25 de diciembre de 2015

En otro aniversario de la muerte de Joe Strummer


Por Humberto Acciarressi

Siete discos entre 1977 y 1986 -entre ellos "London Calling", elegido como el Mejor Album de los 80 por la revista Rolling Stone- le bastaron a The Clash para entrar, por la puerta del punk, a la historia grande del rock. Dado su activismo político y su forma de articular acciones con otras formas de la contracultura de la época (algo que no hicieron los Sex Pistols), el grupo contribuyó notablemente a los cambios de paradigmas que se produjeron por entonces. Pero no es The Clash el tema de esta columna, sino su frontman Joe Strummer, de cuya muerte se cumple un nuevo aniversario. Si Freddy Mercury había nacido como Farrokh Bulsara en Tanzania, Strummer adoptó su nombre célebre al cambiarlo por el de John Mellor que tuvo en su cuna en Turquía. Fue, además de compositor y músico, uno de los personajes más multifacéticos que dio el punk de fines de los 70.

Entre su adiós a The Clash y la formación de su banda The Mescaleros en 1999, el músico tuvo trece años durante los cuales hizo de todo. Compuso varios de los temas del segundo disco de Big Audio Dynamite, la banda de su ex compañero Mick Jones; trabajó como actor en uno de los tres capítulos de "Mystery Train", de Jim Jarmush, como un perdedor asaltante de una licorería (el fragmento se titula "Lost in the Space"); hizo dos canciones para la película "Sid and Nancy" de Alex Cox, con Gary Oldman como Vicious y Chloe Webb como la insoportable Nancy Spungen; fue actor secundario en otros filmes (entre ellos "Contraté a un asesino a sueldo" del finlandés Aki Kaurismäki); y muchas películas tienen bandas sonoras realizadas por él. Paralelamente, Strummer continuó con grabaciones aisladas en colaboración con varias bandas, un par como solista, y con sus luchas en contra del racismo, la intolerencia, en favor de las minorías y la pelea por los derechos de los enfermos de VIH.

En 1999, el ex The Clash -con mucha experiencia acumulada- formó su banda The Mescaleros, en la que cantaba y tocaba la guitarra. El nuevo grupo tenía unos músicos brillantes y se daba el lujo de mezclar el funk con el jazz, el punk con el country, el hip hop con el reggae. Algún día habrá que escribir algo profundo sobre esta experiencia que apenas duró dos discos en vida de Strummer y "Streetcore", editado un año después de su muerte, que lo encontró trabajando en la mezcla de uno de los temas de la placa. Era el 22 de diciembre de 2002 y Joe tenía apenas cincuenta años. El tercer disco de la banda tuvo algunas perlitas póstumas, como el "Redemption Song" de Bob Marley, que tantas veces habían cantado a dúo Strummer y su gran amigo Jonnhy Cash. Pero más allá de esta anécdota, el disco está compuesto por diez temas que lo ubican en el listado de los mejores de la primera década del milenio. Es mucho lo que se puede agregar sobre Strummer, y generalmente bueno. Por suerte hay tela para rato.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)