20 de octubre de 2015

Makarius, de su Buenos Aires de adopción a su Egipto natal


Por Humberto Acciarressi

Ya lo escribimos varias veces. Cualquier acontecimiento es bueno para recordar con palabras. Ahora, por ejemplo, sabemos que en la lejana Egipto y hasta el 11 de diciembre, se está llevando a cabo una muestra del argentino por adopción Sameer Makarius, que contiene fotografías tomadas en Buenos Aires desde su llegada del país africano en 1953 hasta su muerte en nuestra Capital Federal en 2009. Naturalmente, entre tantas otras, se exponen las tomadas para sus libros "Buenos Aires y su gente", de 1960, "Buenos Aires, mi ciudad" de 1963, y "El Matadero", publicado póstumamente. La exposición incluye, además, piezas que integran la colección permanente del Tate Modern de Londres, del Art Institute de Chicago, del Museo Reina Sofia y de la carpeta del Grupo Forum formado por Makarius en 1956.

Como hemos escrito en otra oportunidad y muchos saben, la madre de Makarius era alemana y su padre, egipcio. El nació en El Cairo, vivió su infancia y juventud en Alemania y Hungría, y más tarde pasó un tiempo en Suiza y Paris. En 1953, a los 29 años (a los veinte ya había participado en la Primera Exposición de Arte no Figurativo, en Budapest), el artista se enamoró de nuestra Buenos Aires y resolvió radicarse acá. Cofundador del Grupo Húngaro de Arte Concreto y miembro de la Escuela Europea, en la capital argentina nucleó a un grupo de fotógrafos (Forum) dedicado a promover la fotografía como arte. "Cuando llegué al país y bajé del barco, tenía colgada mi Leica”, dijo poco antes de morir. Para entonces ya había realizado más de 5.000 retratos, entre ellos de Jorge de la Vega, Marta Minujin, Rogelio Polesello, Raquel Forner y Raúl Soldi, sea con la cámara con la que llegó o con otras, Makarius captó momentos de una Buenos Aires que ya no existe, aunque mantiene su esencia.

Los que saben buscar en librerías de viejo todavía pueden encontrar una primera edición de Eudeba del "Buenos Aires, mi ciudad". Y para tener en cuenta: esta obra no sólo vendió 67 mil ejemplares en los primeros tres años, sino que además le dio un gran impulso a la foto como fenómeno cultural. Por esa razón, Makarius es un referente de esta disciplina estética y de toda la cultura argentina. Ahora, de acuerdo a lo que señalan las noticias de esta aldea globalizada que es el mundo, los egipcios de la actualidad pueden disfrutar de una parte de la obra de este creador multifacético, y especialmente de esa mirada que inmortalizó la esencia de Buenos Aires, ciudad en la que llevó a cabo la mayor parte de sus magníficos trabajos.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)