17 de agosto de 2016

Reducido a un sueño pueril


(...) Su rostro estaba mortalmente pálido y una pegajosa transpiración brotaba de su frente. El corazón humano es sorprendentemente mudable. A medida que el dolor de su abdomen se hacía más intenso, Kanako comprendió que cuanto había deseado con tanto fervor minutos atrás, perdía toda realidad y sólo quedaba reducido a un sueño pueril, irreal y fantástico. Mientras luchaba contra el palpitante e implacable dolor, pensó que, si abandonaba aquellas tontas ilusiones, sus sufrimientos cesarían de inmediato (...)

Yukio Mishima 
(fragmento de "Los siete puentes")