1 de enero de 2016

Una asesina serial de animales y el alerta para un perrito


Por Humberto Acciarressi

En un año plagado de terribles acontecimientos nacionales e internacionales, me pareció correcto terminarlo poniendo una ficha por los pobres animalitos que sufren las consecuencias de las enfermedades mentales del ser humano. Entonces recordé y busqué. Hace unos dos años, las autopistas informáticas se conmovieron e indignaron por las fotos que la conductora de la televisión estadounidense Melissa Bachman subía a sus redes sociales. En las mismas se mostraba con su fusil y pisando la cabeza de animales que mataba por ese hobby inexplicable que tantos idiotas cultivan en el mundo. Esta criminal que se autodenomina "la cazadora indomable" -lo sigue haciendo- tenía por entonces un programa llamado "Winchester, pasión mortal" a nivel nacional y era colaboradora de National Geographic, de dónde fue despedida gracias a que miles de personas firmaron una petición en línea en repudio a su persona y sus actividades.

En aquella oportunidad, la llamada "mujer más odiada del planeta" consiguió con su juego letal que le prohibieran la entrada a varios países africanos y de otros continentes. Frente a esto, esta asesina de animales tuvo que cerrar -o suspender- sus cuentas de Twitter y Facebook, hasta que pasara la marea de indignación causada en FB cuando creó la página "Africa 2013", donde recopilaba imágenes de sus presas, entre ellas cebras y antílopes, además de un león de cuya cacería se ufanó en un tweet: "Un increíble día de caza en Sudáfrica. Perseguí 60 yardas a este hermoso león macho...qué caza". Recuerdo haber escrito por entonces algo así como que no me avergonzaba esperar con ansias el día en que algún animal hambriento se la comiera cruda y lentamente.

Lo cierto es que cuando esta criminal creyó que podía volver a las andadas -nunca dejó de cazar, pero si de jactarse de eso- volvió a Twitter y utiliza la red social para retuitear lo que el canal Sportsman Channel, el sitio ideal para asesinos seriales, escribe sobre ella. No siempre. Por ejemplo, días atrás, entre dos RT en donde se la ve apuntando con un arco y flecha en uno y con ella sonriendo con rifle en mano al lado de un ciervo con sangre en la boca, en otro, sube un tweet en el que dice esperar que "todos hayan tenido una buena Navidad". Pero esta no es la cuestión, allí hay una foto suya con un perrito con el sombrero de Papa Noel en brazos, y el anuncio que es su "nuevo compañero de viaje" y lo ha llamado "Porkchop". Yo, si fuera ese animalito, salgo rajando ya mismo de esa casa. No tengo dudas de que terminará en una cacerola.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)