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19 noviembre 2012
Un hombre está mirando a una mujer
"Un hombre está mirando a una mujer,
está mirándola inmediatamente,
con su mal de tierra suntuosa
y la mira a dos manos
y la tumba a dos pechos
y la mueve a dos hombres..."
César Vallejo
18 noviembre 2012
Y dijo Frank Zappa
"Tengo un importante mensaje que dar a la gente "linda" de todo el mundo. Si creen que son lindos, tal vez crean que son hermosos. Sólo quiero decirles una cosa: hay más gente como nosotros, unos Feos Hijos de Puta, así que...¡tengan cuidado!"
"Sin música para decorarlo, el tiempo es sólo un puñado de aburridos plazos de producción o fechas en las cuales deben pagarse las cuentas"
"Escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura"
"Si no lo captas, es que no tenías que captarlo"
"El periodismo musical consiste en gente que no sabe escribir entrevistando a gente que no sabe hablar para gente que no sabe leer"
"La ilusión de libertad continuará mientras sea rentable dicha ilusión. Cuando sea muy cara de mantener, bajarán del escenario, cerrarán las cortinas, sacarán las sillas, y podrás ver el agujero en la pared del teatro"
"Todo el mundo es idiota hasta que demuestre lo contrario"
"La estupidez tiene un cierto encanto del que la ignorancia carece"
"Nunca me ha importado que treinta millones de personas puedan pensar que estoy equivocado. El número de personas que pensaban que Hitler tenía razón no prueba que estuviese en lo cierto"
17 noviembre 2012
Los súper chinos llegan a Recoleta y Puerto Madero
En la avenida Alvear 1444, en un local de 200 metros cuadrados en donde vendía sus prendas de alta costura la firma Escada, en breve funcionará un supermercado chino. Para quienes no viven en barrios de tanto dinero y glamour, esto no tendría demasiado peso. Sí llama la atención que donde había marcas como Calvin Klein, Yves Saint-Laurent, Kenzo y Louis Vuitton, ahora vendan jugos con nombres chinos, galletitas de terceras marcas y siete tipos diferentes de jamón, queso y salame. Pero te la regalo para los prejuiciosos que viven en esos barrios.
En el ex local de Escada -según Ambito Financiero se vendió en 1,5 millón de dólares- tendría lugar la prueba piloto de la avanzada de los híper asiáticos a barrios residenciales como la propia Recoleta y Puerto Madero. Los comercios que se fueron de esos sitios por las trabas a las importaciones eran huecos demasiado tentadores para los chinos, que ya tienen en el país más de 10 mil locales. Con precios de tres a casi seis mil dólares el metro cuadrado, hay que tener resto para invertir en esas zonas.
Sin embargo, los que se sienten muy intranquilos son los residentes tradicionales. Para ellos, un supermercado chino es un mito urbano. "No es por discriminar ni nada por el estilo, pero me parece bastante terrorífico que vengan acá", dijo una señora consultada por un matutino porteño. No me la quiero imaginar cuando esté comprando algo en el súper, y un chinito de dos o tres años, con cara redonda, simpaticona y llena de chocolate, le pegue tirones del vestido y le hable en una media lengua.
Los habitantes de Recoleta y Puerto Madero deberían verle su costado bueno al asunto. Te cuento que nací en Belgrano cuando no había ni un chino. Hoy allí está Chinatown y sólo faltan Jack Nicholson y Faye Dunaway paseándose por Arribeños. No es malo conocer otras culturas. No encuentro otra manera de anticiparme a la película de cowboys que se viene a los barrios más residenciales de la Capital, con esto de los hipermercados chinos.
(Publicado en la columna "El click del editor", de La Razón, de Buenos Aires)
16 noviembre 2012
Nina Hartley, la más vieja estrella del cine porno
Por Humberto Acciarressi
Los productores, actores, actrices, directores y el vasto, silencioso y pudoroso público del cine porno no ignora su nombre: Nina Hartley. En realidad no me consta que sea así, ya que me cuesta imaginar que alguien recuerde una cara y mucho menos un nombre en esa industria tan próspera, pero me pareció una buena introducción a unas líneas sobre la mujer que participó de 800 películas XXX y que acaba de cumplir treinta años en el mundo de lo condicionado.
Nina nació el 11 de marzo de 1959, perteneció a una familia judía respetuosa de los valores tradicionales, se graduó con honores como enfermera en la Universidad Estatal San Francisco y en 1984 trabajó como actriz porno en "Educating Nina", dirigida por la veterana en las lides Juliet Anderson. Esto prueba que hacia dónde se encamina uno, a veces parece diferir del lugar de donde se llega. Pero sigamos.
La película no le valió ningún Oscar ni menciones destacadas en las secciones de Espectáculos de los diarios. Pero Nina ya venía encaminada desde dos años antes. En 1982 había hecho sus primeras incursiones en el universo de la Triple X. Su público más seguidor quedó impactado con "Anal Annie and the backdoor housewives" y la conmovedora secuela "Anal Annie and the willing Husbands". No, no eran de Orson Welles ni de Luchino Visconti. El asunto es que Nina se abrió para ese mundo y quienes lo componen hicieron otro tanto con ella. Muchos la recuerdan en "The power of submission".
Así pasó el tiempo. Y Nina fue sumando, una a una, sus 800 películas, además de convertirse en productora y en lo que ella denomina "educadora sexual". Ultimamente no hace protagónicos. En uno de sus films más recientes tiene un papel secundario: es Hillary Clinton. Fuera del mundo de las luminarias, Nina es bisexual. Dentro del mismo, hasta hizo de perro. Lo que queda claro es que ya nada le queda de aquella jovencita que se graduó con honores para ser enfermera en un barrio judío de Nueva York.
(Publicado en la columna "El click del editor", de La Razón, de Buenos Aires)
14 noviembre 2012
Para ser piloto en China ponete desodorante
Por Humberto Acciarressi
Lo dije, lo repito y lo repetiré: los chinos son raros. La cuarta aerolínea en importancia del gigante asiático, China Hainan Airlines, se encuentra tomando pilotos para los vuelos que se añadirán a sus rutas habituales. Entre los requisitos fundamentales -esos sin los cuales tendrán que volver a cosechar arroz- figuran que mida no menos de 1,88 mts, que hable muy bien el idioma inglés, supongo que conocer bien un avión, y no tener olor a transpiración en las axilas (quiero creer que en ningún lado, pero se habla de las axilas).
Lo cierto es que cuando se van presentando los postulantes, diferentes trabajadores de la aerolínea se dedican a tomarles las distintas pruebas: uno lo mide con un centímetro, otro le parla en inglés, otro lo interroga sobre las diferencias que hay entre el volante de una patineta con el de un avión. El papel más denigrante (las imágenes son asquerosas) es el de quienes tienen que controlar el olor a chivo en las axilas. Son mayoritariamente mujeres, tal vez porque los chinos tengan algún tabú entre los aromas y las damas.
Mientras escribimos estas líneas ya se han anotado noventa candidatos y las trabajadoras han tenido que olerles los sobacos. Se ignora cuántos han sido aprobados hasta el momento, pero a juzgar por las caras de algunas "probadoras de axilas", varios se quedaron en el camino. Una de dos: o se olvidaron de ponerse un buen desodorante o un rato antes se comieron un plato de ajos y lo bajaron con dos jarras de agua. De cualquier manera, un verdadero asco.
Lo curioso es que lo que señala la solicitud es que no importa si el tipo es un asco de sucio, sino que se note. Es decir, el problema es que los pasajeros no sientan olor a chivo. Si el piloto riega el avión con transpiración inolora pero más peligrosa que un arma química, no pasa nada. A lo sumo doscientos muertos. Pero si la compañia pierde un pasajero por el mal olor de uno de sus trabajadores, agarrate Catalina. Cada tanto suelo tener la impresión que el mundo tiene unos valores bastante raros. Por ser generoso.
(Publicado en la columna "El click del editor", de La Razón, de Buenos Aires)
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