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11 abril 2018

06 diciembre 2016

Hitchcock, Truffaut y la pasión del cine


(...)Este hombre, que ha filmado mejor que nadie el miedo, es a su vez un miedoso y, supongo que su éxito está estrechamente relacionado con este rasgo caracterológico. A todo lo largo de su carrera, Alfred Hitchcock ha experimentado la necesidad de protegerse de los actores, de los productores, de los técnicos, porque el más pequeño fallo o el menor capricho de cualquiera de ellos podía comprometer la integridad del filme. Para Hitchcock la mejor manera de protegerse era la de llegar a ser el director con el que sueñan ser dirigidas todas las estrellas, la de convertirse en su propio productor, la de aprender más sobre la técnica que los mismos técnicos...

(...)Todo esto nos conduce al suspenso que algunos —sin negar que Hitchcock era su maestro—consideran como una forma inferior del espectáculo cuando es, en sí, el espectáculo. El suspenso es, antes que nada, la dramatización del material narrativo de un filme o, mejor aún, la presentación más intensa posible de las situaciones dramáticas. Un ejemplo. Un personaje sale de su casa, sube a un taxi y se dirige a la estación para tomar el tren. Se trata de una escena normal en el transcurso de un filme medio.

Ahora bien, si antes de subir al taxi este hombre mira su reloj y dice: "Dios mío, es espantoso, no voy a llegar al tren", su trayecto se convierte en una escena pura de suspenso, pues cada señal de tráfico, cada frenazo, cada maniobra de la caja de cambios van a intensificar el valor emocional de la escena (...)

Francois Truffaut
(fragmentos del prólogo de "El cine según Hitchcock", legendario reportaje que el director de "Los cuatrocientos golpes" le hizo al maestro del suspenso)

12 octubre 2015

No sólo John Lennon rechazó una condecoración británica


Por Humberto Acciarressi

Se ha escrito mucho sobre John Lennon. Yo mismo lo hice demasiadas veces desde que empecé a garabatear papeles. Y en realidad no está mal que así sea. Si alguien merece homenajes y recuerdos póstumos es el beatle, que ya era un "ex" cuando fue asesinado en las puertas del edificio Dakota de Nueva York por los cinco balazos del enajenado Mark Chapman, ese mal lector de "El guardián en el centeno" de J.D.Salinger. Todavía guardo el cable de AP, de papel sedoso y con tachaduras varias (por ejemplo las típicas de los "picadores", o sea el cambiazo del "ayer" por el "hoy"), con el "Mataron a John Lennon" de título. He tirado o regalado cosas por las que otros pagarían buena plata, pero ese recuerdo de las viejas cableras lo tengo como si fuera algo de oro, metal que odio con entusiasmo.

Ahora se cumplió un nuevo aniversario de su natalicio y, entre tantos homenajes, se destacó el intento de su viuda Yoko Ono de entrar en el Guinness con un símbolo de la paz hecho con personas. No superó las cinco mil, que era el antecedente a derrotar, pero fue igualmente magnífico. Personalmente pensé en una historieta -no recuerdo cual- en la que se hablaba del desaire de John a la reina de Inglaterra. Se refería a cuando el músico devolvió su nombramiento como Miembro de la Orden del Imperio Británico con una nota que decía: "Su Majestad, le devuelvo esto en protesta contra la participación de Gran Bretaña en el asunto de Nigeria-Biafra, en contra de nuestro apoyo a Estados Unidos en Vietnam y contra la caída de Cold Turkey en el ranking". Como sabés, Cold Turkey es el título de una canción editada en disco sencillo por Lennon, antes de la separación de los Beatles.

Y como una cosa trae a la otra, del músico salté a otros que rechazaron a la monarca inglesa. Por ejemplo Joseph Corre, fundador de la marca de lencería Agent Provocateur, que en el 2007 manifestó su negativa a recibir un título y acusó a Tony Blair de ser "moralmente corrupto". O J.G.Ballard, autor de libros memorables como "Crash", "El mundo sumergido", "La isla de cemento" o "El imperio del sol", quien rechazó un título noble por considerarlo "una farsa ridícula". Alguna vez escribí sobre quienes eludieron ese tipo de "homenajes reales" entre 1951 y 1999. En rigor era una nómina de 277 personas, entre las que estaban Lucien Freud, Aldous Huxley, Francis Bacon y Henry Moore. Entre esos personajes se lleva un récord el artista plástico Laurence Stephen Lowry, aquel que se negó a recibir un honor en cinco oportunidades: tres veces a ser Oficial de la Orden del Imperio Británico, una a ser Comandante y la última a ser nombrado Caballero en 1968.

Hubo otros que desairaron a la reina. Entre ellos Roald Dahl (autor, entre otros libros, de "Charlie y la fábrica de chocolates") y C.S.Lewis. El genial Alfred Hitchcock rehusó recibir un título de honor, pero un par de meses antes de morir aceptó la orden de Caballero. Una lástima. Y ya que estamos en tema recordemos a quien estuvo en las antípodas de los mencionados: Roger Casement. Fue oficial en el Congo (donde criticó ferozmente torturas y vejaciones a los nativos, mientras entablaba amistad con Joseph Conrad), luego acusado de traidor por ser activo partidario de la independencia de Irlanda y ejecutado después de haber sido privado de su título de Caballero. Como sabés, se trata del protagonista de "El sueño del celta", la novela de Mario Vargas Llosa.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

06 mayo 2015

El ilimitado genio de Hitchcock a los 35 años de su muerte


Por Humberto Acciarressi

Nació en Inglaterra en agosto de 1899 -es decir que técnicamente hablando fue un hombre del siglo XIX - y falleció en Los Angeles el 29 de abril de 1980, hace 35 años. Aunque hemos escrito bastante sobre Alfred Hitchcock, una cifra tan redonda es una invitación a insistir con algunas palabras. En primer término que el maestro del suspenso, en el curso de esas ocho décadas que duró su vida, no hizo otra cosa que innovar en el arte que lo llevó a la inmortalidad. Atravesó el cine mudo y se introdujo en el sonoro con técnicas que marcaron a varias generaciones de directores. La cámara como artilugio para convertir al espectador en un voyeur, los encuadres para generar una especie de ansiedad desesperada en quien ve sus filmes, las marchas, contramarchas y giros de sus argumentos, los míticos cameos, dan muchos argumentos a quienes sostienen que fue el inventor del cine moderno y el más influyente de todos los tiempos.

Es imposible en escasas líneas dar siquiera una somera idea de lo que fue la vida y la herencia cinematográfica de Hitchcock. Cuando algunos lo acusaban en hacer películas pensando sólo en el público, a él le resultaba extraño que a sus críticos les causaran interés las obras pensadas únicamente en función de sus directores. Con su extraordinario sentido del humor, él alternaba su afiebrada creación -especialmente ya afincado en los Estados Unidos- con sus frases provocativas al estilo de "la duración de una película debe ser proporcional a la resistencia de la vejiga humana" o "estoy seguro que a cualquiera le gusta un buen crimen, siempre que no sea la víctima". Uno de sus discípulos, Jean-Luc Godard, dijo en una ocasión que Hitchcock fue el único poeta maldito que conoció el éxito. Y Truffaut, en su libro "El cine según Hitchcock", señala que nadie filmó el miedo como su admirado director. La temprana introducción del psicoanálisis -con escenografías de Dalí, en "Cuéntame tu vida", por ejemplo- marcaron un antes y un después en la pantalla grande.

Pero más allá de lo señalado, Hitchcock fue un inigualable creador de ilusiones. Una muestra de esto es su comedia policial, maravillosa y poco recordada, conocida en la Argentina como "¿Quién mató a Harry?". Y naturalmente en muchas más. Hace unos días en la web se intentó la proeza de invitar a la gente a elegir la mejor película de Hitchcock. Es inútil. Es más fácil elegir las menos logradas, que las tuvo como todo gran creador. Pero, ¿alguien es capaz de elegir entre obras maestras como "La soga" y "Extraños en un tren", o entre "Vértigo" y "Los pájaros", o bien entre "Psicosis" y "La ventana indiscreta", entre "Rebecca" y "La sospecha"? Me permito dudarlo y apenas mencioné algunas al azar. Varias de sus películas han sido reversionadas, con mayor o menor fortuna, e incluso se han rodado biopics sobre él. Aunque parezca increíble, lo que algunos críticos llaman la etapa de su decadencia está conformada por films superiores a obras maestras de muchos directores. Lo dicho al comienzo: en pocas palabras no se puede decir demasiado de Alfred Hitchcock. Si invitar a recorrer su filmografía, que consta de más de cincuenta títulos, a aquellos que aún no lo han hecho.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)









28 enero 2012

¿Condecoración británica? No, gracias

Por Humberto Acciarressi

Que alguien rechace una condecoración británica suele ser noticia. Más cuando quienes lo hacen le dan prensa al asunto. Uno de los más originales, sin duda, fue John Lennon. El beatle devolvió su nombramiento como Miembro de la Orden del Imperio Británico con una nota dirigida a la propia reina. En ella se leía: "Su Majestad, le devuelvo esto en protesta contra la participación de Gran Bretaña en el asunto de Nigeria-Biafra, en contra de nuestro apoyo a Estados Unidos en Vietnam y contra la caída de Cold Turkey en el ranking". Como sabés, Cold Turkey es el titulo de una canción publicada en disco sencillo por Lennon, antes de la ruptura de los Beatles.

En 2007, Joseph Corre, fundador de la marca de lencería Agent Provocateur, manifestó su negativa a recibir un título y acusó a Tony Blair de ser "moralmente corrupto". Por su lado, el notable escritor J.G.Ballard -autor de libros memorables como "Crash", "El mundo sumergido", "La isla de cemento" o "El imperio del sol"- rechazó un título noble por considerarlo "una farsa ridícula". Distinto el caso de Roger Casement, oficial colonial en el Congo y acusado de traidor en la Primera Guerra por ser partidario de la Independencia de Irlanda. Se lo ejecutó luego de haberle quitado el título de Caballero. Se trata del protagonista de "El sueño del celta", última novela de Mario Vargas Llosa.

Pero ahora fue publicada la lista de quienes rechazaron algún título honorífico en el anonimato y entre los años 1951 y 1999. La nómina contiene 277 personas. Entre ellos Lucien Freud, Aldous Huxley, Francis Bacon y Henry Moore. El artista plástico Laurence Stephen Lowry -todo un récord- rechazó los honores en cinco oportunidades, tres de ellas a ser Oficial de la Orden del Imperio Británico en 1955, a ser Comandante en 1961 y al de Caballero en 1968. Otros que desairaron a la Reina fueron Roald Dahl (autor, entre otros libros, de "Charlie y la fábrica de chocolates") y C.S.Lewis. Y Alfred Hitchcock también rehusó recibir un título de honor, pero un par de meses antes de morir aceptó la orden de Caballero. Lástima.

(Publicado en la columna "El click del editor", de La Razón, de Buenos Aires)