19 de noviembre de 2014

"Balada para un loco", un clásico de 45 años

Por Humberto Acciarressi

En octubre de 1969, en el Luna Park se realizaba el Primer Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción. Unas semanas antes, el poeta Horacio Ferrer le había llevado al entonces discutido Astor Piazzolla una frases para ver si con ella se le ocurría algo: "Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...". El bandoneonista y compositor, azorado, le preguntó: "¿Y después cómo seguimos?". "Vos hacé una segunda parte que diga Loco, loco, loco", respondió Ferrer y se río antes de irse. La canción fue estrenada en Michelángelo por Amelita Baltar, pero los dos compositores y la cantante vieron la oportunidad de presentarla en el Festival que se llevaría a cabo en el Luna de Corrientes y Bouchard.

En el jurado del magno acontecimiento había figuras internacionales, entre ellos Vinicius de Moraes y Chabuca Granda. La "Balada para un loco" fue una de las primeras en ser interpretada y el jurado quedó impresionado. Por ese motivo, cuando se escucharon los otros temas, fue declarada finalista en el rubro "Tango". Allí se armó el primer lío. Los organizadores, muchos de los cuales consideraban que Piazzolla "no representaba al tango", se agarraron cos los miembros del jurado. El 14 de octubre, la "Balada..." obtuvo el segundo lugar detrás de "Hasta el último tren", de Julio Ahumada y Julio Camilloni. La pelea entre vanguardistas y conservadores tuvo un ganador en el Luna y un perdedor en la calle. El 16 de noviembre de 1969 salió el simple con el tema en el Lado A y "Chiquilín de Bachín" en el Lado B. Poco más tarde hubo otra versión, cantada por Goyeneche y la orquesta de Astor Piazzolla. Y más tarde, decenas.

Para entonces, el primer simple con la voz de Baltar, ya había vendido 200 mil placas y revolucionaba la canción argentina con el recitado del comienzo ("Las callecitas de Buenos Aires tienen ese que se yo, ¿viste?"), el piano que comienza tímidamente y el estallido musical con el célebre "Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao, no ves que va la Luna rodando por Callao...". El tango, que venía cuesta abajo, resurgió a fines de la década del 60, en medio de los inicios del rock y el pop vernáculo. Las fusiones entre unos y otros llegarían más tarde, y con mucho éxito. Un dato anecdótico, especialmente relacionado con la Luna poética de la conmovedora balada. En los primeros días de aquel lejano octubre, habían llegado a Buenos Aires los astronautas Neil Armstrong y Michael Collins. Dos meses y medio antes, junto a Aldring que no pudo viajar a Buenos Aires aunque sí su esposa, estos hombres habían sido los primeros en pisar suelo lunar a bordo de la Apolo 11. Lo dicho: una anécdota más.

(Esta columna fue publicada en el diario La Razón y también podés leerla acá)