29 de junio de 2015

Dos pilotos y Vicky Xipolitakis, al borde de un Cromañón aéreo


Por Humberto Acciarressi

"¡Despegué el avión! Se fue para arriba, lo despegué yo. La gente no lo supo". La frase, como ya sabés, le pertenece a la mediática Vicky Xipolitakis, y la dijo con alegría a un medio radial cuando aún el caso no se había convertido en escándalo. Y ese entusiasmo lo manifestó en un tweet de agradecimiento a Mariano Recalde y a Aerolíneas Argentinas, ambos "arrobados" por esta chica amiga de las luminarias. La misma que hace un tiempo viajó a Nueva York para "ser fotografiada por Playboy" (cosa que la revista negó), que fue repudiada por sus vecinos en una de las Torres Le Parc, que fingió no darse cuenta en un desfile cuya pasarela caminó con los pechos al aire, que en el partido mundialista Argentina-Bosnia se mostró voluptuosa con un cartel "No a las papeleras" al confundir el país con la empresa contaminante Botnia-UPM y varias bizarradas más. Pero ahora, como decimos en el barrio, se pasó de mambo.

Cuando Andy Warhol enunció su famoso vaticinio ( “En el futuro, todos serán famosos mundialmente por 15 minutos”) no sospechaba que el mismo se cumpliría con más certeza que los de Nostradamus y todos los falsos profetas que inundaron el planeta con sus apocalipsis futuros. Ya hemos escrito miles de líneas sobre esta enfermedad social que va desde un Marc Chapman asesinando a Lennon para "compartir" su fama, hasta un amateur que sube estupideces en You Tube con la ilusión de sumar seguidores. La Argentina no está librada de estos hombres y mujeres de todas las edades que, a juzgar por lo que vemos, tienen más suerte que en otras latitudes. Entre ellas está la "Griega". Y ahora se han sumado dos más: Patricio Zocchi Molina y Federico Matías Soaje, los dos pilotos del avión Embraer 190 (con librea de Austral, controlada por Aerolíneas Argentinas), que el martes a las 18.30 partió desde el Aeroparque Metropolitano rumbo a Rosario con la denominación AU2708.

¿Se puede agregar algo a lo que ya viste en el video que se viralizó en las redes sociales y los canales de televisión? El asunto, que ya está en la Justicia y que le costó el trabajo a los dos pilotos y la prohibición de volar por cinco años en la aerolínea de bandera a la mediática, es que los pasajeros que viajaban a la ciudad santafesina ignoraban que quien aceleró el avión en la pista y levantó vuelo, fue nada menos que Vicky Xipolitakis, con la anuencia de dos pilotos onanistas, que hasta le encendieron las luces de la cabina para que filmara mejor, lo cual -según los especialistas- pudo ser mortal por la hora del despegue y la oscuridad de la tarde-noche. Cuando la griega dijo "la gente no lo supo" no sólo subrayó una complicidad manifiesta, sino que además dijo una verdad de Perogrullo. A ninguna de las víctimas potenciales de este Cromañón aéreo se le podía pasar por la cabeza un despropósito de tal magnitud.

No sólo se violaron todos los protocolos de seguridad aérea, varias leyes federales y hasta el sentido común, sino que indigna ver a los dos pilotos babosos (uno de los cuales, se cuenta, fue padre hace diez días) casi invitando a pasar la noche rosarina con la mediática, ante las risitas histéricas de la mujer. Hasta uno de ellos le dice, en la antítesis de Casanova, "Vicky, este avión es un poco tuyo, porque lo pagamos todos con los impuestos". Si no fuera trágico, sería cómico, si se me permite la obviedad. Uno de los pilotos poniéndole el cinturón, preguntándole si el anillo que tiene es de casada, riéndose y haciendo la señal de silencio cuando se oye la voz de una controladora aérea, o expresándole a Vicky "se te ve muy bien toda apretadita", es demasiado patético. Para qué seguir. En esa cabina sólo faltaba champagne y música, porque irresponsabilidad sobraba.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)