Macedonio Fernández
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12 mayo 2018
Lluvias en Buenos Aires
10 septiembre 2014
Ese lugar en donde los pollos se pasean crudos
Por Humberto Acciarressi
Alguna vez lo escribí y ocasioné un revuelo acompañado -me contaron- por una bronca de Felipe Pigna. El divulgador le había atribuido la frase "el campo es el lugar donde los pollos se pasean crudos" a Julio Cortázar y, más específicamente, la ubicaba en su "Libro de Manuel" (algo inaudito para quien conozca el contenido de esa obra). Para colmo, el cronopio de las letras argentinas, en otro de sus libros, "Un tal Lucas", aclara de quién es el dicho. Pero Pigna no era el primero y ni siquiera será el último. En estos días alguien se la atribuyó a Paulo Coelho, incapaz de un sarcasmo tan inteligente. Ya otros había cargado con el crédito de la frase. Uno de ellos - ¿cuándo no?- fue Gabriel García Márquez, y no sería extraño que alguien se la haya endilgado a Oscar Wilde, quien no hubiera escrito ningún libro si se la hubiese pasado expresando las cosas que dicen que dijo.
Sin embargo nos quedamos con los seguros. El dicho de los "pollos crudos" se lo encajaron a Ramón Gomez de la Serna ("El campo es el horroso lugar donde los pollos se pasean crudos"), a Chesterton (es casi inevitable endilgarle al gran inglés alguna frase), a Jean Anouilh (dicen que un amigo le propuso que lo acompañara al campo y el dramaturgo contestó: "¿Estás loco?, ¿ir a ese horrible lugar donde los pollos se pasean crudos?). Jorge Luis Borges, por su lado, la pone en boca de Macedonio Fernández, lo que no sería raro, ya que el autor de "No todo es vigilia la de los ojos abiertos" era gran lector de quien fue el verdadero autor de la frase. Incluso se la atribuyeron a Gori Muñoz, aquel famoso escenógrafo valenciano que vivió en la Argentina.
La verdad es que la frase le pertenece a Max Jacob, de quien parecen haberla tomado Macedonio y Ramón Gomez de la Serna -no de libros sino en charlas, de acuerdo a los testimonios- , y obviamente Cortázar, gran conocedor de la obra del surrealista galo. Hay que consignar, además, que la pertenencia de la boutade está constatada, entre otros, por Juan Villoro, en su obra "Monterroso: el jardín razonado" (del libro "Efectos personales") . Pero es decididamente el propio Julio Cortázar, que tenía la precisión de la que carecieron los otros, quien define para siempre el tema en "Un tal Lucas", un libro no tan leído como se merece. Y lo hace con estas palabras:
"En este época de retorno desmelenado y turístico a la naturaleza, en que los ciudadanos miran la vida de campo como Rousseau miraba al buen salvaje, me solidarizo más que nunca con: a) Max Jacob, que en respuesta a una invitación para pasar el fin de semana en el campo, dijo entre estupefacto y aterrado: "¿El campo, ese lugar donde los pollos se pasean crudos?"; b) el doctor Johnson, que en mitad de una excursión al parque de Greenwich expresó enérgicamente su preferencia por Fleet Street; c) Baudelaire, que llevó el amor de lo artificial hasta la noción misma del paraiso (...) ".
Este párrafo le pertenece al autor de Rayuela, quien se hubiera sentido muy molesto que le atribuyeran algo no escrito o no dicho por él.
(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)
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| MAX JACOB |
25 noviembre 2010
La Perla, mucho más que cuna del rock
Por Humberto Acciarressi
El legendario bar La Perla, en la esquina de Rivadavia y Pueyrredón en diagonal a la Plaza Once, es merecidamente homenajeado estos días con varios recitales, para recordar que fue allí donde se reunían los jóvenes rockeros de la década del 60. Fue en su baño donde Litto Nebbia y Tanguito compusieron el tema La Balsa, y también allí se escribió "Jugo de tomate frío" de Manal. Javier Martínez, Miguel Abuelo, Moris y muchos más, frecuentaron ese bar mítico, hoy aggiornado. Lo que muchos ignoran es que en la misma Perla, pero cuarenta años antes, funcionó la tertulia de Macedonio Fernández -que vivió en varias pensiones de Balvanera-, a la que asistían Xul Solar, Jorge Luis Borges, Raúl Scalabrini Ortiz, Leopoldo Marechal y otros escritores, artistas plásticos y pensadores que forjaron una buena parte de nuestra literatura.
"La certidumbre de que el sábado, en una confitería del Once, oiríamos a Macedonio explicar qué ausencia o qué ilusión es el yo, bastaba para justificar la semana", recordó Borges a la muerte de Fernández. Y el propio autor del Museo de la Novela de la Eterna escribió: "en La Perla... cada artista joven era un pensar de arte". También alli, unos años después, iba a leer cuando salía de la Escuela Normal Mariano Acosta el adolescente Julio Cortázar, y entre el bullicio de las mesas de La Perla se gestaron algunos de sus primeros cuentos. No estaría mal que en los días de rock que se vienen, también se recuerde esta otra historia. Sería justo.
(Publicado en la "Columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)
El legendario bar La Perla, en la esquina de Rivadavia y Pueyrredón en diagonal a la Plaza Once, es merecidamente homenajeado estos días con varios recitales, para recordar que fue allí donde se reunían los jóvenes rockeros de la década del 60. Fue en su baño donde Litto Nebbia y Tanguito compusieron el tema La Balsa, y también allí se escribió "Jugo de tomate frío" de Manal. Javier Martínez, Miguel Abuelo, Moris y muchos más, frecuentaron ese bar mítico, hoy aggiornado. Lo que muchos ignoran es que en la misma Perla, pero cuarenta años antes, funcionó la tertulia de Macedonio Fernández -que vivió en varias pensiones de Balvanera-, a la que asistían Xul Solar, Jorge Luis Borges, Raúl Scalabrini Ortiz, Leopoldo Marechal y otros escritores, artistas plásticos y pensadores que forjaron una buena parte de nuestra literatura.
"La certidumbre de que el sábado, en una confitería del Once, oiríamos a Macedonio explicar qué ausencia o qué ilusión es el yo, bastaba para justificar la semana", recordó Borges a la muerte de Fernández. Y el propio autor del Museo de la Novela de la Eterna escribió: "en La Perla... cada artista joven era un pensar de arte". También alli, unos años después, iba a leer cuando salía de la Escuela Normal Mariano Acosta el adolescente Julio Cortázar, y entre el bullicio de las mesas de La Perla se gestaron algunos de sus primeros cuentos. No estaría mal que en los días de rock que se vienen, también se recuerde esta otra historia. Sería justo.
(Publicado en la "Columna del editor" de La Razón, de Buenos Aires)
16 marzo 2009
Alphabeticus

"Presentamos en primer término al personaje sin nombre. Alphabeticus, pobrecito, está hecho todo de letras; los ojos eran las únicas oes que no se repiten en el abecedario; la nariz era un 7, sino que invertido, y terminaba en fin su cuerpo numeralmente en dos 1. Dígase además que en su historia todos los sucesos se habían enfilado en orden alfabético, es decir, en el más completo desorden, o hasta el punto de que había nacido mucho después de haber apedreado su primer gato y antes de empezar a ser soltero ya estaba en segundas nupcias"
Macedonio Fernández
(Fragmento de "Presentación fotográfica de los personajes" de "Temas de libro que se despide")
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