Páginas
- EL DIRECTOR
- PAGINA PRINCIPAL
- ARTICULOS
- Afiches
- Afiches de cine
- Argentina
- Artes
- Buenos Aires
- Barrios
- Bélicas
- Bizarro
- Cine
- Circo
- Comics
- Fotografos
- Gastronomía
- Gifs
- Ilustraciones
- Inventos
- Juegos
- Libros
- Literatura
- Medicina
- Moda
- Museos
- Música
- Periodismo
- Poesias
- Policiales
- Publicidad
- Records
- Redes sociales
- Revistas
- River Plate
- Robots
- Teatro
- Television
- The Beatles
- Tragedias
- Transportes
- Universo
- Urbanismo
- Zoologia
Mostrando las entradas con la etiqueta Jimi Hendrix. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Jimi Hendrix. Mostrar todas las entradas
23 junio 2016
16 abril 2016
Jim Marshall, el fotógrafo del rock
Hace cinco años, en la Staley-Wise Gallery, en el Soho, Nueva York, dos celebrados fotógrafos, Jim Marshall y Timothy White, iban a inaugurar una muestra conjunta para celebrar la presentación del libro conjunto "Match Prints". El día anterior, mientras llegaba la hora de encontrarse para ver una exposición de piezas del primero en la Morrison Hotel Gallery, los organizadores, amigos y colegas comenzaron a impacientarse. Marshall no llegaba ni nadie podía comunicarse con él. Un rato más tarde, su representante neuyorquino Peter Blachey informó que el fotoperiodista había sido encontrado muerto en su pieza de hotel, a los 74 años. Algunas de sus imágenes ya eran algunos de los íconos de la historia del rock y de varias generaciones, y su fallecimiento fue el paso a la posteridad del hombre que retrató a las más grandes estrellas de este género musical que revolucionó el siglo XX.
Aunque ya tenía muchos trabajos en su haber, su foto de un poseído Jimi Hendrix quemando su guitarra en medio de la orgía de sensaciones que se vivía en el Festival de Monterrey de 1967, llevó a Marshall al tope de la fotografía profesional. En ese momento y sin saberlo, Jim inmortalizó a su tocayo violero (Hendrix se llama James Marshall, igual que él) y comenzó a forjar su propia leyenda en un escenario propicio a los mitos. Pero Marshall podía jactarse de muchas otras cosas. Una de ellas, nada menos haber sido el único al que se le permitió entrar al camarín de los Beatles, en el último concierto de la gira final del cuarteto de Liverpool. Ante su lente desfilaron los Rolling Stones, Janis Joplin, The Who, Jim Morrison, Bob Dylan (entre ellas, la imagen en la que está cantando junto a Pete Seeger en el Festival de Folk de Newport en 1963) o Chuck Berry, por nombrar apenas a algunos.
Amante del jazz, para él posaron (o no), músicos como John Coltrane, Thelonious Monk o Miles Davis. Hay datos que no son menores: Marshall fue el fotógrafo que acompañó a Johnny Cash a la cárcel de San Quintín, en donde tomó, entre otras, la del famoso "fuck you" y la actitud desafiante del músico. Y fue nada menos que el fotógrafo oficial de Woodstock, con lo cual bastaría para que su nombre quedara en la historia. Jim fue un artista en cada acto de su vida: diseñó infinidad de portadas de discos (unas quinientas) y hasta su muerte se mantuvo activo, con su cámara a cuestas, retratando a Ben Harper, Lenny Kravitz o Velvet Revolver. Quería tanto su labor que poco antes de morir alcanzó a escribir: "Esta carrera nunca ha sido un trabajo; ha sido mi vida". Y en sus fotos se nota.
(Publicado en el diario "La Razón" de Buenos Aires)
14 abril 2016
La banda del Sargento Pepper y la tapa más célebre de la historia
Por Humberto Acciarressi
El primero de junio de 1967 en Inglaterra y al día siguiente en los Estados Unidos, centenares de miles de seguidores de los Beatles -que por su lado ya estaban hartos de la beatlemanía- pudieron comprar los vinilos del disco considerado el más revolucionario de la historia del rock y el que marcó un punto de inflexión entre dos épocas bien diferenciadas en la década que duró la banda de Liverpool: "Sgt Pepper´s Lonely Hearts Club Band". Sólo como anécdota, cabe señalar que entre quienes hacían las colas para comprar el LP se encontraba un entusiasta fanático de los Fab Four, Jimi Hendrix, que una semana más tarde tocó el tema que da nombre al disco en el Saville Theatre de Londres. Lo que se conoce poco es que los Beatles habían presenciado el debut de la Jimi Hendrix and The Experience en la etapa final de la grabación del material.
Pero no sólo en lo musical el disco fue revolucionario, sino también en la estética que lo rodeó. Y todo, claro, comenzando por la portada. Para la misma se trabajó sobre un boceto de Peter Blake, un artista vanguardista que mezclaba el naif con el pop, y que después abandonó los motivos del arte popular para dedicarse a temas góticos, especialmente hadas y figuras fantásticas. Pero en ese momento aún cultivaba los collages y le encantó una idea de Paul McCartney, en la que se mezclaban John, Paul, Ringo y George vestidos como sargentos en primer plano, con figuras destacadas de todas las épocas (incluyendo ellos mismos más jóvenes). Se sabe que los personajes que se ven en la tapa fueron elegidos por Lennon, McCartney y Harrison, mientras que Ringo prefirió mantenerse al margen.
El fotógrafo Michael Cooper (de quien nos ocupamos varias veces por su muestra itinerante "Early Stones", sobre una época prehistórica de Jagger and company, y su tapa de "Sus majestades satánicas" de los Rolling) sacó la placa final de la portada, luego de probar distintas versiones, con los Beatles en distintos puntos de la composición con los trajes diseñados por Manuel Cuevas. Cooper, quien se suicidó a los 32 años, fotografió a Andy Warhol, a Twiggy, a Marcel Duchamp, a René Magritte, a Yoko Ono, a Allen Ginsberg, William Burroughs y Jean Genet, entre otros. Pero en la tapa de "La banda...", al margen de los Beatles, los demás eran maniquíes: Marlon Brando, Bob Dylan, Karl Marx, D.H.Lawrence, Shirley Temple, Oscar Wilde, el Gordo y el Flaco, Johnny Weismuller, Lewis Carroll, Fred Astaire, Marilyn Monroe, Carl Jung, Marlene Dietrich, un homenaje a los Stones y decenas de otras cosas. Originariamente iban a aparecer las figuras de Gandhi, Hitler y Jesucristo, pero estas fueron omitidas para no ofender a hindúes, judíos y cristianos. Más adelante contaremos algunas anécdotas de ese trabajo icónico de la historia de la música del siglo XX.
(Publicado en el diario "La Razón" de Buenos Aires)
18 marzo 2016
21 mayo 2015
Jimi Hendrix, los Beatles y el supergrupo que no pudo ser
Por Humberto Acciarressi
Todo el mundo que ronda los ámbitos del rock, sabe que Jimi Hendrix era un fanático inclaudicable de los Beatles. Y aunque casi no hacía distinción entre uno y otro vinilo (en aquella época se estilaba ese soporte), particularmente admiraba el LP "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band". El mismo músico solía contar a quien quisiera escucharlo, que compró la obra maestra de los Fab Four el mismo día que salió a la venta en la capital inglesa (el 26 de mayo de 1967), y que una semana después (el 4 de junio de 1967) tocó el tema que da nombre al disco en el Saville Theatre de Londres. Lo que no es muy conocido sobre el violero zurdo es que unos meses antes, mientras "Sgt. Pepper´s..." se encontraba en su fase final de grabación, los Beatles habían presenciado el debut de la Jimi Hendrix and The Experience desde un palco. Y que el 4 de junio, cuando interpretó el clásico beatle recién editado, volvieron a escucharlo George y Paul en persona.
Mucho tiempo más tarde, McCartney manifestó que aquella lejana versión le pareció un honor y que la actuación de Hendrix en el escenario fue "simplemente increíble, quizá la mejor que haya visto". A tal punto que el propio Paul insistió tanto por incluirlo en algún espectáculo de nivel, que el oriundo de Seattle fue invitado a subirse al escenario del histórico Monterrey International Pop Music Festival (considerado el antecedente de Woodstock), realizado apenas unos días más tarde (del 16 de junio al 18 de junio de 1967) de escucharlo reversionar el tema famoso, cuando la grilla del encuentro ya estaba lista desde tiempo atrás. Paul, como sus otros tres compañeros, podían darse esos y otros lujos. En lo referido a Hendrix, con apenas cuatro discos de estudio antes de ingresar en el club de los muertos a los 27 años y convertirse en un mito, fue un revolucionario de la música en el sentido más amplio del término, y extendió hasta donde fue posible los límites del rock y del blues. Alguna vez escribí que "metió sus reflexiones musicales en una cinta de Moebius inaccesible para otros".
Pero hay un dato menos conocido en la vida del mejor guitarrista de todos los tiempos, según la revista Rolling Stone. En 1969, Jimi andaba con ganas de hacer algo más novedoso y ponía un poco de distancia de su banda tradicional. Mientras, los Beatles estaban al borde la separación definitiva. El asunto es que un día, el agente de prensa de Paul, Peter Brown, recibió un telegrama desde Nueva York. El mismo decía: "Estamos grabando un disco juntos este fin de semana en Nueva York. ¿Qué tal si te pasas por Alvan Douglas 212-5812212 a tocar el bajo? Paz. Jimi Hendrix, Miles Davis, Tony Williams". Me imagino que leiste bien los nombres. La pena es que del otro lado del océano les contestaron: "Paul McCartney está de vacaciones fuera de Londres. No volverá hasta dentro de dos semanas. Peter Brown". La guitarra de Hendrix, la trompeta de Miles, la batería de Williams y el bajo de Paul: lo que se perdió la música tal vez nunca alcancemos a imaginarlo.
(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)
21 enero 2015
27 marzo 2014
Aniversario de "Band of Gypsys", de Jimi Hendrix
Con Jimi Hendrix pasa algo muy curioso. Se trata del violero del rock internacional más característico e influyente, y en vida apenas editó cuatro LPs. Tres de ellos, en estudio, con la Jimi Hendrix Experience - "Are You Experienced", "Axis: Bold As Love" y el álbum doble "Electric LadyLand"- y el cuarto, grabado en vivo y con su nombre, "Band of Gypsys". En realidad, en éste lo acompañaban Billy Cox en el bajo y Buddy Miles en la percusión, y reúne temas que nunca habían sido grabados, pero sí interpretados en los cuatro recitales en el teatro newyorkino Filmore East, para las navidades de 1969. Otra gran curiosidad -aprovechando que se cumple un aniversario de la edición de este último disco lanzado el 25 de marzo de 1970- es que el LP iba a ser la transición a una banda reformulada en la que estaban casi comprometidos el compositor de jazz y pianista Gil Evans (colaborador de Miles Davis), Eric Clapton, Emerson, Lake and Palmer y Duane Allman, entre otros.
Y paras seguir con los episodios curiosos, hay que tener en cuenta que si bien la muerte temprana (el 18 de septiembre de 1970, en Londres) frustró todos los proyectos de Hendrix, éste dejó material con los que se editaron más de treinta discos y una cantidad importante de sencillos. Pero retornando al álbum de cuya grabación se cumple un aniversario, se puede decir que es uno de los trabajos mejor logrados del violero zurdo y que los abusos con la droga y el alcohol le interrumpieron la vida en el momento de mayor plenitud creadora. Luego de la separación de Jimi Hendrix Experience, el músico estaba invitado a participar en el Festival de Woodstock en agosto de 1969. Y aquí también pasaron cosas.Hemos visto, como ustedes, miles de veces a Jimi Hendrix tocando en el encuentro cumbre del Flower Power en Woodstock. No por algo la Rolling Stone lo consideró en el 2003 el mejor guitarrista de todos los tiempos. Lo que es poco sabido es que problemas climáticos postergaron la actuación de varios grupos, especialmente de Grateful Dead, que estaba programado para la segunda jornada.
El violero sufrió ese cambio de planes. Para el tercer día, los 500 mil espectadores habían quedado reducidos a la décima parte, y para colmo a Hendrix le tocó cerrar el festival. Cifras exageradas dicen que igual lo vieron como cien mil personas, pero lo cierto es que en el campo ya no quedaba ni una cifra cercana a esa. En las escenas es bien claro que los que disfrutan a Hendrix tocando, incluso su versión del himno de los Estados Unidos, son un puñado. Y hay mucha gente distraída y cansada. Esa jornada famosa en la historia de la música y de los documentales de recitales, cuando el presentador anunció a la Jimi Hendrix Experience, el artista lo corrigió. La banda se llamaba Gypsy Sun and Rainbows. Era un homenaje al gitano Django Reinhardt y un antecedente al nombre de "Band of Gypsys". Para concluir estas líneas: los 12 minutos y 36 segundos del tema "Machine Gun" del disco que hoy recordamos, está considerado como uno de los mejores espectáculos jamás brindados con una guitarra eléctrica y la más maravillosa interpretación en la historia del rock.
(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)
28 enero 2014
The Monkees, un chiste de la década del 60
Hacia 1966, cuando los Beatles y los Rolling Stones causaban furor en el mundo, en los Estados Unidos se la veían en figurillas para meter un grupo de rock y/o pop en la escena internacional. Los solistas y bandas inglesas le sacaban varios cuerpos de distancia y ejemplos como The Doors (que recién aparecían y se limitaban a Los Angeles) no servían a los fines de la industria musical. Fue en ese marco cuando el productor Donald Kirshner juntó a un grupo de compositores para que le hicieran canciones pegadizas e hizo que las cantaran los integrantes de un grupo, The Monkees, que había sido creado para acompañar un programa del mismo nombre, luego de una selección de más de 500 jóvenes. Los cuatro que había quedado fueron Michael Nesmith, Dany Jones, Micky Dolenz y Peter Tork.
Este cuarteto, que pretendía sustituir a los Beatles en el gusto de la gente, fue uno de los chistes más malos de la década del sesenta. Por entonces y con posterioridad, se ha dicho que los integrantes del grupo ni tocaban sus instrumentos en sus presentaciones en vivo, y que otros lo hacían por ellos en las grabaciones. La verdad es que The Monkees logró meter varios éxitos. Eran el hazmerreir de todo el mundo, en una época en que nacían las grandes superbandas y, además de Beatles o Stones, nombres como Pink Floyd o Led Zeppelin acaparaban la atención de los rockeros del planeta. Incluso Nesmith (que luego fue uno de los precursores del country rock ) abandonó el grupo al comprender -según sus propias palabras - que apenas eran un producto comercial. Peter Tork opinaba lo mismo.
Curiosamente, cuando se habla de la década del sesenta, aparece el nombre de The Monkees, si bien gracias a canciones de Neil Diamond, Neil Sedaka, Carole King o Bobby Hart, que eran algunos de quienes componían a pedido de Kirshner. Una anécdota muy sabrosa es que durante una gira que realizaron en 1967 llevaron a un telonero que con el tiempo se iba a convertir en un mito: Jimi Hendrix. A diferencia de los Beatles, fracasaron olímpicamente en el cine con la película "Head". Hay dos cosas muy extrañas en esta historia: la primera, que los músicos yanquis editaron casi una docena de discos, lo que da cuenta del poder del dinero. Y la otra es que a pesar de la muerte de Davy Jones, el grupo aparentemente sigue activo. Todo muy raro en torno a esta banda que fue el gran chiste de la música de los años sesenta.
(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)
22 marzo 2013
Jimi Hendrix aún "produce" calidad
Jimi Hendrix, integrante del club de los muertos a los 27 años, alcanzó a grabar lo suficiente como para convertirse en un mito, mucho más alla de su intervención genial ante un Woodstock casi vacío en un escenario lateral. Como violero, este oriundo de Seattle que trascendió las fronteras gracias al buen ojo y oído de Paul McCartney (zurdo como él) fue un revolucionario en el sentido más amplio del término. Hendrix, además, extendió los límites del rock y del blues. O mejor dicho los metió dentro de una cinta de Moebius inaccesible para otros.
Considerado como el mejor guitarrista de todos los tiempos por la Rolling Stone, ahora apareció un nuevo disco postmortem (ahogado en su propio vómito el 18 de septiembre de 1970). Se trata de "People, Hell and Angels", coordinado por el histórico ingeniero de grabación de Jimi, Eddie Kramer, en estrecha colaboración con Janie, hermanastra del músico y curadora de su obra.
Del disco pueden decirse varias cosas, todas válidas, especialmente para un trabajo póstumo. A veces salen bien; a veces mal. En ocasiones son para especialistas e historiadores; en otras para simples gustadores de música. Hay algo que, sin embargo, nadie puede negar: la guitarra de Hendrix suena como lo que era: única. Y su voz, como en los mejores tiempos de Experience. Otra de las cosas que permite este buen álbum -al lado de mucho de lo que se edita actualmente es un "gran" álbum- es escuchar algunas canciones en su período de gestación, además del fanatismo casi enfermizo que Hendrix tenía por un buen trabajo de estudio. Insisto: podrían marcarse algunas cosas, pero la importancia de "People, Hell and Angels" está más alla de otros comentarios. El material inédito de los genios siempre debe ser bienvenido.
(Publicado en el suplemento de música ¿Te Suena?, de La Razón, de Buenos Aires)
30 noviembre 2012
Aparecieron temas inéditos de Jimi Hendrix
Un nuevo disco con una docena de canciones inéditas del legendario Jimi Hendrix será editado en marzo del próximo año. El álbum incluye temas grabados entre 1968 y 1969 y se llamará "People, Hell And Angels", según se informó en la página oficial del guitarrista, considerado el mejor violero de rock de todos los tiempos. Hendrix pensaba incluir los temas en "First Rays of the New Rising Sun", el disco doble que iba a suceder a "Electric Layland". El material nunca antes publicado sugiere que el responsable de temas como "All Along the Watchtower" o "Purple Haze" estaba abierto a una nueva fase experimental. En el disco, Hendrix juega con teclados, percusión y una segunda guitarra.
27 julio 2012
18 febrero 2011
Jimi Hendrix y The Beatles
Se sabe que Jimi Hendrix era fan de The Beatles y admiraba particularmente el LP "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band". También se conoce el dato que el violero zurdo compró la obra maestra de los Fab Four el mismo día que salió a la venta en la capital inglesa (el 26 de mayo de 1967), y que una semana después (el 4 de junio de 1967) tocó el tema que da nombre al disco en el Saville Theatre de Londres. Lo que no es muy conocido es que unos meses antes, mientras "Sgt. Pepper´s..." se encontraba en su fase final de grabación, los Beatles habían presenciado el debut de la Jimi Hendrix and The Experience desde un palco. Y que el 4 de junio, cuando interpretó el clásico beatle recién editado, volvieron a escucharlo George y Paul. Más tarde, McCartney declaró que la versión le pareció un honor y su actuación en el escenario "simplemente increible, quizá la mejor que haya visto". A tal punto que el propio Paul insistió tanto por incluirlo, que Hendrix fue invitado a subirse al escenario del histórico Monterey International Pop Music Festival (considerado el antecedente de Woodstock), apenas unos días más tarde (del 16 de junio al 18 de junio de 1967), cuando la grilla del encuentro ya estaba lista desde tiempo atrás.
16 noviembre 2009
Janis Joplin, lágrimas para compartir
Esto lo había posteado allá por los inicios de esta revista digital. Lo vuelvo a hacer con unos añadidos, dado que un par de semanas atrás se cumplió un nuevo aniversario de la muerte de Janis Joplin
EL LLANTO BLANCO DEL BLUES
Por Humberto Acciarressi
Antes que nada, hay que decir que Janis Joplin fue la más grande cantante de blues que dio la raza blanca y que con un puñado de canciones dejó, a su muerte temprana, una estrella que sigue iluminando el firmamento del rock planetario. Sin embargo, para comprender la tragedia de Janis, también hay que agregar otras cuestiones, más personales, más dolorosas. Como por ejemplo que era fea, pequeña y regordeta; que en sus épocas de estudiante sus compañeros la humillaban con un apóstrofe: "El hombre más feo de la universidad". O que era tan atrevida y estridente, que jóvenes y adultos la trataban como a una prostituta. O que era tan desarreglada en el vestir y tan chicanera en sus modales, que las pocas parejas formales que tuvo no osaban presentarla "en sociedad". O que era tan ingenua que aceptaba mansamente y sin decir palabra,que la criticaran y se burlaran de ella. Y que era, por sobre todas las cosas, una de las más sensibles y sufrientes mujeres que haya subido a un escenario en la concurrida historia de la música.
La hipersensible Joplin había nacido el 19 de enero de 1943 en Port Arthur, una ciudad con olor a petróleo, largas y aburridas siestas, y mediocres bebedores de whisky, adoradores de las "pinups girls" de los calendarios. No es difícil imaginar cómo tratarían a la jovencita Joplin, que en poco tiempo se convirtió en una presencia desagradable. Ella, a partir de cierto momento, se puso una máscara y resolvió embestir contra ese mundo pequeño que la agraviaba. No tenía, entonces, ese dulce abrigo del blues. Por entonces, Janis pintaba. Aunque, autocrítica feroz, abandonó esa rama del arte porque un día descubrió que un amigo era más ducho que ella en el manejo de los pinceles (cuentan que ya cantante, estuvo a punto de callar su voz cuando oyó a una joven imitadora de Joan Baez). Impulsada por su familia a viajar, se trasladó de Port Arthur a Lamar, y de esa ciudad a Los Angeles.Allí comenzó la etapa que iba a culminar con Joplin en los escenarios.
En esos años, también empezó a caer por la pendiente del alcohol y, al poco tiempo, comenzó a utilizar las drogas pesadas, la heroína entre ellas. Sus pininos en la canción los hizo en un grupo universitario: "The waller creek boys", donde canta jazz, folk y un poco de blues. Todavía no tenía la voz áspera y dramática que la iba a inmortalizar. En su vida faltaban algunas tragedias. Con otra banda, "Big brother and the Holding Company", recala en bares y tabernas, sin aprovechar las buenas críticas recibidas en el Festival Folk de Monterrey de 1963. En la misma ciudad, pero en los legendarios encuentros pop, se consagra definitivamente en 1967. En el escenario, antes y después de ella, suben otros dos grandes: Jimi Hendrix y Otis Redding. Curiosidades de la historia: ninguno de los tres iba a vivir para ver los setenta.
El Festival de Monterrey permitió, entre otras cosas, que Janis se convirtiera en un mito en vida. Su voz, su salvajismo, el dolor que expresaba en cada uno de los temas, la convirtieron en un referente obligado en esos años del flower power. Y todavía no había grabado nada. La primera placa de Janis, "Cheap thrills" ("Excitación barata", título que reemplazó al que ella quería que era "Droga, sexo y excitación barata") fue fagocitada por los jóvenes. Después llegó "I got dem Kozmic Blues again mama"; y póstumamente fue editado "Pearl", otro disco de culto. Pero mientras Janis se codeaba con el éxito, en su vida privada se hundía en la tragedia.
"En escena es como si hicera el amor con 25.000 personas. Pero termina el show y ellos se van a sus casas y yo me voy sola a mi cuarto", decía por esos días de gloria efímera. Y cuando se le recriminaban sus excesos, ella se limitaba a puntualizar: "Tal vez no dure tanto como otras cantantes, pero no voy a destruir mi hoy pensando en el mañana". Algunos estaban en la misma sintonía: en poco menos de dos años, Jim Morrison, Jimi Hendrix y Brian Jones se fueron al Olimpo del rock.
"No quiero nada a medias. Tengo 26 años. Todo lo que me preocupa son los 26 y no los 95. No quiero que me devuelvan la inversión dentro de unos años. Lo quiero ahora, ahora,ahora...", enfatizaba por esos días de tragedia cuando, además de las drogas pesadas, solía consumir hasta un litro de whisky en escena. Una mañana de octubre de 1970, se consumó su deseo de beberse la vida de un sólo trago. El guitarrista John Cooke la encontró en la cama, con un camisón que la hacía parecer una muñeca antigua, con una sonrisa congelada en los labios, con el cuerpo saturado de heroína. Sus cenizas, esparcidas en la costa de California, hace casi cuatro décadas que forman parte del paisaje que la hostilizó. Quedan, eso sí, sus lamentos desgarradores y esa voz que desarticula melodías y provoca tristeza en el corazón.
(Publicado en la revista "Asi")
20 octubre 2008
05 septiembre 2008
Hendrix, Epstein y Morrison subastados
La primera guitarra que Jimi Hendrix incendió sobre un escenario fue subastada en Londres en 500.000 dólares, mientras que por 425.000 dólares se remató el contrato que Brian Epstein firmó con los Beatles en 1962, considerado como uno de los más importantes de la historia de la música. Paralelamente, en la misma subasta se vendió en 102.500 dólares una libreta de anotaciones de Jim Morrison, de 1971, donde se pueden leer, además de algunas letras de canciones de los Doors, sus últimos pensamientos antes de morir en París.En cuanto a la viola de Hendrix, una Fender Stratocaster, la incendió en marzo de 1967 después de un show en Londres. Los miembros de la banda extinguieron el fuego, mientras que el violero era atendido por quemaduras leves. El portavoz de Hendrix, Tony Garland, guardó el instrumento en el garage de sus padres en el este de Inglaterra.
05 diciembre 2007
23 noviembre 2006
Janis Joplin, el llanto blanco del blues
Antes que nada, hay que decir que Janis Joplin fue la más grande cantante de blues que dio la raza blanca y que con un puñado de canciones dejó, a su muerte temprana, una estrella que sigue iluminando el firmamento del rock internacional. Sin embargo, para comprender la tragedia de Janis, también hay que agregar otras cuestiones, más personales, más dolorosas. Como por ejemplo que era fea, pequeña y regordeta; que en sus épocas de estudiante sus compañeros la humillaban con un apóstrofe: "El hombre más feo de la universidad". O que era tan atrevida y estridente, que jóvenes y adultos la trataban como a una prostituta. O que era tan desarreglada en el vestir y tan chicanera en sus modales, que las pocas parejas formales que tuvo no osaban presentarla "en sociedad". O que era tan ingenua que aceptaba mansamente y sin decir palabra,que la criticaran y se burlaran de ella. Y que era, por sobre todas las cosas, una de las más sensibles y sufrientes mujeres que haya subido a un escenario en la concurrida historia de la música.
La hipersensible Joplin había nacido el 19 de enero de 1943 en Port Arthur, una ciudad con olor a petróleo, largas y aburridas siestas, y mediocres bebedores de whisky, adoradores de las "pinups girls" de los calendarios. No es difícil imaginar cómo tratarían a la jovencita Joplin, que en poco tiempo se convirtió en una presencia desagradable. Ella, a partir de cierto momento, se puso una máscara y resolvió embestir contra ese mundo pequeño que la agraviaba. No tenía, entonces, ese dulce abrigo del blues. Por entonces, Janis pintaba. Aunque, autocrítica feroz, abandonó esa rama del arte porque un día descubrió que un amigo era más ducho que ella en el manejo de los pinceles (cuentan que ya cantante, estuvo a punto de callar su voz cuando oyó a una joven imitadora de Joan Baez). Impulsada por su familia a viajar, se trasladó de Port Arthur a Lamar, y de esa ciudad a Los Angeles.Allí comenzó la etapa que iba a culminar con Joplin en los escenarios.
En esos años, también empezó a caer por la pendiente del alcohol y, al poco tiempo, comenzó a utilizar las drogas pesadas, la heroína entre ellas. Sus pininos en la canción los hizo en un grupo universitario: "The waller creek boys", donde canta jazz, folk y un poco de blues. Todavía no tenía la voz áspera y dramática que la iba a inmortalizar. En su vida faltaban algunas tragedias. Con otra banda, "Big brother and the Holding Company", recala en bares y tabernas, sin aprovechar las buenas críticas recibidas en el Festival Folk de Monterrey de 1963. En la misma ciudad, pero en los legendarios encuentros pop, se consagra definitivamente en 1967. En el escenario, antes y después de ella, suben otros dos grandes: Jimi Hendrix y Otis Redding. Curiosidades de la historia: ninguno de los tres iba a vivir para ver los setenta.
El Festival de Monterrey permitió, entre otras cosas, que Janis se convirtiera en un mito en vida. Su voz, su salvajismo, el dolor que expresaba en cada uno de los temas, la convirtieron en un referente obligado en esos años del flower power. Y todavía no había grabado nada. La primera placa de Janis, "Cheap thrills" ("Excitación barata", título que reemplazó al que ella quería que era "Droga, sexo y excitación barata") fue fagocitada por los jóvenes. Después llegó "I got dem Kozmic Blues again mama"; y póstumamente fue editado "Pearl", otro disco de culto. Pero mientras Janis se codeaba con el éxito, en su vida privada se hundía en la tragedia.
"En escena es como si hiciera el amor con 25.000 personas. Pero termina el show y ellos se van a sus casas y yo me voy sola a mi cuarto", decía por esos días de gloria efímera. Y cuando se le recriminaban sus excesos, ella se limitaba a puntualizar: "Tal vez no dure tanto como otras cantantes, pero no voy a destruir mi hoy pensando en el mañana". Algunos pensaban como ella: en poco menos de dos años, Jim Morrison, Jimi Hendrix y Brian Jones se fueron al Olimpo del rock. "No quiero nada a medias. Tengo 26 años. Todo lo que me preocupa son los 26 y no los 95. No quiero que me devuelvan la inversión dentro de unos años. Lo quiero ahora, ahora,ahora...", enfatizaba por esos días de tragedia cuando, además de las drogas pesadas, solía consumir hasta un litro de whisky en escena. Una mañana de octubre de 1970, se consumó su deseo de beberse la vida de un sólo trago. El guitarrista John Cooke la encontró en la cama, con un camisón que la hacía parecer una muñeca antigua, con una sonrisa congelada en los labios, con el cuerpo saturado de heroína. Sus cenizas, esparcidas en la costa de California, hace más de tres décadas que forman parte del paisaje que la hostilizó. Quedan, eso sí, sus lamentos desgarradores y esa voz que desarticula melodías y provoca tristeza en el corazón.
(Publicado en la revista "Asi")
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
































