22 de marzo de 2016

Twitter: diez años de pavadas y hechos trascendentes


Por Humberto Acciarressi

Evan Williams (fundador de Pyra Labs, creadora de la plataforma de weblog, sofwtware de sostén de Blogger, es decir el hacedor de los blogs); Noah Glass (uno de los lanzadores de la empresa de podcasting Odeo, ya desaparecida); Christopher "Biz" Stone ( nombrado por sus trabajos como desarrollador como una de las "personas más influyentes del mundo" por la revista CQ); y Jack Dorsey (propulsor, entre varias cosas, de la idea de una página web con un servicio de comunicación de mensajes cortos en tiempo real); se reunieron en California en los primeros meses de 2006. Ya Dorsey había "creado" Twitter el 21 de marzo de 2006 (hace una década) y el grupo lo lanzó en julio de ese año, con Jack como director ejecutivo. El nombre, se dice, provenía de una definición de la red social: una corta ráfaga de comunicación intrascendente. Dicho de otra manera, como el piar de un pájaro, un "twitt".

Desde hace diez años, Twitter pasó de ser un sitio de cuestiones intrascendentes con anónimos aunque pioneros tuiteros, al sistema más eficaz para obtener noticias en tiempo real desde los sitios más remotos. Con cada saltito que dio durante esta década, la red social fue creciendo en popularidad. Las llamadas celebridades mundiales se interesaron en el tema, se viralizó a casi todas las lenguas, aparecieron los twistars, es decir aquellos cuya opinión se sigue masivamente por confiabilidad en el tenor de sus noticias o por fanatismo al tratarse de ídolos (generalmente del mundo de la música). De esa forma, con el paso del tiempo, los time line de los usuarios se fueron masificando y se perdió el candor y la intimidad de los primeros tiempos, pero se ganó en información. En la actualidad, hay gente que ya no lee diarios sino twitter (y así están, añado). Y se entremezclan con nicknames y avatares reales o fingidos, unas 320 millones de personas al mes.

Los historiadores de comienzos del siglo XX, intelectuales como Benedetto Croce por ejemplo, hablaban de la aceleración de la historia. Mucho más acá, Marc Auge sostuvo, palabras más, palabras menos, que apenas tenemos tiempo de envejecer un poco que ya nuestro pasado se vuelve historia. Las épocas actuales son agobiantes en ese sentido. Y Twitter no sólo contribuyó a eso, sino que además fue objeto de esos cambios, fue mensaje y mensajero a la vez. Ya nadie ignora palabras como twittear, followers, retuitear, hashtags, trending topic, etc. A ninguno de ellos, hace diez años, se le hubiera ocurrido que con la limitación de 140 caracteres se iban a dar cuenta accidentes de aviación, las elecciones en Irán, las peleas de "barras tuiteras" en el Mundiales, las matanzas en los sitios más inseguros del planeta, las enfermedades como la gripe A, la denuncia de los atropellos a los derechos humanos y todo lo que hace a los quehaceres del hombre. Por lo que sostiene Auge hasta puede ser que dentro de una semana Twitter ya no exista. Pero incluso en ese caso habrá vivido una década muy fructífera al ritmo de los intereses globales de los seres humanos. Sean pavadas o hechos trascendentes.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)