13 de abril de 2016

Un ciclo y la importancia de las clínicas musicales


Por Humberto Acciarressi

Aunque ya habían arrancado hace un par de semanas en el Espacio Tucumán (Suipacha 140), a partir del próximo viernes a las 18 (así como el 22 de abril, el jueves 28 y la culminación el 29 en el mismo escenario, siempre en el mismo horario) prosiguen las "Clases maestras III", ciclo de clínicas y conciertos dedicados a distintos instrumentos y géneros musicales, dictado por artistas destacados de nuestro país y del exterior, ideado, organizado y moderado hace tres temporadas por el Dúo Color a Nuevo (Federico D´Attellis y Juan Pablo Esmok Lew). Luego del arranque con la clínica de guitarra "Elementos de improvisación y composición” a cargo de Sergio Lavia, ahora se le suman por orden de aparición la de guitarra popular dictada por el compositor, instrumentista y arreglador Matías Arriazu el 15; la de arreglos y composición por el músico, pianista, director, productor y arreglador Popi Spatocco el 22; la de percusión por el multipremiado Pipi Piazzolla el 28; y el cierre el 29 con la clínica de canto, que será ofrecida por Silvia Iriondo, quien desde hace un cuarto de siglo recorre exitosamente el mundo con trabajos propios y de terceros. Por este motivo charlamos con Federico D´Attellis, consolidado desde hace una década con el dúo que comparte con Esmok Lew.

¿Cómo surgió la idea original de hacer estas clínicas/conciertos? ¿Cuál fue la motivación?

El origen estuvo y está en la necesidad que veíamos y vemos de los músicos, los estudiantes y los melómanos en general, de tener un espacio de encuentro con estos grandes artistas de nuestro país y el extranjero. Es muy interesante escuchar en primera persona todo el camino que transita un gran músico: sus experiencias, sus influencias, sus métodos de estudio, todo lo relacionado a su desarrollo y contado directamente. La motivación también fue ofrecer un espacio que no tuvimos nosotros cuando éramos estudiantes de música. En ese entonces había muy poca oferta de este tipo de encuentros y creemos que son vitales y motivadores.

¿Cuál es el criterio de la selección-curaduría- de los artistas-maestros y los respectivos instrumentos?

Este aspecto está muy pensado, ya que no sólo llamamos a participar a grandes músicos, sino también a artistas con un gran respeto por la docencia en todas sus formas y esto hace que sepamos que cada uno de ellos va a dejar su huella en el público que asista. Con muchos tenemos la suerte de tener una relación personal y eso hace que sepamos muy bien de su calidad artística, docente y personal.

¿Y a ustedes, como organizadores, qué aprendizaje les queda?

Enorme. El ciclo lo organizamos Juan Pablo Esmok Lew y yo hace tres años y no sólo nos deja una enseñanza año a año, desde nuestro rol de organizadores y en el difícil trabajo de producirlo, sino también como músicos. Siempre tenemos una intervención cerrando cada fecha tocando con cada artista y eso es muy motivador, porque sentís que estás produciendo el ciclo pero no desde la periferia. Es una sensación medular.

¿Cómo se las "arreglan" los docentes para combinar una master class donde hay profesionales/amateurs y público general?

Eso es muy interesante, fundamentalmente porque uno se va dando cuenta que tal vez, lo relacionado a algún aspecto estrictamente técnico del instrumento a veces no es lo más importante. Las preguntas o comentarios que salen del público “amateur” o simplemente escucha, disparan cosas profundas y les hacen descubrir a los más enfocados en el estudio de la música, aspectos fundamentales que quizás no se hubiesen cuestionado. Esta comunión que se da es fabulosa y súper enriquecedora.

¿Cuál creen que es el aporte diferencial que hace este tipo de actividades por sobre una clase en un conservatorio u otro tipo de institución?

Son cosas diferentes, pero digamos que la amplitud de la clase. Se pasa de aspectos complejos y estrictamente técnico-musicales a otros mucho más amplios, como pueden ser los trabajos que eligen hacer los músicos y los que no, la inspiración, el cuidado corporal para una sana vida instrumental, entre otros aspectos. Otro cuestión importante y enriquecedora es la convivencia en el ciclo del más alto nivel “Académico” y “Popular” con representantes extraordinarios de cada campo. Y otro aspecto que lo diferencia es escuchar en concierto al artista a cargo de la clase, luego de un pequeño intervalo. Es una sensación casi mágica. Los asistentes pueden asistir "in situ" a algunas de las cosas sobre las que recién estuvieron hablando.

¿Tienen planes de seguir con este ciclo el año que viene?

Claro. Ya estamos en pre-producción, manteniendo conversaciones con otros grandes de nuestra música. Cada ciclo nos retroalimenta y nos da muchas fuerzas para seguir. Me gustaría destacarte esto: tenemos la fortuna de contar en este ciclo tan querido con los músicos que queremos, admiramos y disfrutamos.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)