Por Humberto Acciarressi
Fernando Otero, pianista argentino radicado desde hace más de dos décadas en Nueva York e hijo de la cantante lírica y actriz Elsa Marval (a quien le dedicó uno de sus anteriores discos, "Prima Donna"), llegó al país para presentar su nueva placa, "Ritual", por la que recibió dos nominaciones para el Latin Grammy 2015 en los rubros "Mejor Álbum de Música Clásica” y “Mejor Composición Clásica Contemporánea”, y con la que viene girando por Europa y Estados Unidos. En esta oportunidad, el jueves a las 21 se estará presentando en el Teatro La Comedia (Rodriguez Peña 1062), acompañado por Irene Cadario en violín y Patricio Villarejo en violoncello. Con motivo de este encuentro con el público de su país, Otero nos dice: "La Argentina tiene para mí la magia del reencuentro, de los abrazos con seres queridos, y esa cosa especial que provoca ofrecer lo que estuve haciendo últimamente a tanta gente a la que aprecio muchísimo. Y también me conecta con una infinidad de sensaciones que no podría describir, como si tuviera que definir el amor o a la música".
En otro orden de cosas, y en relación al lirismo tanguero, los rasgos de la estética clásica y los juegos con el piano, este virtuoso se explaya: "La improvisación me abre las puertas hacia un modo de expresión diferente al de la música escrita, conectando con lo que ocurre exactamente en ese momento, favoreciendo la espontaneidad y la salida de elementos que se encuentran muy ocultos, expectantes por ver la luz. En el repertorio que estoy presentando actualmente, la improvisación recae únicamente sobre el piano, ya sea acompañado por la orquesta -que simultáneamente sí ejecuta música escrita - o bien como solo piano. Y esa improvisación ocurre dentro de marcos preestablecidos formalmente: no se trata de tocar de una forma aleatoria en cualquier momento y con una duración indeterminada".
Y en cuanto a nuestra música ciudadana, Otero precisa: "La música de Buenos Aires es para mí el lenguaje materno. Mi punto de partida sigue siendo siempre emocional, y busco darle forma usando varias herramientas expresivas que fui aprendiendo en este camino, alejado de premisas intelectuales que tengan el objetivo de fusionar tendencias estilísticas. Siento que acudir al uso de formas orquestales me puede remitir a lo que generalmente se rotula como académico, y que por tanto mis resultados se encuadrarían dentro de la música clásica contemporánea. Pero el puntapié inicial aparece en el sonido de mi infancia, la música popular porteña en forma visceral, involuntaria".
En otro orden de cosas nos cuenta que "estaba entusiasmado con la idea de un álbum conceptual, con recurrencias temáticas y basado más en texturas, colores y melodía que en aspectos rítmicos", al tiempo que añade que "gran parte de ese planteo de trabajo fue el resultado de una conversación con Quincy Jones en su estudio, en Bell Air", quien le sugirió "hacer hincapié en la orquestación, más que en individualidades". En cuanto a las nominaciones a los Grammy, se limita a decir que "es alentador, agrega motivación y dispara un sentimiento de gratitud, y al provenir de personas a quienes les gusta lo que hago es una inyección de alegría". Y concluye: "Como decía mi mamá: `cuando veo tanta gente nadando, me dan todavía más ganas de zambullirme a la pileta`*. Hasta acá sus palabras; el jueves, en el Teatro La Comedia, su música.
(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)
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25 noviembre 2015
25 octubre 2014
Fernando Otero y un tributo a su madre, Elsa Marval
El pianista argentino Fernando Otero, residente en Nueva York desde 1992 cuando apenas tenía veinte años, viene desarrollando una carrera musical digna de destacar. Lleva editados una quincena de discos, de los cuales el último, "Prima Donna", aún no llegó al país por problemas con la importación, pero sin embargo puede escucharse en el canal You Tube de Otero. Entre las placas que ha sacado al mercado, una de ellas, "Vital", le valió un Latin Grammy al Mejor Album de Música Clásica, y como compositor también ha incursionado en disciplinas tan variadas como bandas sonoras para teatro y cine, comedias musicales (especialmente canciones), quintetos de vientos, cuartetos de cuerda, conciertos para piano, bandoneón y cello, o música de cámara.
Ahora ha retornado al país para presentarse este sábado a las 21 en la Usina del Arte (Caffarena 1, esquina Pedro de Mendoza), donde interpretará los temas de su último trabajo dedicado in memorian a su madre, la cantante lírica, pianista y actriz Elsa Marval, fallecida a los 80 años en el 2010. En la ocasión lo acompañarán el cellista Patricio Villarejo y otros artistas que han sido invitados al concierto. El disco a presentar, "Prima Donna", está integrado por obras para piano, una sonata para violín, piezas orquestales y hasta una versión de "The Pawnbroker", grabada bajo la tutela de su propio autor, Quincey Jones. Hay que señalar que sobre su obra revolotean elementos del jazz, el tango, la música clásica y el rock, de igual forma que para la crítica internacional se trata de un innovador en materia compositiva y un virtuoso pianista.
Para concluir estas líneas cabe recordar a Elsa Marval, quien en 1940, con apenas diez años, debutó como niña prodigio interpretando obras de Chopin en la primera radio Splendid, y que no mucho después grabó su primer disco, "Elsa Marval, el ruiseñor de las Américas". Volcada a la ópera en la adolescencia, hizo su debut protagonizando a Madama Butterfly en el Teatro Argentino de La Plata. De allí en adelante todo fue de éxito en éxito, al punto que eso la llevó a participar como actriz y cantante en películas como "Los celos de Cándida", junto a Nini Marshall, "Pueblo chico, infierno grande", dirigida por Orestes Caviglia, "Somos todos inquilinos", junto a Juan Carlos Thorry, por mencionar algunas. Internacionalmente debutó en la primera emisión de televisión brasilera en 1948, grabó con la Orquesta de Félix Guerrero, y colaboró con Nat King Cole y con el cubano Bola de Nieve, entre otros. Esta mujer que vivió su amor a la música intensamente es a quien homenajea este sábado su hijo, Fernando Otero, en la Usina del Arte.
(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)
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