8 de mayo de 2016

Intrigas de la vida de Tina Modotti ante una muestra en el Borges


Por Humberto Acciarressi

Mientras el Museo Nacional de Bellas Artes acaba de inaugurar la muestra "Orozco, Rivera, Siqueiros" dividida en dos núcleos temáticos ("La exposición pendiente" y "La conexión sur"), que por un lado reúne para el público obras de los artistas y por otro los intercambios tejidos por los mexicanos con el medio y sus colegas argentinos -ya escribiremos sobre eso-, el 14 de este mes será inaugurada, hasta el 19 de junio en el Centro Cultural Borges (Viamonte y San Martín), la muestra "Tina Modotti. Fotógrafa y revolucionaria", que recoge trabajos de la gran fotógrafa italiana que fue amiga -precisamente y de allí la asociación- de Diego Rivera, Frida Kahlo y David Alfaro Siqueiros, y que por otro lado registró imágenes de México en las primeras décadas del 1900. Modotti es todavía un personaje altamente controvertido, aunque su obra es una de las más sobresalientes de aquellos tiempos convulsionados del siglo anterior.

Assunta Adelaide Luigia Modotti Mondini había nacido en Udine, Italia, pero cuando todavía no tenía 18 años ya había viajado a Estados Unidos, donde fue "actriz" en tres películas de Hollywood y aprendió fotografía con su maestro y amante Edward Weston. Cuando México recién había salido de la llamada "revolución congelada", Modotti se afincó en los pagos de Pancho Villa, Emiliano Zapata y Madero durante siete años, donde fue activista revolucionaria y se afilió al Partido Comunista mexicano. Luego viajó a España para sumarse a la República y su lucha contra el fascismo encarnado en el levantamiento de Francisco Franco. Al final de la Guerra Civil retornó a México y en 1942 falleció de forma misteriosa cuando viajaba en un taxi. Se dijo que fue por un ataque al corazón, pero la autopsia confirmó "envenenamiento". Tenía 46 años y su nombre, vinculado a los muralistas y a Frida Kalho, ya había caído en el olvido.

Su gran obra fotográfica recobró popularidad recién en 1991, cuando la empresaria feminista Susie Tomkins adquirió a precio sideral una de sus fotos, luego de pujar largo rato con Madonna (coleccionista de fotografías de Modotti y obras de Frida Kalho). Refiriéndose a su trabajo, la curadora Blanca Monzón -junto a Reinhard Schultz- señala que la estética de Modotti "repercutió decisivamente en el panorama de la fotografía mexicana, del mismo modo que la pintura de Diego Rivera, Orozco y Siqueiros influyeron en la propia. Su obra fotográfica es un paradigma de la fusión entre la cultura revolucionaria mexicana y la estética fotográfica vanguardista". Sin embargo, su vida breve y enmarcada en esa etapa que Franz Kafka definió como "la más nerviosa de la historia", no fue tan sencilla como algunos quieren simular.

Hay que señalar que desde que Modotti se convirtió en militante del PC de la URSS dejó la fotografía y fue espía soviética al lado de su amante, Vittorio Vidali, un estalinista fanático (acusado además de haber asesinado a una antigua pareja de la fotógrafa con la complicidad de ésta) que actuaba con el seudónimo de Carlos Contreras. Este fue uno de los más crueles verdugos de anarquistas, trotskistas y socialistas durante la Guerra Civil española, secundado por la propia Modotti (por entonces con el alias de María Ruiz), en la lucha de Stalin contra quienes no pensaran como él. Noam Chomsky escribió al respecto que "la revolución española fue aplastada por las fuerzas fascistas y por las republicanas, comandadas por el partido Comunista". Todavía queda por aclarar el papel de Tina Modotti en el crimen del propio Trotsky. Cabe aclarar que antes del asesinato de Coyoacán, el creador del Ejército Rojo exilado en México había sufrido un atentado a tiros por un grupo de veinte hombres entre los que estaba el mismísimo muralista Siqueiros. A veces las historias se entienden mejor uniendo cabos sueltos.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)