30 de abril de 2016

El Sol en una fotografía de la NASA


Querido, a la tortuga se le acabó la nafta


Patinando con la cabeza, 1917



The walking dead, el comic y la serie televisiva


Denuncialo por violencia de género


Esperá que traigo el Raid y charlamos


Un poco más de Steve Cutts






Amazing Stories, April, 1926


Camellos y barco


Frida Kahlo, boca abajo luego de una operación de columna


Melancholia, 2011


Un monje muerto fue recubierto con oro


El monje chino Fu Hou murió a los 94 años, después de pasar gran parte de su vida en el templo Chongfu en una colina de la ciudad de Quanzhou. Su cuerpo acaba de ser lavado con alcohol y cubierto con capas de gasa, laca y hojas de oro. También fue vestido y se mandó pedir una vitrina de vidrio para la estatua que será protegida con un dispositivo antirrobo. La creencia budista es que solo el cuerpo de un monje realmente virtuoso permanece intacto después de ser momificado.


La invasión de los ladrones de cuerpos


Portones de Palermo, en 1904


Venezuela: sin palabras


29 de abril de 2016

Descartan que el vehículo mal estacionado sea un OVNI


La Armada Brancaleone, 1966



A 85 años del "Drácula" de Bela Lugosi


Por Humberto Acciarressi

Desde "Nosferatu el Vampiro" de F.W. Murnau de 1922 hasta la reciente "Drácula, la leyenda jamás contada" de Gary Shore, el conde de Transilvania ha merecido más de 160 películas. Así se han visto desde obras maestras como "Nosferatu" de Werner Herzog o el "Drácula de Bram Stoker" de Francis Ford Coppola, pasando por brillantes comedias como "Drácula, un muerto muy contento y feliz" de Mel Brooks, "Abbott y Costello contra Frankestein" (con Bela Lugosi en el papel del conde mítico) o "El baile de los vampiros" de Roman Polanski, o algunas con una estética gótica y futurista, u otras sugestiva y poéticamente metafísicas como "El ansia" (con Catherine Deneuve, David Bowie y Susan Sarandon), hasta bizarradas imposibles de olvidar como la mayoría de las referencias fílmicas al señor de los Cárpatos. Tal vez la más icónica haya sido el "Drácula" de Tod Browning, que estaba reservado para Lon Chaney, pero la muerte de éste le abrió la puerta de la posteridad a Bela Lugosi.

Del estreno de esta última película ocurrido en 1931 han pasado 85 años y mucha sangre ha corrido por los colmillos cinematográficos. Ya nos hemos ocupado de Bela Lugosi, pero personaje tan atrapante merece que se recuerden algunos datos sobre su vida y su muerte, casi tan trágicos como la gran novela de Bram Stoker. Puede señalarse en pocas líneas que nació en Hungría, peleó en la Primera Guerra Mundial, fue actor en Europa e interpretó -entre otros- al seductor italiano Giácomo Casanova, además de trabajar en obras de Ibsen, Shakespeare, Oscar Wilde y Shaw. Viajó a los Estados Unidos sin saber el idioma y dejó el teatro clásico para ser el Hombre Lobo, un zombie, monstruos varios y naturalmente Drácula. Eso en la ficción. En la vida real, se convirtió en un drogadicto irrecuperable, excelentemente ilustrado por Tim Burton en su película "Ed Wood", basada en el conocido como "el peor director de la historia".

En medio de sus dramas, los publicistas de Bela lo obligaban a vestirse de vampiro para ir a las fiestas de Hollywood y habitar un castillo que era una réplica del de los Cárpatos. Entre la droga -sobre todo la morfina- y esa irrealidad, Lugosi se volvió completa y radicalmente loco. Sin que le importara demasiado a nadie, el actor fue a parar a un neuropsiquiátrico. Cuando le dieron el alta retornó a su casa para ofrecer reportajes recostado dentro de un ataúd, lo que entre otras cuestiones nos permite inferir que el tratamiento no fue el mejor. Bela Lugosi murió en agosto de 1956 y contrariamente a lo que se dijo en su momento, el fallecimiento se debió a un infarto y no a una estaca, aunque esto último parezca un chiste. Como para hacer más desgraciada su historia, el húngaro fue velado con su capa y con ella también fue incinerado. Finalizo con un dato que se dio por cierto durante años: es falso que decenas de murciélagos hayan volado sobre la casa funeraria en tan triste momento.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)


Conversaciones


"Has iniciado al menos veinte conversaciones que no llevaron a ninguna parte. En una te callaste a mitad de la frase. Eso significa que tienes algo para decir, y no sabes a quién ni cómo"

Nippur de Lagash

Perfume


"El perfume anuncia la 
llegada de una mujer 
y alarga su marcha"

Coco Chanel

Kodak, 1917


Ricardo Forster, el D'Elía de los "pensadores" K


Por Humberto Acciarressi

Salvo en la dolorosa y terrible ficción de "1984" de George Orwell y en la realidad de la Alemania nazi y la URSS stalinista, sólo el ex gobierno kirchnerista pudo imaginar una Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, un organismo propagandístico pagado por todos los argentinos y disfrutado por su titular, Ricardo Forster, el pseudo-filósofo (es increíble que todavía haya gente que confunda "filósofo" con "doctor en Filosofía"). El mismo co-conductor de otra entidad goebelliana del kirchnerismo, autodenominada Carta Abierta, que utilizaba la Biblioteca Nacional como unidad básica. De ese núcleo de algunos escritores, editores y libreros, varios consiguieron sus puestitos a cargo del erario público. A algunos le inventaron engendros como la mencionada secretaría a cargo de esta marioneta de la ex presidente y del ahora a menudo escrachado Zanini.

Para quien no lo recuerde, Forster es quien dijo refiriéndose a su ex candidato a la presidencia antes de la orden de CFK que "una cosa es Scioli como parte de un liderazgo que ejercieron Néstor y Cristina, y otra es Scioli candidato a presidente". O bien cuando se realizó la más multitudinaria marcha de los últimos años pidiendo el esclarecimiento del crimen de Alberto Nisman, que este fascistoide Forster señaló que "es como si los chefs en la Argentina llamen a una convocatoria para decir que en el país se cocina mal" o que la muerte del fiscal había sido "para arruinarle el verano a los argentinos". No es casual que los libros de Forster, por los que había que pagar sumas siderales, ya se consiguen a precios de saldo en las librerías de viejo de la avenida Corrientes.

Ahora, resentido hasta el tuétano, este "Mefisto" del kirchnerismo (ver película de Istvan Szabo que lleva ese nombre), acaba de sumarse a D´Elía, Esteche y militantes de La Cámpora en lo que ellos mismos denominaron en sus épocas de gloria como "destituyente". Por ejemplo, el ex funcionario de CFK acaba de decir: "Espero que al gobierno de Macri no le vaya bien". Eso sólo demuestra que Forster es un golpista escondido en un relato que ya existe en pocas cabezas, al punto que los opositores sindicales que marchan este viernes han dicho que le van a echar flit a los "socios" destituyentes del integrante de Carta Abierta (¿todavía existe, verdad?). Y como si fuera poco, en el programa de Mauro Viale -tibiamente apretado por el "Pollo" Sobrero- Forster indicó que todo lo que se habla del corrupto Lázaro Báez y la ruta del dinero K "es un show mediático". Es obvio que extraña cobrar plata del estado argentino por no hacer nada, en un cargo inventado para él.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá )

Cuando los médicos recomendaban fumar


Beautiful Lady


La estética según Christa Wolf


"La estética, digo, como la filosofía y la ciencia, se ha inventado no tanto para permitirnos estar más cerca de la realidad sino, al contrario, para alejarnos de ella, para protegernos de ella"

Christa Wolf

Los ordenadores y Pablo Picasso


"Los ordenadores son inútiles. Sólo pueden darte respuestas"

Pablo Picasso

El Planetario de Buenos Aires y un homenaje a Río de Janeiro


La ciudad de Buenos Aires rindió homenaje a Río de Janeiro al iluminar de verde y amarillo el Monumento a los Españoles, el Planetario, la Pirámide de Mayo y la Flor, para conmemorar la cuenta regresiva de 100 días para el comienzo los Juegos Olímpicos 2016, los primeros de la historia que se realizarán en América del Sur.

"¿Quiere decir que una mujer puede abrirlo?"


Libros, relojes y salchichones

"Un libro debe construirse como un reloj y venderse como un salchichón"

Oliverio Girondo

27 de abril de 2016

Prohibido darle de comer niños a los cocodrilos


Darío Argento y sus películas en 1983


La seguridad ante todo


Manu Sija, el tucumano que tocó con Pat Metheny


Por Humberto Acciarressi

Este jueves arrancan las presentaciones del músico tucumano Manu Sija en Bebop Club (Moreno 364, a las 21), que se reiterarán el 5 y el 12 de mayo próximos. Este joven multinstrumentista (cuyo fuerte es el violín) que ya participó en proyectos con Jorge Rojas, Soledad, el Chaqueño Palavecino, Divididos, Liliana Herrero, León Gieco y otros, en la ocasión estará dando a conocer su segundo disco, "Trío en vivo", en compañía de Guido Martínez en el bajo y Juanjo Bravo en batería. El CD tiene arreglos propios e improvisaciones de temas de Leda Valladares, Violeta Parra, Juan Falú, Atahualpa Yupanqui, entre otros. Precisamente Falú lo ha calificado como "uno de los más brillantes violinistas surgidos en Tucumán y el país", además de destacar su calidad de instrumentista y de improvisador. Con motivo de sus presentaciones en Bebop charlamos con él y le preguntamos sobre sus tempranos inicios en la música. Y nos respondió:

"Mi encuentro con la música fue a muy temprana edad. Ya a los cinco años bailaba como loco cada vez que escuchaba a Michael Jackson, y a los siete arranqué bailando folclore y descubrí el bombo legüero. Al tiempo, mi papá me enseñó los primeros acordes, los pocos que él sabia en la guitarra, y entre los 8 y 9 años conocí la música de Peteco Carabajal y quise comenzar a ejecutar el violín. Mientras más tiempo llevaba tocando, y cada vez que algún músico estaba cerca mío con algún instrumento desconocido para mí, trataba de pedírselo prestado para explorarlo. También iba a las casas de música de Tucumán a probar todo lo que me permitían. Recién con el tiempo y cuando ya estaba trabajando como músico profesional me pude comprar mis propios instrumentos y así estudiarlos un poco más"

Habiendo nacido en un pueblo de la zona rural de Tucumán, ¿cómo terminaste tocando con Pat Metheny en su casa de Nueva York?
La magia de esta época y de internet me llevaron a tener un encuentro muy agradable y revelador con mi máximo referente de la música. Hace tres años, en el fondo de la casa donde nací y me crié en Simoca (Balderrama, Tucumán), grabé un video tocando yo todos los instrumentos en una de las canciones mas conocidas de Pat, "First Circle". Esa versión se hizo muy conocida entre los músicos. Pasó el tiempo y la vida me llevó a tocar el año pasado en siete shows en Nueva York. Sorpresivamente, Metheny asistió al primero. Fue increíble, no podía creer que él estuviera ahí. Después del show conversamos y me dio su contacto para juntarnos a tocar. Pasaron un par de días y fui a su casa, donde me contó que me conocía desde que subí el video. Esa fue una de las experiencias más reconfortantes que tuve en la vida. Tocamos por más de tres horas.

¿Cómo y cuándo iniciaste la relación con el folclore de tus pagos y el jazz?
Mi relación con el folclore es muy estrecha ya que crecí con él. Es la música que se escucha en mi casa desde que nací. El pueblo de donde soy es de una cultura folclórica muy grande. Simoca es la capital del sulky y tiene una de las ferias tradicionales más antiguas del país. El folclore es parte de mi y no puedo pensar ninguna música sin hacer algo que tenga un poco de raíz. Y el jazz llegó con el tiempo y con la búsqueda de ir mas allá con la música. Cuando comencé a tocar con otros músicos, que siempre eran mas grandes que yo, ellos me fueron recomendando qué estudiar y qué escuchar. El jazz me llegó de la manera mas fuerte a través de Stephane Grappelli y Jean Luc Ponty, pero cuando conocí la música de Pat Metheny fue algo superlativo. Fue como encontrar la música que siempre quise escuchar, tocar y hacer. Aunque siempre intento pensarla desde el lado de la raíz folclórica.

¿En qué consiste tu trabajo como productor?
Cuando trabajo como productor, por lo general en el genero folclórico, mi forma de abordar la tarea es primero conocer bien la historia musical del artista que voy a producir y siempre respetar eso. Y recién desde ahí partir hacia algo que tenga elementos para hacer de esa producción algo particular. Trato de mantener un sonido propio y además combinar las músicas, texturas y elementos para lograr el objetivo que cada producción musical se proponga. Muchas veces tengo la libertad de hacer lo que me surge con los discos y también trabajo en conjunto con los artistas, como en el caso de Jorge Rojas. Y también la mayoría de las veces las producciones las realizo en mi estudio en Balderrama, Simoca, en la casa de mi infancia.

¿Qué expectativas tenés para este ciclo en Bebop y qué es lo que se viene después?
Esperamos que la gente se acerque a Bebop para conocernos y ver el show en vivo que siempre transmite mucho más, ya que hemos tocado muy pocas veces aquí en la Capital Federal. Como siempre los shows son todos diferentes. Tenemos mucho de improvisación y cosas nuevas en cada función. Después de presentar el disco en Bebop, el plan es llevarlo por todo el país. Ojalá lo logremos. Ya tenemos unos shows programados, pero la idea es hacer varios conciertos a lo largo de la Argentina.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá )

26 de abril de 2016

A tres décadas del desastre de la planta nuclear de Chernobyl


Por Humberto Acciarressi

Nos han tocado tiempos difíciles...como a todos los hombres, dijo en una oportunidad -palabras más, palabras menos- Jorge Luis Borges. El año 1986 no fue una excepción a la regla, en especial para quienes siguen considerando literalmente que toda época pasada fue mejor. Mientras en Afganistán la ocupación soviética pasaba por uno de sus momentos más crueles con millones de refugiados y a la sangrienta ofensiva se le oponía una no menos feroz resistencia, Corazón Aquino culminaba con su llegada al sillón presidencial de Filipinas el fin del gobierno corrupto y autocrático de Ferdinand Marcos. En los Estados Unidos gobernaba Ronald Reagan y en Cabo Cañaveral, Florida, estallaba en el aire el transbordador espacial Challenger con sus siete tripulantes, incluida la maestra Christa McAuliffe.

En medio de esos pocos y muchos más acontecimientos, a la 1.24 hora local de la madrugada del 26 de abril de 1986, el desastroso nivel de seguridad del cuarto bloque de la Central Nuclear de Chernobyl -una de las más grandes del mundo y punto estratégico de las fuerzas militares soviéticas- no pudo impedir que el sobrecalentamiento del combustible destruyera la superficie del generador y con eso motivara el mayor desastre nuclear de la historia. Dos explosiones con diferencias de segundos y las sustancias radiactivas llegaron a una altitud de 1,5 kilómetros y los vientos arrastraron la nube tan temida de un lado a otro, arbitraria y trágicamente, El cielo de la península escandinava fue cubierto por la misma, otra nube se desplazó sobre Polonia, Checoslovaquia y Austria, y en la actualidad los expertos precisan que casi no hubo lugar del mundo que no haya sido afectado, aunque en menor medida que en Ucrania y Bielorrusia.

Las consecuencias de ese siniestro, mensuradas una y otra vez, aún no pueden medirse totalmente, a pesar de las tres décadas transcurridas. Centenares de las primeras víctimas (trabajadores de la planta, bomberos, residentes cercanos) fueron enterradas en el cementerio Mitino de Moscú en ataúdes de hormigón debido a la impresionante radiación que despedían. Si bien se considera que los muertos en el momento y en los años posteriores suman más de 600 mil, se calcula que una cinco millones de personas todavía viven en zonas con altísima contaminación. Se ha dicho que en la actualidad, en las regiones afectadas, cualquiera que pase apenas un día en ellas, recibe una dosis de radiación equivalente a una radiografía en el hospital. Eso, que parece poco, es una enormidad.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)