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03 diciembre 2020

Orson Welles y la "invasión" marciana que aterrorizó a EE.UU


Hace unos años publicamos unos fragmentos radiales muy poco conocidos de la transmisión radiofónica más famosa de la historia (tengo en mi archivo la desgrabación completa de aquel programa célebre y cables informativos de sus consecuencias). La misma ocurrió el 30 de octubre de 1938. Orson Welles, en esa fecha ya histórica, resolvió hacer una broma en el día previo a Halloween. Basándose en el texto "La guerra de los mundos" de Herbert Wells, y con su equipo radiofónico, este genio que por entonces tenía apenas 23 años, "relató" una invasión marciana a las ciudades de Nueva York y Nueva Jersey. Estudios posteriores determinaron que millones se lo creyeron, pero por vergüenza luego lo negaron. Lo cierto es que aquella jornada quedó como un hito en la historia de la radiofonía mundial y fue el trampolín que, muy poco tiempo despúes, le permitió a Welles (con apenas 25 años) filmar "Citizen Kane", la mejor película de todos los tiempos para cualquiera que sepa algo de cine. Tengo la suerte de tener la desgrabación completa de aquel programa. Y también tengo el texto de los teletipos de la policía de Nueva Jersey, en los que, por ejemplo, se dicen cosas tales como: "Aviso a todos los oyentes. La comedia radiofónica difundida por la WABC, relativa al ataque de habitantes de Marte a esta región, se basa en un suceso puramente imaginario". Un dato curioso que nadie menciona: el gran Orson Welles estuvo a punto de levantar la emisión por miedo a que la gente se aburriera.

HUMBERTO ACCIARRESSI

Así comenzaba la transmisión: 

LOCUTOR 1: La Columbia Broadcasting System (C.B.S.) y sus estaciones afiliadas presentan a Orson Welles y al Mercury Theatre en "La guerra de los mundos" de H. G. Wells. 

 (Cortina musical) 

LOCUTOR 2: Señoras y señores... el director del Mercury Theatre y primer actor de ésta emisión de radio , Mr. Orson Welles. 

ORSON WELLES: Sabemos que en los primeros años del siglo XX, seres más inteligentes que el hombre y sin embargo mortales, vigilaban atentamente a nuestro planeta. Asimismo sabemos que mientras los seres humanos se dedicaban a sus ocupaciones, otros los examinaban y estudiaban con total exactitud y minuciosidad , del mismo modo que hace el hombre, que se vale del microscopio para examinar a las criaturas que viven y se reproducen en una gota de agua. Alegres y despreocupados, los habitantes de éste mundo iban de acá para allá ocupados de sus asuntos, serenos y seguros de su dominio en éste fragmento que gira , ésta partícula solar que, por casualidad o designio, el hombre ha heredadado en el oscuro misterio del tiempo y el espacio. Sin embargo, a través del inmenso mar etéreo , mentes que respecto a la nuestra son como la mía respecto a las bestias salvajes; grandes intelectos , fríos y exentos de simpatía veían a nuestro planeta con envidia, y lenta pero implacablemente, tramaban sus planes contra nosotros. En el año trigésimo noveno del siglo XX ocurrió la gran desilusión. 

 (La voz se desvanece para dejar paso a un locutor que lee un boletín meteorológico) 

LOCUTOR 1: En las últimas veinticuatro horas no se ha notado un cambio apreciable de temperatura; sólo sabemos de una ligera perturbación atmosférica en Nueva Escocia cuyo origen no es posible determinar que produjo un área de baja presión que se desplaza rápidamente hacia los estados del Nordeste. Ello anuncia lluvia y vientos huracanados. Temperatura máxima: 18, 8 º C , mínima: 8,8ºC. Estos datos les son proporcionados por la oficina meteorológica del gobierno. Y ahora nos transportamos al Salón Meridian del Hotel Park Plaza, en Nueva York, donde escucharán a Ramón Raquello y su orquesta... 

 (Tema musical que se va desvaneciendo) 

LOCUTOR 3: Buenas noches, señoras y señores. Desde el Salón Meridian en el Hotel Park Plaza de Nueva York oirán a Ramón Raquello y su orquesta. Ramón Raquello ejecutará "La Cumparsita". 

 (Se escuchan los primeros acordes pero el tema es "pisado" por el LOCUTOR 2) 

LOCUTOR 2:Señoras y señores. Interrumpimos nuestro programa de baile y música para transmitirles un boletín especial de la Intercontinental Radio News. A las 7:40 hora de Chicago, el profesor Farrell del Observatorio de Monte Jennings comunica varias explosiones de gas incandescente a intervalos regulares en el planeta Marte. El espectroscopio indica que se trata de gas hidrógeno y que se dirige hacia la Tierra a una velocidad portentosa. El profesor Pierson del Observatorio de Princeton, confirma la observación de Farrell y describe al fenómeno como un "un surtidor de llamas azules". 

 Volvemos nuevamente a oír la música de Ramón Raquello que ejecuta algunas piezas en el salón Meridian del Hotel Park Plaza de la ciudad de Nueva York. 

 (Canción completa, aplausos) 

 Ahora una canción que siempre es del agrado del público: "Polvo de estrellas". Ramón Raquello y su orquesta... 

 (Música) 

LOCUTOR 1: Señoras y señores: tras las noticias del boletín transmitido hace un momento, la oficina meteorológica del gobierno ha pedido a los grandes observatorios que comuniquen cualquier perturbación que observen en el planeta Marte. Debido a la naturaleza extraordinaria de éste suceso, hemos solicitado y obtenido una entrevista con el eminente astrónomo Profesor Pierson, que nos dará su opinión sobre éste acontecimiento. Dentro de unos minutos los conduciremos al Observatorio de Princeton, estado de New Jersey. Mientras tanto, volvemos a escuchar la música de Ramón Raquello y su orquesta. 

 (Música) 

LOCUTOR 2: Ahora los llevaremos al Observatorio de Princeton donde Carl Phillips, nuestro periodista, entrevistará al famoso astrónomo Profesor Richard Pierson. Llegamos al observatorio. 

(ruidos de pasos) 

CARL PHILLIPS : Buenas noches, señoras y señores. Habla Carl Phillips, que se dirige a ustedes desde el observatorio de Princeton. Estoy en una amplio cuarto semicircular pintado de negro. En el techo hay una abertura oblonga. A través de ese resquicio puedo ver un enjambre de estrellas que iluminan con luz fría el complejo mecanismo de un enorme telescopio. El tic-tac que ustedes escuchan proviene de un reloj. El profesor Pierson está de pie sobre una pequeña alfombra justo encima de mí, observando a través de las lentes gigantescas. Les pido señoras y señores, un poco de paciencia por las demoras que pudieran ocurrir durante nuestra entrevista. Además de la constante vigilancia que mantiene en el cielo, las llamada telefónicas podrían interrumpir al profesor Pierson que está en contacto permanente con los centros astronómicos del mundo. 

Profesor... ¿puedo comenzar a formular mis preguntas? 

PROFESOR PIERSON (interpretado por Orson Welles):Cuando usted guste, señor Phillips. 

ENTREVISTADOR: Profesor ¿Podría Ud. describir a nuestros oyentes lo que puede observar en el planeta Marte con la ayuda del telescopio? 

PROFESOR PIERSON: Por el momento, nada anormal, señor Phillips. Un disco rojo flotando sobre un mar azul. Franjas transversales a través del disco. Ahora se ven con toda nitidez porque Marte se encuentra en el punto más cercano a la Tierra... "en oposición", como solemos decir nosotros los astrónomos. 

ENTREVISTADOR: En su opinión, profesor Pierson, ¿qué significan esas franjas transversales? 

PROFESOR PIERSON: Puedo asegurarle, señor Phillips , que esas franjas no son canales aunque esa sea la creencia popular y la de los que suponen que Marte está habitado. 

ENTREVISTADOR:¿Qué explicación puede darnos de las erupciones observadas a intervalos regulares en la superficie del planeta? 

PROFESOR PIERSON: Lo siento, señor Phillips, pero no puedo darles ninguna explicación. 

ENTREVISTADOR: Entre paréntesis, profesor, para el conocimiento de nuestros oyentes : ¿a qué distancia está Marte de la Tierra? 

PROFESOR PIERSON: Aproximadamente a sesenta y cinco millones de kilómetros. 

ENTREVISTADOR: Parece que esa distancia supone una garantía de seguridad... ¡Un momento, señoras y señores! Alguien ha entregado un mensaje al profesor Pierson. Mientras lo lee, permítanme recordarles que les hablo desde el Observatorio de Princeton, New Jersey, donde estoy entrevistando al Profesor Pierson de fama mundial... ¡un momento por favor! El profesor Pierson me ha entregado un mensaje que acaba de recibir...Profesor Pierson, ¿puedo leer el mensaje a nuestros oyentes? 

PROFESOR PIERSON: Desde luego, señor Phillips. 

ENTREVISTADOR: Señoras y señores. Voy a leerles un telegrama que el Dr. Gray del Museo de Historia Natural de Nueva York ha dirigido al Profesor Pierson. "9:15 PM, hora Este. Sismógrafo registró una conmoción intensidad próxima terremoto dentro área Princeton. Ruego investigue. Lloyd Gray, Jefe División Astronomía. 

ENTREVISTADOR: Profesor Pierson, ¿puede tener éste suceso alguna relación con las perturbaciones observadas en el planeta Marte? 

PROFESOR PIERSON: Difícilmente, señor Phillips. Se trata probablemente de un meteorito de gran tamaño, y el hecho de que su caída haya tenido lugar en éstos momentos es puramente una coincidencia. No obstante, llevaremos a cabo una investigación, tan pronto como lo permita la luz del día. 

ENTREVISTADOR: Gracias, Profesor. Señoras y señores: durante los últimos diez minutos les he estado hablando desde el observatorio de Princeton donde me he entrevistado con el eminente astrónomo , Profesor Pierson. Habla Carl Phillips. Ahora conectamos con nuestro estudio de New York.  
(cortina musical , que se interrumpe) 

LOCUTOR 2: Señoras y señores: éste es el último boletín expedido por la International Radio News: "Toronto , Canadá. El Profesor Morse de la Universidad Macmillan, comunica haber observado un total de tres explosiones en el planeta Marte entre las 19:45 y las 21:20 horas de New York". Esto confirma las primeras comunicaciones recibidas de los observatorios estadounidenses. Ahora, desde Trenton, New Jersey, cerca de aquí, nos llega un comunicado especial. Se nos dice que a las 20 hs un enorme cuerpo incandescente, probablemente un meteorito, cayó en los campos de una granja situada en la vecindad de Grovers Mill, New Jersey, a treinta y cinco kilómetros de Trenton. El destello en el cielo pudo verse en un radio de varios cientos de kilómetros y el ruido producido por el impacto fue oído hacia el norte, en la ciudad de Elizabeth. Hemos enviado una unidad móvil hacia ese lugar y nuestro comentarista- Carl Phillips- les hará una descripción verbal del suceso tan pronto como llegue desde Princeton. Mientras tanto, conectamos con el Hotel Martinet de Brooklin, donde Bobby Millette y su orquesta ofrecen un programa de música bailable... 

(La orquesta toca música de swing un rato y se interrumpe) 

Los llevamos a Grovers Mill, New Jersey. 

(Se escuchan ruidos de una muchedumbre y sirenas de patrulleros policiales) 

CARL PHILLIPS: Señoras y señores: nuevamente les habla Carl Phillips, ahora desde la Granja Wilmuth en Grovers Mill, New Jersey. El Profesor Pierson y yo hemos recorrido los diecisiete kilómetros que separan a Princeton de éste lugar en sólo diez minutos. Bueno... me resulta difícil describir la extraña escena que tengo ante mis ojos. Parece un cuento de "Las mil y una noches" adaptado al mundo actual. Bueno, acabo de llegar. No he tenido aún la oportunidad de echar una mirada a mi alrededor. Creo que lo tengo frente a mí. Sí, creo que ante mí está la...cosa. Está semi-enterrada en una especie de pozo que debe haber abierto al chocar contra la tierra con fuerza pavorosa. El suelo está cubierto por las astillas de un árbol que debe haber derribado al caer . Lo que puedo divisar del objeto mismo no se parece a un meteorito, por lo menos a los metoritos que haya visto. Más bien se parece a un enorme cilindro... tiene un diámetro de... ¿que iba a decir Ud., profesor Pierson? 

PROFESOR PIERSON: Casi treinta metros. 

PHILIPS: Casi treinta metros... el metal que recubre al objeto es... bueno...nunca había visto nada parecido . Su color es algo así como blanco amarillento. Los curiosos se acercan al objeto a pesar de los esfuerzos que realiza la policía para mantenerlos a distancia. Se interponen en mi línea de visión. ¿No le molestaría colocarse a un lado, por favor? 

POLICIA: A un lado, ahí. A un lado. 

PHILIPS: Mientras los policías hacen retroceder a la multitud aparece el señor Willmuth, propietario de la granja. Quizás tenga algo interesante para decirnos... Señor Willmuth ¿Podría contar a nuestra audiencia lo que recuerde de la llegada de éste extraordinario visitante que aterrizó en su propiedad? Acérquese más, por favor. Señoras y señores: el Sr. Willmuth... 

MR WILLMUTH: Estaba escuchando lo que decía la radio. 

PHILIPS: Más cerca y más fuerte, por favor. 

MR WILLMUTH: Disculpe. 

PHILIPS: Más alto, por favor, y más cerca. 

MR WILLMUTH: Sí, señor. Estaba escuchando medio adormilado lo que transmitía la radio , mientras ese profesor hablaba de Marte. Así que estaba medio adormilado y medio... 

PHILIPS: Sí, señor Willmuth ¿y qué sucedió entonces? 

MR WILLMUTH : Como iba diciendo, estaba escuchando la radio medio adormilado, medio.. 

PHILIPS: Sí, señor Willmuth; y entonces usted ¿vio algo?  

MR WILLMUTH: No, al principio oí algo. 

PHILIPS: ¿Y qué oyó usted? 

MR WILLMUTH: Un siseo , como ésto :"sssss" ; parecía un cohete de esos que vuelan el 4 de julio. 

(...) 

MR WILLMUTH: ¿No quiere que le diga algo más? 

PHILIPS: No... está bien. Es bastante. Señoras y señores: acaban de oír al señor Willmuth, propietario de la granja donde ésta cosa ha caído. Desearía recrear para ustedes la atmósfera de ésta escena... de ésta escena fantástica. Cientos de automóviles están estacionados en un campo cercano. La policía trata de aislar la carretera que conduce a la granja, pero no lo logra. La gente aparece desde todas partes. Sus linternas iluminan un punto enorme del pozo donde el objeto está semienterrado. Algunos audaces se atreven a acercarse. Sus siluetas se destacan sobre el resplandor del metal (se escucha un débil zumbido que va lentamente aumentando) . Un hombre quiere tocar la cosa... Un policía le recrimina. La policía puede... señoras y señores...hay algo que no he mencionado con toda ésta confusión...algo que se oye con total nitidez. Quizás ya hayan percibido ese ruido en sus radios. ¡Escuchen! (pausa) ¿Lo oyen?. Es un zumbido muy particular que parece provenir del interior del objeto. Colocaré mi micrófono más cerca. Aquí. (pausa) Estamos a ocho metros de la cosa. ¿Pueden oírlo ahora? ¡Oh, Profesor Pierson! 

(...)  

PHILLIPS: Profesor... ¿sigue Ud. creyendo que se trata de un meteorito? 

PROFESOR PEARSON: No sé que pensar. Indudablemente la envoltura metálica es, me atrevo a decir, extraterrestre... algo que no se encuentra en la Tierra. La fricción con la atmósfera terrestre por lo general abre agujeros en un meteorito pero la superficie de esta cosa es pulida y, como puede apreciar, tiene una forma cilíndrica. 

PHILLIPS: ¡Un momento!...¡algo está ocurriendo!.. Señoras y señores: ¡Esto es terrible!... ¡El extremo de la cosa comienza a moverse! ¡La parte superior comienza a dar vueltas como un tornillo!...¡El objeto debe estar hueco! 

(Voces) 

¡Se mueve! 

¡Miren, la condenada cosa se está destornillando! 

¡Atrás, ahí! 

¡Atrás, le digo! 

¡Quizás haya hombres adentro que tratan de escapar! 

¡Está caliente hasta el rojo vivo! 

¡Serán carbonizados! 

¡Atrás ahí! ¡Mantenga a ese idiota atrás! 

(Se oye el ruido de una gran pieza metálica que cae al suelo) 

¡Ha caído! ¡La tapa ha caído! 

¡Cuidado ahí! ¡Retírese! 

PHILIPS: Señoras y señores : ésta es la cosa más aterradora que jamás me haya tocado presenciar... ¡un momento! Alguien se desliza a través de la abertura superior. Alguien... ¡o algo!. Puedo ver dos discos luminosos asomarse desde ese pozo negro ¿Acaso son ojos?. Puede que sea una cara. Puede que sea... 

(se oyen gritos de terror en la multitud) 

¡Dios mío! ¡Algo sale fuera de la sombra arrastrándose como si fuera una serpiente gris! Ahora aparece otra, y otra! Parecen tentáculos. Ahora puedo ver el cuerpo de la cosa. Es grande como el de un oso y brilla como cuero mojado, pero ... ése rostro... es indescriptible. Me cuesta sostener la mirada . Los ojos son negros y brillan como los de una serpiente. La boca tiene la forma de V y la saliva chorrea de las comisuras de sus labios sin bordes, que parecen estremecerse y latir . El monstruo, o lo que sea, apenas puede moverse. Parece abrumado por el peso de una gravedad desconocida para él. La cosa se levanta. La multitud retrocede. Ya han visto bastante. Esta es la experiencia más extraordinaria... no encuentro palabras. Arrastro conmigo al micrófono mientras les voy hablando. Tendré que interrumpir mi relato hasta haber tomado una nueva posición. Un momento, por favor; volveré en un minuto. 

(música) 

LOCUTOR 2: Les estamos transmitiendo lo que ocurre en la granja de Willmuth en Grovers Mill, New Jersey. 

(nuevamente música)

Volvemos a conectarnos con Carl Phillips, en Grovers Mill. 

PHILLIPS: Señoras y señores ... ¿estoy conectado?. Señoras y señores, aquí estoy detrás de un muro de piedra que rodea al jardín del señor Willmuth. Desde aquí puedo ver toda la escena. Les seguiré dando detalles mientras me sea posible hablar...mientras me sea posible ver. Han llegado más policías estatales. Treinta de ellos montan un cordón alrededor del pozo. Ahora no es necesario hacer retroceder a la multitud que espontáneamente se mantiene a distancia. El capitán está hablando con alguien. No puedo ver quién es. Creo que es el profesor Pierson. Sí, es él. Ahora se han separado. El profesor da vueltas a un lado del pozo para observar de cerca al objeto mientras el capitán y dos policías se adelantan con algo entre sus manos. Ahora puedo ver lo que es. Es un pañuelo blanco atado a un palo. Una bandera de parlamento. ¿Sabrán esas criaturas lo que significa? ... si es que algo tiene significado para ellos... ¡Esperen! ¡ Algo está ocurriendo! 

(Se oye un zumbido cada vez más fuerte) 

Un cuerpo con una joroba sale afuera del pozo. Puedo ver un pequeño rayo de luz reflejado en un espejo. ¿ Qué es esto? Algo así como un chorro de fuego sale lanzado de ese espejo hacia los hombres que avanzan. ¡Los alcanza! ¡Dios mío, los convierte en llamas! 

(Alaridos y gritos de terror) 

¡Todo el campo se incendia!

(Se oye una explosión)

Los bosques... los tanques de gasolina de los automóviles... El chorro de fuego se extiende por todas partes... ¡se dirige hacia aquí! Está a veinte metros a mi derecha! 

(se oye el ruido del micrófono que cae al suelo, luego silencio absoluto) 

LOCUTOR 2: Señoras y señores : Debido a circunstancias ajenas a nuestra voluntad, no podemos continuar nuestra transmisión desde Grovers Mill. Evidentemente, ha sucedido algo que por el momento nos impide mantenernos comunicados con ese lugar. No obstante, volveremos allí a la primer oportunidad que tengamos. Mientras tanto, les leeremos un boletín recién llegado desde San Diego, California. "El profesor Indelkoffer, al hablar en un banquete ofrecido por la Sociedad Astronómica de California, expresó su opinión de que las explosiones de Marte no se deben a otra cosa más que a grandes perturbaciones volcánicas en la superficie de ese planeta". Continuamos ahora con música de piano. 

(Luego de un rato, se interrumpe la interpretación) 

Señoras y señores: Acabo de recibir un mensaje telefónico desde Grovers Mill. Aguarden un momento. Al menos cuarenta personas , incluyendo seis soldados, yacen muertos al este del pueblo de Grovers Mill. Sus cuerpos están carbonizados y deformados hasta el punto de que es imposible reconocerlos. La voz que escucharán ahora es la del general de brigada Montgomery Smith, comandante militar del Estado de Trenton, Nueva Jersey. 

GENERAL SMITH: El gobernador de Nueva Jersey me ha pedido que imponga la ley marcial en los condados de Mercer y Middlessex, hasta Princeton hacia el oeste y hasta Jamesburg hacia el este. Sólo las personas que presenten un pase especial expedido por las autoridades federales y militares tendrán acceso a esa zona. Cuatro compañías militares marchan desde Trenton a Grovers Mill y ayudarán a evacuar a la población dentro del radio de operaciones militares. Gracias. 

LOCUTOR 2: Acaban ustedes de escuchar al general Montgomery Smith comandante militar del estado de Trenton. Mientras tanto, llegan hasta nosotros más detalles de la catástrofe ocurrida en Grovers Mill. Las extrañas criaturas, después de haber llevado a cabo su mortífero asalto, volvieron arrastrándose hacia el pozo y no intentaron impedir la labor de los bomberos para recuperar los cuerpos y extinguir el fuego. Las dotaciones de bomberos del condado de Mercer combaten los incendios que amenazan a toda la campiña. Hasta ahora no hemos podido reestablecer el contacto con nuestro equipo móvil en Grovers Mill, pero esperamos volver a hacerlo dentro de poco. Entretanto, volvemos a... ¡Un momento , por favor! 

(Pausa extensa, susurros) 

¡Señoras y señores! En éste momento se me informa que por fin, hemos podido establecer comunicación con un testigo presencial de la tragedia. Hemos localizado al profesor Pierson en una granja cerca de Grovers Mill, donde ha establecido un puesto provisorio de observación. Como hombre de ciencia, les dará a ustedes una explicación de ésta catástrofe. La voz que escucharán ahora por línea telefónica es la del profesor Pierson. 

PROFESOR PIERSON: De las criaturas que salieron del cilindro en Grovers Mill, no puedo darles ninguna información razonable ni en lo que refiere a su naturaleza, ni en cuanto a su origen o propósito aquí en la Tierra. En cuanto a su instrumento de destrucción sólo puedo intentar alguna explicación a modo de conjetura. Como no poseo un término apropiado, lo describiré como un rayo de calor. Es muy evidente que estas criaturas poseen un conocimiento científico muy superior al nuestro. Supongo que pueden generar elevadísimo calor en una cámara con poder adiatérmico. Este intenso calor lo deben proyectar por medio de un doble rayo paralelo contra el blanco, valiéndose de una lente parabólica pulida de composición desconocida para nosotros, de forma análoga a cómo el espejo de un faro lanza su rayo de luz. 

(....)


ORSON WELLES CON PERIODISTAS, AL DIA SIGUIENTE DE LA EMISION






30 junio 2016

Decisión


"Parece que sólo puedes tomar una decisión, Charles, y parece que ya la han tomado por ti"
(De la película "El Ciudadano", de Orson Welles)

29 febrero 2016

A 75 años de "El ciudadano", la película que no ganó el Oscar


Por Humberto Acciarressi

Cuando apenas tenía 23 años, Orson Welles -un artista que brillaba en casi todo lo que hacía- saltó a la fama con sus compañeros del Mercury Theatre. Era el 30 de octubre de 1938 e hizo una versión radiofónica de "La guerra de los mundos", el libro de Herbert Wells, con la legendaria emisión que narraba la invasión ficticia de marcianos que provocó un pánico inusitado en los Estados Unidos. Como sabés, por el realismo de su programa cundieron los suicidios; las calles se atestaron de autos con gente huyendo; y ya aclarado el asunto todavía quedaban personas que juraban haber visto a los alienígenas aniquilando seres humanos a su paso. Por ese entonces andaba con ganas de filmar uno de los mejores libros de la literatura, "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad. Sus constantes problemas económicos, aunque en especial los estéticos, se lo impidieron. Hasta que un día comenzó el rodaje de su ópera prima: "Citizen Kane", o para nosotros "El ciudadano".

La película que cuenta las venturas y desventuras, los logros y frustraciones de un magnate de la prensa está inspirado en la vida de William Randolph Hearst, zar del periodismo norteamericano, que primero quiso comprar la película y luego, ante la negativa, descargó sobre el director una de las más despiadadas guerras que se recuerden. Este hito de la cinematografía mundial se estrenó oficialmente el 9 de abril de 1941 en el Broadway Theatre de Nueva York. Es poco lo que se puede agregar a las miles de palabras dichas sobre esta película que revolucionó el lenguaje cinematográfico como nunca antes se había hecho. Puede añadirse que gracias al éxito obtenido, Welles filmó una decena más, entre las que se contaron "Soberbia", "El proceso", "Macbeth", "Otelo" y "Raíces en el fango".

Pero lo que pocos saben es que la película ya había sido estrenada en secreto en enero de ese año y vuelta a proyectar para invitados especiales a mediados de febrero. Fueron esas funciones las que determinaron que alguien le contara a Hearst sobre su existencia y que comenzara una campaña casi sin precedentes contra un film, que incluso había sido de bajo presupuesto. Para presionar a los estudios, el multimillonario ordenó que no se mencionara ninguna de las películas del estudio RKO Pictures. Eso duró un tiempo. Finalmente la orden quedó reducida a "Citizen Kane". Contra pronósticos y apuestas, fue estrenada y fracasó. Ese conversador infatigable, siempre con el habano y un vaso de whisky, y que llegó a comer toneladas de langostas, no se dio por vencido. Curiosamente, el director de la película que figura como la mejor de la historia o, en el peor de los casos en el top five, en 1942 vino a Buenos Aires. Aquí, en el Teatro Cervantes, ofreció una conferencia y dijo considerarse "absolutamente nada". Años más tarde, con menos modestia, se autoproclamó como "un gigante en un mundo de enanos". Y realmente lo fue. Por cierto: "El ciudadano" perdió el Oscar ante el melodrama "Qué verde era mi valle", de John Ford.

(Publicado en el diario "La Razón" de Buenos Aires)

Orson Welles llega al estreno oficial de "Citizen Kane"

03 septiembre 2015

Chaplin, "Monsieur Verdoux" y el drama de los refugiados


Por Humberto Acciarressi

Supongo, espero, que a esta altura de los acontecimientos sean pocos quienes duden que Charles Chaplin no sólo es un genio irrepetible, sino uno de los íconos indiscutibles del siglo XX. Allí están sus más de 80 películas oficiales -hay varias que se exhiben inconclusas, cameos o con otros directores- dirigidas, actuadas y hasta con música de él, para probarlo. Y éstas exceden largamente las más célebres, es decir en las que interpreta al vagabundo Charlot, que son apenas un puñado, especialmente de la era del cine mudo. No la totalidad, pero me jacto de haber visto más del 80% de la producción chaplinesca. Y así como creo que "La condesa de Hong Kong" es su peor film, casi detestable, coincido con él que uno de los mejores -para Chaplin era "el mejor y el más brillante"- es "Monsieur Verdoux", de 1947. Cuando se estrenó ya habían transcurrido once años desde que su personaje más famoso se había ido caminando de espaldas y de la mano de Paulette Goddard, rumbo al infinito, en la escena final de "Tiempos modernos".

En 1922, en Versalles, fue decapitado Henri Désiré Landru, el "Barba Azul de Gambais", acusado de ser un homicida en serie de mujeres que fue condenado por once crímenes aunque se sabe que llegaron a casi 300. Recién en 1963 fue encontrada una carta de Landru en la que reconocía haber sido el asesino -cosa que negó en el proceso-, lo que inspiró una película de Claude Chabrol de 1963. Pues bien, el genial francés no había sido demasiado original, ya que 16 años antes, Chaplin también había utilizado a Landru para dirigir "Monsieur Verdoux", con guión de -nada menos- Orson Welles. No voy a añadir nada más a estas referencias, salvo aconsejar que aquellos que no hayan visto el film corran a buscarlo. Sólo una cita del final. A minutos de ser decapitado en la ficción del cine, el personaje interpretado por Chaplin es visitado en su celda por un cura. El sacerdote, consternado, le dice: "Hijo, vengo a que te pongas en paz con Dios". Y el criminal le responde con brutal sinceridad: "Padre, mi problema no es con Dios, es con los hombres".

Desde hace un tiempo vengo reuniendo material para escribir sobre el drama de los refugiados que escapan de la guerra civil siria, una tragedia que ya tiene casi un lustro, pero que se ha incrementado a límites de pesadilla en los últimos tiempos. Miles de personas apiñándose en las puertas de Europa, barcos que se hunden con hombres, mujeres y chicos, camiones que aparecen con decenas de muertos que no supieron de qué manera huir sin morir en el intento, gobiernos y gobernantes insensibles, pueblos con el chauvinismo a flor de piel, y ahora la foto terrible que fija el infierno en la imagen de un nene ahogado en las costas de Turquía. Y la impotencia, la tremenda impotencia de la mayoría de los hombres y mujeres, que ve como se degrada cada vez más la condición humana. La triste angustia de verificar que ya no sirven las palabras, aunque uno viva gracias a escribirlas. Y que uno deba recurrir otra vez al arte, así sea para sentir que contribuye en algo: "Mi problema no es con Dios, es con los hombres". Aunque poniendo el acento en que la frase no le pertenece de ningún modo al verdadero asesino serial, sino al genio de la dupla Welles-Chaplin, opositores hasta el hartazgo de los hacedores de la muerte y el crimen en cualquiera de sus formas.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

31 marzo 2015

26 febrero 2015

Orson Welles, el genio rebelde de Hollywood


Por Humberto Acciarressi

Fue un prodigio desde que nació. Lo dicen los biógrafos, lo aceptan sus críticos. A los tres años escribía de corrido y sin faltas de ortografía. A los siete tocaba el violín como un concertista de los mejores teatros. A los diez interpretaba a Shakespeare. A los quince pintaba cuadros dignos de un museo. A los dieciséis ya era actor profesional. A los veintidós fundó en Nueva York el célebre Mercury Theatre. Un año más tarde, desde un estudio de radio, empujó al pánico a sus compatriotas al convencerlos de que los marcianos invadían la Tierra. A los veintiséis dirigió su primera película, "El ciudadano" (Citizen Kane), considerada entre las cinco mejores de la historia del cine. Si Orson Welles hubiera muerto en ese momento habría estado plenamente justificado considerarlo uno de los pocos genios del siglo XX. Pero siguió vivo.

Orson se conectó siendo un chico con un mundo de intelectuales y artistas gracias a que su madre era pianista y su padre un inventor. Y a las inquietudes estéticas juveniles les sumó una rebeldía que fue el sello distintivo de su personalidad. A los 23 años saltó a la fama con el elenco del Mercury Theatre, cuando el 30 de octubre de 1938 hizo una versión radiofónica de "La guerra de los mundos", el libro de Herbert Wells. La emisión que narraba la invasión ficticia de marcianos provocó un pánico inusitado en los Estados Unidos: cundieron los suicidios; las calles se atestaron de autos con gente que huía; y ya aclarado el asunto, aún quedaban personas que juraban haber visto a los alienígenas aniquilando gente a su paso.

Un buen día comenzó el rodaje de su ópera prima: "El ciudadano". El film que narra las venturas, desventuras, logros y frustraciones de un magnate de la prensa está inspirado en la vida de William Randolph Hearst, zar del periodismo norteamericano, que primero quiso comprar la película y luego, ante la negativa, descargó sobre el director una de las más despiadadas guerras que se recuerden. Este hito de la cinematografía mundial se estrenó el 9 de abril de 1941 en el newyorkino Broadway Theatre ¿Qué se puede agregar a lo dicho sobre "Citizen Kane"? Nada. Apenas una redundancia: que revolucionó el lenguaje cinematográfico como nunca antes se había hecho. Gracias al éxito obtenido por su película, Welles filmó una decena más, entre las que se contaron "Soberbia", "El proceso", "Macbeth", "Otelo" y "Raíces en el fango".

Conversador infatigable, siempre con el habano y un vaso de whisky, llegó a comer toneladas de langostas. Con la facilidad de inventarse a sí mismo, era un experto en dejar proyectos inconclusos, perder dinero en el montaje de obras teatrales o cambiar de amantes y romper matrimonios (una de sus esposas fue Rita Hayworth; la última, la condesa italiana Paola Moli). En 1942, Welles estuvo en el teatro Cervantes de Buenos Aires donde dijo considerarse "absolutamente nada" en el engranaje del cine. Luego, menos modesto, se definió como "gigante en un mundo de enanos". Welles podía encontrarse actuando en películas como "Casino Royale" o "El tercer hombre"; escribiendo una columna de cocina en "Los Angeles Magazine"; o irrumpiendo en la TV al lado de Los Muppets o de Johnny Carson. Consideraba a Fellini el más grande de los directores; detestaba a Cecil B. de Mille y a Alfred Hitchcock; y escribía cuando no filmaba. Cualquier diccionario informa que Welles nació el 6 de mayo de 1915 en Wisconsin y que murió el 10 de octubre de 1985, de un ataque cardíaco y sin murmurar ninguna palabra parecida al "Rosebud" que abre el enigma de su película más célebre.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

22 agosto 2014

Cuando Orson Welles quiso filmar El Principito


Por Humberto Acciarressi

A 70 años de su muerte -dos semanas antes del fin de la Segunda Guerra Mundial su avión fue derribado por un caza germano y cayó a su tumba de agua marítima cerca de las costas de Francia-, es mucho lo que se ha dicho y se dice de Antoine de Saint-Exupéry, especialmente de su obra más famosa, "El Principito". Recién casi tres décadas más tarde, el Mediterráneo comenzó a devolver algunas de las piezas del Lightning P38 y objetos del escritor, con lo que pudo armarse uno de los rompecabezas más notorios de la literatura. Pero más allá de lo que es archiconocido, "Le Petit Prince" fue llevada al cine y al teatro en varias oportunidades. En lo que hace a la pantalla grande, una de las versiones fue realizada en la ex URSS y nunca se conoció en Occidente. La otra, la más difundida, se debió a la dirección del británico Stanley Donen, con Gene Wilder y el realizador y coreógrafo Bob Fosse ("Cabaret", "All Thah Jazz") en el papel de la serpiente, una de las maravillas del Séptimo Arte.

Sin embargo, uno de los proyectos cinematográficos que pudo haber dado que hablar, nunca se realizó y durante muchos años permaneció en secreto. El mismo estaba a cargo de Orson Welles, que en 1943 llegó a escribir tres guiones basados en "El Principito", a pocos meses de editado el libro original. El entonces joven director de "El ciudadano" ya había adaptado para la radio dos obras de Saint-Exupéry - "Vuelo nocturno" y "Tierra de hombres"- y era un admirador del francés. Incluso, para su película sobre "Le Petit Prince", Welles había concebido una idea adelantada para la época: mientras él encarnaría al aviador que sufre el accidente, el héroe del libro sería un dibujo animado. Con el entusiasmo de siempre -ese mismo que le aportó éxitos rotundos y fracasos estrepitosos- visitó a Walt Disney. Según algunos biógrafos, el creador de Mickey y del Pato Donald respondió: "En esta casa no hay lugar para dos genios". Y así se frustró el proyecto.

El teatro tampoco fue insensible al encanto poético de "Le Petit Prince": hubo docenas de puestas con la novela más emblemática de Saint-Exupéry. Entre las argentinas, todavía se recuerda la que hizo Luis Medina Castro, y en el catálogo de las extranjeras, la comedia musical realizada por Alan Jay Lerner y Frederick Loewe, autores de "My Fair Lady". Además, "El Principito" fue grabado en disco por varios actores. En la Argentina lo leyó, magistralmente, Alfredo Alcón. Y en Francia, no mucho antes de morir, Gerard Philipe le añadió a este texto la poesía de su propia voz.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)


31 octubre 2008

Fragmentos de la "invasión marciana" de Orson Welles


LOCUTOR 1: La Columbia Broadcasting System (C.B.S.) y sus estaciones afiliadas presentan a Orson Welles y al Mercury Theatre en "La guerra de los mundos" de H. G. Wells.

(Cortina musical)

LOCUTOR 2: Señoras y señores... el director del Mercury Theatre y primer actor de ésta emisión de radio , Mr. Orson Welles.

ORSON WELLES: Sabemos que en los primeros años del siglo XX, seres más inteligentes que el hombre y sin embargo mortales, vigilaban atentamente a nuestro planeta. Asimismo sabemos que mientras los seres humanos se dedicaban a sus ocupaciones, otros los examinaban y estudiaban con total exactitud y minuciosidad , del mismo modo que hace el hombre, que se vale del microscopio para examinar a las criaturas que viven y se reproducen en una gota de agua. Alegres y despreocupados, los habitantes de éste mundo iban de acá para allá ocupados de sus asuntos, serenos y seguros de su dominio en éste fragmento que gira , ésta partícula solar que, por casualidad o designio, el hombre ha heredadado en el oscuro misterio del tiempo y el espacio. Sin embargo, a través del inmenso mar etéreo , mentes que respecto a la nuestra son como la mía respecto a las bestias salvajes; grandes intelectos , fríos y exentos de simpatía veían a nuestro planeta con envidia, y lenta pero implacablemente, tramaban sus planes contra nosotros. En el año trigésimo noveno del siglo XX ocurrió la gran desilusión.

(La voz se desvanece para dejar paso a un locutor que lee un boletín meteorológico)

LOCUTOR 1: En las últimas veinticuatro horas no se ha notado un cambio apreciable de temperatura; sólo sabemos de una ligera perturbación atmosférica en Nueva Escocia cuyo origen no es posible determinar que produjo un área de baja presión que se desplaza rápidamente hacia los estados del Nordeste. Ello anuncia lluvia y vientos huracanados. Temperatura máxima: 18, 8 º C , mínima: 8,8ºC. Estos datos les son proporcionados por la oficina meteorológica del gobierno.

Y ahora nos transportamos al Salón Meridian del Hotel Park Plaza, en Nueva York, donde escucharán a Ramón Raquello y su orquesta...

(Tema musical que se va desvaneciendo)

LOCUTOR 3: Buenas noches, señoras y señores. Desde el Salón Meridian en el Hotel Park Plaza de Nueva York oirán a Ramón Raquello y su orquesta. Ramón Raquello ejecutará "La Cumparsita".

(Se escuchan los primeros acordes pero el tema es "pisado" por el LOCUTOR 2)

LOCUTOR 2: Señoras y señores. Interrumpimos nuestro programa de baile y música para transmitirles un boletín especial de la Intercontinental Radio News. A las 7:40 hora de Chicago, el profesor Farrell del Observatorio de Monte Jennings comunica varias explosiones de gas incandescente a intervalos regulares en el planeta Marte. El espectroscopio indica que se trata de gas hidrógeno y que se dirige hacia la Tierra a una velocidad portentosa. El profesor Pierson del Observatorio de Princeton, confirma la observación de Farrell y describe al fenómeno como un "un surtidor de llamas azules".

Volvemos nuevamente a oír la música de Ramón Raquello que ejecuta algunas piezas en el salón Meridian del Hotel Park Plaza de la ciudad de Nueva York.

(Canción completa, aplausos)

Ahora una canción que siempre es del agrado del público: "Polvo de estrellas". Ramón Raquello y su orquesta...

(Música)

LOCUTOR 1: Señoras y señores: tras las noticias del boletín transmitido hace un momento, la oficina meteorológica del gobierno ha pedido a los grandes observatorios que comuniquen cualquier perturbación que observen en el planeta Marte. Debido a la naturaleza extraordinaria de éste suceso, hemos solicitado y obtenido una entrevista con el eminente astrónomo Profesor Pierson, que nos dará su opinión sobre éste acontecimiento. Dentro de unos minutos los conduciremos al Observatorio de Princeton, estado de New Jersey. Mientras tanto, volvemos a escuchar la música de Ramón Raquello y su orquesta.

(Música)

LOCUTOR 2: Ahora los llevaremos al Observatorio de Princeton donde Carl Phillips, nuestro periodista, entrevistará al famoso astrónomo Profesor Richard Pierson. Llegamos al observatorio.
(ruidos de pasos)

CARL PHILLIPS : Buenas noches, señoras y señores. Habla Carl Phillips, que se dirige a ustedes desde el observatorio de Princeton. Estoy en una amplio cuarto semicircular pintado de negro. En el techo hay una abertura oblonga. A través de ese resquicio puedo ver un enjambre de estrellas que iluminan con luz fría el complejo mecanismo de un enorme telescopio. El tic-tac que ustedes escuchan proviene de un reloj. El profesor Pierson está de pie sobre una pequeña alfombra justo encima de mí, observando a través de las lentes gigantescas. Les pido señoras y señores, un poco de paciencia por las demoras que pudieran ocurrir durante nuestra entrevista. Además de la constante vigilancia que mantiene en el cielo, las llamada telefónicas podrían interrumpir al profesor Pierson que está en contacto permanente con los centros astronómicos del mundo.

Profesor... ¿puedo comenzar a formular mis preguntas?

PROFESOR PIERSON (interpretado por Orson Welles):Cuando usted guste, señor Phillips.

ENTREVISTADOR: Profesor ¿podría usted describir a nuestros oyentes lo que puede observar en el planeta Marte con la ayuda del telescopio?

PROFESOR PIERSON: Por el momento, nada anormal, señor Phillips. Un disco rojo flotando sobre un mar azul. Franjas transversales a través del disco. Ahora se ven con toda nitidez porque Marte se encuentra en el punto más cercano a la Tierra... "en oposición", como solemos decir nosotros los astrónomos.

ENTREVISTADOR: En su opinión, profesor Pierson, ¿qué significan esas franjas transversales?

PROFESOR PIERSON: Puedo asegurarle, señor Phillips , que esas franjas no son canales aunque esa sea la creencia popular y la de los que suponen que Marte está habitado.

ENTREVISTADOR:¿Qué explicación puede darnos de las erupciones observadas a intervalos regulares en la superficie del planeta?

PROFESOR PIERSON: Lo siento, señor Phillips, pero no puedo darles ninguna explicación.

ENTREVISTADOR: Entre paréntesis, profesor, para el conocimiento de nuestros oyentes : ¿a qué distancia está Marte de la Tierra?

PROFESOR PIERSON: Aproximadamente a sesenta y cinco millones de kilómetros.

ENTREVISTADOR: Parece que esa distancia supone una garantía de seguridad... ¡Un momento, señoras y señores! Alguien ha entregado un mensaje al profesor Pierson. Mientras lo lee, permítanme recordarles que les hablo desde el Observatorio de Princeton, New Jersey, donde estoy entrevistando al Profesor Pierson de fama mundial... ¡un momento por favor! El profesor Pierson me ha entregado un mensaje que acaba de recibir...Profesor Pierson, ¿puedo leer el mensaje a nuestros oyentes?

PROFESOR PIERSON:
Desde luego, señor Phillips.

ENTREVISTADOR: Señoras y señores. Voy a leerles un telegrama que el Dr. Gray del Museo de Historia Natural de Nueva York ha dirigido al Profesor Pierson. "9:15 PM, hora Este. Sismógrafo registró una conmoción intensidad próxima terremoto dentro área Princeton. Ruego investigue. Lloyd Gray, Jefe División Astronomía.

ENTREVISTADOR: Profesor Pierson, ¿puede tener éste suceso alguna relación con las perturbaciones observadas en el planeta Marte?

PROFESOR PIERSON: Difícilmente, señor Phillips. Se trata probablemente de un meteorito de gran tamaño, y el hecho de que su caída haya tenido lugar en éstos momentos es puramente una coincidencia. No obstante, llevaremos a cabo una investigación, tan pronto como lo permita la luz del día.

ENTREVISTADOR: Gracias, Profesor. Señoras y señores: durante los últimos diez minutos les he estado hablando desde el observatorio de Princeton donde me he entrevistado con el eminente astrónomo , Profesor Pierson. Habla Carl Phillips. Ahora conectamos con nuestro estudio de New York.

(cortina musical , que se interrumpe)

LOCUTOR 2: Señoras y señores: éste es el último boletín expedido por la International Radio News:

"Toronto , Canadá. El Profesor Morse de la Universidad Macmillan, comunica haber observado un total de tres explosiones en el planeta Marte entre las 19:45 y las 21:20 horas de New York". Esto confirma las primeras comunicaciones recibidas de los observatorios estadounidenses. Ahora, desde Trenton, New Jersey, cerca de aquí, nos llega un comunicado especial. Se nos dice que a las 20 hs un enorme cuerpo incandescente, probablemente un meteorito, cayó en los campos de una granja situada en la vecindad de Grovers Mill, New Jersey, a treinta y cinco kilómetros de Trenton. El destello en el cielo pudo verse en un radio de varios cientos de kilómetros y el ruido producido por el impacto fue oído hacia el norte, en la ciudad de Elizabeth. Hemos enviado una unidad móvil hacia ese lugar y nuestro comentarista- Carl Phillips- les hará una descripción verbal del suceso tan pronto como llegue desde Princeton. Mientras tanto, conectamos con el Hotel Martinet de Brooklin, donde Bobby Millette y su orquesta ofrecen un programa de música bailable...

(La orquesta toca música de swing un rato y se interrumpe)

Los llevamos a Grovers Mill, New Jersey.

(Se escuchan ruidos de una muchedumbre y sirenas de patrulleros policiales)

CARL PHILLIPS: Señoras y señores: nuevamente les habla Carl Phillips, ahora desde la Granja Wilmuth en Grovers Mill, New Jersey. El Profesor Pierson y yo hemos recorrido los diecisiete kilómetros que separan a Princeton de éste lugar en sólo diez minutos. Bueno... me resulta difícil describir la extraña escena que tengo ante mis ojos. Parece un cuento de "Las mil y una noches" adaptado al mundo actual. Bueno, acabo de llegar. No he tenido aún la oportunidad de echar una mirada a mi alrededor. Creo que lo tengo frente a mí. Sí, creo que ante mí está la...cosa. Está semi-enterrada en una especie de pozo que debe haber abierto al chocar contra la tierra con fuerza pavorosa. El suelo está cubierto por las astillas de un árbol que debe haber derribado al caer . Lo que puedo divisar del objeto mismo no se parece a un meteorito, por lo menos a los metoritos que haya visto. Más bien se parece a un enorme cilindro... tiene un diámetro de... ¿que iba a decir Ud., profesor Pierson?

PROFESOR PIERSON: Casi treinta metros.


PHILIPS: Casi treinta metros... el metal que recubre al objeto es... bueno...nunca había visto nada parecido . Su color es algo así como blanco amarillento. Los curiosos se acercan al objeto a pesar de los esfuerzos que realiza la policía para mantenerlos a distancia. Se interponen en mi línea de visión. ¿No le molestaría colocarse a un lado, por favor?

POLICIA:
A un lado, ahí. A un lado.

PHILIPS: Mientras los policías hacen retroceder a la multitud aparece el señor Willmuth, propietario de la granja. Quizás tenga algo interesante para decirnos... Señor Willmuth ¿Podría contar a nuestra audiencia lo que recuerde de la llegada de éste extraordinario visitante que aterrizó en su propiedad? Acérquese más, por favor. Señoras y señores: el Sr. Willmuth...

MR WILLMUTH: Estaba escuchando lo que decía la radio.

PHILIPS: Más cerca y más fuerte, por favor.

MR WILLMUTH: Disculpe.

PHILIPS: Más alto, por favor, y más cerca.

MR WILLMUTH:
Sí, señor. Estaba escuchando medio adormilado lo que transmitía la radio , mientras ese profesor hablaba de Marte. Así que estaba medio adormilado y medio...

PHILIPS: Sí, señor Willmuth ¿y qué sucedió entonces?

MR WILLMUTH : Como iba diciendo, estaba escuchando la radio medio adormilado, medio..

PHILIPS: Sí, señor Willmuth; y entonces usted ¿vio algo?

MR WILLMUTH: No, al principio oí algo.

PHILIPS: ¿Y qué oyó usted?

MR WILLMUTH: Un siseo , como ésto :"sssss" ; parecía un cohete de esos que vuelan el 4 de julio.

(...)

MR WILLMUTH: ¿No quiere que le diga algo más?

PHILIPS: No... está bien. Es bastante. Señoras y señores: acaban de oír al señor Willmuth, propietario de la granja donde ésta cosa ha caído. Desearía recrear para ustedes la atmósfera de ésta escena... de ésta escena fantástica. Cientos de automóviles están estacionados en un campo cercano. La policía trata de aislar la carretera que conduce a la granja, pero no lo logra. La gente aparece desde todas partes. Sus linternas iluminan un punto enorme del pozo donde el objeto está semienterrado. Algunos audaces se atreven a acercarse. Sus siluetas se destacan sobre el resplandor del metal (se escucha un débil zumbido que va lentamente aumentando) . Un hombre quiere tocar la cosa... Un policía le recrimina. La policía puede... señoras y señores...hay algo que no he mencionado con toda ésta confusión...algo que se oye con total nitidez. Quizás ya hayan percibido ese ruido en sus radios. ¡Escuchen! (pausa) ¿Lo oyen?. Es un zumbido muy particular que parece provenir del interior del objeto. Colocaré mi micrófono más cerca. Aquí. (pausa) Estamos a ocho metros de la cosa. ¿Pueden oírlo ahora? ¡Oh, Profesor Pierson!

(...)

PHILLIPS: Profesor... ¿sigue Ud. creyendo que se trata de un meteorito?

PROFESOR PEARSON:
No sé que pensar. Indudablemente la envoltura metálica es, me atrevo a decir, extraterrestre... algo que no se encuentra en la Tierra. La fricción con la atmósfera terrestre por lo general abre agujeros en un meteorito pero la superficie de esta cosa es pulida y, como puede apreciar, tiene una forma cilíndrica.

PHILLIPS: ¡Un momento!...¡algo está ocurriendo!.. Señoras y señores: ¡Esto es terrible!... ¡El extremo de la cosa comienza a moverse! ¡La parte superior comienza a dar vueltas como un tornillo!...¡El objeto debe estar hueco!

(Voces)

¡Se mueve!

¡Miren, la condenada cosa se está destornillando!

¡Atrás, ahí! ¡Atrás, le digo!

¡Quizás haya hombres adentro que tratan de escapar!

¡Está caliente hasta el rojo vivo! ¡Serán carbonizados!

¡Atrás ahí! ¡Mantenga a ese idiota atrás!

(Se oye el ruido de una gran pieza metálica que cae al suelo)

¡Ha caído! ¡La tapa ha caído!

¡Cuidado ahí! ¡Retírese!

PHILIPS: Señoras y señores : ésta es la cosa más aterradora que jamás me haya tocado presenciar... ¡un momento! Alguien se desliza a través de la abertura superior. Alguien... ¡o algo!. Puedo ver dos discos luminosos asomarse desde ese pozo negro ¿Acaso son ojos?. Puede que sea una cara. Puede que sea...

(se oyen gritos de terror en la multitud)

¡Dios mío! ¡Algo sale fuera de la sombra arrastrándose como si fuera una serpiente gris! Ahora aparece otra, y otra! Parecen tentáculos. Ahora puedo ver el cuerpo de la cosa. Es grande como el de un oso y brilla como cuero mojado, pero ... ése rostro... es indescriptible. Me cuesta sostener la mirada . Los ojos son negros y brillan como los de una serpiente. La boca tiene la forma de V y la saliva chorrea de las comisuras de sus labios sin bordes, que parecen estremecerse y latir . El monstruo, o lo que sea, apenas puede moverse. Parece abrumado por el peso de una gravedad desconocida para él. La cosa se levanta. La multitud retrocede. Ya han visto bastante. Esta es la experiencia más extraordinaria... no encuentro palabras. Arrastro conmigo al micrófono mientras les voy hablando. Tendré que interrumpir mi relato hasta haber tomado una nueva posición. Un momento, por favor; volveré en un minuto.

(música)

LOCUTOR 2: Les estamos transmitiendo lo que ocurre en la granja de Willmuth en Grovers Mill, New Jersey.

(nuevamente música).

Volvemos a conectarnos con Carl Phillips, en Grovers Mill.

PHILLIPS: Señoras y señores ... ¿estoy conectado?. Señoras y señores, aquí estoy detrás de un muro de piedra que rodea al jardín del señor Willmuth. Desde aquí puedo ver toda la escena. Les seguiré dando detalles mientras me sea posible hablar...mientras me sea posible ver. Han llegado más policías estatales. Treinta de ellos montan un cordón alrededor del pozo. Ahora no es necesario hacer retroceder a la multitud que espontáneamente se mantiene a distancia. El capitán está hablando con alguien. No puedo ver quién es. Creo que es el profesor Pierson. Sí, es él. Ahora se han separado. El profesor da vueltas a un lado del pozo para observar de cerca al objeto mientras el capitán y dos policías se adelantan con algo entre sus manos. Ahora puedo ver lo que es. Es un pañuelo blanco atado a un palo. Una bandera de parlamento. ¿Sabrán esas criaturas lo que significa? ... si es que algo tiene significado para ellos... ¡Esperen! ¡ Algo está ocurriendo!

(Se oye un zumbido cada vez más fuerte)

Un cuerpo con una joroba sale afuera del pozo. Puedo ver un pequeño rayo de luz reflejado en un espejo. ¿ Qué es esto? Algo así como un chorro de fuego sale lanzado de ese espejo hacia los hombres que avanzan. ¡Los alcanza! ¡Dios mío, los convierte en llamas! (Alaridos y gritos de terror) . ¡Todo el campo se incendia!. (Se oye una explosión) . Los bosques... los tanques de gasolina de los automóviles... El chorro de fuego se extiende por todas partes... ¡se dirige hacia aquí! Está a veinte metros a mi derecha!

(se oye el ruido del micrófono que cae al suelo, luego silencio absoluto)

LOCUTOR 2: Señoras y señores : Debido a circunstancias ajenas a nuestra voluntad, no podemos continuar nuestra transmisión desde Grovers Mill. Evidentemente, ha sucedido algo que por el momento nos impide mantenernos comunicados con ese lugar. No obstante, volveremos allí a la primer oportunidad que tengamos. Mientras tanto, les leeremos un boletín recién llegado desde San Diego, California. "El profesor Indelkoffer, al hablar en un banquete ofrecido por la Sociedad Astronómica de California, expresó su opinión de que las explosiones de Marte no se deben a otra cosa más que a grandes perturbaciones volcánicas en la superficie de ese planeta". Continuamos ahora con música de piano.

(Luego de un rato, se interrumpe la interpretación)

Señoras y señores: Acabo de recibir un mensaje telefónico desde Grovers Mill. Aguarden un momento. Al menos cuarenta personas , incluyendo seis soldados, yacen muertos al este del pueblo de Grovers Mill. Sus cuerpos están carbonizados y deformados hasta el punto de que es imposible reconocerlos. La voz que escucharán ahora es la del general de brigada Montgomery Smith, comandante militar del Estado de Trenton, Nueva Jersey.

GENERAL SMITH: El gobernador de Nueva Jersey me ha pedido que imponga la ley marcial en los condados de Mercer y Middlessex, hasta Princeton hacia el oeste y hasta Jamesburg hacia el este. Sólo las personas que presenten un pase especial expedido por las autoridades federales y militares tendrán acceso a esa zona. Cuatro compañías militares marchan desde Trenton a Grovers Mill y ayudarán a evacuar a la población dentro del radio de operaciones militares. Gracias.

LOCUTOR 2: Acaban ustedes de escuchar al general Montgomery Smith, comandante militar del estado de Trenton. Mientras tanto, llegan hasta nosotros más detalles de la catástrofe ocurrida en Grovers Mill. Las extrañas criaturas, después de haber llevado a cabo su mortífero asalto, volvieron arrastrándose hacia el pozo y no intentaron impedir la labor de los bomberos para recuperar los cuerpos y extinguir el fuego. Las dotaciones de bomberos del condado de Mercer combaten los incendios que amenazan a toda la campiña. Hasta ahora no hemos podido reestablecer el contacto con nuestro equipo móvil en Grovers Mill, pero esperamos volver a hacerlo dentro de poco. Entretanto, volvemos a... ¡Un momento , por favor!

(Pausa extensa, susurros)

¡Señoras y señores! En éste momento se me informa que por fin, hemos podido establecer comunicación con un testigo presencial de la tragedia. Hemos localizado al profesor Pierson en una granja cerca de Grovers Mill, donde ha establecido un puesto provisorio de observación. Como hombre de ciencia, les dará a ustedes una explicación de ésta catástrofe. La voz que escucharán ahora por línea telefónica es la del profesor Pierson.

PROFESOR PIERSON: De las criaturas que salieron del cilindro en Grovers Mill, no puedo darles ninguna información razonable ni en lo que refiere a su naturaleza, ni en cuanto a su origen o propósito aquí en la Tierra. En cuanto a su instrumento de destrucción sólo puedo intentar alguna explicación a modo de conjetura. Como no poseo un término apropiado, lo describiré como un rayo de calor. Es muy evidente que estas criaturas poseen un conocimiento científico muy superior al nuestro. Supongo que pueden generar elevadísimo calor en una cámara con poder adiatérmico. Este intenso calor lo deben proyectar por medio de un doble rayo paralelo contra el blanco, valiéndose de una lente parabólica pulida de composición desconocida para nosotros, de forma análoga a cómo el espejo de un faro lanza su rayo de luz.

(....)
ADDENDA NECESARIA

Asi comenzaba la transmisión radiofónica más famosa de la historia. El 30 de octubre de 1938 (ayer se cumplieron 70 años) Orson Welles resolvió hacer una broma en el día previo a Halloween. Basándose en el texto "La guerra de los mundos" de Herbert Wells, y con su equipo radiofónico, este genio que por entonces tenía apenas 23 años, "relató" una invasión marciana a las ciudades de Nueva York y Nueva Jersey. Estudios posteriores determinaron que millones se lo creyeron, pero por verguenza luego lo negaron. Lo cierto es que aquella jornada quedó como un hito en la historia de la radiofonía mundial y fue el trampolín que, muy poco tiempo despúes, le permitió a Welles (con apenas 25 años) filmar Citizen Kane, la mejor película de todos los tiempos. Tengo en mi archivo la desgrabación completa de aquel programa. Si algún día dispongo el tiempo para hacerlo, la subo. También poseo los textos de los teletipos de la policía de Nueva Jersey, en los que, por ejemplo, se dicen cosas tales como: "Aviso a todos los oyentes. La comedia radiofónica difundida por la WABC, relativa al ataque de habitantes de Marte a esta región, se basa en un suceso puramente imaginario". Un dato curioso que nadie menciona: el gran Orson estuvo a punto de levantar la emisión por miedo a que la gente se aburriera.

Humberto Acciarressi