resident Evil" o de la Inglaterra de "Exterminio"; un Museo Alien, que reúne cosas medianamente serias con otras tan bizarras como las de un film clase B yanqui. Extrañas figuras que confunden la vista se observan en el sector de Ilusiones Opticas, mientras que los Monstruos Clásicos se codean en otra de las áreas, que cautiva a los amantes del cine de ciencia ficción, suspenso y terror. Pero como si esto fuera poco, también se exhibirá un show en vivo que lleva el nombre de "El laboratorio del doctor Torzzo", en el que se cuentan los experimentos genéticos que dan vida a mutantes extraordinarios y de un científico que vive sin cuerpo.

El creador de este extraño mundo en el ámbito porteño sostiene que cada uno de los visitantes debe fabricarse su propio personaje y vivir la experiencia como si se tratara de una instalación de ida y vuelta con el entorno, sean los ámbitos o sus habitantes. Algo así como una forma de vivir el arte desde otra óptica. Los días y horas que puede visitarse este lugar para asombrarse y para asustarse sin miedo van desde los martes a viernes de 15 a 18, los sábados de 14 a 19 y los domingos de 12 a 19. En líneas generales esta es la idea. Ahora cada uno, de acuerdo a su valentía, sabrá si internarse o no en esta película en vivo a la que nos invita el extravagante Ger Berstein.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)


12 noviembre 2014

La Noche de los Museos se viene con todo


Por  Humberto Acciarressi

El próximo sábado, con la nueva realización de la Noche de los Museos, que se extenderá desde las 20 de ese día hasta la madrugada del domingo, habrá muchas novedades. En esta oportunidad podrán recorrerse 208 museos y espacios culturales (en rigor 106 museos y 102 espacios), es decir que se suman 24 sedes a este gran evento organizado por el ministerio de Cultura porteño. Y como para hacer aún más atractiva esta jornada, habrá además cuatro ejes temáticos basados en exponentes de la cultura argentina: los 50 años de Mafalda, Quino, los 100 años de Julio Cortázar y el centenario de Aníbal Troilo. Otro de los ejes más interesantes -y hay que recordar que todo es gratuito- será el Circuito Cultural Borges-Xul Solar.

Otro de los escenarios será el Paseo de la Historieta (Defensa y Chile), donde además de lo que le corresponde a Mafalda, también podrá visitarse todo lo relativo a la caricatura y el dibujo argentino. Mientras, en el llamado Polo Bandoneón, en el edificio del Puente Alsina, los visitantes podrán disfrutar de una programación que incluye música en vivo con Carla Algeri Trío, José “Pepe” Colángelo, Rubén Jurado Cuarteto y la pareja de baile de Marina y Eduardo. También una muestra fotográfica sobre Aníbal Troilo y la proyección del film “Pichuco”, anécdotas de su vida, su música y su orquesta.

En el Planetario, asimismo, se presentará la Primera Edición de Zurich Gala del Bosque, una noche de música y solidaridad al aire libre junto al Planetario Galileo Galilei para celebrar los primeros 50 años de la compañía en el país. El concierto será conducido por el maestro Ángel Mahler, quien junto a su Orquesta de 40 músicos, su Coro y destacados artistas invitados, interpretarán un repertorio que incluirá clásicos de la comedia musical, de la música orquestal y de grandes autores locales. Los asistentes podrán colaborar con la Fundación Garrahan acercando tapitas plásticas para contribuir con su programa de reciclado.

El Centro Cultural San Martín, en tanto, estallará a full con Noviembre Electrónico, y la muestra de Los 280 días de la CONADEP (Comisión Nacional de Desaparición de Personas). En este caso, un collage mostrará el contexto de la época, y el material audiovisual de archivo, con entrevistas a los miembros de la Comisión que están con vida, treinta años después de fundada por el entonces presidente Raúl Alfonsín. En tanto, los museos con sus exposiciones (a los que se suma, en materia de fútbol, el Museo River), redondearán con sus ofertas culturales uno de los eventos más importantes del año porteño.


(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

07 octubre 2014

Victorica esencial, en el Museo Quinquela Martin


Por Humberto Acciarressi

El de 1884 es un año movido para la Argentina. El Congreso Nacional sanciona la Ley de Educación Común (obligatoria, gratuita y laica) que regirá la época de gloria de la escuela nacional; el gobernador de la provincia de Buenos Airtes, Dardo Rocha, se instala en La Plata, construida con gran celeridad; muere en Paris Juan Bautista Alberdi; el presidente Roca (que establece el "unicato") y Eduardo Madero acuerdan la construcción del puerto porteño; Eduardo Gutiérrez publica el "Juan Moreira"; el intendente de Buenos Aires, Torcuato de Alvear, crea paseos, une barrios, tapa pantanos, echa las bases de la que será la Nueva York del Cono Sur. El 4 de enero de ese año nace, en nuestra ciudad, Miguel Carlos Victorica, uno de los artistas icónicos del primer medio siglo XX argentino.

Con maestros como el italiano Ottorino Pugnaloni, Eduardo Sívori y Ernesto de la Cárcova, un año después del Centenario viaja a Paris, consigue una beca, recorre España e Italia, y regresa a la Argentina en 1918. Desde que en 1922 instala su taller en la Boca, más precisamente en la Vuelta de Rocha, siempre volverá alli en medio de viaje y viaje. Alejado de los referentes naturalistas, con pinceladas austeras y refinadas, en las décadas siguientes se convierte en uno de los exponentes de la modernización del arte vernáculo. Expone en Estados Unidos, Venecia y los países de América del sur. En 1950 cumple un sueño: que sus obras sean vistas en el Museo Nacional de Bellas Artes. Una década antes había conquistado el Gran Premio de Honor con su pintura "La cocina bohemia". En 1955 fallece en Buenos Aires.

Ahora, bajo el título de "Miguel Carlos Victorica: un príncipe en la República de la Boca", el Museo de Bellas Artes Quinquela Martín y la Fundación Osde inauguran este viernes una muestra en la institución de Pedro de Mendoza 1835. Alli, los cuadros de Victorica podrán ser vistos por los amantes del arte hasta el 7 de diciembre. Pero la exposición no se limitará a su estética plasmada en pinturas, sino que también habrá documentos personales, objetos cotidianos de su vida, pinturas y bocetos que sirven para realizar una "biografía artística".. Sus retratos, paisajes, naturalezas muertas, temas religiosos y desnudos estarán al alcance del público de martes a viernes a 10 a 18, sábados, domingos y feriados de 11 a 18, en tanto que los lunes el museo se tomará descanso. Se trata de un interesante paseo para disfrutar de arte argentino.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)






22 mayo 2014

La Tienda de los Horrores del 11-S




Esta semana fue inaugurado, en Nueva York, el Museo que recuerda a las víctimas del 11-S, donde los visitantes pueden ver los restos de un camión de los bomberos destruido, una viga de acero de una de las Torres Gemelas y fotografías de algunas de las víctimas del ataque, entre otras cosas. Hay miles de objetos de toda naturaleza, sean enormes o pequeños. Y sobre todo hay también posesiones de las víctimas, recuperadas de la "Zona cero", como billeteras, relojes, licencias para conducir.

Hasta alli todo bien. Pero como en todo museo no falta una tienda, que ya los visitantes han denominado "de los Horrores", ya que allí se venden tazas de café del 11S, camiones de bomberos de juguete, camisetas "de la oscuridad" con capucha y la silueta de las Torres Gemelas, bufandas de seda con el horizonte de Nueva York, botones con la forma de placas del departamento de policía o de los bomberos, y hasta peluches de los perros del 11-S. Ese mercantilismo extremo ya indignó a los familiares y amigos de las víctimas, como a miles de personas que expresan su malestar en las redes sociales.

Y acá los objetos que se venden en la Tienda de los Horrores:






Una bebé Mamut de 42 mil años


Un mamut bebé de hace 42.000 años se expuso en el Museo de Historia Natural de Londres por primera vez en Europa. La cría de mamut, una hembra de 1,3 metros de alto y 50 kilos de peso, a la que llamaron Lyuba (que signifia “Amor” en ruso), fue descubierta por un pastor de renos en 2007 y está tan bien preservada que hasta sus órganos internos están intactos. Según los expertos, se trata del ejemplar de esta especie más completo y mejor conservado.

"No hablamos de un esqueleto, sino de un mamut entero con su carne, su piel y su trompa”, explicaron los especialistas. Lyuba, pariente de los elefantes y no mucho más grande que un perro, aún conserva hasta algunas de sus pestañas y sólo tiene un defecto en la cola, que habría sido mordida por otros animales. Los estudiosos creen que Lyuba, de sólo un mes de edad, se ahogó mientras intentaba tomar agua y cayó en el barro,que luego se solidificó. Eso permitió que se conservara perfectamente hasta que el pastor siberiano Yuri Khudi y sus hijos la encontraron mientras buscaban leña en la orilla de un río.