20 de junio de 2015

Desde Suecia, el nuevo disco de Little Dragon


(En general, las columnas y artículos que publico en medios gráficos, especialmente en La Razón (donde trabajo), las subo a este blog, como ya sabés. A veces me olvido. Sucede. Son los años, ¿vió? De casualidad, buscando en comentarios de discos del diario, encontré estas líneas que olvidé subir. Tienen unos meses y la misma actualidad, de forma que la posteo ahora. Y la vida sigue andando...)  

Por Humberto Acciarressi

El sello discográfico independiente Estamos Felices, próximo a cumplir una década de vida editando discos en formato físico y digital, sigue siendo fiel a su característica de promover bandas y artistas que le gustan a muchos, sin llegar a ser "comerciales" en el peor sentido del término. Por ejemplo, acaba de sacar la placa "40°", del cuarteto Nelumbo, formado hace dos años y que ensambla temas que van desde el blues al rock, desde el jazz al folk, con las guitarras de Jorge Estebenet y Juan Sanguinetti, el contrabajo de Ignacio Gómez y la bata de José Violante.

Ahora, gracias a los contactos con otras discográficas independientes del país y del extranjero, este sello acaba de incluir en su catálogo boutique el disco "Nabuma Rubberband", del grupo sueco Little Dragon. Integrada por la japonesa-sueca Yukini Nagano (nacida en Gothenburg, tiene una voz espléndida con matices delicadísimos y cálidos), a quien acompañan el percusionista Erik Bodin, Fredrik Kallgren Wallin en el bajo y Hákan Wirenstrand en los teclados, la banda ya tiene casi una década de vida y éste es su cuarto disco de estudio.

La anterior producción de Little Dragon era "Ritual Union", de tres años atrás. Fue, tal vez, el disco más aclamado hasta el momento. En "Nabuma Rebberland" imperan los gustos personales de la atractiva Nagano, en los que tienen un lugar preferencial Prince y Janet Jackson. Y si se quiere ampliar el concepto, hay que decir que con influencias más enfáticas de la más joven de los hermanos famosos. Aunque el disco tiene momentos muy extrovertidos y otros más circunspectos e intimistas -lo que puede molestar a algunos-, esa es tal vez su mayor virtud. La propia Yuki ha manifestado en la Rolling Stone que ni antes ni durante la grabación se buscó que la placa tuviera una consigna. Y esto fue logrado satisfactoriamente.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)