08 diciembre 2010

Treinta años sin Lennon



Por Humberto Acciarressi

Hay jornadas que son una bisagra en la vida de una persona. Cada uno las tiene; algunas son colectivas. Existen, sin embargo, esas en la que lo general y lo particular se diluye hasta el desasosiego. El 8 de diciembre de 1980 fue uno de esos días. Mark Chapman, un psicópata lector de "El guardián en el centeno" de J.D.Salinger, se acercó a John Lennon y le disparó cinco balazos que le causaron la muerte unos veinte minutos más tarde. Lejos del edificio Dakota, donde vivían John y Yoko y en cuya puerta fue asesinado, las noticias eran confusas. Las primeras que recibí fueron que habían matado a... Jack Lemmon. Aún guardo el cable de AP con el primer anuncio oficial (aclaración para jóvenes: era de papel sedoso, sobre el que los "picadores" cambiaban "hoy" por "ayer" y hacian tachaduras varias ).

El "Mataron a Lennon" fue un mazazo irracional e inesperado. Si Chapman buscaba conmover, tuvo más éxito que Oswald. Un presidente es siempre un blanco más lógico que un músico de rock, más si ese artista había sido un Beatle, terminaba de grabar su último disco -"Doble fantasía"- y había dado, en los días previos, un reportaje -el mejor que le hicieron en toda su vida, el de Playboy- en el que desmenuzaba cada uno de los temas de su carrera. De su genio musical, de esa voz conmovedoramente quebrada, ligeramente grave, de sus campañas por la paz y la liberación femenina, se ha escrito tanto que casi no se puede añadir más. Desde ignotos periodistas hasta García Márquez. Eso no es poco.

(Publicado en la "Columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)

Soñando con la fama...a cualquier costo

Por Humberto Acciarressi

En los días más agobiantes de calor, con una térmica que ni Dante soñó para su Infierno, los habitantes de Tigre presenciaron como miles de personas (con ambulancias preparadas por cualquier cosa y litros de agua por cabeza) desfallecieron danzando en el casting de "Soñando por bailar". De esa legión de deschavetados, finalmente quedarán 24, que irán a habitar una isla del Delta del Tigre para "matarse" entre ellos, hasta que finalmente dos integren el estrafalario staff de "Bailando por un sueño" el año próximo.

Paralelamente, este domingo comenzará otra edición de "Gran Hermano", del que a esta altura ya no se puede agregar mucho, salvo que está comprobado que quienes se someten a esos encierros voluntariamente, han perdido un tornillo en su incierto camino a la celebridad. Si a eso le sumamos las cosas que hacen millones de personas en las distintas redes sociales de internet con tal de tener sus quince minutos de fama, hay que arribar a la conclusión que este mundo está agarrado con hilos más débiles que un conejillo de Indias en su etapa terminal. 

De arranque nomás, los habitantes de "hogar, amargo hogar" van a pasar las fiestas fuera de sus verdaderas casas. Lo que para quienes están dispuestos a rociar con una Uzi los cuerpos dormidos de sus colegas de "sueños", no resulta demasiado doloroso. Pero espero que recuerden esta columna cuando, el 24 a la noche, ellos derramen en cámara sus lágrimas de cocodrilo.

(Publicado en la "Columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)

05 diciembre 2010

David Lynch, una canción desesperada

Por Humberto Acciarressi

¿Que se puede decir de David Lynch, uno de los más grandes cineastas vivos, un director de culto con fanáticos incondicionales en todo el mundo? Y eso ocurrió desde que filmó su primer corto titulado "Seis hombres enfermando", que él mismo describió como "57 segundos de desarrollo y pasión y tres segundos de vómito". Después llegaron los cortos "El alfabeto" y "La abuela", entre otros, y su primer largo "Eraserhead" (Cabeza borradora) de 1977. Esa película inquietante, por momentos terrible y angustiante, fue la primera que lo puso en una vía sin retorno: la de la genialidad.

"El hombre elefante", "Dune", "Blue Velvet", "Corazón salvaje", "Carretera perdida", "Inland Empire" -por mencionar sólo algunos de sus films- dan cuenta de una trayectoria sin la que el cine contemporáneo no sería el mismo. Ahora, con 64 años y un reconocido gusto por la música como fuente de inspiración (aunque nunca tanto como la pintura, precisa), Lynch sale al ruedo con dos canciones de su propia cosecha: "Good Day Today" y "I Know", editadas por Sunday Best, un sello independiente del Reino Unido. Desde su casa en Los Angeles le contó vía telefónica a un periodista del británico The Guardian: "Siempre me han gustado los sonidos y poco a poco he ido experimentando. No soy un músico, pero me encanta probar e intento hacer música".

El director explica que sus temas se encuentran en el orbe de lo electrónico porque le gusta la electricidad. Lo cual es tan hermético que casi no significa nada. Pero lo concreto es que Angelo Badalamenti, autor de bandas sonoras de sus películas, fue quien lo introdujo en este universo que ahora lo apasiona tanto como el cine, al que naturalmente no renuncia. Se sabe que en su film "Inland Empire" trabajó sin guión y cada día le entregaba a los actores un nuevo diálogo. Algo así hace con la música. "Uno actúa o reacciona, uno ve y escucha, y se utiliza entonces la intuición para dar el paso siguiente", confiesa. Lynch tiene un antecedente en la música. Cuando colaboró como vocalista y fotógrafo con la banda Sparklehorse (cuyo líder Mark Linkous se suicidó hace poco) y el productor Danger Mouse en "Dark Night of the Soul".

(Publicado en el suplemento de música "¿Te Suena?", de La Razón, de Buenos Aires)

Corrientes y Uruguay en 1935

Constance Lloyd, esposa de Oscar Wilde, e hijo Cyril en 1889

La receta de cocina de Marilyn Monroe

A casi medio siglo de la muerte de Marilyn Monroe, se descubrió que detrás de sus películas, sus matrimonios, sus amistades, sus amantes, su soledad, su enfermedad, había un costado cotidiano que no abandonaba: la cocina. Un libro reciente de papeles sueltos de la más grande diva de Hollywood, revela, entre otras cosas, una receta inventada por ella con el nombre de "Relleno para pavo de Día de Acción de Gracias". La hoja, que data de finales de los 50, cuenta con once ingredientes, sin contar hierbas y especias. Hay que destacar que no se parece en nada al típico relleno norteamericano, que se limita a una barra de pan remojada en agua, escurrida y desmenuzada, huevos crudos y caldo. Marilyn precisa que "para las menudencias sólo deben utilizarse el hígado y el corazón", la carne tiene que "dorarse sin aceite", recomienda pelar huevos duros, moler la pimienta, agregar "un puñado" de queso parmesano rallado. Y aclara: "No ajo". Ahora, conocida la receta de la actriz, ya algunos chefs la han preparado y dicen que es realmente original y sabrosa.