20 de febrero de 2020

Liudmila Kondakova: la melancolía de su arte centrado en lo urbano


"Para mí, estas calles, con sus adoquines gastados y edificios antiguos, evocan una sensación de nostalgia y romance con un toque de melancolía. Es el tipo de espacio ideal...En mi arte, la esencia y la belleza siempre ha estado en los detalles"

Liudmila Kondakova
(Artista nacida en la URSS, actual Rusia, en 1956, emigrada a los Estados Unidos)









16 de febrero de 2020

A 30 años de "Un punto azul pálido", foto de la Tierra de la Voyager 1

LA FOTO DE 1990 A LA IZQUIERDA. LA MISMA IMAGEN, REMASTERIZADA EN 2020

Se trata de la más célebre foto de la Tierra, conocida como "Un punto azul pálido" y tomada por la sonda Voyager 1 desde una distancia de aproximadamente 6.000 millones de kilómetros, el 14 de febrero de 1990, cuando estaba cerca de abandonar nuestro Sistema Solar. Al cumplirse tres décadas, la NASA remasterizo el icónico paisaje espacial, respetando la imagen original. En la nueva versión de la foto se observa más nítidamente que nuestro planeta es un diminuto pixel en la inmensidad del espacio, atrapado dentro de un rayo de sol.

Basado en esa imagen (considerada en 2001 como una de las 10 mejores fotos espaciales de la historia), Carl Sagan publicó en 1994 su libro "Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio". De ese texto es el siguiente párrafo, que podemos definir como tremendo:

"Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada ´superestrella´, cada ´líder supremo´, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí, en esa mota de polvo suspendida en un rayo de sol"

13 de febrero de 2020

Una pelea de ratones en el subte de Londres recibe un premio


El célebre concurso anual WPY, que se dedica a la fotografía de vida silvestre del año, tiene -entre otros- el gran premio del público. En esta oportunidad, dicho galardón recayó en una sugestiva foto de Sam Rowley titulada "Riña de estación". La misma capta el momento en que dos ratones se pelean por un pedazo de pan dejado caer por un transeúnte. Pero no es una toma casual ni oportunista de ninguna manera, ya que el fotógrafo - conocedor que los miles de roedores nocturnos son famosos en el subte de Londres - estuvo cinco días tendido en el andén, a la espera de un momento excepcional. Y éste llegó. En la actualidad, Sam Rowley, londinense, que trabaja en la ciudad de Bristol para el equipo de documentales de historia natural de la BBC, dice que su pasión es fotografiar la vida silvestre urbana. Piensa que la gente tiene una conexión con los animales de nuestras ciudades y pueblos porque estas criaturas viven entre nosotros.

12 de febrero de 2020

Analizan los restos del Segador de la Muerte, pariente del T-Rex


Los científicos lo llaman el Segador de la muerte, apodo que a juzgar por sus restos fósiles (encontrados en 2010 por un granjero entusiasta de la paleontología) tiene bien merecido. Se trata del Thanatotheristes degrootorum, una especie de tiranosaurio hasta ahora desconocida que vivió hace 80 millones de años en lo que hoy es Alberta, Canadá.

Después de casi una década de estudios, se estima que el Thanatotheristes medía unos 2,4 metros de alto y 8 metros de largo y se alimentaba de grandes dinosaurios herbívoros. Como sus parientes tiranosaurios, este carnívoro feroz tenía un hocico largo, protuberancias en el cráneo y grandes dientes afilados que medían más de 7 centímetros de largo.

Los tiranosaurios fueron grandes depredadores carnívoros que caminaban en dos patas. El más famoso de ellos es el Tyrannosaurus Rex. En lo referido al "Segador de la muerte" es una especie de tiranosaurio hasta ahora desconocida, vivió hace unos 80 millones de años, es decir, 2,5 millones antes que sus parientes más cercanos. La mayoría de los dinosaurios que se han encontrado en la región de Alberta datan de entre 77 y 66 millones de años.


6 de febrero de 2020

Boca y la verdad: 5 años en la "B" y ascenso por decreto


Por Humberto Acciarressi

Este es apenas una fragmento de la triste verdad de Boca Juniors, ese equipo que hace años no gana nada y se aferra a supuestas glorias en blanco y negro de tan antiguas que son. Lejos del breve lapso en el que le fue bien internacionalmente (etapa de Bianchi, con la plata de Macri, hoy empleado de la FIFA), sigue muy lejos de los campeonatos obtenidos por el campeón del siglo XX argentino, River Plate. Para colmo, el club "bostero" viene siendo eliminado por el clásico rival en cuanta competencia internacional o nacional se crucen. River lo sacó a Boca de la Copa Sudamericana del 2014 y luego la ganó. Unos meses más tarde, lo eliminó de la Copa Libertadores 2015 y también la obtuvo.

En la misma senda, ambos se cruzaron en la primera superfinal vernácula entre ambos rivales (la final del siglo XXI, se la llamó), y River le pegó un baile histórico en Mendoza y se quedó con la Supercopa Argentina en 2018. En tanto, en los torneos locales, el Millonario le siguió ganando a Boca en todos lados, especialmente en la BomboMierda, como caracterizan los clubes de la Argentina a ese estadio-chiquero, por el que los turistas tienen, a esta altura de los acontecimientos, un morboso entusiasmo.

Así se llegó a la final de la Copa Libertadores 2018, en la que el gobierno macrista de la ciudad de Buenos Aires dejó una zona liberada en las adyacencias del Monumental, que provocó que los inadaptados de siempre apedrearan el micro xeneize, razón por la cual el ministro de Seguridad porteño tuvo que renunciar. Lo mismo había ocurrido con el ómnibus de River, en el partido de ida en cancha de Boca, que concluyó 2 a 2 con un hecho sin precedentes en los clásicos del mundo y ni hablar en una final galáctica: el Millonario estuvo dos veces abajo en el marcador y Boca, caracterizado por su "pecho frío", no pudo mantener el resultado. Salieron tan amargados por ese empate con sabor a derrota en su cancha, que la gente los silbó y hasta Tévez les tuvo que gritar a sus compañeros que por lo menos llevaran la cabeza en alto. De ese partido, los hinchas de Boca aún recuerdan llorando el momento en que estaban gritando un gol, y, sacando del medio, River se lo empató a los 10 segundos. Decir vergüenza es decir poco.

Para el partido de vuelta de la Libertadores 2018 y con la cola entre las patas, Boca fue al Monumental aterrado. Y luego de los incidentes, aunque su presidente y el del club rival habían resuelto realizar el partido al día siguiente (el nuevo mandamás bostero, Jorge Ameal, acaba de decir que él no lo hubiera jugado y "hubiera intentado en el escritorio", lo que habla a las claras lo que es ese triste club que ascendió a la Primera división del fútbol argentino por decreto, luego de varios años de penar como un fantasma). Lo cierto es que el partido se terminó jugando en Madrid, en el Estadio Bernabéu, y se convirtió en el match de fútbol más visto en la historia del fútbol. Allí, hasta la mitad del segundo tiempo, Boca iba ganando 1 a 0. Pero el pecho frío azul y amarillo pudo más. River se lo empató vía Lucas Pratto, y en tiempo suplementario lo liquidó con los goles de Juanfer Quintero y el Pity Martínez (el tanto más visto y relatado en 200 años de este deporte). River, así, volvía a dejar a Boca sin el pan y sin la torta, en una final que los menos optimistas sostienen que aún se recordará dentro de un milenio. Pero aunque parezca mentira la historia no concluyó allí.

En el 2019, en la semifinal de una nueva Copa Libertadores, el Millonario volvió a ganarle y dejarlo afuera a su pobre rival, con sus hinchas ya acostumbrados a comprarse la camiseta de los rivales de River con la esperanza de, alguna vez, festejar algo. En apenas los últimos cinco años, el equipo de la banda roja desnudó la verdadera naturaleza de Boca: un equipo para el turismo, más famoso por el barrio que por su historia. Para decirlo de otra manera, si no fuera por Caminito, nadie conocería a este club. Como anécdota final: después de perder la final en Madrid (incluso antes) el equipo del relato inventado se presentó al TAS (Tribunal Arbitral Superior). El máximo órgano de justicia deportiva acaba de fallar: el único campeón es River. A Boca, para dar la vuelta olímpica, siempre le quedará la calesita del Parque Lezama.

3 de febrero de 2020

Elfriede Jelinek y un escrito sobre el miedo


Por Elfriede Jelinek

"Sufro con todos aquellos que tienen miedo. Yo misma sufro de eso. Se dice que la mayor parte de los trastornos de ansiedad se curan rápida y fácilmente ¿Por qué entonces no hemos sido sanados? ¿Será porque en el mundo nada es sano? ¿Por qué debemos ser curados precisamente nosotros? Una terapia exige grandes esfuerzos, y muchos de nosotros estamos cansados de asumir tales esfuerzos.

Muchos, entre los cuales me encuentro, hemos tratado con diversos medios de vencer este miedo. A menudo me invade una rabia inexplicable, contra mí misma, especialmente contra mí misma; esto es lo autodestructivo del miedo: no se puede ir en contra de sí mismo. Hay tantas cosas que no pueden ser sobrepasadas, tal vez no se debería ni siquiera intentarlo, pero el miedo es como un permanente paseo hacia la nada, hacia un precipicio.

La rabia de nunca terminar de caer pero al mismo tiempo tampoco de salir, a pesar de no haber estado dentro, se vuelve contra uno mismo, contra la propia incapacidad. Tal incapacidad nos enfrenta con aquello que tememos. Nuestra pérdida de la capacidad de defendernos es inentendible para alguien que no haya atravesado por eso. Inentendible para alguien que desconozca esta pérdida de la defensa, esta pasividad impuesta y abarcativa.

Es como si uno fuera un animal y el miedo se nos sentara en el lomo: uno no se lo puede sacudir de encima, ni siquiera se puede tratar, pues sólo el intento implicará el uso de tanta fuerza de la cual no se dispone. Uno tiembla, se estremece, es desesperante cuando se es derrotado por el miedo y este no quiere ceder. Pero también se es feliz cuando se es vencido por el miedo –y he aquí la otra cara del miedo–, pues nos protege de tener que confrontar con un mundo que pretendería imponernos sus reglas. El mundo no nos impuso ninguna regla. Tal vez debamos por eso vivir con ese miedo, no obstante éste sea un gran sufrimiento. ¿Será tal vez el miedo nuestra única defensa a contraponer a un mundo brutal y horroroso?

Nos dañamos a nosotros mismos con esta retirada del mundo, vemos muy poco de lo ajeno, esta ajenidad a la cual no podemos participar, pero no dañamos a nadie. Esto es ya mucho. Nuestro único enemigo es nada menos que el todo, y además nosotros mismos somos un plus que se suma a nuestro miedo, pero no derrotamos a nadie, pues nuestro miedo no se deja vencer. Se sienta sobre nosotros y es plano: no se lo puede uno sacudir de encima.

(Texto escrito por la premio Nobel de Literatura, la austríaca Elfriede Jelinek. Ya lo hemos publicado hace casi 15 años en esta revista digital, pero no huelga volver a hacerlo)

30 de enero de 2020

Toni Demuro y su delicado simbolismo cromático


Toni Demuro es un ilustrador italiano, creativo de las artes visuales y el diseño, cuyas obras son publicadas en medios como Penguin Books,The Boston Globe, Atlanta Magazine, Radio Londres Editora, Sarbacane, Éditions Héloïse d'Ormesson, Corriere della Sera, Vanity Fair y TukMusic.






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29 de enero de 2020

Popeye y Olivia: machismo, feminismo y otras yerbas


Por Humberto Acciarressi

La historia de Popeye es una paradoja. Machista hasta el hartazgo, vive atado por la eternidad a los histeriqueos de la horrible Olivia. Hizo crecer de manera prodigiosa el consumo de espinaca (un 33% entre 1931 y 1936, según cifras de la industria norteamericana), y se convirtió en el hazmerreir del mundo cuando en los 80 se descubrió que la hortaliza no poseía tanto hierro como se afirmaba. Su sobrino Wimpy, que llevó la hamburguesa al cielo de la gastronomía, es un tarado sin remedio. Se pasó la vida a las trompadas con cuanto patotero se cruzaba en su camino, hasta que todos advirtieron que también él era un pendenciero. Y sin embargo, atrapado en los estrechos parámetros del arquetipo, en los Estados Unidos sigue siendo uno de los héroes preferidos en el universo cartoon.

Elzie Crisler Segar, un dibujante nacido en Chester, Illinois, creó en 1919 la serie cómica "The timble theatre" con historias que giraban en torno de la familia Oyl y de las andanzas de los hermanos Castor y Olivia, y del novio de ésta: Ham Gravy. El 17 de enero de 1929, la flaca y su pretendiente compraron un bote, fueron al puerto a buscar tripulación y se toparon con un sujeto mal entrazado. Cuando el joven le preguntó al futuro héroe si era un marinero, Popeye contestó: "¿Qué se les ocurre que pueda ser?, ¿un cowboy?". Fue el primer bocadillo de su biografía. A partir de ese momento, the sailor tomó cada vez más atribuciones y desplazó del protagonismo de la tira a Olivia Oyl. Con su pipa de mazorca de maíz, sus enormes bíceps alimentados a espinaca, y el tatuaje del ancla, Popeye ("pop eye", ojo saltón) se convirtió en un héroe en toda la línea.

No mucho tiempo después de su aparición, 600 diarios de los cinco continentes lo mostraron en sus páginas en varios idiomas. Sin embargo, suele considerarse el nacimiento del marino el momento en que saltó del papel y la tinta al celuloide. En 1933, debido a la maestría del austríaco Max Fleisher, creador de Betty Boop, se produjo el debut de Popeye en un capítulo de las andanzas de la vampiresa. En una ladera sobre el río Mississippi se alza una estatua de 1,80 metros de altura y 500 kilos del mejor bronce que inmortaliza la figura de Popeye, muy cerca de donde nació Elzie Segar.

Tanta fue la influencia del marino en la vida cotidiana que introdujo en el vocabulario de los norteamericanos dos términos que hicieron carrera: "goon", que define a una persona casera, y "jeep", la palabra con la que desde entonces se definió al GPV (General Purpose Vehicle). Por eso, cuando en 1993 lo quisieron aggiornar para la Feria del Libro de Frankfurt, fue un escándalo. El nuevo Popeye no fumaba, había archivado su traje de marinero y vestía camisas y pantalones de marca. Olivia fue ataviada a la usanza actual y Brutus fue provisto de una colita en el pelo. El "Corriere della Sera" señaló: "Es como repintar la Capilla Sixtina: un sacrilegio".

En 1981, de la mano de Robert Altman y protagonizado por Robin Williams, Popeye volvió al cine con Shelley Duval en la imperceptible carnadura de Olivia. En lo que se refiere a la flaca, en 1992 fue "acusada" por la Iglesia de promover el aborto. En rigor, Popeye y Olivia devolvían una muñeca llegada por correo y la escuálida decía: "Hay que devolver este bebé a su creador".  King Features tuvo que pedir disculpas. Y extremistas islámicos habían acusado a Popeye como "un mal ejemplo por su romance con Olivia y sus choques con Brutus". Algunos han creído ver en Olivia una adelantada del feminismo. Personalmente lo dudo. En cuanto a Popeye, nació siendo un pobre viejo. Como mera anécdota que adorna el cómic, el tiempo pasa y nadie deja de echarle en cara los flirteos de su novia con el barbudo. Y, en consecuencia, la falsedad del reclamo a gritos de la mujer: "Popeye, Brutus me quiere raptar". Para ser absolutamente objetivo, hay que concluir en que son una pareja insoportable.

(Publicado hace unos años en el Diario Oficial de la Feria del Libro Infantil de Buenos Aires y en El Espectador de la Cultura)








ESTATUA DE POPEYE EN CHESTER, ILLINOIS, ESTADOS UNIDOS. 
AFICHE DE LA PELICULA DE ROBERT ALTMAN, CON ROBIN WILLIAMS Y SHELLEY DUVALL

26 de enero de 2020

Behind the scenes de "Día de lluvia en Nueva York", de Woody Allen


Por Humberto Acciarressi

Timothée Chalamet, Selena Gomez (brillante), Elle Fanning (la hermana menor de Dakota, con una actuación estupenda), Jude Law y Rebecca Hall encabezan el reparto de "Un día de lluvia en Nueva York", la última película de Woody Allen, a quien los críticos de su país (seguidos por los corifeos de otros) hace rato que le vienen pegando duro y parejo. Esto, muchas veces, ocurre por cuestiones extra artísticas; pero otras, las más graves, porque la crítica de cine hace rato que dejó de estar a la altura de los films que comenta. Es abismal la falta de bagaje cinematográfico (para mencionar apenas unas de las ramas de la cultura) de las nuevas generaciones. Basta leer dos, tres, seis, diez comentarios al azar, para darse cuenta de que se copian unos a otros, con el único sustento de las gacetillas de las distribuidoras y la ayuda de la wikipedia (cuando se trata de poner en ese dudoso cielo de la moda a algunos bodrios insoportables), y denostar a verdaderos genios cuando una supuesta avant-garde así lo dictamina.

En lo que respecta a Woody Allen, su nombre seguirá resonando y sus películas continuarán viéndose, cuando nadie recuerde a los descerebrados (algunos muy famosos) que lo critican. "Un día de lluvia en Nueva York" es Allen en estado puro; una pequeña obra maestra con actuaciones dignas de un director de actores que ha hecho escuela ¿Y por qué decimos "pequeña obra maestra"? Porque cualquier película salida del genio de Allen deja muy atrás, a no pocos años luz, a cualquiera de muchos de los esperpentos que compiten desde hace años en los principales festivales del mundo. En estos tiempos de posverdad, Woody Allen (uno más, entre tantos otros) es un lujo no apto para idiotas.