18 de marzo de 2016

La vergonzosa obscenidad de los videos de "La Rosadita"


Por Humberto Acciarressi

Hay un adagio popular, de los siglos del medioevo europeo, que sostiene que no hay nada peor que contar plata delante de los pobres. Ya en el siglo XX, el satírico inglés George Barnard Shaw escribió que "el dinero no es nada, pero mucho dinero es otra cosa". En la actualidad, cuando nadie duda que vivimos la era de la imagen como en ninguna otra etapa de la humanidad, el cine se cansó de mostrar escenas con millones de dólares, sean contadas por delincuentes -en la mayoría de los casos- o por afortunados si la película se trata de una comedia. No vienen al caso los títulos, pero todos conocen alguna. Y en los últimos tiempos se han hecho célebres escenas similares en la exitosa serie "Breaking Bad". No arriesgo demasiado si digo que los videos que están apareciendo de lo ocurrido en la financiera SGI, ya popularmente conocida como "La Rosadita", superan con creces todo lo visto en la ficción. Incluso en la que prometía el hoy valijero preso Fariña, integrante de este clan que robaba para la corona kirchnerista en esa cueva de Puerto Madero, más específicamente del complejo "Madero Center".

Esos videos muestran, entre otros, a Martín Báez, hijo de Lázaro Báez, testaferro del matrimonio Kirchner; a Fabián Rossi, el ex marido de Iliana Calabró; al contador Daniel Pérez Gadín (a quien Elaskar acusa, entre otros, de haberlo amenazado para vender la financiera y que fue consultor de Alto Calafate, de la familia Kirchner) y a su hijo Sebastián; contando obscenamente centenares de miles de dólares. Los mencionados ya han sido citados a indagatoria por el juez Casanello. Esas actividades de contar pilas monumentales de dólares y euros, enmarcadas por risas, tragos de whisky y hasta brindis -que al ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández y al actor ultrakirchnerista Gerardo Romano les parece muy normal-, son doblemente escandalosas si se considera que se llevaban a cabo en un momento en que la Argentina estaba siendo vaciada por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, quien mientras tanto entretenía a sus fieles con su "relato".

En tanto los hospitales se quedaban sin insumos, las escuelas se caían a pedazos, las fuerzas de seguridad no tenían ni chalecos antibalas, la presidente no atendía ni siquiera a sus propios gobernadores que iban a pedirle por las economías regionales devastadas, se inauguraban por cadena nacional obras que jamás fueron terminadas, morían chicos por hambre en las provincias de nuestro Norte, se atacaba a los periodistas opositores, se insultaba a quien no perteneciera a la secta en los medios públicos, algunos artistas de pacotilla se llenaban los bolsillos y crecía el narcotráfico, estos testaferros del poder contaban fajos de dólares a mansalva, sin que les importara otra cosa que esas labores de la corruptela denunciada oportunamente por Jorge Lanata y otros pocos. Esos videos así como los vemos (y hay miles de horas más) deberían ser postulados para los Oscar del año que viene. Con los mismos protagonistas, con el mismo dinero, en el mismo lugar. Y aclarando en letras negras, al final, en qué cárcel se encuentran purgando sus delitos los corruptos.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)

Fragmentos de los videos que se han difundido hasta el momento