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29 abril 2016

Ricardo Forster, el D'Elía de los "pensadores" K


Por Humberto Acciarressi

Salvo en la dolorosa y terrible ficción de "1984" de George Orwell y en la realidad de la Alemania nazi y la URSS stalinista, sólo el ex gobierno kirchnerista pudo imaginar una Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, un organismo propagandístico pagado por todos los argentinos y disfrutado por su titular, Ricardo Forster, el pseudo-filósofo (es increíble que todavía haya gente que confunda "filósofo" con "doctor en Filosofía"). El mismo co-conductor de otra entidad goebelliana del kirchnerismo, autodenominada Carta Abierta, que utilizaba la Biblioteca Nacional como unidad básica. De ese núcleo de algunos escritores, editores y libreros, varios consiguieron sus puestitos a cargo del erario público. A algunos le inventaron engendros como la mencionada secretaría a cargo de esta marioneta de la ex presidente y del ahora a menudo escrachado Zanini.

Para quien no lo recuerde, Forster es quien dijo refiriéndose a su ex candidato a la presidencia antes de la orden de CFK que "una cosa es Scioli como parte de un liderazgo que ejercieron Néstor y Cristina, y otra es Scioli candidato a presidente". O bien cuando se realizó la más multitudinaria marcha de los últimos años pidiendo el esclarecimiento del crimen de Alberto Nisman, que este fascistoide Forster señaló que "es como si los chefs en la Argentina llamen a una convocatoria para decir que en el país se cocina mal" o que la muerte del fiscal había sido "para arruinarle el verano a los argentinos". No es casual que los libros de Forster, por los que había que pagar sumas siderales, ya se consiguen a precios de saldo en las librerías de viejo de la avenida Corrientes.

Ahora, resentido hasta el tuétano, este "Mefisto" del kirchnerismo (ver película de Istvan Szabo que lleva ese nombre), acaba de sumarse a D´Elía, Esteche y militantes de La Cámpora en lo que ellos mismos denominaron en sus épocas de gloria como "destituyente". Por ejemplo, el ex funcionario de CFK acaba de decir: "Espero que al gobierno de Macri no le vaya bien". Eso sólo demuestra que Forster es un golpista escondido en un relato que ya existe en pocas cabezas, al punto que los opositores sindicales que marchan este viernes han dicho que le van a echar flit a los "socios" destituyentes del integrante de Carta Abierta (¿todavía existe, verdad?). Y como si fuera poco, en el programa de Mauro Viale -tibiamente apretado por el "Pollo" Sobrero- Forster indicó que todo lo que se habla del corrupto Lázaro Báez y la ruta del dinero K "es un show mediático". Es obvio que extraña cobrar plata del estado argentino por no hacer nada, en un cargo inventado para él.

(Publicado en el diario "La Razón" de Buenos Aires)

23 octubre 2015

Carta Abierta y su voto en contra del deber intelectual

HORACIO GONZALEZ
Por Humberto Acciarressi

Desde hace bastante tiempo, los intelectuales del conglomerado kirchnerista conocido como Carta Abierta venían -como señala el tango de Discépolo- en "falsa escuadra". Incluso sus últimas "cartas" dejaban bastante que desear en materia de aportes de ideas, y ni hablar de la creación insospechada e inútil de la pomposamente llamada Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, dirigida por el intelectual y encandilado funcionario cristinista Ricardo Forster. Uno de los líderes de Carta Abierta, Horacio González, titular de la Biblioteca Nacional, parece ser el más rebelde de la agrupación, o por lo menos el más consecuente con sus argumentos. Eso, sin olvidar que fue precisamente él quien en su momento pidió que el entonces reciente Premio Nobel, Mario Vargas Llosa, no inaugurara la Feria del Libro. Recuerdo que cuando la presidente lo desautorizó públicamente, en charla con exponentes de ese colectivo, me atreví a sospechar que González iba a renunciar. No lo hizo.

Ahora es el mismo sociólogo quien dice que el grupo votará a Daniel Scioli, pero que lo hará "con cara larga", "desgarrados", que objeta "algunas definiciones del candidato", a quien considera "en líneas generales, como el menos malo". No hay que olvidar que fue en el marco de una reunión de Carta Abierta que Randazzo dijo aquella frase grosera sobre el "proyecto manco" en alusión a la discapacidad física del hoy candidato kirchnerista Daniel Scioili. En ese entonces, antes de que la presidenta bajara de un hondazo a su risueño rival, el gobernador bonaerense era objeto de ataques y burlas de La Cámpora, el programa 678 y los voceros mediáticos del gobierno. Ahora, en las antípodas del deber de un intelectual, estos escritores, editores y funcionarios kirchneristas, van a votar a Scioli por mandato de Cristina Fernández. No hay otra razón. Y queda definitivamente atrás el postulado inicial de Carta Abierta, cuando González sostiene: "Espero que la próxima política cultural no se base en Montaner y en los Pimpinelas", aludiendo a los gustos del candidato del Frente para la victoria.

Lamentablemente para el país, lo que no quieren aceptar González, Forster y compañía, es que a la presidente no le interesa en lo más mínimo la opinión de "sus" intelectuales. Imagino que eso debe ser desalentador para quienes se reúnen en la Biblioteca Nacional para debatir qué decir ante cada dislate que comete el gobierno. Pero lo fundamental es que Carta Abierta no trabaja codo a codo en la gestión de ideas, sino que camina, a paso de tortuga, varios kilómetros detrás de los cambios del kirchnerismo. Ni siquiera en las medidas que se atrevieron a criticar tuvieron suerte. Cristina, se sabe, es lectora de best sellers, diarios adictos, una vez recomendó "El mercader de Venecia" en alusión a los fondos buitres sin que eso signifique que conozca a Shakespeare, y Zanini es quien le marca el camino de las políticas de gobierno.

Hay que decir con todas las letras que el colectivo, a días del adiós de la señora presidente, ha fracasado. Y no lo digo yo, sino el propio González en representación de sus compañeros de ideas, como viste más arriba. Jamás logró darle un marco conceptual al gobierno de los Kirchner -en ninguna de sus etapas-, sólo ha servido para justificar todo en nombre de la intelectualidad partidaria, y muy lejos de lo que en su momento hizo el Grupo Esmeralda. Este nucleamiento que debía su nombre a la calle del departamento en dónde se reunían sus integrantes, y que entre otros contaba con la participación activa de Juan Carlos Portantiero y Emilio de Ipola, tuvo su punto más alto en lo que la historia conoce como el "Discurso de Parque Norte" y considera uno de los más importantes del siglo XX argentino, pronunciado el 5 de diciembre de 1985 por el entonces presidente Raúl Alfonsín, gran lector y que jamás dejó de pedirle a los intelectuales -incluso críticos de su gobierno- sugerencias y orientaciones. Pero esto deberá ser fruto de un análisis más largo.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

#Elecciones Presidenciales 2015

18 febrero 2015

La única estupidez que le faltaba a Carta Abierta


Por Humberto Acciarressi

Si algo le faltaba a ese conglomerado oficialista llamado Carta Abierta, ese nucleamiento que alberga al funcionario kirchnerista Ricardo Forster -que dirige la inexplicable y fascistoide Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional -, al director de la Biblioteca Nacional Horacio González, y a un número nunca conocido de gente que escribe, era solicitar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación que prohíba la marcha convocada por los fiscales en homenaje a la memoria de su colega Alberto Nisman, cuya muerte no elude la posibilidad de un crimen político. Estos pseudo-intelectuales que sobreviven al amparo del poder kirchnerista le solicitaron a los magistrados del alto tribunal que frenen lo que ellos denominan "convocatoria desestabilizadora” de los integrantes del Poder Judicial argentino.

Sería largo enumerar los ensayos, opiniones y estudios sobre el papel del intelectual en la sociedad. Desde los lejanos tiempos del Siglo de Oro griego hasta la actualidad, han sido miles los escritores, filósofos, ensayistas, poetas y científicos que han dado su vida por mantener su independencia frente a las más variadas formas del poder. Y lo han hecho, cada uno con su idea y en su tiempo, con la certeza de que el poder es dogma que ordena, mientras que la labor intelectual debe ser la de desarmar esos argumentos preestablecidos. Por eso el verdadero intelectual debe encarnar el contrapoder, y aún así mantener la mente abierta para reflexionar también sobre esto último.

Algunas dictaduras del siglo XX -la fascista en Italia, la nazi en Alemania, el stanilismo en la URSS anterior al llamado "deshielo"- fueron impiadosos con los intelectuales opositores. Y muy generosos con los adictos a esos regímenes. Esas tres grandes desgracias que tuvo la política mundial en la centuria pasada dejaron múltiple descendencia, aunque formada por hijos patéticos, que ni siquiera le llegan a los tobillos a las bestias de sus antepasados en ese quehacer de defender al poder del Gran Hermano orweliano. En ese conglomerado casi surrealista se encuentra Carta Abierta, que lo viene demostrando con el entusiasmo servil del esclavo predilecto del amo. Ahora le han encomendado intentar frenar una marcha, como antes le dieron otros trabajos sucios (recordar a Horacio González cuando Mario Vargas Llosa vino a abrir una Feria del Libro o a Forster diciendo que la denuncia de Nisman contra la presidente y su entorno, fue para arruinarle el verano a los argentinos), y en el futuro le encomendarán otros. Allá ellos, socios de D´Elía en los argumentos, pero que dejen de llamarse intelectuales. Son militantes que llevan la letra "K" como otros llevaron la cruz gamada.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

15 febrero 2015

Sigue sin entenderse por qué Forster cobra un sueldo

Por Humberto Acciarressi

Cualquiera que sepa algo de historia y para quien las cuestiones estéticas que hacen a los quehaceres del hombre tengan alguna importancia, sabe que un país que no tiene Ministerio de Cultura está huérfano de una pata. En el sentido contrario, una nación con el prestigio cultural de la Argentina, que le ha dado al mundo escritores, artistas plásticos, músicos de todos los géneros, científicos, compositores y varios premios Nobel, tenga una denominada rimbombantemente Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional es alarmante por varias cuestiones. Algunas de ellas son que es bizarro a más no poder, estúpido conceptualmente, injusto porque lo paga todo el pueblo, de inocultable raigambre fascistoide ya que pretende unificar las ideas, y provocativa, porque a quien la dirige -el funcionario kirchnerista Ricardo Forster- sólo se le conocen ataques a quienes no piensan como la presidente de la Nación, que es quien mueve sus hilos.

Este profesor que integra el colectivo oficialista Carta Abierta -y a quien equivocadamente se lo denomina "filósofo", puesto que es un mero divulgador de esa disciplina - tiene como caballito de batalla para justificar su puesto, el atacar a todo aquel que sea opositor a su gobierno, lo cual convierte la secretaría que dirige en una entelequia monstruosa que ni Kafka se atrevió a soñar. La última de las órdenes que repitió este sujeto que debería volver a ver la película "Mefisto", de István Szabó, fue criticar la Marcha del Silencio convocada por los fiscales para honrar la memoria de su colega Alberto Nisman, muerto en circunstancias bien misteriosas, cuyas causas no excluyen el crimen político. Forster, lejos de respetar "el pensamiento" de los otros, señaló: "Es como si los chefs en la Argentina llamen a una convocatoria para decir que en el país se cocina mal".

La frase de Forster es la de un imbécil o la de un perverso a sueldo. Y que el funcionario ocupe este puesto erradica la primera de las variantes. El ex candidato a diputado por el kirchnerismo es el mismo que no hace mucho señaló que "su" secretaría no intervendría en la campaña, mientras en el mismo reportaje de Página 12 añadía: "Una cosa es Scioli como parte de una política cuyo liderazgo ejercieron Néstor y Cristina, y otra es Scioli como un candidato a presidente" (¿?). Para quienes algo saben sobre lo que hizo Benito Mussolini en Italia entre 1922 y 1943, y los propagandistas de Hitler en la Alemania de 1933 hasta abril de 1945, no hay que agregar demasiado. Para quienes no lo saben, pueden leer el papel de los propagandistas y ejercer el derecho al pensamiento, en este caso comparar. Y que cada uno saque sus propias conclusiones.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

22 julio 2011

¿La Biblioteca Nacional ya es propiedad K?

Por Humberto Acciarressi

Con esa costumbre ya inherente a los llamados "intelectuales kirchneristas" (un dislate idiomático), dicen cosas, se arrepienten, los retan, y al rato están sosteniendo que no dijeron lo que todos escucharon. Horacio González, autor de la nota anti-Vargas Llosa, ya sabe lo que es recibir retos directos de la Rosada. Lo peor es que el titular de la Biblioteca Nacional los aguanta como un perro sin recursos. Y después, nobleza obliga, da la cara.

Igual no creo en la modestia de González ni de Forster. Ellos creen ser la vanguardia ideológica del "modelo" (¡¡¡cómo se reiría Cortázar de estas generalizaciones de una palabra!!!) y, como siempre ocurre, terminan a la cola y con más temores que certezas. Necesitaría varias columnas sólo para citar algunos ejemplos. Ahora, los integrantes de Carta Abierta se reunieron en la Biblioteca y debatieron sobre la perfomance de Filmus en las elecciones porteñas. A "Pan triste" -denominación puesta a su candidato por el propio kirchnerismo- le dieron con un palo. También lo hicieron con "678", Fito Páez y los medios oficiales y oficialistas. Como sus jefes políticos se enojaron, los "intelectuales" metieron la cola entre las piernas y ahora dicen que no dijeron lo que sí dijeron. Si no fuera patético, sería digno de una comedia de Neil Simon. Pero hay algo que no se negó.

Horacio González manifestó que el balotaje puede ser tranquilamente de 70 a 30% a favor de Macri. Y añadió que eso "pondría en peligro nuestra forma de militancia y la Biblioteca Nacional misma". Que hagan sus catarsis en sus salones, vaya y pase. Que se sientan dueños de la Biblioteca ya es un síntoma de la patología de base. Según su lógica impenetrable, si el canal público, la agencia oficial, radio Nacional (donde tienen a decenas de trabajadores en negro), etc, son suyos, ¿por qué no lo sería la Biblioteca?. Pues porque no. Porque lo que ocurre en la Argentina es que hay un gobierno que busca su tercer mandato y tendrá que hacerlo en el marco de las instituciones democráticas. Mal que pese, acá no hubo ninguna toma del Palacio de Invierno.

(Publicado en la columna "El click del editor", de La Razón, de Buenos Aires)