11 de septiembre de 2016

La guerra amenaza a 90 millones de chicos


Más de 86,7 millones de niños y niñas menores de siete años pasaron toda su vida en zonas de conflicto y uno de cada 200 chicos del mundo es refugiado o migrante. Es decir, una "generación perdida" bajo constante acecho de la violencia y la muerte, la sed y el hambre, la enfermedad y el trauma. En el último año hubo dos fotos que conmovieron la retina mundial y volvieron a poner en la palestra el estado de indefensión de los niños y niñas.

Con el pequeño Omran, cubierto de polvo y sangre, sobreviviente de un bombardeo en Alepo, Siria, se digirieron de un sólo trago amargo los bombardeos continuos en ese país, donde se disputa una guerra de más de cinco años en la que confluyen todas las potencias mundiales. Con el cuerpo del pequeño sirio-kurdo Aylan Kurdi, muerto boca abajo sobre la orilla de una playa turca, el mundo empezó a orientarse en el drama  de los millones de refugiados que intentan escapar de las guerras.

Pero así como Omran y Aylan, pequeñas víctimas tristemente célebres, hay 86,7 millones -dos veces la población argentina – de niños menores de siete años que nacieron en conflictos armados, según el organismo de la ONU para la infancia (Unicef). "Estos chicos están frecuentemente expuestos a traumas extremos, en un estado de estrés tóxico, una condición que inhibe las conexiones de las neuronas, con consecuencias significativas en su desarrollo cognitivo, social y emocional", señala un informe de Unicef  que remarca que el desarrollo cerebral de estos niños "está en riesgo".

Estos chicos pueden morir por una bomba o un misil, también por una enfermedad o una herida, incluso, por un parto de mediana complejidad. Todo evitable. Pero aún vivos no pueden, ni siquiera, ir a la escuela. Cuatro de cada 10 no asiste. La muerte cercana, hambre, enfermedades, derechos vulnerados, secuestro, abusos sexuales, soledad, rabia. Las cifras son alarmantes, sí. Pero los peligros las robustecen.