16 de diciembre de 2015

Cada tanto llega el fin del mundo, pero pasa inadvertido


Por Humberto Acciarressi

Vaya a saber la razón, pero los anuncios del fin del mundo llegan casi siempre para diciembre. Es infalible. Y aquél que no me crea que se fume un poco de cualquiera de los programas "sanadores" de la medianoche. En el largo listado de chantadas sin parangón, algunas de las cosas que se atribuyen los "sacerdotes" de esas adineradas religiones televisivas causan gracia. Una de ellas, he advertido, es el vaticinio. Personalmente sostengo que bastan dos dedos de frente para no creerles nada a estos mentirosos seriales. Pero lamentablemente tienen miles de adoradores. De cualquier manera hay algo que parece darme la razón: cuando uno de estos falsos profetas grita que llega el fin del mundo, ellos y sus fieles no tendría que ir a trabajar, ni mandar a sus hijos a la escuela, ni siquiera ir a sus iglesias.

Lo curioso es que después de escuchar que el fin del mundo está a la vuelta de la esquina y patalear en lenguas durante las ceremonias, todos se van muy tranquilos a comprar regalos para unas fiestas que -de acuerdo a sus planes- no deberían llegar jamás. Frente a este espinoso asunto sostengo humildemente que este del apocalipsis es uno de los tantos bolazos que recorren cada tanto el planeta. En definitiva, si me equivoco y un meteorito cae sobre este globo y nos manda al espacio exterior convertidos en garrapiñadas, no quedará nadie para reprocharme mi error. Pero la gente, hay que decirlo sin vueltas, está muy loca y no hace nada por disimularlo.

¿Te acordás del asunto aquel de las profecías mayas? Ya pasaron tres años y no sólo se escribieron libros y se hizo una película, sino que además un gran conjunto de chantas ahora sostiene que se equivocaron de fecha y que los nuevos cálculos deben ser considerados. De aquellos días me quedó un mero recuerdo, que pinta bien claramente la estupidez humana. Vos también lo recordarás. La NASA tuvo que salir a desmentir, mediante un comunicado, que era falso el dato del fin del mundo. Un despropósito surrealista ¿Te das cuenta, no? Fue tan delirante como que las FAO salieran a desmentir la existencia del chupacabras en las regiones agrícolas de la Tierra, o que la Unesco emitiera un comunicado oficial aclarando que el E.T. no sólo no existe, sino que tampoco es un menor en estado de riesgo. Ahora, que estamos en diciembre, ya comenzaron a rodar las teorías más fantasiosas. No sé para vos, pero para mí terminan en estas líneas.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)