1 de julio de 2015

Dos puestas de un concierto olvidado de Waldo de los Ríos

WALDO DE LOS RIOS
Por Humberto Acciarressi

Este miércoles en el Teatro Cervantes (Córdoba y Libertad) y el viernes en el Centro Cultural Haroldo Conti (Avda. Libertador 8151), en ambas oportunidades a las 20.30 y con entrada gratuita, la Orquesta Nacional de Música Argentina "Juan de Dios Filiberto" presentará el "Concierto para Piano y Orquesta Sinfónica", compuesto por Waldo de los Ríos en 1974 con el nombre de "Concierto para la Guitarra Criolla". Este fue muy pocas veces interpretado y llevado una sola vez al disco a mediados de la década del 70, dirigido por su autor, con Ernesto Bitetti en guitarra y la Orquesta de Conciertos de Madrid. Caída totalmente en el olvido, esta obra en tres movimientos ("El Diapasón", "La Caja" y "El Clavijero") está inspirada en ritmos folclóricos (vidalas, zambas, bailecitos, carnavalitos, malambos, etc), y una de sus particularidades es que son todos de carácter danzable.

Por estas razones es muy meritoria la presentación de la "Juan de Dios Filiberto", bajo la dirección de Gustavo Spatocco (el jujeño "Popi" fue, entre otros grandes méritos acumulados, productor, director y arreglador de varios discos de Mercedes Sosa, entre ellos los duetos de "Cantora" I y II, y la acompañó por varios escenarios del mundo) y el guitarrista Carlos Groisman como solista. Cabe resaltar que Waldo de los Ríos, además de un innovador de la música argentina y universal, desde piezas folclóricas vernáculas o adaptaciones contemporáneas de clásicos como Mozart, Beethoven, Dvořák y otros, fue un inquieto del arte para quien todo era posible. Hijo de dos músicos (su madre fue la cantante folclórica Martha Ríos) y alumno de Alberto Ginastera y de Teodoro Fuchs, Waldo de los Ríos tuvo grupos propios en la Argentina, en Nueva York y en Madrid, y siendo muy joven comenzó a componer música de películas.

Este gran compositor, muy criticado en su momento por el mundo académico, grabó una treintena de placas y fue el artífice de las bandas sonoras de casi veinte films, entre ellos "Alias Gardelito", "Pampa salvaje", "Los crímenes de la calle Morgue" con Christine Kaufmann y Lilli Palmer, "Boquitas pintadas" de Leopoldo Torre Nilsson basada en el libro de Manuel Puig, "¿Quièn puede matar a un niño?" de Narciso Ibáñez Serrador, y muchas más. A título informativo no está de más recordar que, paralelamente, su grabación de "Nabucco" llegó al tope de las listas europeas. Waldo de los Ríos disfrutó de una fama descomunal para la época y aparentemente tenía todo para disfrutarla. No fue así. El 28 de marzo de 1977, en Madrid, resolvió acabar con su vida a los 43 años. En ese trágico momento estaba trabajando en una composición sobre Don Juan Tenorio.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)