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19 julio 2019

De internet y bibliotecas según Noam Chomsky


"Hace un siglo, cuando se instalaron bibliotecas públicas en la mayoría de las ciudades estadounidenses, la disponibilidad de información y el incremento en la riqueza cultural fue ampliamente mayor que el que genera internet. Ahora no tienes que cruzar la calle para ir a la biblioteca, puedes tener acceso a información en tu propio living, pero la información ya estaba allí, cruzando la calle. La diferencia entre internet y una biblioteca es más pequeña que la diferencia entre la ausencia de una biblioteca y una biblioteca (...).En la biblioteca, además, al menos se puede confiar en que el material tendrá cierto valor porque pasó por cierto proceso de evaluación. Internet es una suma de ideas azarosas y es difícil distinguir entre lo que alguien pensó mientras cruzaba la calle y lo que otro estudió en profundidad"

Noam Chomsky

02 agosto 2018

Aprender a escribir


"No se puede aprender a escribir en una universidad. Es un lugar muy malo para los escritores porque los profesores siempre piensan que saben más que uno, y no es cierto. Ellos tienen muchos prejuicios. Digamos: a ellos les gusta Henry James, pero ¿qué pasa si no quieres escribir como Henry James? (…) La biblioteca, por otro lado, no tiene límites. La información está ahí para que la interpretes. No hay nadie que te diga que pensar, que te diga si eres bueno o no. Lo descubres por ti mismo"

Ray Bradbury

24 julio 2018

Un libro total en la biblioteca infinita


"(...) Para localizar el libro A, consultar previamente un libro B que indique el sitio de A; para localizar el libro B, consultar previamente un libro C, y así hasta lo infinito... En aventuras de ésas, he prodigado y consumido mis años. No me parece inverosímil que en algún anaquel del universo haya un libro total; ruego a los dioses ignorados que un hombre - ¡uno solo, aunque sea, hace miles de años! - lo haya examinado y leído. Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí, que sean para otros. Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno (...)"

Jorge Luis Borges
(Fragmento de "La biblioteca de Babel")

09 septiembre 2016

El secreto de los bibliotecarios


(...) La biblioteca se construyó según un plano que ha permanecido oculto durante siglos, y que ninguno de los monjes está llamado a conocer. Sólo posee ese secreto el bibliotecario, que lo ha recibido del bibliotecario anterior, y que, a su vez, lo transmitirá a su ayudante, con suficiente antelación como para que la muerte no lo sorprenda y la comunidad no se vea privada de ese saber. Y los labios de ambos están sellados por el juramento de no divulgarlo. Sólo el bibliotecario, además de saber, está autorizado a moverse por el laberinto de libros. Sólo él sabe dónde encontrarlos y dónde guardarlos, sólo él es responsable de su conservación. Los otros monjes trabajan en el scriptorium y pueden conocer la lista de los volúmenes que contiene la biblioteca. Pero una lista de libros no suele decir demasiado: sólo el bibliotecario sabe, por la colocación del volumen, por su grado de inaccesibilidad, que tipo de secretos, de verdades o de mentiras encierra cada libro (...)

Umberto Eco
(Fragmento de "El nombre de la rosa")

19 diciembre 2015

Alberto Manguel, un inapelable director de la Biblioteca Nacional


Por Humberto Acciarressi

"Los libros entablan conversaciones con los lectores por venir", señaló en una oportunidad. En otra molestó a algunos al precisar que nuestras lenguas son instrumentos muy pobres que apenas nos permiten aludir a ciertas cuestiones, para añadir que "recurrimos a la metáfora porque ayuda a la ambigüedad del lenguaje". Nos referimos a Alberto Manguel, a quien Pablo Avelluto, el ministro de Cultura del nuevo gobierno de Mauricio Macri, acaba de poner al frente de la Biblioteca Nacional. La noticia, vamos a ser justos, ha sorprendido a muchos de quienes se creen los "dueños de los bienes culturales". Manguel no es sólo un autor brillante y reconocido en el mundo entero, sino que es uno de los pocos que viene dejando testimonio desde hace décadas de su amor casi incondicional por los libros. Ya no recuerdo en que texto, este intelectual porteño que fue alumno del Colegio Nacional Buenos Aires e hizo sus primeras armas en la carrera de Filosofía y Letras de la UBA, escribió que las bibliotecas no están hechas de los chismes, las críticas o los endiosamientos de los escritores, muy pocos de los cuales han tenido vidas intachables. No es un mal argumento en tiempos en que cualquier autor es descalificado o quitado del canon de acuerdo a sus ideas.

Ficciones y no ficciones, ensayos y teatro, poesía y traducciones, forman parte de la obra de este autor que vivió su infancia a la deriva itinerante de su padre embajador, y que desde hace años está radicado en Canadá. Trabajador incansable, observador profundo, de deliciosa prosa y con una vastísima cultura, este admirador de Borges - a quien conoció en la antigua librería Pygmalion de Buenos Aires en la década del sesenta- es un asiduo colaborador de los más importantes suplementos literarios del mundo. Precisamente una defensa de Adolfo Bioy Casares aparecida en El País de Montevideo, lo enfrentó a la polémica María Kodama. Hay que agregar que Manguel no sólo es -como lo demuestra su selecta biblioteca de cincuenta mil ejemplares- un defensor del libro, sino que es un consumado admirador del lector, cuyo poder ha definido como "aterrador e inapelable". "No nos enternecen ni las súplicas de los críticos ni las lágrimas de los lectores que nos han precedido. Implacables, a través de los siglos, juzgamos y volvemos a juzgar a los libros que ya se creían a salvo", escribió.

Hablar de la obra de Manguel demandaría muchas más líneas que las de esta columna, pero basta recordar que en el prólogo de la edición italiana de su "Guía de lugares imaginarios" -escrito en colaboración con Gianni Guadalupi- Italo Calvino sentenció: "Es uno de los libros esenciales de la civilización". Tampoco se pueden dejar de mencionar su monumental ensayo "Una historia de la lectura" o "Una historia natural de la curiosidad", obras que no deberían faltar en ninguna biblioteca. 

Manguel se enteró de su nombramiento en el exterior y, según se anunció, se hará cargo de la Biblioteca Nacional dentro de unos meses, luego de concluir cosas pendientes. Ya había informado que abriría la Feria del Libro del año entrante. De lo señalado por el flamante ministro Avelluto compartimos cuando dice que Manguel "es uno de los intelectuales argentinos con mayor reconocimiento en el exterior y una de las personas que más sabe en el mundo sobre bibliotecas", para añadir que "tiene dos virtudes que rara vez se encuentra en la misma persona: es un eximio escritor y, al mismo tiempo, un gestor cultural experto en el campo de la bibliotecología". El lugar que ocuparon Groussac y Borges no podría estar en mejores manos, agregamos nosotros.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)


BIBLIOTECA NACIONAL

31 marzo 2015

Bibliotecas públicas, según Bradbury


"Pasé tres días a la semana durante 10 años educándome en la biblioteca pública, y es mejor que el colegio. Las personas deberían educarse a sí mismas; una educación completa sin dinero de por medio. Al final de esos 10 años, leí cada libro de la biblioteca y escribí miles de historias"

Ray Bradbury

08 julio 2014

La destrucción de libros, barbarie que no cesa




Por Humberto Acciarressi

A propósito de la muestra titulada "De la imprenta a la hoguera", que se lleva a cabo en la quijotesca región española de La Mancha, resulta inevitable recordar aquella frase famosa de Heinrich Heine: "Alli donde queman libros acabarán inevitablemente quemando seres humanos". El poeta alemán la escribió en 1821 y prefiguró con más de un siglo de antelación la quema de libros ordenada en febrero de 1933 por el entonces flamante canciller alemán Adolf Hitler. Hace unos pocos años fue dada a conocer la obra de Fernando Báez -autoridad mundial en el campo de la historia de las bibliotecas- titulada "Historia universal de la destrucción de libros".

En el vago recuerdo que tengo sobre ese libro -vago en el sentido enciclopédico, dramáticamente vasto, imposible de abarcar-, me queda una intuición: que el frustrado pintor austríaco que se convirtió en fürher no fue más que un imitador de una masacre cultural con siglos y siglos de existencia. Sea en la antigua Summer, en los tiempos de los hititas, en la legendaria Babilonia, en el hermético Egipto, en la racional Grecia de los presocráticos y los platónicos, en la China del Imperio Inmóvil, en Roma, Pérgamo, Israel, el mundo árabe, Vietnam y Camboya, la URSS, las dictaduras latinoamericanas, en fin,ninguna civilización puede mostrarse demasiado limpia en lo que a destrucción de libros se refiere. Curiosamente, mientras existen miles de obras sobre "el libro" y las bibliotecas, no hay muchos sobre la destrucción de los mismos. Sí los hay poéticamente novelados, como "Farenheit 451" de Bradbury o "1984" de Orwell, y alguno ensayístico como "Los enemigos de los libros" de William Blades, editado en 1888.

Umberto Eco señaló en alguna oportunidad que los verdaderos enemigos de los libros son los hombres y no los auxiliares del mismo como internet. Y por cierto no le faltaba razón. Hace veinte años, durante la invasión norteamericana a Irak, tuvo lugar un "culturicidio" escandaloso que fue meticulosamente escondido. El mismo causó la destrucción del millón de libros de la Biblioteca Nacional, el saqueo del Museo Arqueológico de Bagdag, el incendio del Archivo Nacional y sus diez millones de registros del período republicano y otomano, por mencionar apenas algunos de los testimonios del pasado que se perdieron para siempre. Precisamente en el momento en que se escriben estas líneas, en algún lugar del mundo hay un régimen, una etnia, un gobierno, una secta, que está ejercitando esta antigua y maldita costumbre humana de destruir los vestigios escritos del espíritu del hombre. De vez en cuando hay que pensar en eso.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)


22 julio 2011

¿La Biblioteca Nacional ya es propiedad K?

Por Humberto Acciarressi

Con esa costumbre ya inherente a los llamados "intelectuales kirchneristas" (un dislate idiomático), dicen cosas, se arrepienten, los retan, y al rato están sosteniendo que no dijeron lo que todos escucharon. Horacio González, autor de la nota anti-Vargas Llosa, ya sabe lo que es recibir retos directos de la Rosada. Lo peor es que el titular de la Biblioteca Nacional los aguanta como un perro sin recursos. Y después, nobleza obliga, da la cara.

Igual no creo en la modestia de González ni de Forster. Ellos creen ser la vanguardia ideológica del "modelo" (¡¡¡cómo se reiría Cortázar de estas generalizaciones de una palabra!!!) y, como siempre ocurre, terminan a la cola y con más temores que certezas. Necesitaría varias columnas sólo para citar algunos ejemplos. Ahora, los integrantes de Carta Abierta se reunieron en la Biblioteca y debatieron sobre la perfomance de Filmus en las elecciones porteñas. A "Pan triste" -denominación puesta a su candidato por el propio kirchnerismo- le dieron con un palo. También lo hicieron con "678", Fito Páez y los medios oficiales y oficialistas. Como sus jefes políticos se enojaron, los "intelectuales" metieron la cola entre las piernas y ahora dicen que no dijeron lo que sí dijeron. Si no fuera patético, sería digno de una comedia de Neil Simon. Pero hay algo que no se negó.

Horacio González manifestó que el balotaje puede ser tranquilamente de 70 a 30% a favor de Macri. Y añadió que eso "pondría en peligro nuestra forma de militancia y la Biblioteca Nacional misma". Que hagan sus catarsis en sus salones, vaya y pase. Que se sientan dueños de la Biblioteca ya es un síntoma de la patología de base. Según su lógica impenetrable, si el canal público, la agencia oficial, radio Nacional (donde tienen a decenas de trabajadores en negro), etc, son suyos, ¿por qué no lo sería la Biblioteca?. Pues porque no. Porque lo que ocurre en la Argentina es que hay un gobierno que busca su tercer mandato y tendrá que hacerlo en el marco de las instituciones democráticas. Mal que pese, acá no hubo ninguna toma del Palacio de Invierno.

(Publicado en la columna "El click del editor", de La Razón, de Buenos Aires)

22 junio 2011

Google: 250 mil libros gratis en la web


La Biblioteca Británica pondrá gratuitamente a disposición de los internautas unos 250.000 libros libres de derechos de autor, en el marco de una asociación con Google. Las obras, que datan de entre 1700 y 1870, fueron digitalizadas por el famoso buscador y elegidas por la biblioteca, que tiene uno de los mayores fondos bibliográficos del mundo. Todos los libros, que están escritos en varias lenguas europeas, podrán consultarse en la web de la Biblioteca Británica (www.bl.uk) y en la librería virtual "Google Books".

La selección, que privilegia los documentos que no estaban todavía disponibles en internet, incluye libros, panfletos y publicaciones periódicas "del periodo que abarca las Revoluciones Francesa e Industrial, la Batalla de Trafalgar, la Guerra de Crimea, la invención del ferrocarril y del telégrafo (...) y el fin de la esclavitud", según señalaron en un comunicado conjunto. Ahora, a sacarle el jugo a este tesoro.

08 abril 2009

Ayer Alejandría, hoy una página en la web

Por Humberto Acciarressi

La Biblioteca de Alejandría, que ya funcionaba unos siglos antes de nuestra era, llegó a tener casi un millón de libros y documentos. Un conmovedor y desorbitado monumento al saber del mundo antiguo, si se considera que aún faltaban centurias para el comienzo de la Galaxia Gutemberg. Su destrucción fue una de las tragedias culturales de la historia. Apenas un dato: del centenar y medio de obras de Sófocles, apenas sobrevivieron las siete que se conocen. Por los cronistas sabemos de libros y autores que desaparecieron con la destrucción de la biblioteca, que no ocurrió en un solo día.

Ahora, el 21 de este mes, la Unesco dejará inaugurada la Biblioteca Digital Mundial, una página web donde los investigadores y los curiosos tendrán acceso, en varios idiomas, a materiales únicos, desde manuscritos hasta filmes, pertenecientes a archivos y reservorios del planeta. Antes, un lugar físico; ahora, uno virtual. Hay, sin embargo, una diferencia que no es menor. En aquella cultivada antigüedad, el saber era para pocos (basta recordar las charlas de Solón con los sabios egipcios relatadas por Platón). Ahora, en la red de redes, en tiempos de Google y la Wikipedia, la biblioteca de la Unesco estará a disposición de todos. Y viene bien para amortiguar la inevitable y divertida frivolidad de las redes sociales.

(Publicado en "La columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)

19 febrero 2008

María, llena eres de (des) gracia...


El primero de febrero de 1587, la reina Isabel I de Inglaterra -se dice que aconsejada por su "gabinete"- firmó la sentencia de muerte de su prima María Estuardo. Esta, ferviente católica que reclamó la corona de Escocia e Inglaterra, fue ejecutada en el castillo de Fotheringhay, cerca de Londres. La leyenda dice que llegó al patíbulo vestida de rojo escarlata, el color del martirio católico, con su perro escondido entre sus ropas, y que el verdugo tuvo que asestarle dos golpes para decapitarla. Ahora, la Iglesia Anglicana ha comprado la orden que autorizó la ejecución, que ha sido subastada en California. Se dice que la Biblioteca del Palacio de Lambeth pagó cerca de 100.000 euros.

10 octubre 2007

El asalto a la Biblioteca Nacional...


Esta revista digital proclama enfáticamente: el pueblo quiere saber de qué se trata. Y aclara que sigue considerando las llamadas "políticas culturales" (¿?) un verso en toda la línea, que muchas veces devienen en cosas como las que plantea este artículo:

" (...) En El Ojo Mocho, que dirige mi viejo amigo Horacio González, María Pía López me trataba como a un maleante ideológico. Y el mismo Horacio, en su libro Restos pampeanos, habría de aplicarme el mote más inusual que jamás me aplicaran: "neoliberal", me dijo. No es así como me llaman, por ejemplo, los que le hicieron el asalto a la Biblioteca Nacional, putsch cuidadosamente organizado que no logró triunfar. Esa gente suele decirme, como a él, "populista" o "nacionalista popular". Qué pena, ¡con lo que a mí me gustaría ser considerado un hegeliano sartreano con toques de Foucault y Juan Bautista Alberdi! ¿Qué tenía de irritante La sangre derramada? Acaso este párrafo de sus Conclusiones: "Nuestro compromiso radica en luchar contra todas las causas de la violencia. ¿Hay una violencia legítima? Desde mi punto de vista, no hay violencia buena, ni violencia justa, ni violencia legítima. La violencia es –en sí– mala. Expresa una derrota: la de no poder tomar al Otro como un fin en sí mismo, la de no poder respetarlo en su humanidad. Esto no anula el deber de luchar contra la injusticia y el despotismo´(...)".

José Pablo Feinmann en "Página 12" 
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