13 de mayo de 2015

El Eternauta, ahora en el Paseo de la Historieta porteño


Por Humberto Acciarressi

El Paseo de la Historieta porteño, creado en junio de 2012 y que en la actualidad ya cuenta con 18 esculturas y grandes murales, prosigue con su política de homenajear a los personajes de los cómics argentinos, un país que ha dado al mundo varios de los íconos en la materia y que cuenta con muchos de los más notorios y legendarios historietistas de la historia. Ahora, en Puerto Madero y frente al Museo del Humor (Avenida de los Italianos 851), fue descubierta la escultura que recuerda a "El Eternauta", el legendario personaje del guionista Héctor Germán Oesterheld y del dibujante Francisco Solano López. El primero de ellos fue secuestrado por el ejército en plena dictadura militar, el 27 de abril de 1977. Se sospecha que el autor de esta obra y otros clásicos como Sargento Kirk, Bull Rocket, Ernie Pike, Sherlock Time y Mort Cinder, fue fusilado en 1978 en algún lugar de la localidad de Mercedes. El y sus cuatro hijas integran el listado de los desaparecidos en la Argentina.

En lo que respecta al dibujante original, Solano López, murió a los 83 años luego de una hemorragia cerebral de la que no pudo recuperarse en el 2011. Había nacido en Buenos Aires en 1928, se inició profesionalmente en 1953 en la legendaria Columba y en editorial Abril conoció a Oesterheld, con quien comenzó a trabajar en dupla en la serie Bull Rocket de la revista Misterix. Luego, cuando Solano integró el staff de la editorial Frontera, junto con el guionista desaparecido por la dictadura militar crearon a Rolo el Marciano Adoptivo, Amapola Negra, Joe Zonda, Rul de la Luna y el Eternauta, uno de los personajes más emblemáticos de la historieta argentina. Varias veces tuve la suerte de charlar con él, escuchar sus anécdotas, conocer los entretelones del nacimiento de Juan Salvo y sus amigos, sus diferencias políticas con Oesterheld, y de lo que fue su vida profesional -en el país y sobre todo en el extranjero, que es donde más se desarrolló su tarea- al margen de la obra que le dio justa fama internacional.

No hace falta hablar demasiado de esta pieza cumbre de la historieta mundial y del personaje Juan Salvo, convertido en viajero de la eternidad, que comienza la historia contando las venturas y desventuras de una invasión extraterrestre en Buenos Aires, a un escritor que es el alter ego del propio Oesterheld. La historia original -contaminada por lamentables segundas partes e intervenciones de terceros más tarde- transcurre en el barrio de Belgrano (donde Salvo y Franco tienen el primer contacto con un "Mano", integrante del desembarco ET), en la ya célebre "Batalla de la cancha de River" (de quien el personaje Salvo era fanático), discurre por Plaza Italia (una emboscada en la avenida Las Heras entre el Zoológico y el Botánico mata a casi todos los sobrevivientes), y tiene su clímax en la plaza del Congreso, donde estaba la cabecera de la invasión extraterrestre. La historia no se agota, obviamente, en estos detalles geográficos, pero sí dista mucho de la miserable utilización que el kirchnerismo quiso hacer de ella. Ya el mero hecho de comparar al estanciero, hotelero, empresario multimillonario y amante de los dólares Néstor Kirchner con Juan Salvo, es un delito de lesa historieta. En lo referido a la escultura inaugurada por el gobierno porteño, fue realizada por el artista Pablo Irrgang.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)