31 de agosto de 2018

Alejandro Magno y su supuesto viaje en submarino


Durante mucho tiempo se creyó que había sido Aristóteles en su obra "Problemata" (de hecho hay quienes ponen en duda la autoría del filósofo griego), en el siglo IV a.C, quien había narrado una extraña aventura de su más célebre discípulo: Alejandro Magno. El hijo de Filipo, se decía, había seguido el sitio a la ciudad de Tiro, en su lucha contra los persas, nada menos que a bordo de una especie de submarino. La verdad es que en el texto, lo único de lo que se habla es de un caldero invertido que utilizaban los pescadores, pero no hay ninguna mención al más famoso de los guerreros conquistadores del mundo antiguo. 

Parece ser que el mito nació en la Edad Media, ya sea en manuscritos y en obras pictóricas (una de las más famosas, de 1445, es la que se observa arriba), seguramente basado en un anónimo titulado "Libro de Alexandre", del siglo XIII, a su vez inspirado en algunos previos. Y si allí está el origen, la historia inicial se bifurcó en varias. Por ejemplo, en una leyenda se contaba que Alejandro Magno bajó en una cápsula en compañía de un perro, un gato y un gallo. Y en otra de las tantas que hubo se afirmaba que el héroe griego descendió en un barril de vidrio al fondo del mar. Lo que queda de esas historias, además de las bellas fantasías realizadas por tan ilustre personaje, son hermosas ilustraciones medievales. Aquí hay algunas.





Los "Caprichos" satíricos de Goya


Los caprichos de Francisco de Goya representan una sátira de la sociedad española de finales del siglo XVIII, especialmente de los integrantes de la nobleza y del clero, que el artista llegó a conocer bien en su intensa vida. La colección de ochenta estampas de asuntos caprichosos grabadas al aguafuerte por el pintor, que por entonces tenía 53 años de edad, fueron conocidos por el público en 1799, con la primera edición de las trece oficiales que se realizaron.









Herbert Wells y la máquina del atrevimiento


"Tal vez aprender a manejar la máquina del atrevimiento, para viajar instantáneamente a los límites de la vida inmediata, para fundar de tanto en tanto un breve paraíso sin porvenir ni pasado, sin ese doble chantaje de la nostalgia y del miedo"

Herbert G. Wells
(fragmento de "La máquina del tiempo")

Los manuscritos de Los Cuentos de Canterbury


Los Cuentos de Canterbury del inglés Geoffrey Chaucer es una colección de 24 relatos escritos entre 1387 y 1400. Mayoritariamente son en verso, pero dos de ellos son en prosa, y forman parte de una ficticia competencia de narración de historias de un conjunto de peregrinos que las cuentan durante un viaje de Londres a Canterbury. Lo interesante es que el autor se incluye a sí mismo dentro del grupo de personas que realiza el trayecto, con el objeto de visitar el santuario de Thomas Becket en la catedral de Canterbury. La obra tal cual la conocemos en la actualidad procede de dos fuentes inglesas diferentes: el Manuscrito Ellesmere y los Manuscritos Hengwrt.

30 de agosto de 2018

Los animales de Thomas Bewick (1753-1828)


Thomas Bewick fue un naturalista y artista de Northumberland, especialista en el grabado sobre madera, que popularizó esta técnica en su país, Inglaterra. Sus ilustraciones de libros con figuras de animales son famosas. Autor de varias obras, algunas de las más célebres son "Una historia de los cuadrúpedos", los dos volúmenes de la "Historia de las aves británicas" y las ilustraciones de las fábulas de Esopo.








La hora del lobo


"La hora del lobo es el momento entre la noche y la aurora cuando la mayoría de la gente muere, cuando el sueño es más profundo, cuando las pesadillas son más reales, cuando los insomnes se ven acosados por sus mayores temores, cuando los fantasmas y los demonios son más poderosos..."

Ingmar Bergman 
(Fragmento del guión de la película "La hora del lobo")

Las dos versiones de la Jerusalén liberada, de Torcuato Tasso


A Torcuato Tasso le ocupó casi toda su vida la escritura y edición de la más importante de sus obras, "Jerusalén liberada". Obsesivo de las correcciones, no se decidía a publicarla, razón por la cual, en 1580, el libro apareció en una primera edición incompleta en Venecia sin autorización del autor, con el título de Goffredo (Godofredo de Buillon, jefe de la Primera Cruzada, ante quien la leyenda dice que se le apareció el arcángel Gabriel). Para solucionar el problema de la tirada no permitida, un amigo de Tasso publicó inmediatamente el texto completo con el título de La Gerusalemme liberata, con el que se lo conocerá en adelante. La primera edición autorizada por el autor salió en Ferrara, dedicada al duque Alfonso II de Este, en 1581.


27 de agosto de 2018

El humanismo fotográfico de Sabine Weiss










Historias de entretén-y-miento


"Quiero que en las palabras que escribes haya algo que me pertenezca. No te estoy dictando un cuenticulario de nimiedades. Historias de entretén-y-miento. No estoy dictándote uno de esos novelones en que el escritor presume el carácter sagrado de la literatura. Falsos sacerdotes de la letra escrita hacen de sus obras ceremonias letradas. En ellas, los personajes fantasean con la realidad o fantasean con el lenguaje. Aparentemente celebran el oficio revestidos de suprema autoridad, mas turbándose ante las figuras salidas de sus manos que creen crear"

Augusto Roa Bastos

"Los amantes", de Juan Rodolfo Wilcock


"Harux y Harix han decidido no levantarse más de la cama: se aman locamente, y no pueden alejarse el uno del otro más de sesenta, setenta centímetros. Así que lo mejor es quedarse en la cama, lejos de los llamados del mundo. Está todavía el teléfono, en la mesa de luz, que a veces suena interrumpiendo sus abrazos: son los parientes que llaman para saber si todo anda bien. Pero también estas llamadas telefónicas familiares se hacen cada vez más raras y lacónicas. Los amantes se levantan solamente para ir al baño, y no siempre; la cama está toda desarreglada, las sábanas gastadas, pero ellos no se dan cuenta, cada uno inmerso en la ola azul de los ojos del otro, sus miembros místicamente entrelazados.

La primera semana se alimentaron de galletitas, de las que se habían provisto abundantemente. Como se terminaron las galletitas, ahora se comen entre ellos. Anestesiados por el deseo, se arrancan grandes pedazos de carne con los dientes, entre dos besos se devoran la nariz o el dedo meñique, se beben el uno al otro la sangre; después, saciados, hacen de nuevo el amor, como pueden, y se duermen para volver a comenzar cuando despiertan. Han perdido la cuenta de los días y de las horas. No son lindos de ver, eso es cierto, ensangrentados, descuartizados, pegajosos; pero su amor está más allá de las convenciones"

Juan Rodolfo Wilcock

26 de agosto de 2018

Las "ciudades humanas" de Sean Edward Whelan


Sean Edward Whelan es un artista e ilustrador radicado en Joetsu, Niigata, Japón. Es graduado en la Tasmanian School of Art, y ha expuestos sus trabajos en Estados Unidos, Australia y Japón. Forma parte del grupo under de la escena artística de Melbourne, y tiene influencias de las escuelas orientales. Ultimamente, según sus palabras, está inclinado a trabajar con el lápiz. Y entre sus obras se destacan estas "ciudades humanas", por denominarlas de alguna manera.