16 de marzo de 2016

Un estudio sobre la comida e Instagram para matarse de risa


Por Humberto Acciarressi

Primero lo primero. Las cifras, todas científicas, dicen que entre el 29 y el 30% de las fotos que se suben a las redes sociales son comidas que consumen los usuarios. Y en un número superior a las mascotas -especialmente gatos- con las que nos aburren los que habitan en FB, twitter, Instagram y cía. Ahora, New York Magazine difundió una investigación publicada en la revista Journal of Consumer Marketing, que sostiene que tomarle una fotografía a la comida antes de ingerirla determina que se mejore el gusto de lo comido. No soy científico, pero el sentido común me indica que es una pavada de marca mayor. Los investigadores se basaron en fotografiar dos platos -un pedazo de torta y una ensalada- y advertir que los que compartieron la torta en Instagram sostuvieron que la encontraron más rica. Curiosamente, los que hicieron lo mismo con la ensalada ni mosquearon. Con eso sólo, mi conclusión sería que a la gente la gusta más la torta que la ensalada.

Sin embargo, los expertos concluyeron que subir fotos de comidas a Instagram las convierte en más sabrosas para los que ven las imágenes en la web. Otro de los puntos que subrayan es que el 32% de las personas que comen solas, lo hacen siguiendo e interactuando con lo que ocurre en las redes sociales. Es decir que se acompañan con sus amigos virtuales durante la ingesta. Serán cosas de los tiempos modernos, pero personalmente me parece que son bastante enfermizas. De cualquier manera, cada uno hace con su vida lo que quiere y eso es un derecho inalineable. Pero volviendo a la mejoría del gusto de las tortas si las mismas están fotografiadas y subidas a Instagram, los especialistas sostiene que eso aumenta la predisposición y la evaluación.

Así que ya sabés. Si vas a una casa a la que fuiste invitado a comer y te sirven una porquería en el plato, sin que nadie lo advierta sacale una foto, subila a la red social, mirala un rato y luego arrojate sobre el plato porque te va a parecer lo más rico que hayas comido en tu vida. Luego de vas feliz del hogar de los anfitriones y quien haya cocinado torturará a otras personas por el resto de su vida que no conocen este currito de la foto y de Instagram. También lo podría implementar alguien que tenga un restaurante, pero eso dejen que lo investigue un poco mejor, y naturalmente ni piensen que los resultados serán gratuitos. Si tales expertos seguramente cobraron muy bien por ese estudio, no veo razón para que uno no se haga unos pesitos.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)

TORTA REAL


LA MISMA TORTA PUBLICADA EN INSTAGRAM