3 de mayo de 2016

El sueño y nosotros


"Más exclusivamente que en la vigilia, en el sueño somos nosotros. Contribuimos con todo el reparto"

Adolfo Bioy Casares

Chelsea Girls


Restos de un avión en Islandia



Inventando el mundo


¿No tenés otro lado donde secar las cucharas?


No hay como viajar cómodo en tren


María Constanza y un disco con Bahía en su corazón


Por Humberto Acciarressi

Hace una década grabó su primer demo, "Meu Sonho Bahía", cuyo tema homónimo, además del titulado "Fixação de uma paixão", fueron elegidos como cortina musical del documental "Jorge Amado, un escritor de Bahía". Ese fue el primer salto de importancia de esta mujer, Maria Constanza, que se define como "argentina de nacimiento y bahiana por adopción", que ya desde joven se apropió de la cultura y el idioma del Brasil, y que va llevando sus temas por los países vecinos. Pero fue cuando en el 2008 se instaló en Salvador de Bahía que la cantante y compositora se fue convirtiendo en una de las referentes de la Música Popular Brasileña (MPB) con géneros como el samba, el forró (nombre con el que se conoce al conjunto de estilos del nordeste de Brasil) y en particular el samba-reggae de su ciudad de adopción. Curiosamente, mientras se volvía una fanática de la música brasileña y de la bahiana en particular, realizaba estudios en la UNLP de bióloga, lo que motivó el viaje en el que pudo fundir todas sus pasiones.

María Constanza, con su hermosa voz y su gran carisma, formó a su tiempo la Banda Bahianidade y más tarde el Trío Bahianidade, cuyo fuerte era el espectáculo "Noites baianas". Son bien recordadas sus presentaciones en Notorius de hace un lustro y sus dos shows "Noites da MPB" y "Mulheres cantoras", éste último con artistas y compositoras brasileñas invitadas para cada ocasión. Ahora, este martes a las 21.30 en Boris Club (Gorriti 5568), la cantante estará presentando "Bahía, música no meu coração.", disco que compuso y produjo un poco en Buenos Aires y otro en Salvador de Bahía. El material que contiene el CD son nueve temas más un bonus track ("Tramando el amor", un tema en español "que resume mi presente y el amor en un sentido amplio", en sus palabras), que confirman largamente su deseo de hacerle un verdadero y gran homenaje a la música de aquellos pagos brasileros, "ya sea desde lo musical como en lo que respecta al romanticismo de Bahía".

En la actualidad, Constanza va y viene de Salvador a Buenos Aires. Y en su nuevo disco es imposible no percibir las influencias de referentes como Daniela Mercury, Ivete Sangalo, Vanessa da Mata, Marisa Monte, por mencionar a algunas. Ella misma ha señalado que en esas obras - como en las de Olodum y Carlinhos Brown - se habla de las cosas que viven los bahianos, de la africanidad, de la liberación de la opresión de los negros a través de la música. Una de sus últimas presentaciones fue junto a Chico Cesar, por quien es muy elogiada. El que ahora da a conocer es un disco muy bonito, para tener en cuenta, a lo cual hay que añadir que en Boris estará acompañada por Juanja Bustos en guitarra, Nicolás Courreges en bajo, Fabián Miodownik en batería, Joaquín Sellán en teclados y Gato Pérez en percusión. Para enterarse de los invitados habrá que ir a la presentación en el boliche de Palermo Hollywood.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)

La última vez que la vieron le daba la mamadera al tigre


Esa nenita que después fue Marilyn Monroe


2 de mayo de 2016

A 65 años de la muerte de Manzi, poeta lírico del tango

Por Humberto Acciarressi

Aunque había nacido en Añatuya, Santiago del Estero, con el italianísimo apellido Manzione, le puso letra a la nostalgia por un Buenos Aires que apenas había vislumbrado y cuya poética profunda conoció como pocos. De esa manera, Homero Manzi se metió de cabeza en el vasto universo de la cultura argentina como uno de los letristas más entrañables del tango porteño. Entre el primer día de noviembre de 1907 y el 3 de mayo de 1951 cuando murió fulminado por un cáncer, sólo transcurrieron 43 años. Y como mueca del destino falleció apenas unos meses antes que Enrique Santos Discépolo, su amigo Discepolín, aquel que junto a Roberto Arlt se adelantó en varios años al existencialismo sartreano con las penurias de sus tangueros personajes. Entre un punto y otro de su calendario, Manzi fue desde las canciones escritas para las murgas barriales hasta los versos de "Definiciones para esperar mi muerte", escritos poco antes del adiós final.

En cierto momento de su vida, ya en Buenos Aires (vivió en Pompeya, donde se hizo amigo de otro futuro gran poeta del tango, Cátulo Castillo), comenzó a combinar sus escritos clásicos con milongas y tangos. Para algunos eso significaba "un desperdicio" de su talento y así se lo hacían saber. Manzi, entonces, respondía con una frase que ya es legendaria: "Tengo por delante dos caminos: o ser un hombre de letras o hacer letras para los hombres". Ya se sabe lo que eligió. Con eso perdió espacio en los grandes suplementos literarios, pero se metió con inusitada contundencia en el alma popular. De esa manera formó parte de aquella guardia vieja que convirtió al tango en un género musical internacional, en consonancia con el postulado de Tolstoi: "Pinta tu aldea y pintarás el mundo". Y Homero Manzi lo hizo principalmente con la música de Buenos Aires, pero también en otras disciplinas del arte.

Este hombre tan particular en nuestra vida cultural escribió obras de teatro, ejerció el periodismo, formó una dupla clave en la historia del cine nacional con Ulises Petit de Murat (con guiones y adaptaciones como los de “Su mejor alumno”, “Todo un hombre”, “Pampa bárbara”, “Donde mueren las palabras”, “La guerra gaucha”, etc), hizo radio, peleó por la Reforma Universitaria, militó en el radicalismo revolucionario posterior al golpe militar de Uriburu y lo siguió haciendo en las filas de FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) mientras las cárceles se llenaban de presos y se fusilaba en la Penitenciaría Nacional. En lo atinente a la música, con temas como "Milonga sentimental", "Milonga triste" o "Milonga del 900" entre otras, varias cantadas por Carlos Gardel, elevó el nivel del género. No poco menos hizo gracias a tangos y valses como "Malena", "Barrio de tango", "Sur", "El último organito", "Che bandoneón", "Discepolín", "Fuimos", "Llorarás, llorarás", "Tal vez será su voz", por mencionar algunos arbitrariamente. Hay algo indiscutible. Cuando murió, hace ahora 65 años, había cumplido con su deseo de "hacer letras para los hombres".

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)