12 de septiembre de 2014

El libro que Tolstoi escribió para no matar a la esposa


Por Humberto Acciarressi

Por el 186 aniversario de su nacimiento, Google le acaba de dedicar un doodle a León Tolstoi, uno de los autores más importantes de la historia y quizás el más emblemático de la Rusia de los zares. Hace unos meses, en esta misma columna, le dedicamos unas líneas vinculadas a la muestra sobre su vida y obra en el Centro Cultural Borges. Ahora nos extendemos sobre una de sus novelas menos conocidas, especialmente si consideramos la justa fama de libros como "Anna Karenina", "Guerra y paz". "Los cosacos" o "La muerte de Iván Illich". Nos referimos a "La Sonata a Kreutzer", esta joyita de las letras que lleva el nombre de una obra de Beethoven para violín y piano. Pero antes habrá que recordar algunas cosas.

Igual que en su siglo Agustín de Hipona, el escritor ruso, nacido aristócrata, fue un jugador empedernido, frecuentó todo tipo de mujeres, conoció decenas de prostibulos, fue soldado y mató gente en batallas célebres como la toma de Sebastopol. Y todo paralelamente a tener 13 hijos con la abnegada Sofía Behrs, la esposa que llevaba sus finanzas, que ayudó a hacerlo famoso como narrador y que de noche y sin descanso copió siete veces el manuscrito de "Guerra y paz". Si Agustín un día cambió y escribió las "Confesiones", Tolstoi también tuvo su renuncia y estampó en "Confesión": "Mi vida es una broma estúpida y cruel que alguien me ha gastado". Se entregó a la espiritualidad, se volcó al amor idílico por lo humildes de Rusia, fundó una escuela para impartir clases de anarco-cristianismo y un día quiso donar sus posesiones a los pobres. Sofía, una de las pioneras del arte fotográfico, no aguantó más.

Las peleas con su esposa se convirtieron en pan cotidiano. A Tolstoi, cuando ella era una jovencita (él le llevaba 16 años), le encantaba contarle sus experiencias sexuales con otras mujeres. Ella, por lo visto, en algún momento comenzó a hartarse, y todo estalló cuando el escritor intentó donar sus pertenencias, incluyendo las que le pertenecían a ella. Pero bastante tiempo antes, en medio de una crisis, Tolstoi había dado a la imprenta su novela corta "La Sonata a Kreutzer", que fue censurada por las autoridades rusas y en Estados Unidos simultáneamente. Pero más alla de este dato, en el libro se lee -casi textual y testimonialmente- el infierno de los celos que vivió el escritor cuando su mujer se encandiló con el músico Serguéi Tanéyev, quien le prestó atención mientras él se abocaba a los pobres. Para quien no leyó la obra, sólo diremos que el protagonista cuenta los detalles -terribles- que llevan a la muerte de su esposa. Para Tolstoi el libro fue una catarsis e incluso amigos suyos sostienen que gracias a la novela no mató a su mujer. En rigor se separó de ella dos décadas más tarde, en 1910. En verdad, lo que realmente sucedió, es que el entonces anciano de 82 años escapó de su casa para morir, solo con hambre y frío, de una pulmonía, en una estación de trenes.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)