16 de marzo de 2016

Araujo y Cinalli, bateristas en dúo pero sin batería


Por Humberto Acciarressi

Jorge Araujo, el actual "Gran Martell" y ex batero de "Divididos" entre 1994 y 2005 (el mismo que alguna vez dijo que su instrumento era el mejor, dado que "si se corta la luz se puede seguir tocando"), y su "colega instrumental" Marcelo "Quintino" Cinalli, que fue de Valeria Lynch hace varios años a Dino Saluzzi en el disco "Raíz Spinetta", pasando por Mercedes Sosa, Pedro Aznar, y la reciente edición de su CD solista "El aparecido", forman un dúo muy singular: Aiqú. Esta agrupación arranca el año con un concierto en Boris Club (Gorriti 5568) a las 21.30 de este miércoles, motivo por el cual charlamos con Cinalli sobre el singular proyecto que gira en torno a la voz y a la percusión, plasmado en el disco que lleva el nombre del dúo.

¿Cómo surgió este dúo, digamos, tan particular?

Además de la amistad de años que tenemos con Jorge, compartimos gustos y vivencias similares que fueron el motor que generó este proyecto. Las músicas, músicos y artistas que nos influyeron en nuestro bagaje se ven reflejados en las composiciones y temática del dúo. Naturalmente se dio de empezar a juntarnos a tocar pero desde otra perspectiva. Por ejemplo sin batería, con instrumentos -aunque de forma informal- como el bajo, la guitarra, cantando. Nada premeditado, aunque así empezaron a surgir ideas y temas. Realmente nos juntó las ganas de hacer música juntos.

Ustedes son referentes de la batería, ¿les resultó difícil correrse de ese lugar para desarrollar su música con otros instrumentos?

No. Fue cuestión de aventurarse. Buscar y tomar nuevos desafíos fue nuestra clave. Nos volvimos ajenos a nuestro lugar de bateristas, donde la limitación de otros instrumentos nos pone en otro lugar de creación. Y así fuimos sacando lo máximo de cada uno en lo que a musicalidad se refiere. Eso además de ser muy divertido e interactivo con el público.

Pero, ¿fue difícil salirse de la comodidad de lo conocido?

En lo personal lo conocido es lo que siempre voy dejando atrás. No hay nada más aburrido en la música que saber lo que vas a hacer cada noche. O sea que la supuesta comodidad es un lugar esquivo para mí. Tocar muchos años con artistas que manejan esa idea, más el espíritu natural de uno, hacen que esto sea un concepto arraigado. En ese lugar también nos encontramos con Aiqú.

En materia de géneros, ¿hacia dónde creen que marcha la música que ahora componen?

El viaje musical que recorremos es bien amplio. Eso también está bueno, porque los dos venimos de distintos géneros musicales. Podés encontrar desde lo más tribal a una canción, un solo de percusión o un blues. Dejamos que caigan las cosas fluidamente sin rótulos. La dirección es la música siempre. Además al estar compuesta y conceptuada por dos bateristas, el punto de partida es otro, y eso lo hace también muy interesante. Son todos temas propios. Si querés que la defina digamos que es una música "degenerada".

¿Son de los que creen que la presentación tiene que ir variando aunque los públicos sean diferentes?

Totalmente. Eso nos permite que cada show sea distinto y novedoso. Y no sólo para el público, sino también para nosotros. Esa es el eje sobre el que giramos en cada lugar que vamos, como ocurrió con el disco que sacamos el año pasado. Por ejemplo, en esta oportunidad, la gente podrá escuchar candombes, baladas, blues… y hasta algunos chistes. De hecho, quienes nos siguen son parte fundamental de nuestra propuesta.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)