02 enero 2016

Natalie Cole deja con su muerte un arte "inolvidable"


Por Humberto Acciarressi

Cuando el 15 de febrero de 1965, unas semanas antes de cumplir los 46 años, un cáncer de pulmón mató a Nat "King" Cole, su hija Natalie apenas tenía quince. Nacida en una de las tantas paradas de su padre en Los Angeles el 6 de febrero de 1950, se interesó en la música desde nena, se enamoró de los rhythm and blues, alcanzó a grabar con "King" en un disco de canciones navideñas y la muerte de éste le partió en dos la adolescencia. El golpe fue tan duro que, aunque sin abandonar del todo la música, se volcó siendo casi una niña al alcohol y las drogas. Se dice que era tal el amor por el padre, que en las peleas de éste con María Cole -su madre- por las infidelidades del primero, Natalie tomó partido por él. Como es dable suponer, la muerte del incansable luchador por los derechos civiles de los negros y cantante preferido del presidente John Kennedy dejó a su hija en una doble orfandad: la biológica y la artística.

Una fuerza de voluntad a toda prueba para alejarse de la marea más dura de sus adicciones e incluso una cercanía con los radicales Panteras Negras, hizo que una década más tarde, a sus 25 años, editara su primer LP "Inseparable" y obtuviera dos Grammy por "Artista Revelación" y "Mejor interpretación femenina de RyB". A pesar de todo, aún seguía siendo la hija de Nat Cole, lo que el tiempo fue diluyendo. En las últimas horas del año 2015, en Los Angeles que la había visto nacer, acaba de morir Natalie Cole como consecuencia de un ataque cardíaco, ligado a una hepatitis C que arrastraba desde hace unos años y a los resabios que le había dejado un trasplante de riñón. Entre aquel lejano 1975 de sus primeros éxitos y sus horas finales, la cantante que ya se había consagrado casi totalmente al jazz en sus últimos tiempos (aunque hacía rato que sus dolencias la habían alejado de los escenarios) fue forjando una carrera que calificar de brillante puede ser insuficiente.

Más de veinte discos, decenas de duetos junto a Frank Sinatra, Tonny Bennett o con su amiga Whitney Houston (cuya muerte fue otro de los mazazos que recibió); la celebración de su intervención a los once años en aquel disco navideño de su padre con su propio CD titulado "Caroling, Caloring Christmas with Natalie Cole"; sus memorias que incluyeron sus adicciones a la heroína y el crack; su injustamente criticado y maravilloso "Unforgettable...with love" donde cantó a dúo con la voz de Nat "King" Cole gracias a la magia de la tecnología y con el que vendió catorce millones de placas en el mundo; sus conflictos religiosos; sus trabajos como actriz y tantas otras cosas, la fueron convirtiendo en un personaje casi imprescindible en el mundo del show business. Ahora, con todo eso atrás, su familia acaba de emitir un comunicado en el que se señala que Natalie Cole falleció como vivió: "Con dignidad, fuerza y honor".

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

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01 enero 2016

Una asesina serial de animales y el alerta para un perrito

Por Humberto Acciarressi

En un año plagado de terribles acontecimientos nacionales e internacionales, me pareció correcto terminarlo poniendo una ficha por los pobres animalitos que sufren las consecuencias de las enfermedades mentales del ser humano. Entonces recordé y busqué. Hace unos dos años, las autopistas informáticas se conmovieron e indignaron por las fotos que la conductora de la televisión estadounidense Melissa Bachman subía a sus redes sociales. En las mismas se mostraba con su fusil y pisando la cabeza de animales que mataba por ese hobby inexplicable que tantos idiotas cultivan en el mundo. Esta criminal que se autodenomina "la cazadora indomable" -lo sigue haciendo- tenía por entonces un programa llamado "Winchester, pasión mortal" a nivel nacional y era colaboradora de National Geographic, de dónde fue despedida gracias a que miles de personas firmaron una petición en línea en repudio a su persona y sus actividades.

En aquella oportunidad, la llamada "mujer más odiada del planeta" consiguió con su juego letal que le prohibieran la entrada a varios países africanos y de otros continentes. Frente a esto, esta asesina de animales tuvo que cerrar -o suspender- sus cuentas de Twitter y Facebook, hasta que pasara la marea de indignación causada en FB cuando creó la página "Africa 2013", donde recopilaba imágenes de sus presas, entre ellas cebras y antílopes, además de un león de cuya cacería se ufanó en un tweet: "Un increíble día de caza en Sudáfrica. Perseguí 60 yardas a este hermoso león macho...qué caza". Recuerdo haber escrito por entonces algo así como que no me avergonzaba esperar con ansias el día en que algún animal hambriento se la comiera cruda y lentamente.

Lo cierto es que cuando esta criminal creyó que podía volver a las andadas -nunca dejó de cazar, pero si de jactarse de eso- volvió a Twitter y utiliza la red social para retuitear lo que el canal Sportsman Channel, el sitio ideal para asesinos seriales, escribe sobre ella. No siempre. Por ejemplo, días atrás, entre dos RT en donde se la ve apuntando con un arco y flecha en uno y con ella sonriendo con rifle en mano al lado de un ciervo con sangre en la boca, en otro, sube un tweet en el que dice esperar que "todos hayan tenido una buena Navidad". Pero esta no es la cuestión, allí hay una foto suya con un perrito con el sombrero de Papa Noel en brazos, y el anuncio que es su "nuevo compañero de viaje" y lo ha llamado "Porkchop". Yo, si fuera ese animalito, salgo rajando ya mismo de esa casa. No tengo dudas de que terminará en una cacerola.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)

Nicolás Maduro, el vocero de los pájaros, sigue con su blabla


Por Humberto Acciarressi

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ya ha acumulado suficientes motivos para estar preso o internado en un neuropsiquiátrico. Para lo primero, la palabra la tienen los ciudadanos de su país que vienen de pegarle una paliza de envergadura al heredero del militar golpista y narcofascista Hugo Chávez, el de las valijas ambulantes con plata robada a PDVSA para alimentar gobiernos títeres y comprar voluntades para integrar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, objetivo que no logró. Los argentinos no debemos olvidar el Caso Antonini Wilson, también llamado el "Maletagate", aquel del dinero para financiar la campaña presidencial de Cristina Kirchner, que motivó, entre otras cosas, que el recaudador K Julio De Vido "renunciara" a su asesor Claudio Uberti y otro tanto ocurriera con el vicepresidente de PDVSA, Diego Uzcátegui. Después, poco a poco, Venezuela fue cayendo en un pozo más profundo que los de su petróleo, pero de miseria, persecución a los opositores, inflación galopante y todo eso que sin ser gobernada por corruptos no debería haber pasado jamás. Mientras, la alianza con el gobierno kirchnerista perduró, sea a grito pelado o en las sombras.

Muerto Chávez el 5 de marzo de 2013 (sobre la fecha exacta hay dudas bien fundadas), Nicolás Maduro se hizo cargo del poder absoluto de Venezuela. Y se convirtió en la cara visible de un régimen que -con cierta lógica, ya que una cosa depende de otra- mata de hambre a su pueblo y lo priva de papel higiénico. Este sujeto, en algo muy similar al relato kirchnerista que sostenía que la Argentina estaba mejor que Alemania, llegó a decir al respecto que la gente necesitaba más papel higiénico porque comía más (¿?). Cómo será la miseria en Venezuela, país ultracatólico, que hasta la Iglesia tuvo que reclamar que faltaba el vino de misa. Desde sus primeros momentos en el Palacio de Miraflores, este nacido para segundón que se topó de casualidad con el gobierno por la tragedia de su líder, comenzó a dar muestra de su locura, al manifestar públicamente que charlaba con un ave que era la reencarnación de Chávez. Este "pajarito chiquitico", entre otras cosas, "le dijo": "Arranca la batalla. Vayan a la victoria. Tienen nuestras bendiciones". Por mucho menos hay personas internadas en los manicomios.

Ahora, cuando debería estar ocupándose de los gravísimos problemas que creó en su país -a pesar de todos los medios a su favor y los obsecuentes incapaces de ver al rey desnudo, como en el cuento infantil-, Maduro se entretiene en criticar a... Mauricio Macri, el presidente argentino, quien ya solicitó en la cumbre del Mercosur por la suerte de los presos políticos venezolanos. Ahora, el “verde” como lo llamaba Chávez, que ya tendrá que rendir cuentas por sus vínculos con todas las mafias posibles, se permite el lujo de decir que en nuestro país "se calla al pueblo en la calle", porque hay "un oligarca en el poder" y nosequé de "la censura burguesa" y bla bla bla. 

Hace unos días, los argentinos nos tuvimos que aguantar a la canciller venezolana Delcy Rodriguez hablando pavadas después de haber sido mal asesorada por sus amigos kirchneristas. Sólo regímenes como el chavismo y el kirchnerismo pueden tener ministros de Relaciones Exteriores como esa mujer y Héctor Timerman. En cuanto a Maduro, apenas vislumbra como futuro lo que resulte de la pelea entre la ley y la psiquiatría.

(Publicado en el diario La Razón, de Buenos Aires)