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16 agosto 2015

Los recuerdos, esos valores intangibles que se lleva el agua


Por Humberto Acciarressi

Ayer escribíamos sobre la metáfora de las inundaciones en los albores de nuestra literatura, especialmente "El matadero" de Esteban Echeverría. Las tremendas imágenes que estamos viendo en media provincia de Buenos Aires y otras regiones del país que se encuentran bajo el agua, no hacen más que confirmar que - como sostenía Oscar Wilde- la realidad imita al arte. Y, añadimos nosotros, lo supera. Además de confirmar los desatinos gubernamentales, la ausencia del estado que "se miente" presente, y aún reconociendo los fenómenos climático-ambientales en los que se escudan los culpables de no hacer nada, hay que reflexionar sobre aquellas cosas que la gente, o mejor dicho las personas, y mejor aún cada uno de ellos, pierde. Es normal que se quejen en los noticieros y ante cualquier periodista que sus casas han sido devastadas, y con ellas heladeras, televisores, computadoras, camas, ropa, cocinas y todo eso que hace la vida moderna más vivible. Personalmente he cubierto varias inundaciones y les aseguro que una cosa es escribir sobre ellas desde un bote y otra muy diferente vivirla con medio cuerpo bajo el agua, dentro de tu propia casa.

Pero hay asuntos de los que pocos se ocupan, por lo menos públicamente. He visto a personas con el alma partida tirar, después de una inundación, paquetes con un hedor insoportable a humedad, cuyo contenido es ese que nadie jamás podrá reponer. Me refiero a cartas, fotos, objetos personales, en fin, recuerdos. Imagen, olor y sonido, sintetizó Alesandro Baricco en "Tierras de cristal". Es allí cuando deja este testimonio: "Porque es así como te fastidia la vida. Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonido que después ya nunca puedes sacarte de encima". El turinés resume lo que siente, no "la gente" en plural, sino cada individuo cuando se desprende de esos recuerdos que ya la naturaleza y la desidia de otros han estragado.

Es de esta manera que se pierden para siempre antiguos juguetes, cuadernos de notas, álbumes de fotografías, libros queridos, recetarios de cocina, cartas de amor o desamor, agendas. Cosas privadas que por pudor y respeto deberían ser inmunes al agua. Pero ese es un deseo de ciencia-ficción. La verdad es que la vida de una persona, sus sueños y sus derrotas, quedan en la antesala definitiva del olvido durante una inundación. En esas ceremonias de desprendimiento, que son posteriores a la catástrofe, se observan los componentes de la descripción de Baricco: imagen, olor y sonido. La imagen es tremenda; el olor indescriptible por lo nauseabundo; el sonido es un murmullo con sordina más tenebroso que el silencio. Estos dramas personales multiplicados por miles no entran en ninguna estadística, y mucho menos en las de quienes hacen cálculos sobre las tragedias ajenas. Tiene razón Baricco: es así como te fastidia la vida.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

01 febrero 2014

"El viaje de Hervé", basado en Seda


Por Humberto Acciarressi

En 1996, el italiano Alessandro Baricco publicó "Seda", una novela que el tiempo hizo célebre y que contó, de entrada, con la suerte de la reedición y de las traducciones a numerosas lenguas. En pocas líneas, la obra relata la historia de Hervé Joncour, un francés que viaja al Japón con el único incentivo de conseguir para su pueblito huevos de gusano de seda, para dotarlo de esa fina tela. Y todo en la típica escritura de Baricco, que va con toda naturalidad de la realidad a lo onírico. Rafael Perez Castells ha señalado sobre Seda que "puede que ni siquiera sea un libro, y se trate de un complejo Kanji o ideograma chino, que el escritor se vio obligado a inventar para dar nombre a esa melancolía que produce la vida cuando pasa". La obra, once años más tarde de su publicación, mereció la adaptación cinematográfica, realizada por Francois Girard. Y también fue beneficiada con una historieta.

Ahora, en Buenos Aires, y también basada en la novela y sus personajes, el 8 de febrero y gracias a La Compañía Teatral Ladrones de Quinotos, podrá verse "El viaje de Hervé", espectáculo de Bruno Luciani - autor, entre otras obras, de "La entrevista" y "El circo de los sueños" - concebido para actores, un títere y un músico sobre el escenario. Los protagonistas de esta concisa fábula inspirada en Baricco -que fue estrenada en 2011- son Rita González, el titiritero y actor Gerardo Porión, y el músico Maximiliano Cánepa. Son ellos quienes - en el tablado de "Querida Elena", el exquisito espacio teatral de Pi y Margall 1124, a dos cuadras del Parque Lezama - darán vida a esa odisea del joven Hervé Joncour ambientada a mediados de 1800, en una versión que funde personajes con relatores.

En un tramo de la novela de Baricco se describe a Hervé con estas palabras: "Era, por lo demás, uno de esos hombres que prefieren asistir a su propia vida y consideran improcedente cualquier aspiración a vivirla". Y el propio escritor, en palabras sobre su propia obra, señaló oportunamente que "no es una novela y ni siquiera es un cuento: es una historia". Es precisamente esa historia la que los porteños podrán ver en la puesta del guionista y director Luciani. "El viaje de Hervé" es como un cuento susurrado al oído, que alguien alguna vez calificó como "una leyenda, un mito, una epopeya de amor a través de miles de kilómetros de finos hilos de seda". La antigua casona que tiene un pie en el barrio de la Boca y otro en Barracas, con sus amplios patios y sus piezas contiguas, es el perfecto escenario para disfrutar esta puesta, que -insistimos- tendrá lugar el sábado 8 de febrero a las 20.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

22 mayo 2008

Toda la vida en un volquete


Por Humberto Acciarressi

"Porque es así como te fastidia la vida. Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonido que después ya nunca puedes sacarte de encima". La frase es de "Tierras de cristal", del italiano Alessandro Baricco, y viene a cuento por algo que sucedió este fin de semana. Imagen, olor y sonido, dice el turinés. Ruidos insoportables de maderas, paquetes y bolsas de consorcio arrastradas por el largo pasillo de la planta baja. Un hedor insoportable a humedad y a viejo. Y tres, cuatro personas, tirando en dos volquetes todo lo que sacaban del departamento "C". Imagen, olor y sonido. Y ninguno agradable.

La vecina -profesora y trabajadora radial- murió hace cuatro años. Joven (con esa juventud que ronda los cincuenta) y repentinamente. La vida del resto del edificio, como suele suceder, siguió su curso. La única diferencia es que ya nadie paga las expensas y el departamento está al borde del remate judicial. Hasta el último fin de semana, cuando un familiar de la muerta llegó con un grupo de amigos y comenzaron a vaciar la casa en los volquetes. Periodista al fin, uno es curioso. Baricco dice que así te fastidia a veces la vida.

En menos de una hora, uno de los volquetes ya estaba repleto de juguetes, cuadernos de notas, álbumes de fotografías, ropa (mucha ropa, al fin y al cabo la muerta era mujer y coqueta), libros de política, economía y recetarios de cocina, agendas y objetos varios que iban desde encendedores hasta porta-sahumerios. Y más ropa y más papeles con escrituras privadas que por pudor y respeto no debían leerse. La vida de una persona, sus sueños y sus derrotas, quedaron en esos ataúdes metálicos, así como su cuerpo en uno de madera cuatro años atrás.

Tres veces, por lo menos, los cartoneros vaciaron los dos volquetes. Y tres veces, por lo menos, los familiares de la muerta volvieron a llenarlos. En ningún momento le faltaron a la ceremonia los componentes de la descripción de Baricco: imagen, olor y sonido. Después, con la tarea concluida, familia y compañía se fueron del edificio, luego de anunciar que pondrían el departamento en venta. A la noche, la empresa de volquetes se los llevó con lo que no habían rescatado los cartoneros. En el pasillo apenas quedó el rastro de un olor de humedad, que al día siguiente el portero eliminó con un spray. Tiene razón Baricco: es asi como a veces te fastidia la vida.

(Originalmente publicado en el blog Miradas Cotidianas)

07 enero 2008

Porque es asi como te fastidia la vida

" (...)Aquellas dos imágenes le habían entrado por los ojos como la instantánea percepción de la felicidad absoluta y sin condiciones. Se las llevaría consigo para siempre. Porque es así como te fastidia la vida. Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonido que después ya nunca puedes sacarte de encima. Y aquélla era la felicidad. Lo descubres después, cuando ya es demasiado tarde. Y ya eres, para siempre, un exiliado: a miles de kilómetros de aquella imagen, de aquel sonido, de aquel olor. A la deriva (...)"

Alessandro Baricco 
(Fragmento de "Tierras de cristal")