11 diciembre 2009

Dos locos en un shopping


Por Humberto Acciarressi

Si estás parado frente a un shopping con el sólo objeto de hacer un estudio de campo -afirma una investigación- podrás verificar por lo menos dos cosas. La primera, muchos hombres corriendo hacia afuera como si dentro se le hubiera soltado la cadena a King Kong o hubiera aparecido un Alien con inclinaciones a los centros comerciales. La segunda observación comprendería a mujeres desesperadas sin saber qué vidriera mirar, con las manos llenas de plata para gastar en cualquier cosa (entiéndase bien: "cualquier cosa") que las haga feliz hasta el siguiente comercio. Desesperación por huir en un caso; ansiedad por permanecer y gastar en el otro. Bah, nada nuevo bajo el sol de acuerdo a un estudio.

Para un tal Kruger (que su nombre de pila sea Freddy es una falacia para desacreditarlo), ese comportamiento dual lindante con los instintos más primarios, no son otra cosa que eso: reminiscencias inconscientes de los tiempos de Adán y Eva. O mejor dicho, de cuando la pareja ya había tenido sus encuentros eróticofrutales. Ellos se dedicaban a la caza y ellas a la recolección. Ergo (ciencia mediante) los hombres corren, las mujeres compran (¿¿..??). Lo más lindo es que el investigador asegura que este descubrimiento ayuda a comprender mejor al otro sexo. No dice por qué. En realidad, entre un hombre que sale corriendo de un shopping y una mujer que consume más que un parásito de película clase B, casi no hay lugar para la comprensión.

(Publicado en la "Columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)