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21 febrero 2014

Música en las escuelas según Plácido Domingo


Por Humberto Acciarressi

En líneas generales, cualquiera opina sobre cualquier cosa. De hecho, el nuevo mundo del espectáculo consiste más o menos en eso, con panelistas que parecen arrancados de un zoológico. En ese contexto para nada alentador, cuando alguien que sabe da a conocer sus puntos de vista, es gratamente bienvenido. Eso es lo que acaba de hacer Plácido Domingo durante una clase magistral ofrecida en Miami a jóvenes promesas vinculadas a diferentes manifestaciones estéticas, ya que el tenor -como buen artista- no se limita a la música. Como para que se tome nota en la Argentina -donde hasta los consagrados son maltratados cuando integran elencos estables de los grandes teatros- el español consideró que todas las escuelas deberían incluir una asignatura obligatoria de música. Nada más ni nada menos. Y es claro que no se refiere a chapucerías.

"Ojalá la educación pudiera preparar a todo el mundo a que entendiera la música mucho mejor. La gente debería aprender la música desde el colegio, porque eso supondría darle una posibilidad para que el día de mañana esté preparada" , afirmó Domingo. De esta forma, manifestó el tenor, se podrían difundir "los temas de las sinfonías, los principales romances de las óperas, los intermedios, la 'Marcha triunfal' de Aida, 'La Bacanal de Sansón y Dalila'" y otros clásicos "extraordinarios". Y para demostrar que lo suyo no se queda en palabras, expresó estar disponible para contribuir a que las nuevas generaciones aprendan la historia de la música clásica con innovadores programas educativos. "Estoy dispuesto a ayudar, y hay gente brillantísima para enseñarles a los niños. Sería una maravilla", manifestó el artista.

El actual director general de la Ópera de Los Ángeles añadió que si se pusiera en marcha esta idea en las escuelas, en un futuro cercano aumentaría el público que va a la ópera, especialmente entre los más jóvenes. "Habrá quién no se interese en su vida, pero habrá otros que sí les interese, que se vuelvan fanáticos y que, algún día, quizás se conviertan en cantantes", redondeó. Plácido Domingo colabora de manera activa con la National YoungArts Foundation, entidad que además cuenta con maestros de la talla del bailarín, coreógrafo y actor Mikhail Baryshnikov, el productor musical Quincy Jones y el director de cine Martin Scorsese. Desde hace más de 20 años, el cantante español ha estado ligado a los jóvenes a través de varias iniciativas culturales, entre ellas el concurso "Operalia" destinado a talentos de la lírica, para dar voz a las más recientes generaciones. Entre tantas malas noticias, estas alientan a seguir creyendo en las bondades de la civilización.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

23 marzo 2011

Plácido Domingo, grandeza y papelones

En el momento de escribirse estas líneas para el diario La Razón, aún no se había suspendido la función en el Teatro Colón. Dónde dice "hoy" debe leerse "martes" y dónde se señala "mañana", obviamente, "miércoles". De todas formas, la cuestión de fondo es la misma.

Por Humberto Acciarressi

Los conciertos de Plácido Domingo en el Colón y en la 9 de Julio pueden realizarse o no, pero el papelón ya está hecho. Que uno de los grandes cantantes líricos de todos los tiempos se haya visto envuelto - según sus palabras- en un conflicto sindical y que los músicos se nieguen a acompañarlo si antes no arreglan con el poder político, es un dislate. Y sin embargo, como suele ocurrir con los grandes (aunque no con todos), su conferencia de prensa fue la de un artista con todas las letras. Expresó que si no se llega a un acuerdo se marchará "con tristeza por no poder cantar", que "los que sufren son los inocentes, el público" y trató de poner paños fríos porque lamenta realmente lo que ocurre. Vergüenza es lo menos que podemos sentir.

El también director de orquesta y compositor que abrió la temporada del Metropolitan Opera House en veintiún ocasiones (con lo cual dejó bien atrás a Enrico Caruso con cuatro), señaló que en su papel de mediador con los sindicatos no le fue bien. Aunque confía en que hoy se resuelva la crisis y mañana puede cantar en el Colón a las 19.30 y en la 9 de Julio a las 21.30 ¿Se entiende? Este artista impar, con muchos más méritos que decenas de mediocres que pululan por esta Argentina nuestra de cada día, fue como uno más a charlar con los músicos y no obtuvo la respuesta esperada. Lo que no impidió que más tarde los defendiera en su calidad de artistas. De a poco, la Argentina se convierte en el país de los grandes papelones.

(Publicado en la "Columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)

20 marzo 2011

El macartismo siempre es macartismo

Por Humberto Acciarressi

A comienzos de los años 70, un caso conmocionó a la comunidad intelectual: el arresto en Cuba del poeta Heberto Padilla y de su esposa, la también escritora Belkis Cuza Malé, bajo la acusación de "actividades subversivas" contra el gobierno de Fidel Castro. Entre los que firmaron reclamos públicos por el intelectual perseguido hubo muchos defensores de la Revolución Cubana. Entre ellos, Simone de Beauvoir, Carlos Fuentes, Jean-Paul Sartre, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar. Este último plasmó sus reflexiones en "Viaje alrededor de una mesa. El intelectual y la política" - libro muy poco mencionado - y fue excomulgado por Fidel. Nunca se arrepintió de sus ideas; sí lo hizo Vargas Llosa. Pero ninguno abjuró de su papel de intelectual (¿hace falta recordar lo mal vistas que estaban las ideas de Rodolfo Walsh o "Paco" Urondo dentro de la organización terrorista Montoneros?).

Más pragmáticos y en las antípodas de aquellos, adherentes al gobierno nacional cargaron (y luego fueron desautorizados por la presidenta de la Nación) contra Vargas Llosa, uno de los más brillantes intelectuales latinoamericanos y autor de una carta emblemática al genocida Videla. Ahora, la Orquesta Estable y la Filarmónica del Teatro Colón no participarán de las presentaciones de Plácido Domingo. La moda de los piquetes y los escraches a figuras de la cultura se está poniendo densa. Cuando el macartismo lo practica quien dice no serlo, lo mejor es volver a ver El Gatopardo, aquella obra maestra de Luchino Visconti.

(Publicado en la "Columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)