4 de diciembre de 2015

El mapa de las canciones clandestinas de Pablo Tozzi


Por Humberto Acciarressi

Acompañado por Guillermo Capocci en guitarras, Alan Rodriguez en trompeta, Sebastián Jackimzuck en piano y aerófonos, Horacio Novello en percusión y electrónicos, y por Daniel Corrado en la batería, el contrabajista, cantante y compositor Pablo Tozzi subirá al ya consagratorio escenario de la Usina del Arte ( Caffarena y Pedro de Mendoza), con entrada libre y gratuita a las 20 del próximo domingo. En la ocasión, el talentoso músico estará presentando su nuevo CD, "Mapa imperfecto de canciones clandestinas".

El disco, que cuenta con la participación de distinguidos intérpretes, reúne trece temas y un bonus, de los cuales diez son del propio Tozzi, otro es compartido con Lola Gonda ("Sin vos"), más dos clásicos como "Volver a los 17" de Violeta Parra y "La arenosa" de Manuel Castilla y el "Cuchi" Leguizamón (estos dos últimos, los únicos en los que Pablo toca el contrabajo). Son notorias las influencias de la raíz folclórica y también del jazz, lo que explica en dónde lo ubican -arbitrariamente- algunos de quienes siguen su rica carrera musical. El, por su lado, argumenta que desde hace bastante que se siente liberado de prejuicios de estilo o conceptuales. Lo cual, por otra parte, es altamente notorio.

A diferencia de sus discos anteriores, en este se advierte una multiplicidad tímbrica gracias a la gran cantidad y diversas procedencias de los músicos que intervienen en la placa. Asimismo, no es casual que Tozzi haya recorrido un largo camino que incluye el tango, el jazz, el tango y el folclore, siempre ensamblados con una muy refinada sencillez. Haciendo hincapié en la premisa "menos es más", el formato casi acústico genera en cada uno de los temas un aire de intimidad que le otorga aún más calidez musical. Con motivo de la presentación en la Usina del Arte, mantuvimos una breve charla con el ejecutante y compositor:

¿A qué necesidades responde el paso de ser un instrumentista a ser un cantante y compositor de tus propias letras, en las que el instrumento queda en un segundo plano?

El protagonismo de la voz tiene que ver con la necesidad de dar a conocer canciones que tenía compuestas, de utilizar la palabra como otra manera de expresión.

¿Es más simple, en la actualidad, navegar por distintos géneros sin ser un purista de cada uno de ellos?

Nunca es simple navegar por senderos de géneros diferentes. Para los jazzeros soy un cantautor y para los intérpretes de canciones soy un jazzero. Siempre se busca encasillar cualquier expresión artística. El que yo sea contrabajista contribuye mucho a la idea de que no se me considere un ejecutante clásico de canciones. Pero la verdad es que eso no me saca el sueño.

¿Cambia la fuente de inspiración a la hora de hacer canciones con letra?, ¿sigue siendo la música la que aparece primero?

A mi me resulta muy diferente abordar una composición instrumental a otra con letra. En la música instrumental existe un concepto mas abstracto al momento de componer y al momento de escuchar. Cuando hago una canción con letra pongo la música al servicio del texto, de manera que vayan en un mismo sentido y que exista una comunión entre las dos partes.

¿Transitar tu camino musical por diversos géneros te aporta más libertades a la hora de hacer tu propia música?

Mi libertad es absoluta a la hora de decidir qué hacer con la música. Después de tantos años en esto, te das cuenta que no existen fórmulas y que sólo hay que hacer lo que sale del corazón.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)