14 febrero 2014

De La Tierra sale de gira con Metallica


Por Humberto Acciarressi

Hace ya unos meses, los fans de los argentinos Fabulosos Cadillacs y de A.N.I.M.A.L, de los mexicanos de Maná y del brasileño Sepultura, se quedaron consternados. Un músico por banda, y en un proyecto paralelo a las cuatro, habían resuelto juntarse para formar un supergrupo latino metálico, cuyo nombre aspira a ser representativo de su esencia: De La Tierra. De tal manera, en enero, Andreas Kisser (Sepultura), Alex González (Maná), Sr. Flavio (Cadillacs) y Andrés Giménez (uno de los fundadores de A.N.I.M.A.L y actualmente voz y viola de D-Mente) sacaron su primer disco, con el mismo nombre de la superbanda, que ya había tenido un adelanto por You Tube con el tema "Maldita historia", en septiembre de 2013.

Masterizado por Tom Baker y grabado y mezclado por Stanley Soares en San Pablo, Guadalajara, Buenos Aires y Los Angeles, el disco contiene once temas, que incluyen algunos como "Reducidores de cabezas", "San Asesino" y "Cosmonauta quechua", con los cuales los cuatro músicos y amigos dan cuenta de su amor por la tierra latinoamericana en clave de groove metal y de heavy metal.Apenas una semana después de su lanzamiento, la primera placa del grupo alcanzó el octavo puesto en el ranking de Loud Rock de la revista College Music Journal, que considera los playlists de hard rock de más de cien radios universitarias. Y como si fuera poco, en la actualidad ya llegó al número 3 en el chart.

En medio de este éxito con el que los integrantes de la superbanda creían ( aunque no imaginaban tan rápido), les ocurrió algo con lo que sueña cualquier grupo de thrash: fueron invitados a acompañar en su gira internacional a la reina del heavy mundial, Metallica. Se trata de un flor de espaldarazo para esta formación de la que el propio Alex González ha dicho que ofrece "un metal rápido, potente, explosivo, con mucha adrenalina, en el que conviven la luz con lo oscuro, la melodía con la mucha garra". En lo que hace a la gira con la legendaria banda californiana, De La Tierra ya anunció las primeras fechas: el 16 de marzo en Colombia, el 18 en Ecuador, el 20 en Perú y el 24 del mismo mes en Paraguay. Eso sin contar que el 29 de marzo, la superbanda de metal latinoamericano continuará sus presentaciones en el Vive Latino de México. Como podés ver, ningún proyecto paralelo de estos músicos es inferior en nada a los que los montaron en la fama internacional.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

Apunten

Inundación en Paris, 1924

San Valentín y el romántico Al Capone


Por Humberto Acciarressi

Todos los 14 de febrero, los enamorados del mundo entero se entregan a los placeres de los regalos recíprocos y celebran su día de la forma que encuentran más adecuada. Naturalmente, el comercio prospera por unas horas y los floristas venden sus ramos en precios cercanos al de una Ferrari. En lo referido al santo llamado Valentín, hay tres candidatos firmes para el papel, todos ejecutados en el año 270 por el emperador Claudio II: un mártir africano, un obispo y un médico que se hizo sacerdote y casaba a los soldados. Por razones más que obvias, personalmente me inclino por el último, cuyo destino fue terminar con la cabeza separada del cuerpo de un hachazo.

Pero ahora nos referimos a uno de los hechos más resonantes ocurridos en un Día de San Valentín. El 14 de febrero de 1929 -es decir hace 85 años, cuando en los Estados Unidos estaba en auge la Ley Seca- el capomafia Al Capone tenía algunos problemitas con su archirival Bugs Morán. Te ahorro los detalles previos, pero baste señalar que el célebre gánster resolvió terminar con sus dolores de cabeza con unos cuantos kilos de plomo. En la noche de los enamorados, varios de los compinches de Bugs Morán se encontraban bajando un cargamento de alcohol en un galpón. Entregados a esa noble tarea advirtieron que llegaban un patrullero y un par de autos, de los cuales bajaron tres policías y dos civiles.

Acto seguido, los siete mafiosos fueron puestos contra la pared. Afuera, Morán que recién arribaba vió algo extraño y se escondió en una cafetería. Desde allí oyó el rugir de las ametralladoras Thompson que los hombres de Capone, disfrazados de policías, descargaban sobre sus rivales en el comercio de bebidas alcohólicas. Quien estaba a cargo del operativo mafioso hoy conocido como La Matanza de San Valentín fue un hombre de Capone llamado Jack McGurn, mentado por la mafia y la policía como 'Machine Gun'.

Con los cuerpos de los siete muertos aún frescos, ya se sabía que no habría condenados por la masacre. A McGurn le bastó una coartada: había pasado el día con su novia, Louise Rolfe. Capone, por su lado, pudo probar que se encontraba en Miami, aunque el episodio dio pie a su decadencia, que culminó con su condena por evasión impositiva en 1931. Lo más curioso es que el último en morir de todos los involucrados fue Bugs Morán, quien dejó este mundo en 1957, sin haberse recuperado nunca de aquel golpe de su enemigo. Una de las mejores cosas que dejó aquella lúgubre jornada fue una película dirigida por Roger Corman, "La matanza de la noche de San Valentín", con Jason Robards en el papel principal ¿Y los enamorados? Bien, gracias.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)


Hace 50 años, Los Beatles en el show de Ed Sullivan


Por Humberto Acciarressi

Aunque los Beatles ya eran famosos en Inglaterra y Alemania, y por cierto contaban con miles de seguidores en los Estados Unidos, en febrero de 1964 -hace cincuenta años- se convirtieron en un fenómeno planetario con la llegada al aeropuerto de Nueva York, cuando una multitud de fans los esperaba con carteles y gritos frenéticos. Charles Rosenay, el historiador de la música, ha señalado en uno de sus escritos que los norteamericanos se encontraban "devastados y asombrados tras el asesinato de John Kennedy", ocurrido apenas dos meses y unos días antes, el 23 de noviembre de 1963. Y los Beatles llegaron con aires nuevos. Un año atrás, el 11 de febrero de 1963, el cuarteto de Liverpool había entrado a los estudios británicos de EMI para grabar su primer LP, "Please Please Me". Cuando llegaron a los Estados Unidos ya habían editado "With The Beatles y en el Reino Unido se había desatado la beatlemanía. Pero los yanquis estaban ajenos a un fenómeno tan masivo.

Sin embargo, la llegada -por lo que se observó en el aeropuerto de Nueva York - era esperada con gran entusiasmo. El simple "I Want to Hold Your Hand" ya había vendido en la patria de Elvis nada menos que 2,6 millones de copias en las dos semanas previas al arribo al recién bautizado Aeropuerto Internacional John F. Kennedy. El entusiasmo se estaba gestando poco a poco, a pesar de las muchas críticas a sus peinados y a una música que no terminaba de convencer a los críticos. Apenas dos noches más tarde, el 9 de febrero de 1964, John, Paul, George y Ringo aparecieron en el Ed Sullivan Show (donde, hay que aclarar, había irrumpido Presley por primera vez, en noviembre de 1956). En sólo cuarenta y ocho horas, las tres mil chicas que los esperaron y ovacionaron al bajar del avión, se habían transformado en 74 millones de espectadores, casi la mitad de la población estadounidense de entonces.

Después estuvieron en el Carnagie Hall, nuevamente en el show de Ed Sullivan, además de conceder centenares de entrevistas. Un par de meses más tarde, el grupo inició una gira que incluyó masivos recitales en países como Dinamarca, Australia, Nueva Zelanda, Hong Kong, hasta que retornaron a Estados Unidos (donde conocieron a Bob Dylan, quien los inició en el consumo de marihuana), con treinta conciertos en 23 ciudades. La beatlemanía a escala planetaria ya estaba desatada. Para entonces, sólo en Norteamérica, cinco temas de los Beatles encabezaban todos los rankings musicales, fenómeno jamás repetido. En cuanto a su participación en el Ed Sullivan Show, los Fab Four se metieron al público estadounidense en el bolsillo con apenas cinco temas: "All My Loving", "Till There Was You", "She Loves You", "I Saw Her Standing There" y "I Want to Hold Your Hand". Y el resto es historia conocida.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)


Mollo, Divididos y las prioridades del arte


Por Humberto Acciarressi

Por si no lo sabés -lo cual sería raro, ya que por suerte tuvo mucha difusión- durante un recital de Divididos en Lincoln, un irresponsable mayúsculo dejó a su hija, casi bebé, encerrada en el auto para escuchar el concierto en la localidad bonaerense. En determinado momento, la seguridad del show sintió un llanto y, siguiendo el lamento, dieron con el vehículo y con la nena que lloraba sin parar. Dentro del recinto, el estúpido padre seguía las alternativas del espectáculo de "la aplanadora del rock", mientras Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella hacían una de las cosas que mejor hacen: música. Fue entonces cuando los organizadores le comunicaron al trío lo que ocurría.

Inmediatamente, Mollo alzó a la nena y, ya enterado de lo ocurrido, miró a sus compañeros y frenó el recital. Fue entonces que el vocalista y violero de Divididos dejó correr un "Vení a buscar a tu hija animaal". Previamente había anunciado: "La vamos a acostar en un silloncito que tenemos atrás", seguido de un "vení, loco, vení". La nena, mientras, abrazaba a Mollo y de a poco se iba calmando. Fue entonces cuando Diego Arnedo, en sintonía perfecta con su compañero y amigo desde los tiempos de Sumo, se acercó al micrófono y dijo:"Ahora yo digo, ¿cómo se puede seguir haciendo música con esto, ¿no? No sé si dan ganas". Y dejó el bajo sobre el piso. Un instante más tarde, Mollo se dirigió a otro tarado de los que abundan y le dijo: "¿Puedo pedir una más? Bajate de la columna porque es super peligroso lo que estás haciendo, loco. Por favor. Gracias".

Con el espectáculo suspendido, pasaron bastantes minutos antes de que el padre fuera a recoger a su hija. Y aunque el violero ya no tenía a la nena en brazos, la "aplanadora" no arrancaba. Hasta que el propio Mollo, quien también había bajado su guitarra, pegó el grito "Apareció", que fue seguido por un "hijo de puta, hijo de puta" de los asistentes. Ya con una sonrisa, Mollo -mientras se calzaba la viola - expresó algo de una profundidad pocas veces vista en un escenario: "Y bué...las prioridades son las prioridades". Y acto seguido le agradeció al público "por aguantar y ponerle corazón", para retornar al show con el tema "Rasputín".

Después, como siempre ocurre, llegaron las repercusiones a las redes sociales, en dónde Mollo y sus compañeros de la aplanadora recibieron aliento y felicitaciones. Salvo algunos, que inexplicablemente intentaron justificar al demente del padre con argumentos que no aguantan el análisis de una ameba. Fueron los menos. Es cierto. Pero mete un poco de miedo que haya quienes justifiquen que alguien deje encerrada a su hija en un auto para hacer cualquier cosa, sea asistir a un recital o ir a un shopping. El mundo del rock no es el de ese estúpido. Pero debería haber más tipos como quienes integran Divididos, que saben poner las cosas en claro cuando ocurren estas bestialidades. Mollo, Arnedo y Ciavarella son artistas y conocen las prioridades. Caso contrario hubieran seguido tocando.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

11 febrero 2014

Un mes de road movies en el Malba

                                                             



Por Humberto Acciarressi

Ya sabés que, a grandes rasgos, las road movies o películas de carretera no se limitan, únicamente, a los viajes en el sentido de las novelas de Jack Kerouac (especialmente "En el camino", pero además "Big Sur"). En realidad, estas películas que se remontan a la época clásica de Hollywood y comenzaron a destacarse recién en la década del sesenta, toman el sentido hermenéutico del viaje o el llamado recorrido iniciático. Un ejemplo casi obvio del ámbito literario es la Odisea homérica, con las venturas y desventuras de Ulises en su retorno a Itaca después de la guerra de Troya, además de las crónicas de los viajes templarios a las cruzadas y las mitologías de las más variadas estirpes.

Películas maravillosas como "Corazón salvaje" de David Lynch, "Easy Rider" de Dennis Hopper, "Paris, Texas" de Win Wenders, "Thelma y Louise" de Ridley Scott, "Una historia sencilla" también de David Lynch, "Hacia rutas salvajes" de Sean Penn, son apenas algunas de las representativas del género. Durante todo febrero, en el Malba (Figueroa Alcorta 3415), se están proyectando varios de estos films que han marcado hitos en la historia de las road movies, con personajes errantes que viajan en busca de utopías que a veces terminan en espantosas distopías, aunque lo que los mueve es, siempre, el recorrido como idea de "posibilidad".

El ciclo de Malba-Cine no pudo tener mejor comienzo, ya que abrió con "Sólo vivimos una vez" de Fritz Lang, y con la recordada "Dios y el Diablo en la tierra del sol" de Glauber Rocha, una de las máximas expresiones del cinema novo del Brasil de mediados de los años 50 hasta comienzos de los 60. Las siguieron "Un taxi para Tobruk" de Denys de La Patelliere, "El bosque petrificado" de Archie Mayo (con extraordinarias actuaciones de Leslie Howard, Humphrey Bogart y Bette Davis) y "Una historia sencilla" del justamente reiterado David Lynch. Este sábado a las 18, los asistentes podrán ver la brillante "Lo que sucedió aquella noche" de Frank Capra, y a las 24 -no podía faltar- "Aguirre la ira de Dios" de Werner Herzog. El domingo hay programación de lujo con "La Strada" de Federico Fellini a las 20, y a las 22 el fenomenal mix de "El ferroviario" de Gerald Potterton con "Gira mágica y misteriosa" de los Beatles.

Ya la semana entrante, el jueves 13, de Kathryn Bigelow nos presentan "Cuando cae la oscuridad" a las 18, y a las 22 un clásico del género, "La pandilla salvaje" de Sam Peckinpah. El viernes 14 habrá otra jornada con varias joyas del cine. "Pasajeros profesionales" ("Boxcar Bertha") de Martin Scorsese, nuevamente "La Strada" a las 20, y a las 24 "Corresponsal extranjero", una de las obras maestras de Alfred Hitchcock. El sábado 15 se exhibirán dos películas bien distintas entre sí: "Perfume de mujer" de Dino Risi (la original, la buena, la de Vittorio Gassman) a las 18, y a las 24 la siempre inquietante "Carretera perdida" de David Lynch. "Traigan la cabeza de Alfredo García" de Sam Peckinpah (a las 20) y "El estado de las cosas" de Win Wenders (a las 22) constituyen el programa del domingo 16. Ya mediando el ciclo, el jueves 20 a las 18 el clásico "La diligencia" de John Ford, y a las 22 "El fugitivo Josey Wales" de Clint Eastwood. Este maratón de road movies sigue el viernes 21 con "Mi vida es mi vida" de Bob Rafelson (a las 18), otra vez "Cuando cae la oscuridad" a las 20, mientras que "La masacre de Texas" de Tobe Hooper, a las 24, pone el punto final de dicha jornada.

"Más corazón que odio" de John Ford, y la magistral y delirante "200 moteles" de Frank Zappa y Tony Palmer (ambas el sábado 22), y "Anochecer de un día agitado" de Richard Lester y obviamente con los Beatles, más "The Blue Brothers" de John Landis (el domingo 23), captan la atención de los amantes de las piezas raras. Saltando al jueves 27, le toca el turno a "El grito" de Michelangelo Antonioni, "El almanaque" de José Pedro Charlo y la inolvidable "El salario del miedo" de Henri Georges Clouzot y la actuación memorable de Yves Montand. El último viernes del ciclo llega con dos clásicos de Grigori Chukhraj: "El 41" y "La balada del soldado", a las que hay que sumar "Psicosis" de Hitchcock. Ya el primero de marzo se repite "La balada del soldado" con el agregado de "Corazón salvaje" de David Lynch y las recordadas actuaciones de Nicolas Cage y Laura Dern como Sailor y Lula. El telón cae el domingo 2 de marzo con "La carta que no se envió" de Mikhail Kalatozov y la extraordinaria "Paris, Texas" de Win Wenders. Para resumir, un extraordinario viaje por las películas de viajes, con una duración de un mes en la cartelera siempre exquisita del Malba.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)