7 de abril de 2016

Soñaba con Scarlett Johansson e hizo un robot espantoso


Por Humberto Acciarressi

Seamos francos. Será un genio, pero es un estúpido. Y le sobra la plata. Lo cierto es que un diseñador industrial chino, llamado Ricky Ma y habitante de Hong Kong, que hasta no hace mucho daba rienda suelta a su "amor" por Scarlett Johansson como tantos hombres del mundo: con posters y fotos de la actriz tapando las paredes de su cuarto. Incluso es dable sospechar que era adicto a ciertas actividades sexuales solitarias. Pero un día piró mal y se gastó cincuenta mil dólares en hacer un robot con la esperanza de tener -aunque en forma de clon- a la bella Scarlett. Dicho de otra forma, el chino fue un poco más allá de una muñeca de goma. Tardó más de un año en la fabricación y las noticias dan cuenta que la robotita tiene una perturbadora semejanza con Johansson. Aunque coincidamos en que hablar no cuesta nada y decir pavadas menos.

Te doy un consejo: andá a la web y buscalo para darte cuenta que el engendro se parece a la actriz como una tortuga a un transatlántico. Varias veces escribí sobre robótica y los productos de tan interesante rama de la tecnología. Esta Scarlett -para decirlo suavemente- es horrible. Un maniquí bien vestido es más lindo y de mayor sensualidad. Este robot tiene expresiones faciales animadas, mueve brazos y piernas y sabe girar la cabeza. No le pidas más cosas porque se desarma como el de Alien. Esta Scarlett es tan mecánica que cuando el chino obsesivo le dice "linda" (el mundo da para todo) , recibe como respuesta un guiño y una sonrisa. Nada más. Ni siquiera una caricia.

De acuerdo a lo que trascendió, Ricky Ma era un fanático de los robots desde chico, y no sería extraño que haya estado más enamorado de un Mazinger Z que de Scarlett. Pero los chinos son muy tradicionalistas y habrá querido quedar bien con los viejos. Lo que sí se sabe es que se está comiendo cargadas en todas las redes sociales del universo, incluso en aquellas que aún no han sido creadas. Y el pobre tipo se limita a decir: "No me arrepiento de nada de lo que hice". Y luego mira con ojos de enamorado el robotito con el que quiso emular a una de las más hermosas actrices que dio el cine en las últimas décadas. Hay algo que puedo asegurar: los sueños de Ricky Ma están más allá de todas nuestras cargadas.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)

ROBOT RIDICULO