25 de diciembre de 2014

En el cine, el cartero no siempre llama dos veces


Por Humberto Acciarressi

La célebre novela "El cartero siempre llama dos veces", que James Cain publicó en 1934, es decir hace ochenta años, es justamente considerada una de las joyas de la literatura policial del siglo XX. El libro incluye momentos de gran violencia y erotismo que ocasionaron que, incluso, fuera prohibida en varias ciudades de los Estados Unidos. Es una obra corta comparada con otras del mismo autor y de otros colegas, pero de tal intensidad que admite varias relecturas. En general, y así figura hasta en la archiconsultada Wikipedia, casi todo el mundo cree que el libro de Cain tiene dos adaptaciones cinematográficas. La primera de ellas, con Lana Turner, John Garfield y compañía, dirigidos por Tay Garnett en 1946, uno de los clásicos del cine negro.

La segunda de las versiones, la más conocida en la actualidad, fue la que dirigió Bob Rafelson en 1981, con los papeles protagónicos de Jack Nicholson y Jessica Lange (aquella de la famosa escena de la cocina, sobre la que aún hoy se dice que actor y actriz tuvieron sexo de verdad). Ya sea por algunos añadidos (el autor del guión fue nada menos que el gran David Mamet), incluso por la modificación del final en relación a la novela (que obviamente no contaremos), y la soberbia actuación de Nicholson y Lange más alla de la escena comentada, esta remake puede figurar sin problemas a la altura de la de Garnett. Lamentablemente, muy poco mencionada y menos conocida, hay otra versión cinematográfica de la obra de James Cain.

Nos referimos a "Ossessione", que en realidad es la primera de las adaptaciones de la novela, ya que data de 1943, y fue dirigida nada menos que por Luchino Visconti, con las actuaciones centrales de Massimo Girotti y Clara Calamai. Esta película tuvo la desgracia de ser prohibida en los cines de los Estados Unidos hasta... ¡1976 !, tal vez porque a los norteamericanos les molestaba menos las escenas sexuales que el análisis profundamente viscontiano de la vida de dos perdedores, que no otra cosa son los personajes de Cain, que terminan acabados por sus propias contradicciones existenciales Vale aclarar que "Ossessione" fue la primera película de Visconti, y que aunque hay coincidencias en que el Neorrealismo italiano nació con "Roma, ciudad abierta" de Rossellini en 1945, y sigue con "La tierra tiembla" del mismo Visconti en 1947 y "Ladrón de bicicletas" de Vittorio De Sica en 1948, en "Ossessione" hay un contexto depresivo de posguerra -por ese entonces ya acabada para Italia- típico del género. Quienes no la han visto, deberían hacerlo. Lo mismo, claro, con las otras dos.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)