10 de marzo de 2016

George Martin, mucho más que el alma mater de los Beatles


Por Humberto Acciarressi

Definitivamente, el 6 de junio de 1962 cambió la vida de siete personas. Y gracias a eso la de millones y hasta de los paradigmas de una humanidad que vivía la era de la Guerra Fría, los primeros envíos de asesores norteamericanos a Vietnam, el miedo atómico y una rebeldía juvenil que no terminaba de cuajar en una estética, salvo en algunas manifestaciones en el ámbito del rock naciente. Ese día, George Martin - que trabajaba en EMI con un sueldo de siete libras, cuatro chelines y nueve peniques de entonces, es decir muy modesto- recibió a Brian Epstein y a los cuatro músicos que representaba, cuyos nombres de pila eran John, Paul, George y el baterista Pete Best. Cuando ellos entraron en el estudio número tres de EMI, en St.John´s Wood, Martin, quien les tomó una prueba, eligió apenas tres o cuatro temas de un largo listado. Entre ellos, "Love Me Do" y "PS. I Love You", que no le gustaron demasiado, pero entendió que había algo particular en el sonido y hasta en la personalidad de los chicos de Liverpool. Martin había editado discos cómicos de Peter Ustinov, Flanders y Swann, y le agradó que John Lennon fuera fanático de otro de los grabados por él: Peter Sellers.

George Martin - "aunque no sabía qué hacer con ellos", en sus palabras- los contrató, pero le aclaró a Epstein que no le gustaba el baterista. Puestos en movimiento, los Beatles fueron en busca de un viejo amigo, integrante de Rory Storm and the Hurricanes, que largó esta banda para unirse a ellos: Ringo Starr. A todo esto ya habían pasado unos meses cuando Martin, Epstein, John, Paul, George y el batero sesionista Andy White entraron en la sala de grabación para el primer simple de la banda, con los temas "Love Me Do" y "PS.I Love You". Había existido una grabación previa, en la que se habían registrado cuatro temas: los dos elegidos, más "Ask My Why" y "Besame mucho". Hay que aclarar que a George Martin le gustó Ringo, pero prefirió poner al sesionista White en la grabación final, para evitar cualquier problema (en el primer LP, "Please, Please Me", el baterista es naturalmente Ringo, salvo en esas dos canciones). De las siete personas de las que hablé al comienzo, cinco permanecieron y fueron celebrados mundialmente. La misma suerte corrió Ringo, que se subió al tren cuando comenzaba su marcha. Y Pete Best desapareció de la historia en ese mismo instante.

Hay un dato a tener en cuenta: para la grabación de "Love Me Do" (el primer simple salió el 4 de octubre de 1962), George Martin no estuvo satisfecho hasta la versión número 17. Desde allí hasta la separación del cuarteto en 1970, este visionario que había nacido en 1926 y que acaba de morir a los 90 años, fue el arquitecto musical de los Beatles, el alma mater detrás de cada canción de la banda que revolucionó el mundo. Lo curioso es que antes de convertirse en músico profesional (aunque ya tocaba instrumentos y dirigía desde adolescente), Martin fue aviador durante la Segunda Guerra Mundial y gracias a que alguien lo escuchó tocando el piano que había aprendido de oído, cuando culminó la conflagración se puso a estudiar oboe, luego trabajó en la BBC y a finales de la década del 50 entró de manager a Parlophone, una de las filiales de EMI, por lo cual se pasaba las tarde y noches recorriendo las calles de Londres en busca de figuras que merecieran editar un disco, aprovechando sus conocimientos de la música clásica, el jazz y el naciente rock. Es difícil encasillar a Geoge Martin: fue compositor y arreglista, inventó algunas de las combinaciones musicales que definieron la década del 60 y las posteriores (tres ejemplos que me vienen a la memoria: los sonidos de "Penny Lane", "Strawberry Fields Forever" y "Eleanor Rigby"), fue ingeniero de sonido y director de orquesta, y muchas otras cosas. Para finalizar: a George Martin jamás le gustó ser considerado "el quinto beatle". Estaba en todo su derecho.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)