29 noviembre 2007

Juan Gelman, ganador del Cervantes


Juan Gelman acaba de ganar el Premio Cervantes. Anteriormente, lo habían obtenido otros tres argentinos: Jorge Luis Borges en 1979, Ernesto Sábato en 1984 y Adolfo Bioy Casares en 1990. Vaya como homenaje un poema, la mejor forma de rendirle tributo a un poeta.

UN HOMBRE Y UNA MUJER

Una mujer y un hombre llevados por la vida,
una mujer y un hombre cara a cara
habitan en la noche, desbordan por sus manos,
se oyen subir libres en la sombra,
sus cabezas descansan en una bella infancia
que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz,
una mujer y un hombre atados por sus labios
llenan la noche lenta con toda su memoria,
una mujer y un hombre más bellos en el otro
ocupan su lugar en la tierra.

Juan Gelman

28 noviembre 2007

Niebla porteña en 1926

Esta revista digital la banca a Madonna


Madonna fue criticada por activistas de la defensa de los animales, luego de haber teñido a varias ovejas de colores para una sesión fotográfica. Según informó el periódico inglés The Sun, la "chica material", de 49 años, tiñó a las ovejas de su mansión de Inglaterra, de color azul, rosa, amarillo y verde, para la sesión de moda de la revista Vogue. La pregunta del millón es, ¿para qué otra cosa sirve una oveja? Y no me respondan lo que creo que van a responder, porque es mejor -y más digno para la oveja- que la pinten. He dicho.

25 noviembre 2007

Un abrazo de hace 6.000 años


La noticia no es nueva: tiene varios meses y la imagen ya recorrió el mundo. Pero con los siglos de los que hablamos, ¿qué son unos instantes más? Se trata, claro, de los restos de dos esqueletos hallados en Mantua, unidos en un abrazo y datados entre 5.000 y 6.000 años. "Es un caso extraordinario", dijo Elena Menotti, que dirige la excavación, al norte de Mantua. "No hay precedentes de un entierro doble datado en el Neolítico, y mucho menos de dos personas abrazándose; y éstos se están abrazando de verdad", señalaron los arqueólogos, realmente asombrados. Eso para los que dicen que el amor de verdad dura poco. Porque yo, antes que cualquier otra explicación -y los arqueólogos no pueden darla-, prefiero creer que se necesitaban para muchas más cosas que para cubrirse del frío. Y bueno, si quieren díganme sentimental.