31 de mayo de 2008

Los Beatles y Pattie Boyd en el set de “A Hard Day’s Night”


Vieja esclava en Alabama, 1890


Defensa y Avenida San Juan en 1899


Publicidad de cervecería Bieckert, 1898


Natalie Portman en el set de "Leon", 1994


Las estaciones y el zodíaco en una ilustración del siglo XIX


La adolescente Drew Barrymore


29 de mayo de 2008

27 de mayo de 2008

Dragón atacando a un elefante en un bestiario medieval


Prólogos y epitafios

Por Humberto Acciarressi

Necesito un acto heroico
Quiero salirme sin gestos ni palabras,
en sueños y en ensueños,
me anhelo prólogo inconcluso
Quiero llegar a ese arrabal del alma,
esa orilla donde el dolor no duela,
donde no importe una mirada ausente,
el hielo en las palabras
Necesito un acto heroico
Quiero vivir y morir mi propia fiesta,
no imaginar ni siquiera el epitafio,
dejar al enemigo sin su presa,
dejarme a mí sin mi persona.

(Del libro de poemas "Aquella noche murió de una palabra")

26 de mayo de 2008

Antiguo Teatro Coliseo (1905-1937), en una foto de 1910


Amélie Poulain



Dobbins Medicated, 1869


La cocina bien abastecida, por Joachim Beuckelaer (1533-1574)


Brazalete romano de 2.000 años


Patente de 1891 del papel higiénico


25 de mayo de 2008

Apuestas en el Hipódromo de Palermo en junio de 1976


El insulto más original que me dedicaron

En muchos años -más de los que quisiera- me han puteado de las maneras más diversas. Los más comunes han mentado a mi madre; otros, ciertas facetas de mi personalidad ("Sos un loco de mierda", por ejemplo, lo escuché más de una vez, aunque no en el sentido psiquiátrico); en medio de peleas callejeras o futboleras (cuando estilaba esas grasadas), las que ustedes se imaginen. De mujeres he recibido muchas y algunas de las más originales. Pero ninguna como la que me dijeron la semana pasada, ya no recuerdo a raíz de qué asunto, y que, lamentablemente, su autora no leerá nunca por la propia naturaleza de la frase, que es la siguiente:


"Jamás, en mi puta vida, voy a entrar en tu blog"

Que cumpla o que no lo haga, mucho no me interesa (mentira, sí me interesa porque es una compañera con quien nos queremos mucho y cuyo nombre jamás voy a revelar). Pero al margen de eso, es el insulto más original que me han dedicado hasta el momento. Y lo más lindo es que le salió naturalmente, casi con inocencia,  con un aire de elogio, y hasta con una sonrisa. Es decir, como deberían ser todos los insultos.

Humberto Acciarressi

24 de mayo de 2008

Zapatillas en el cielo


El amigo Edd, de Ecuador, (cuya página Cerebros desleidos recomiendo acá y ya tiene un link en este blog destinado a los compañeros de ruta con los que estamos enlazados), me pregunta en la entrada sobre la tragedia de Cromañón el sentido de las zapatillas colgando en los cables o en los árboles. Hay varias versiones y yo tengo un recuerdo. Hace muchos años, en las cercanías de un hospital porteño, había un árbol con decenas de zapatillas colgadas, lo que arroja por la borda la teoría fascistoide que sostiene que los calzados son para marcar el sitio en el que se vende droga.

El fenómeno, que en Buenos Aires es viejísimo, ahora se conoce en el mundo como "Shoefiti" (mezcla de "shoes" y "grafitti") y hasta se lo considera una forma vanguardista del arte. No es, evidentemente, el caso de Cromañón, que por la cantidad de muertos (194) multiplicó hasta el infinito el símbolo de la zapatillas colgadas, la mayoría de las veces deshilachadas, como una estela personal de cada una de las víctimas. Hay quienes creen que el lanzar las zapatillas al cielo, es una manera de garantizar que el espíritu pueda volver a caminar allí donde se encuentre. A mí no me desagrada esta explicación, aunque eso no significa que sea cierta.

La aparición de zapatillas colgada en films como "Wag the Dog" (Robert de Niro y Dustin Hoffmann) o "Big Fish" (Tim Burton) le añade algo de poesía al asunto. Pero el amigo Edd -a quien saludo con un abrazo- me dejó pensando y en breve voy a añadirle algunas reflexiones a este asunto.

Desembarco en el Río de la Plata en 1890


22 de mayo de 2008

Con una ayudita de mis amigos: Micaela Vacca


Y EN LO MAS ALTO, SOLDI

Por Micaela Vacca

En el Teatro Colón, cuyo centenario se cumple el domingo 25 de mayo, los bailarines, músicos y cantantes de ópera no sólo aparecen en el imponente escenario.También se los puede ver a 28 metros de altura, en la cúpula del coliseo ¿Cómo? Gracias al pincel de Raúl Soldi, autor de la obra de 320 metros cuadrados que decora lo más alto de la sala principal. "Alegoría a la música, al canto y al baile", se llama el óleo, pintado sobre lienzos después colocados en la cúpula. Al maestro le llevó un año y medio su elaboración, una representación de la vida teatral en todos sus aspectos: las figuras pintadas son 51 bailarines y cantantes de ópera.

"La idea de hacer una ronda de artistas surgió con la intención que desde cualquier punto del teatro, ya sea desde el paraíso, de la platea o de los palcos, se pudieran ver todos los personajes en su posición normal", explicó Soldi en una ya lejana entrevista. En la obra, no faltan los instrumentos musicales y los actores que se entretienen en un intervalo. Mientras esperan, juegan al ajedrez. Esta imagen surgió de la infancia de Soldi; él siempre acompañaba a su padre -que era un talentoso cellista- al Colón y sus camarines. Y por eso decidió incluir el recuerdo, junto a la representación de otros tres actores, quienes intercambian en el ingreso a un escenario las clásicas máscaras teatrales de la comedia y el drama.

El artista puso manos a la obra en la década del 60, luego de que se resolviera volver a pintar la cúpula del Teatro Colón. Originalmente, la parte más alta de la sala estaba decorada con una obra del arquitecto y pintor Marcel Jambon, un francés que también fue el autor de las imágenes de La Opera de París. Las pinturas de Jambon se habían deteriorado en los años 30, por los problemas de humedad del teatro. "El proyecto nació porque después de tantos años yo había visto la cúpula pintada de un color gris, desagradable y oscuro. Y cada vez que la miraba pensaba que eso no correspondía a nuestro teatro", contó Soldi. En homenaje a Jambon, se decidió conservar en la nueva obra un trozo del paño antiguo. Y entonces, Soldi comenzó a trabajar en los lienzos que después, en 1966, donaría a la ciudad de Buenos Aires. La nueva cúpula fue presentada en un programa especial por el 58° aniversario del Colón, naturalmente en otro 25 de mayo.

Toda la vida en un volquete


Por Humberto Acciarressi

"Porque es así como te fastidia la vida. Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonido que después ya nunca puedes sacarte de encima". La frase es de "Tierras de cristal", del italiano Alessandro Baricco, y viene a cuento por algo que sucedió este fin de semana. Imagen, olor y sonido, dice el turinés. Ruidos insoportables de maderas, paquetes y bolsas de consorcio arrastradas por el largo pasillo de la planta baja. Un hedor insoportable a humedad y a viejo. Y tres, cuatro personas, tirando en dos volquetes todo lo que sacaban del departamento "C". Imagen, olor y sonido. Y ninguno agradable.

La vecina -profesora y trabajadora radial- murió hace cuatro años. Joven (con esa juventud que ronda los cincuenta) y repentinamente. La vida del resto del edificio, como suele suceder, siguió su curso. La única diferencia es que ya nadie paga las expensas y el departamento está al borde del remate judicial. Hasta el último fin de semana, cuando un familiar de la muerta llegó con un grupo de amigos y comenzaron a vaciar la casa en los volquetes. Periodista al fin, uno es curioso. Baricco dice que así te fastidia a veces la vida.

En menos de una hora, uno de los volquetes ya estaba repleto de juguetes, cuadernos de notas, álbumes de fotografías, ropa (mucha ropa, al fin y al cabo la muerta era mujer y coqueta), libros de política, economía y recetarios de cocina, agendas y objetos varios que iban desde encendedores hasta porta-sahumerios. Y más ropa y más papeles con escrituras privadas que por pudor y respeto no debían leerse. La vida de una persona, sus sueños y sus derrotas, quedaron en esos ataúdes metálicos, así como su cuerpo en uno de madera cuatro años atrás.

Tres veces, por lo menos, los cartoneros vaciaron los dos volquetes. Y tres veces, por lo menos, los familiares de la muerta volvieron a llenarlos. En ningún momento le faltaron a la ceremonia los componentes de la descripción de Baricco: imagen, olor y sonido. Después, con la tarea concluida, familia y compañía se fueron del edificio, luego de anunciar que pondrían el departamento en venta. A la noche, la empresa de volquetes se los llevó con lo que no habían rescatado los cartoneros. En el pasillo apenas quedó el rastro de un olor de humedad, que al día siguiente el portero eliminó con un spray. Tiene razón Baricco: es asi como a veces te fastidia la vida.

(Originalmente publicado en el blog Miradas Cotidianas)

21 de mayo de 2008

18 de mayo de 2008

Y ya que se recuerda el Mayo del 68



"Tener libertad económica debería significar estar liberado de la economía, de la coacción ejercida por las fuerzas y las relaciones económicas, estar liberado de la lucha cotidiana por la existencia, no estar más obligado a ganarse la vida. Tener libertad política debería significar, para los individuos, que están liberados de la política sobre la que no tienen control efectivo. Tener libertad intelectual debería significar que se ha restaurado el pensamiento individual, actualmente ahogado en las comunicaciones de masa, víctima del adoctrinamiento, significar que ya no hay hacedores de opinión pública, y no más opinión pública (...) "

Herbert Marcuse

(Fragmento de "El hombre unidimensional", escrito a comienzos de los años 60, y uno de los libros de cabecera de los estudiantes que participaron en las revueltas del Mayo francés y sus correlatos mundiales)

Jean Gourmelin, el ignorado de la web

El título, se los concedo, es una exageración. Sin embargo, cuando uno busca imágenes del ilustrador, artista y humorista francés Jean Gourmelin (nacido en 1920) no encuentra demasiado. Más bien hay que decir que no encuentra casi nada. El 18 de junio (y hasta el 29 de septiembre) habrá una retrospectiva de su obra en el Centro Pompidou, naturalmente en Paris. Los que estén por allá, no se la pierdan. Y después nos cuentan.