1 de septiembre de 2015

Stalin, el Gran Hermano de "1984" de George Orwell


Por Humberto Acciarressi

"Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano... incesantemente". La frase la pronuncia O´Brien, el personaje que lava el cerebro de Winston Smith, en la novela "1984" de George Orwell. Y continúa: "Siempre estará ahí la cara que ha de ser pisoteada. El hereje, el enemigo de la sociedad, estarán siempre a mano para que pueden ser derrotados y humillados una y otra vez. Todo lo que tú has sufrido desde que estás en nuestras manos, todo continuará sin cesar. El espionaje, las traiciones, las detenciones, las torturas, las ejecuciones y las desapariciones se producirán continuamente. Será un mundo de terror, a la vez que un mundo triunfal". A esta imagen de un horror que pocos habían retratado tan bien (entre ellos hay que considerar a Kafka, naturalmente a Conrad), no hace falta añadirle ni una palabra más.

Desde mediados del siglo XX, cuando el libro de Orwell estuvo en las librerías, se escribieron decenas de obras que intentaron averiguar quién fue el Gran Hermano de la célebre novela-fábula ¿En quién se inspiró el escritor inglés para trazar la idiosincrasia y la personalidad de esa criatura siniestra que en el curso del relato es una omnipresencia en las telepantallas y a quien sirven los efectivos de la Policía del Pensamiento? El mismo Orwell, en un reportaje de la revista Life, a pocas semanas de la publicación del libro en 1949, aclaró que 1984 "valoriza las perversiones a las cuales se encuentra expuesto un régimen fundado sobre unas economías centralizadas y que ya han sido realizadas por el fascismo y el comunismo".

Sin embargo hay que tener en cuenta las propias experiencias de Orwell en la Guerra Civil Española, sus peleas con los comunistas ortodoxos y -naturalmente- el bigote grande y negro del Big Brother. Todo eso remite inevitablemente a Joseph Stalin, una figura a la que durante años se le perdonaron demasiadas cosas, y quien, sin embargo, fue una de los personajes más siniestros de la historia. Cuando se escribió "1984", varios intelectuales, antaño marxistas, ya habían roto lanzas con el Kremlin luego de los juicios de Moscú de 1936-1938, y el Proceso Bujarin que inspiró a Arthur Koestler la redacción de su novela "El cero y el infinito". La ficción de Orwell, incluso obviando los tópicos biográficos y literarios - el inglés era un socialista utópico-, anticipó crudamente un sistema represivo que se iba a utilizar no sólo en los países del antiguo Este europeo, sino en aquellos en dónde se entronizaron dictaduras con la excusa de combatir el comunismo. Su obra, sin embargo, fue trascendida por la realidad: el Gran Hermano aún puede tener decenas de nombres.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)