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20 octubre 2018

Franz Kafka según Albert Einstein y Walter Benjamin


"No he podido leerlo. El espíritu humano no es suficientemente complicado para comprenderlo"
Albert Einstein
(en carta a Thomas Mann)

"Si Kafka no oraba -cosa que ignoramos-, poseía, sin embargo, como algo propio aquello que Malebranche llama ´la oración natural del alma´: la atención. Y en ella, como los santos en sus oraciones, incluyó a todas las criaturas"
Walter Benjamin

08 julio 2018

El tiempo según Kafka


"El tiempo que te ha sido acordado es tan corto que, cuando pierdes un segundo, pierdes tu vida entera; porque no es más larga, sino sólo tan larga como el tiempo que pierdes"
Franz Kafka

12 junio 2018

El temblor de un espejo de pared


"Cada hombre lleva en sí una habitación. Es un hecho que nos confirma nuestro propio oído. Cuando se camina rápido y se escucha, en especial de noche cuando todo a nuestro alrededor es silencio, se oyen, por ejemplo, los temblores de un espejo de pared mal colgado"
Franz Kafka

12 mayo 2018

Kafka, Milena y una duda sobre las cartas


"¿De dónde habrá surgido la idea de que las personas pueden comunicarse mediante cartas? Uno puede pensar en una persona distante y puede tocar a una persona cercana; todo lo demás queda más allá de las fuerzas humanas. Escribir cartas, sin embargo, significa desnudarse ante los fantasmas, que las esperan con avidez. Los besos por escrito no llegan a su destino, se los beben por el camino los fantasmas. Con este abundante alimento se multiplican en forma desmesurada. La humanidad lo percibe y lucha por evitarlo. Y para eliminar en lo posible lo fantasmal entre las personas y lograr una comunicación natural, para recuperar la paz de las almas, ha inventado el ferrocarril, el automóvil, el aeroplano. Pero ya es tarde: son evidentemente inventos hechos en el momento del desastre. El bando opuesto es tanto más calmo y poderoso; después del correo inventó el telégrafo, el teléfono, la radio. Los fantasmas no se morirán de hambre, y nosotros, en cambio, pereceremos"

Franz Kafka
(carta a Milena Jesenska)

23 marzo 2018

Franz Kafka en diez frases


"A partir de cierto punto en adelante no hay retorno. Es el punto que hay que alcanzar"

"El gesto de amargura del hombre es, con frecuencia, sólo el petrificado azoramiento de un niño"

"Hay problemas que jamás hubiéramos resuelto si fueran realmente nuestros problemas"

"Si el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leerlo?"

"En ti observé lo que tienen de enigmático los tiranos, cuya razón se basa en su persona, no en su pensamiento. Al menos, así me lo parecía" (Carta al padre)

"Todo el conocimiento, la totalidad de preguntas y respuestas se encuentran en el perro"

"La literatura siempre es una expedición a la verdad"

"La desgracia de Don Quijote no fue su fantasía, sino Sancho Panza"

"Toda revolución se evapora y sólo deja atrás el limo de una nueva burocracia"

"Hay que soportar la imperfección solitaria, en cambio no es necesario soportar la imperfección compartida"

Franz Kafka

10 octubre 2016

Los celos de Franz Kafka en una carta a Milena


"Milena, no soy celoso. Una de dos: o el mundo es minúsculo, o nosotros somos gigantescos; porque lo cierto es que lo colmamos por completo"

Franz Kafka
(en una de sus cartas a Milena Jesenská)

08 agosto 2016

14 abril 2015

En defensa de la melancolía, en la vida y en la literatura


Por Humberto Acciarressi

Vamos a decir la verdad. Aunque no sea verdad, sino una irritante mentira. Si una persona cualquiera observa el cuadro "Melancolía" de Edward Münch, lee algunos de los escritos de los melancólicos románticos del siglo XIX, o -peor aún- se entrevera en las páginas de un tratado de psiquiatría, la gente común (nunca supe qué quiere decir "gente común"), en general sospecha que se encuentra con individuos de baja autoestima. Si esos críticos conocieran los versos de Miguel Hernández, tal vez asociarían esos gustos a aquellos hombres y mujeres que miran "con cariño las navajas". Hace unos años, la psicoanalista francesa Françoise Davoine publicó una obra, "Don Quijote para combatir la melancolía", que en principio parece un contrasentido, siendo el personaje de Cervantes uno de los melancólicos por excelencia de la literatura. Y no mucho tiempo más tarde, investigadores ingleses concluyeron que la melancolía "mejora la salud, aumenta la autoestima, hace más fuertes los lazos sociales y lleva a que la vida cobre más sentido".

Frente a lo señalado, una conclusión no científica es que hemos sido engañados. Ned Flanders gritaría: "Mentirijillas". Hace unos cuantos años, Ray Bradbury escribió un conjunto de relatos que agrupó bajo el título de "Remedio para melancólicos". Si nos guiamos por la simple letra y nos olvidamos del espíritu, hay que concluir que el viejo Ray le arruinó la vida a millones. Entendé bien: los melancólicos no necesitan remedio, puesto que son el remedio. Y personalmente añado que por suerte. No es nada grato vivir en una sociedad en la que se ha estigmatizado la tristeza, en donde se tiene que sentir culpa por llorar, o los libros con la palabra "felicidad" ocupan más lugar en las librerías que aquellos que invitan al desasosiego. Simone de Beauvoir escribió que "Las personas felices no tienen historia", lo que es una forma elíptica de decir que la felicidad absoluta no sólo no existe, sino que tampoco es deseable. Ya sobre eso nos había alertado Aldous Huxley en "Un mundo feliz", con los horrores de esa sociedad distópica muy cercana a la de Orwell. En ambas, la tristeza está prohibida..

Son innumerables los escritores que, afortunadamente, defienden la melancolía en contra de los hacedores de best-sellers cómodos y bien acolchados. Beckett, ambos Miller, Dickinson, Bolaño, Pizarnik, Burgess, Arlt, Sartre, Camus, Keats ... La lista es infinita. Borges, admirador de la "Anatomía de la melancolía" del erudito Robert Burton, sostenía que esa calidad de la personalidad es el motor de la creación artística. El genial, único e imprescindible Franz Kafka reclamaba libros "que nos afecten como un desastre", que nos aflijan "como la muerte de alguien a quien queremos más que a nosotros mismos". Y hablar de la melancolía del autor de "El proceso" es insultar la inteligencia del lector. Ahora que se acerca la Feria del Libro, ya se vendrá una catarata de libros que sólo llenan los bolsillos de quienes aconsejan cómo alcanzar la felicidad en diez pasos. Un verdadero asco. Me quedo con Kafka cuando exclamaba: "Si un libro no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leerlo?".

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)