25 de mayo de 2015

El piloto delirante que inventó un "relato" con su historia

CLAUDE EATHERLY FOTOGRAFIADO POR RICHARD AVEDON
Por Humberto Acciarressi

Hiroshima, por la demencia de un presidente de los Estados Unidos más ambicioso que visionario, ya que abrió la caja de Pandora y sentó las bases de la Guerra Fría, dejó tantos dramas que difícilmente haya un acontecimiento tan radical en materia de cambios paradigmáticos. Se sabe, además, que la locura engendra más locura. Curiosamente, una de las víctimas de la tragedia de la primera ciudad bombardeada nuclearmente, la protagonizó el comandante Claude Eatherly. Durante casi veinte años, el aviador conmovió al mundo con los supuestos remordimientos que le había ocasionado tirar "el paquete" sobre la ciudad nipona. El militar ingresó en hospitales neuropsiquiátricos; soñaba con miles de personas que ardían en llamas; la esposa lo echó de la casa; varias veces fue detenido por la policía por robar en supermercados y falsificar cheques.

Resumiendo, después del aciago 6 de agosto de 1945, la vida de Eatherly fue un calvario, una larga pesadilla sin retorno que culminó con su muerte por cáncer en julio de 1978. Su caso fue tomado como un ejemplo de ética retrospectiva. Muchas veces, la gente cree lo que quiere creer. Y a veces se traga "el relato" que le inventan a la medida de los deseos escondidos. De tal manera, la realidad y la fantasía se confunden en la mente de quien inventa la historia a su antojo y por sus propios intereses, pero también en quienes necesitan creer en algo, aunque sea un disparate insostenible. En el caso de Eatherly, a quien muchos aún llaman "el piloto de Hiroshima", la verdad es que no fue el comandante que arrojó la bomba. El falsario ni siquiera integraba la tripulación del Enola Gay. En rigor, en aquella mañana sobre el cielo nipón, el delirante piloteaba un B-29 llamado Straight Flush, encargado de los partes meteorológicos.

Cuando la bomba barrió del mapa la ciudad japonesa e inauguró la era nuclear a las 8.15 de aquel 6 de agosto, Eatherly se encontraba a 362 kilómetros, en viaje de retorno a la base yanqui en Tinian. Años más tarde, varios estudiosos lograron determinar que el piloto había masticado sus frustraciones y las había convertido en delirios y delincuencia, no por haber tirado la bomba, sino por no haberla arrojado -leíste bien: su drama fue NO haber sido el verdadero asesino-. El comandante que sí arrojó la carga atómica sobre la metrópolis industrial fue Paul Tibbets, quien nunca se arrepintió de nada. Muy lejos de moralejas y falsas culpas, solía decir orgulloso: "La decisión fue la correcta. Jamás perdí una noche de sueño por aquella bomba". La ridícula "fama" se la llevó el loco Eatherly, que se inventó un "relato" de su vida y se lo vendió con cintas y moños a los crédulos.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)

PAUL TIBBETS, EL VERDADERO PILOTO DE HIROSHIMA, QUE JAMAS SE ARREPINTIO DE HABER LANZADO LA BOMBA ATOMICA SOBRE LA CIUDAD JAPONESA.

La Muerte se presenta


La selfie de Marilyn Monroe cuando era Norma Jean


Marilyn Monroe, a los 14 años, aún era Norma Jean Baker. En esos tiempos aún existían los fotomatones, esas cabinas automáticas para sacarse autofotos instantáneas. La ya hermosísima adolescente fue a una y se tomó lo que hoy se conoce con selfie. La chica estaba vestida con una chaqueta con estampado de pata de gallo, una camisa de cuadros y un sombrero de ala ancha, bien a la usanza de la época, alrededor de 1940. Esa foto se mantuvo desconocida por larguísimos años, hasta que uno de los parientes de Marilyn la recibió como regalo.

Un chino construyó una réplica del Enterprise como oficina


Un fanatismo extremo, sumado a mucho dinero en la cuenta bancaria, puede dar vida a extravagantes lujos. Ese es el caso de un acaudalado fanático de Star Trek, el chino Liu Dejian, fundador de la compañía de videojuegos NetDragon y admirador de la famosísima serie de televisión de ciencia ficción. Es tal su obsesión, que mandó construir la nueva sede para su firma como un homenaje a la saga. El edificio es idéntico al "Enterprise", nave insignia de la flota estelar de la serie. Las galácticas oficinas se encuentran en la ciudad de Fuzhou, de la provincia de Fujian, de la zona suroriental del gigante asiático; y se han construido con licencia de la cadena de televisión CBS, dueña de los derechos de Star Trek.

Esperando a su compañera


Ya está, la próxima aterrizo sin problemas


Llamá al zoológico y avisá que ya lo capturamos


Estoy manejando, ahora no puedo llamarte


Capitán, creo que nos hundimos


Cuando vengas a casa, mirá la direción para no confundirte