29 de mayo de 2015

Placenti, Cañardo, y nuestro tango en los Estados Unidos


Por Humberto Acciarressi

El pianista Adrián Placenti es uno de esos artistas que llevan la música en la sangre, que estudió piano con Sebastián Piana y luego con Nicolás Ledesma, composición con Giacomo Manzoni, música electroacústica con el maestro Bianchini, hizo música orquestal, de cámara y hasta publicitaria. Además, su obra "La Venice de L´Ouest" fue dirigida por Gerardo Gandini. No hace mucho editó su disco "Ayer y hoy. Mis tangos" y para esa época nos contaba que estaba estudiando llevar al CD sus propios temas (algo en lo que está trabajando). Mientras, en medio del material publicado y el proyecto, ya tenemos en nuestras manos el CD "Tangos en los Estados Unidos. Placenti-Cañardo", que registra lo realizado por ambos en una gira realizada por el país del Norte, en dónde dieron clínicas y ofrecieron recitales y -de acuerdo a sus palabras- fueron "muy bien tratados".

Una de las presentaciones de Placenti y la violinista de su quinteto, Mariana Cañardo, fue en el auditorio Caroll Hall del Show Center de la Universidad de Graceland. También se presentaron con gran repercusión en el Dardo Galleto Studios, en Times Square, Nueva York, pero el material registra el concierto del centro de estudios del estado de Iowa. El repertorio del disco incluye algunos clásicos como "Bailarín" de Julián Plaza, "Gallo ciego" de Agustín Bardi, "Por una cabeza" de Carlos Gardel y Alfredo Lepera o "Adiós Nonino" de Astor Piazzolla, pero también varios temas del mismo Placenti, tales como "Nunca más (vendas en los ojos)", "A mis maestros", "Ayer y hoy", "Laberinto" y otros. Todos magistralmente interpretados.

Hay que destacar el violín de Mariana Cañardo, que por momentos despliega un intenso y estupendo lirismo (por ejemplo en "Por una cabeza"). Podemos añadir sobre ella que, como eximia ejecutante, formó parte de numerosas orquestas, integró la “Sans Souci”, el Cuarteto de Cuerdas que acompaña a Jairo, fue primer violín de Fabiana Cantilo, y ha grabado -entre otros- con Jairo, Dancing Mood, Salta la Banca, Fuego Indio, El Soldado y Catupecu Machu. Para sintetizar hay que señalar que los amantes del tango (con "T" mayúscula) que no hacen distingos entre clásico y contemporáneo, sino en la calidad de la ejecución, encuentran en este disco un muy buen motivo para escucharlo una y otra vez. El contrapunto entre piano y violín en, por ejemplo, la milonga "La puñalada" o en "Pedacito de cielo", es de antología. A la luz de lo que se escucha se entiende el acierto de la cancillería argentina en declarar el viaje que dio origen a este CD de interés cultural.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)