20 de julio de 2014

Continúa la masacre en la Franja de Gaza


Mientras las tropas de Israel siguen masacrando civiles en la Franja de Gaza (los muertos suman centenares, y un altísimo porcentaje de los mismos son niños y ancianos), el organismo de la ONU para los refugiados palestinos, UNRWA, dijo que ya está dando albergue en sus centros de la región a 81.000 habitantes desplazados por la violencia del ejército invasor.

Culminó el Anime Friends Argentina 2014


Finalizó, con gran éxito, la edición 2014 de Anime Friends Argentina, la convención de anime, manga, cosplay y Cultura Pop asiática más importante de Latinoamérica. La misma se llevó a cabo en el Centro de Exposiciones Miguelete, uno de los más grandes de Buenos Aires.

River y el ránking FIFA de clubes del siglo XX


El Abbey Road de ALF en Buenos Aires


El Pollo Raffo y su tercer disco de Música de Flores


Por Humberto Acciarressi

Juan "Pollo" Raffo es, al día de hoy, uno de los mejores músicos argentinos. Es, además, uno de los tecladistas que han participado en bandas icónicas o acompañando a solistas de primer nivel, desde que integró el conjunto de Juan Carlos Baglietto en dos etapas y tres discos, además de tocar los teclados y ser arreglista con Soda Stéreo (en "Signos"), Los Piojos (en cinco álbumes), Manuel Wirtz (en seis), Vox Dei (en tres discos), Miguel Cantilo (en cuatro), los Ratones Paranoicos (tres placas), etc. Y el "etcétera" incluye JAF, Jairo, Divididos, León Gieco, Los Gardelitos, El Bordo, entre otros. Ni él mismo debe saber en cuántos discos ha participado, como solista o como acompañante.

Este músico, que entre otros estudios tiene un diploma de composición de jazz de la Berklee College of Music, de Boston, tiene además ocho discos solistas. De esos, entre los cuatro últimos, se encuentra la trilogía compaginada bajo el título de Música de Flores, cuyo primer volumen fue "Guarda que viene el tren", el segundo "Diatónicos anónimos" y el tercero "Al sur del Maldonado". Precisamente éste -un discazo, como los anteriores- estará siendo presentado el próximo miércoles en Cafe Vinilo (Gorriti 3780), a las 21, donde el Pollo estará con Martín Rur en saxos y clarinete, Tomás Pagano en bajo, Rodrigo Genni en bateria y, como músico invitado, Jonatan Szer en percusión.

En "Al sur del Maldonado", Raffo y su grupo llevan a límites de gran jerarquía, magníficos, la fusión del jazz con la milonga o ciertos aires brasileños, aunque también hay momentos que remiten a la música de cámara, al tango e incluso a ciertas melodías balcánicas . Y el Pollo y su grupo logran algo que no siempre es posible: hacer que piezas complejas sean ampliamente disfrutables, no sólo por los melómanos sino por todo el mundo. Alguien del entorno del Pollo ha definido muy bien esta música como "una mezcla inestable de erudición y atorrantismo". Restaría añadir que toda la música es compuesta y arreglada por este músico sensacional, y que casi no hay nota que falte o que sobre en ninguno de los temas.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)


19 de julio de 2014

Johnny Winter, el adiós del blusero albino


Por Humberto Acciarressi

Johnny Winter, uno de los íconos del blues y violero excepcional, era esperado con entusiasmo por sus admiradores para mediados de octubre en Buenos Aires. No podrá ser. Este albino texano cuyo verdadero nombre era John Dawson Winter III cumplió -a los setenta años y luego de haberse presentado en el Festival Cahors Blues de Francia- con uno de las pocas ceremonias que los seres humanos compartimos inevitablemente: se murió. En los últimos años, el blusero se presentaba sentado en una silla por un problema óseo que le permitía hacer muy pocas cosas.

Es verdad que su primer disco de 1969, "Johnny Winter", le facilitó tocar en el histórico Festival de Woodstock, con varios de los integrantes de la banda The McCoys. También lo es que desde allí se convirtió en un referente del blues para las nuevas generaciones, pero no es del todo cierto- como se dice- que ese fue el comienzo de su carrera. Winter ya venía haciendo de las suyas desde bastante antes, y fue precisamente por eso que la revista Rolling Stone le dedicó un reportaje en 1968. Por entonces, lo cual era lógico, se consideraba un hippie en toda la línea. Menos entendible - lo cual no le quita méritos ni es peyorativo- hace unos meses señaló en una entrevista que seguía siéndolo: "No quedan muchos de nosotros", dijo.

Con 28 álbumes oficiales, nueve no oficiales y no menos de una docena de recopilatorios, es imposible negar el papel de Johnny Winter en el blues más eléctrico. De hecho, él se consideraba un músico de ese palo, y aunque en los 80 y los 90 su actividad discográfica fue menor, no dejó los escenarios pese a los grandes problemas que padecía como consecuencia de la heroína. Winter siempre fue un clásico amante de Muddy Waters y un revolucionario en la técnica. Y no tenía un buen concepto de las nuevas corrientes. No hace mucho dijo: "La música apesta. No hay nada nuevo que me guste. La mayor parte simplemente no es buena. Cuando no estoy de gira miro Saturday Night Live. Los actos musicales que tienen no son buenos. Supongo que parece claro que no me gusta la música moderna". Aunque exagerado, el albino llevaba el blues en la sangre.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)


Homero Simpson tiene 58 años y ojos azules


De acuerdo a su licencia de conducir, el despistado Homero J. Simpson nació el 12 de mayo de 1956, con lo cual hace dos meses cumplió 58 años. Otros datos que nos ofrece el documento es que pesa 108 kilos, tiene ojos azules y nada de pelo.

Tendencioso


Así está el último ranking de selecciones de la FIFA


La tierra del Chango Spasiuk en el Colón


Por Humberto Acciarressi

El 6 de octubre de 2013, el acordeonista y compositor misionero Horacio "Chango" Spasiuk hizo una recordada presentación en el Teatro Colón, con un magnífico concierto en el que profundizó con maestría la fusión de los aspectos académicos, populares, regionales y locales del chamamé. Sería injusto con un artista de tan prolífica obra decir que aquella presentación fue consagratoria. El llegó allí porque es un consagrado desde hace añares, desde casi al poco tiempo de su debut en la plaza Próspero Molina en el Festival de Cosquín de 1989. Pero sirvió para demostrar que la magia de su música y los caminos emprendidos en su momento eran los correctos.

Ahora, a menos de un año de aquel concierto en el máximo coliseo argentino, se pone de manifiesto otro acierto, como es la edición de un disco doble (CD y DVD), que lleva por título "Tierra colorada en el teatro Colón". La producción estuvo a cargo del Chango y de Popi Spatocco y sólo puede señalarse que es perfecta. El registro de la placa consta de dos partes. La primera de ellas, con siete temas, la lleva a cabo Spasiuk con su sexteto. La segunda, con nueve composiciones, se titula "Suite del Nordeste" y tiene la participación especial de la Orquesta de Cámara Estación Buenos Aires y del magistral violín concertino de Rafael Gintoli.

El disco, además, tiene una de edición con dos bonus: el clásico "Kilómetro 11", de Mario del Tránsito Cocomarola, y "Libertango", de Astor Piazzolla. Uno de los detalles interesantes de esta producción es que contiene clásicos del Chango reversionados y algunos temas inéditos en sus discos anteriores ("Vera", "Acento misionero", "Gratitud"). En el DVD se encuentra registrado gran parte del concierto, además de un documental con testimonios e incluso una frase del propio Spasiuk: "Si hubiese llegado la invitación para tocar en el Colón hace diez años, no hubiese sido un buen momento. Creo que éste es el momento". El aggiornado refinamiento del Chango y los músicos que lo acompañan dan cuenta de lo acertado de esta afirmación. Y para redondear el suceso, el disco será presentado oficialmente en el Teatro Coliseo el 3 de octubre, es decir, casi un año después de haber sido grabado en el Colón.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)


La novicia rebelde


Duende sorprendido mientras caminaba por Palermo


Tres personajes de Divito para recordarlo


Por Humberto Acciarressi

Los personajes de Guillermo Divito, a 45 años de su muerte en una ruta brasilera, siguen teniendo una actualidad fascinante. Tomando al boleo tres al azar, los ponemos de ejemplo. Hipócrita, codicioso, malvado hasta límites inimaginables, traidor de sus compañeros, alcahuete del jefe e intrigante. Esas características de la personalidad de Fallutelli lo convierten en uno de los canallas más famosos del mundo de la historiera. No es casual que este sujeto de tinta haya obtenido una fama tan abrumadora. Divito, cuando lo creó, no hizo más que reproducir -y a veces no tan exageradamente- un tipo que abunda en las oficinas y en todos los ámbitos donde conviven varias y distintas personas y personalidades.


Pero para que Fallutelli haga de las suyas es necesario, como contrapartida, que existan hombres y mujeres que tengan algo de Bómbolo, otro de los personajes arquetípicos de Divito. Este gordo bonachón, ingenuo y de corazón noble, termina siempre pagando el pato por la interpretación literal de todo lo que le dicen. Está incapacitado para ver más allá de las cosas, su mirada es simple hasta la exasperación. Y esa característica de su personalidad lo convierte en un perfecto tonto. Aunque nunca se cruzaron en una historieta, Fallutelli y Bómbolo representan dos extremos -y por eso son arquetípícos- de la compleja naturaleza humana.



Cuando Divito llevó al papel a Fúlmine, ya existía el antecedente del "Jetattore" de Gregorio de Laferrere. En el imaginario colectivo, el nombre del flaco narigón y de aspecto funebrero pasó a compartir con aquel la triste sinonimia de la mufa impar. El flaco es "yeta" con su presencia, a través de objetos que le pertenecen, con su fotografía, con la sola invocación de su nombre. Tomemos el ejemplo de una tira de seis cuadros. Un delantero marca un tanto, la hinchada estalla en un grito, Fúlmine, que se había limitado a observar los festejos, grita "Gol", el árbitro, con el dedo levantado y tardíamente, sentencia "Anulado". En 1949, Bayón Herrera llevó al cine a Fúlmine, interpretado por el conmovedor Pepe Arias. El actor, sin embargo, concita compasión y hasta ternura. El flaco de los anteojos y el paraguas, sólo despierta pavor.


(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)

Los prisioneros más caros de la historia


Por Humberto Acciarressi

Ya nos hemos referido en varias oportunidades al Juicio de Nüremberg, durante el cual los jerarcas nazis que pudieron ser sentados ante los jueces de las fuerzas aliadas, fueron sometidos durante 218 días a las preguntas y repreguntas que los llevaron al patíbulo, a la cárcel o, en tres casos, a la absolución (Hans Fritzsche, Franz Von Papen y Hjalmar Schacht). Si bien el capítulo final en el recinto se escribió a las 14.50 del 1 de octubre de 1946, cuando el jurado ingresó a celebrar la 407 y última sesión, fue recién el 16 de octubre cuando - excepto Hermann Goering que se suicidó unas horas antes con cianuro- Joachim Von Ribbentrop, Alfred Jodl, Ernst Kaltenbrunner, Wilheim Keitel, Alfred Rosenberg, Fritz Sauckel, Arthur Seyss-Inquart, Julius Streicher, Hans Frank y Wilhelm Frick fueron colgados hasta morir. Martin Bormann, condenado a la misma pena "en ausencia", corrió otra suerte de la que ya nos ocuparemos.

Pero al margen de los ahorcados y los absueltos, otros jerarcas nazis recibieron penas de prisión. El 18 de julio de 1947, Walther Funk, Rudolf Hess y Erich Raeder (cadena perpetua), Albert Speer y Baldur Von Schirach (20 años de reclusión), Constantin Von Neurath (15 años) y Karl Doenitz (10 años), ingresaron a la cárcel de Spandau, en la zona oeste de lo que era Berlín Occidental. Curiosamente, hasta que Rudolf Hess murió cumpliendo su condena a perpetuidad, esa fortaleza rodeada de muros, alambrados eléctricos y seis torres, era el único lugar del mundo donde los aliados seguían colaborando como si la guerra continuara. En las antípodas del trato que recibían los prisioneros en los campos de exterminio nazis, los siete jerarcas llevaron una vida sin privaciones. Tenían a su disposición diez camareros, catorce doncellas, tres administradores y dos mujeres de limpieza, entre otras cosas. Y claro, los soldados que los cuidaban.

A varios de los reos tampoco les fue demasiado mal. Von Neurath, Raeder y Funk (estos dos últimos condenados a perpetuidad), fueron dejados en libertad por razones humanitarias y el que más "padeció" fue el último de los nombrados, con once años entre rejas. Doenitz cumplió su pena de una década, lo mismo que Von Schirach y Albert Speer que purgaron sus veinte años. Cuando estos fueron dejados en libertad el 1 de octubre de 1966, se despidieron del último que quedaba, Rudolf Hess, quien les dijo: "Probablemente me tenga que quedar aquí hasta que muera". Eso fue lo que ocurrió.

Durante años, este sujeto extravagante (fue hecho prisionero en 1942, cuando viajó solo a Inglaterra para intentar no se sabe bien qué acuerdo) no hizo otra cosa que mirar televisión. Lo apasionaban las series "Dallas y "Dinastía" y los partidos de fútbol, y fuera de eso alimentar los cuervos del jardín de la fortaleza. El "prisionero número siete" en la jerga administrativa había intentado quitarse la vida en dos oportunidades. La tercera fue la vencida. El 17 de agosto de 1987, el ex lugarteniente del Führer fue encontrado en el invernadero de la cárcel con un cable alrededor del cuello. Había pasado cuarenta años en prisión y más de dos décadas completamente solo en ese monumental edificio de 650 celdas y decenas de pabellones. Eso sí: viviendo como un duque.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)

ARTHUR SEYSS-INQUART, COMISARIO DE HITLER EN LOS PAISES BAJOS, TRAS SER AHORCADO LUEGO DEL JUICIO DE NUREMBERG.



RUDOLF HESS, LUGARTENIENTE DE HITLER Y ULTIMO PRISIONERO DE SPANDAU, CAMINANDO POR EL PARQUE DE LA CARCEL.

15 de julio de 2014

El Mundial en el que Brasil vendió su camiseta


Desde que arrancó el Mundial de fútbol en tierra brasilera, los simpatizantes del equipo local alentaron a todos los equipos que jugaron contra la Argentina. Eso sólo ya resulta lastimoso. Pero peor aún cuando en Octavos se pusieron camisetas suizas para alentar a ese equipo contra el nuestro, en Cuartos casacas belgas, en Semifinales (después de haber perdido por goleada con Alemania 7 a 1) se calzaron las remeras holandesas, y en la Final (y luego de ser goleado por Holanda 3 a 0) vistieron la camiseta alemana y silbaron a los argentinos ¿Entendés, no? Estamos hablando de Brasil, no de Guyana, Trinidad y Tobago o México. Un verdadero papelón, quizás peor que haber salido cuarto en el Mundial realizado en su país. Pero ponerse tantas camisetas para alentar a los rivales de la Selección Argentina, haber vendido a precio vil la verdeamarela, los perseguirá hasta que un meteorito destruya la Tierra. De esa, tampoco se vuelve Brasil.

Otra más de Mascherano


Cosa extraña, si las hay